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Mapa Camino Catalán meridional

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Croquis
Distancias Camino Catalán meridional
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Introducción
Se conoce como Camino Catalán meridional el tramo del Camino de Santiago que va del monasterio de Montserrat a Logroño, ciudad esta última donde confluye con el Camino Francés. De caminos que desde Montserrat se dirigen a Compostela hay dos; el descrito aquí, que es el más directo y el que actualmente más peregrinos recorren, y el llamado Camino Catalán septentrional (ver página correspondiente). Como puede observarse en el croquis, la distancia entre Montserrat y Logroño es de 470 kilómetros y, por lo tanto, a un ritmo normal se pueden realizar en 16 ó 17 jornadas a pie.
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Comunidades autónomas y provincias
El Camino Catalán meridional pasa por cuatro comunidades autónomas y seis provincias: Cataluña (Barcelona, Lleida), Aragón (Huesca, Zaragoza), Navarra (Navarra) y La Rioja (La Rioja).
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Poblaciones
A lo largo de los 470 kilómetros el camino pasa por 49 poblaciones con servicios, con una media de una población con servicios cada 9,6 km. Este dato, obviamente, es tan sólo orientativo, dado que, por ejemplo, en el tramo catalán hay una densidad de poblaciones considerablemente superior que en el tramo de los Monegros. Las ciudades con más de cien mil habitantes son Zaragoza (más de medio millón) y Lleida, y las ciudades con más de diez mil habitantes son Igualada, Tudela, Calahorra, Fraga, Tàrrega, Utebo y Alfaro. Las distancias más largas sin posibilidad de avituallamiento son: de Gallur a Ribaforada por el Canal Imperial (24,0 km), de Calahorra a Alcanadre (19,2 km), de Tudela a Castejón (19,1 km), de Venta de Santa Lucía a Pina de Ebro (18,3 km), y de Alcanadre a Arrúbal (15,4 km).
Seguidamente se adjunta un documento con el listado de las poblaciones; las distancias relativas, las distancias acumuladas, los servicios disponibles y las variantes más importantes.
Documento de las localidades del Camino Catalán meridional (distancias y servicios)
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Albergues
En la actualidad (año 2007), el Camino Catalán meridional dispone de 16 albergues, refugios o espacios de acogida para peregrinos (sin incluir el albergue de Logroño). De éstos, 5 son exclusivos para peregrinos (Gallur, Alfaro, dos en Calahorra y Alcanadre), 3 pertenecen a alguna comunidad religiosa (monasterio de Montserrat, Cervera y Fraga), 3 son espacios de acogida municipal (Jorba, Castellnou de Seana y Bell-lloc d'Urgell), 4 son albergues generales que aceptan peregrinos con credencial (Tàrrega, Lleida, Tudela y Calahorra), y, el último, es un alojamiento para peregrinos de una casa rural (Sant Pau de la Guàrdia). Como puede observarse, hay dos características destacadas; la primera es la falta de albergues (no de alojamientos convencionales) en el largo tramo entre Fraga y Zaragoza, y, la segunda, es la cantidad y buena calidad de los albergues en el tramo entre Zaragoza y Logroño, la mayoría de reciente apertura.
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Ir en transporte público ...
... al monasterio de Montserrat. Primero hay que ir al pueblo de Monistrol de Montserrat con la línea de los FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) que va de Barcelona (estación Plaça Espanya) a Manresa. Esta línea es la R5, dispone de muchas frecuencias diarias y la duración, desde Barcelona, es de 1 hora. En Monistrol hay dos estaciones. Una es la estación Montserrat-Aeri, donde hay el Aeri (teleférico) que sube al monasterio de Montserrat, con una frecuencia normal de 15 minutos (sólo 35 plazas cada viaje) y una duración de 5 minutos. La otra estación es Monistrol Vila, que enlaza con el flamante tren cremallera, inaugurado el año 2003, que une en un bonito recorrido el pueblo de Monistrol con el monasterio de Montserrat, con una frecuencia normal de 20 minutos y una duración de 15 minutos. Para horarios y más información ver fgc.es, cremallerademontserrat.com y aeridemontserrat.com.
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Recorrido
Del monasterio de Montserrat a Lleida. Iniciamos este largo y apasionante viaje a pie en el monasterio de Santa Maria de Montserrat, emplazado a media ladera de la escarpada montaña de Montserrat, en un entorno a singular belleza. El comienzo es inmejorable siguiendo, a lo largo de casi un kilómetro, el bonito Camí dels Degotalls (Camino de los Goteos). Lo abandonamos tomando un sendero que baja a la carretera, la cual vamos siguiendo. Pasamos al lado de la iglesia románica de Santa Cecília y, sin dejar la carretera, llegamos a Can Maçana donde tomamos un sendero, que supera una pequeña colina, y llegamos a Sant Pau de la Guàrdia. Poco después cruzamos la urbanización Montserrat Parc y bajamos a buscar la autovía A-2, que seguimos en paralelo hasta Castellolí. Siguiendo en la misma dirección, pasamos por las casas de Ca n'Alzina y seguimos por carretera secundaria cruzando, primero por arriba y después por debajo, la autovía. Llegamos a Igualada, capital de la comarca de la Anoia, atravesamos la ciudad pasando por el centro y en la salida nos desviamos a la derecha para subir hacia una urbanización. Poco después pasamos por la ermita de Sant Jaume de Sesoliveres, cruzamos la urbanización y, por pistas de asfalto y sin dificultades, llegamos primero a Sant Genís y más adelante a Jorba. A la salida de Jorba debemos cruzar una gran rotonda sobre la autovía A-2 para tomar la antigua N-II, casi sin tráfico y que avanza en paralelo a dicha autovía, la cual nos queda a la derecha. Sin dejar la nacional pasamos por el Hostal Jorba, Santa Maria del Camí y Porquerisses, donde empieza una larga pero suave subida hasta el collado de La Panadella, en un tramo bastante aburrido. A partir de La Panadella la cosa es bien distinta y, hasta Cervera, caminamos por uno de los tramos más agradables de todo el camino en tierras catalanas. Bajamos al valle del Ondara por caminos tranquilos y bonitos, pasando por las pequeñas aldeas de Pallerols, Sant Antolí i Vilanova, Hostalets, Sant Pere dels Arquells y Vergós, hasta Cervera, la capital de la comarca de la Segarra. En Cervera, las monjas de la Sagrada Familia disponen de una hospedería que acoge peregrinos. De Cervera a Lleida el camino será casi llano, sin desniveles. Salimos de Cervera pasando al lado de la ermita de Santa Magdalena y, en un agradable paseo por el valle del río Ondara, lejos de coches y ruidos, llegamos a Tàrrega, pasando antes por el bonito pueblo del Talladell. Salimos de Tàrrega por una larga travesía urbana, un poco más adelante llegamos a Vilagrassa y, por carretera secundaria, a Anglesola. A partir de Anglesola, siguiendo largas pistas entre cultivos, pasamos por Castellnou de Seana, aldea agrícola en la comarca del Pla d'Urgell, y más adelante llegamos al Palau d'Anglesola. Desde esta última localidad hasta Bell-lloc d'Urgell seguimos por el mismo tipo de caminos, ahora más cerca de la autovía. Éste es un tramo un poco perdedor por la cantidad de cruces y pequeños canales que hay. Poco antes de entrar en Bell-lloc cruzamos la autovía, la cual teníamos siempre a la izquierda. En la salida de Bell-lloc la volvemos a cruzar y nos alejamos de ésta. Más adelante pasamos por la urbanización Les Roquetes, volvemos a superar la autovía por un puente y seguimos por un camino de tierra viendo, al fondo, la Seu Vella de Lleida. Atravesamos en una larga media hora el polígono industrial de Lleida y, por fin, entramos en la capital de la comarca del Segrià cruzando el río Segre por el puente de Pardinyes.
De Lleida a Bujalaroz. La salida de Lleida es más agradable que la entrada. Hasta llegar a la pequeña aldea de Butsènit andamos cerca del río Segre, que siempre nos queda a la izquierda, sin cruzarlo en ningún momento. A la salida de Butsènit seguimos una pista de tierra denominada Camí de la Graninella y, más adelante, seguimos otra pista, ésta asfaltada, denominada Camí Torrent i Ramell. Este último camino nos lleva a Alcarràs, ciudad que bordeamos por el sur sin pasar por el centro (si queremos podemos ir, por supuesto, para tomar un café o una cerveza). De Alcarràs a Fraga el camino es menos agradecido porque casi siempre andamos cerca de la autovía A-2. Al tomar contacto con la autovía, después de salir de Alcarràs, la cruzamos por debajo y avanzamos dejándola a la izquierda; a ratos caminamos justo al lado de ésta y a ratos caminamos más alejados. Más adelante subimos una colina y la bajamos por el otro lado, atravesamos siguiendo la antigua nacional un polígono industrial, y bajamos al centro de la ciudad de Fraga, la primera ciudad aragonesa del camino, por una calle con fuerte pendiente y muchas curvas. En esta ciudad cruzamos el río Cinca. A partir de Fraga debemos afrontar la travesía de los Monegros. Los Monegros, además de ser una comarca, es un territorio elevado, semiárido, y caracterizado por las temperaturas extremas y los fuertes vientos. A lo largo de los primeros ocho kilómetros, a la salida de Fraga, vamos ganando altitud, primer caminando por pistas entre cultivos y pequeños huertos de fruta, y más adelante por pistas muy deterioradas de tierra y piedra. Arriba, el sencillo y peculiar bar de camioneros El Ventorrillo (nombre muy apropiado por el fuerte viento que habitualmente sopla), nos sirve de referencia y apoyo. A partir de El Ventorrillo seguimos un buen camino de tierra en paralelo en la nacional y, en poco más de una hora, llegamos al bar-restaurante Venta del Rey. En Venta del Rey todavía nos queda una larga tirada de más de doce kilómetros, al principio siguiendo al lado de la nacional y más adelante un poco alejados de ésta, hasta Candasnos, población en la cual disponemos de varias pensiones. De Candasnos a Peñalba volvemos a andar siempre por pistas cerca de la nacional. A la salida de Peñalba tomamos la carretera de Caspe en subida y, una vez arriba, seguimos por la derecha una ancha, larga, rectilínea, y buena pista de tierra, la cual nos lleva directamente a Bujalaroz, pueblo con todos los servicios y el mayor de los Monegros por el cual pasaremos.
De Bujalaroz a Zaragoza. De Bujaraloz a Pina de Ebro, a lo largo de 39 km, los Monegros se nos muestran tal como son; solitarios, austeros, íntimos... Atravesarlos a pie exige una cierta fortaleza, de piernas y de espíritu. A la salida de Bujaraloz sigue la misma pauta; pistas forestales algunas veces cerca y otras veces algo alejadas de la nacional, algunas veces en buen estado y otras veces, las menos, algo deterioradas. Afortunadamente, los servicios de la nacional también los podemos aprovechar los caminantes; el hostal el Ciervo y Venta de Santa Lucía, ambas sin habitaciones. Abandonamos los Monegros bajando por carretera secundaria a Pina de Ebro, donde tomamos contacto con el fértil y rico valle del Ebro, el cual nos será guía fiel hasta Logroño. En Pina cruzamos el río Ebro y, curiosamente, ésta será la primera y única vez a lo largo del camino que lo cruzaremos, aunque caminaremos siempre cerca a lo largo de los próximos doscientos kilómetros y pico. A partir de ahora, el Ebro siempre quedará a nuestra derecha. De Pina salimos caminando por una carretera y, media hora después, nos desviamos a la derecha por un camino de tierra que avanza en paralelo a la vía del tren. Justo en el lugar donde dejamos la carretera para tomar el camino de tierra nuestro Camino Catalán meridional y el Camino del Ebro se unen. Andando siempre junto a la vía llegamos a Fuentes de Ebro, ciudad con todos los servicios. A partir de Fuentes seguimos por pistas de tierra sin desniveles, pasamos primero por una zona industrial, después por la urbanización Virgen de la Columna y la ermita homónima, hasta llegar a El Burgo de Ebro. De El Burgo de Ebro a La Cartuja Baja continuamos por pistas de tierra, pero ahora, en algunos tramos, el camino resulta menos agradable por la presencia constante y próxima de la autovía A-68. De La Cartuja Baja (barrio de Zaragoza) a la plaza del Pilar, en el centro de la capital aragonesa, todavía nos quedan ocho interminables y urbanizados kilómetros, primero siguiendo caminos deteriorados al lado de la autovía y después superando la larga travesía urbana que nos situará a los pies de la majestuosa basílica del Pilar.
De Zaragoza a Tudela. El camino entre Zaragoza y Logroño, el cual recorre el valle del Ebro, es llano. De hecho, la tipología del suelo será siempre la misma: buenas pistas de tierra y pistas asfaltadas, o carreteras secundarias, pero casi no hay senderos ni tramos de carreteras con tráfico, aunque, lamentablemente, en este último caso hay un par de excepciones. El entorno, característico de los valles fértiles, combina cultivos de regadío y bosques de ribera con una alta densidad de población. Vamos, pues, a hacer un resumen del recorrido en cuestión, centrándonos ahora en las poblaciones por las cuales pasaremos. La salida de Zaragoza es larga pero no pesada. Salimos del casco urbano pasando cerca de la flamante estación de tren Las Delicias, bordeamos el Parque Deportivo del Ebro, continuamos por una pista asfaltada cruzando por debajo y por encima diversos viales, y llegamos tranquilamente a la población de Monzalbarba, aún en el término municipal de Zaragoza. Seguimos en la misma dirección y en poco más de media hora llegamos a Utebo, ciudad residencial de más de diez mil habitantes. Más adelante pasamos por los pueblos de Sobradiel y Torres de Berrellén antes de llegar a Alagón, ciudad ésta de más de cinco mil habitantes y con aspectos culturales destacados. A la salida de Alagón cruzamos por debajo la autopista AP-68, continuamos por carretera hasta Cabañas de Ebro y, por pistas de tierra y con el Ebro de agradable compañía, seguimos hasta Alcalá de Ebro y, más adelante, Luceni. A partir de Luceni hay un largo tramo de carretera hasta Gallur, población con albergue de peregrinos. A poco más de una hora de Gallur salimos al Canal Imperial, justo donde se inicia la variante que va por Mallén y Cortes (ver apartado de variantes). Nosotros seguimos el camino de servicio del Canal Imperial hasta El Bocal (donde está la boca por donde entra en el canal agua del Ebro), pasando antes por Ribaforada, primera ciudad navarra. Desde El Bocal, en poco más de una hora, llegamos a la histórica y noble ciudad de Tudela, que con treinta mil habitantes es la segunda ciudad navarra más poblada. En Tudela hay un albergue municipal que acoge peregrinos.
De Tudela a Logroño. De Tudela a Castejón caminamos casi veinte kilómetros sin pasar por ninguna población, la mayor parte de los cuales los recorremos entre la vía del tren y el río Ebro. Nada más salir de Castejón abandonamos Navarra y entramos en La Rioja. De Castejón a Alfaro no hay otra alternativa que andar unos cuatro kilómetros por una carretera con bastante tráfico, con curvas y con un arcén estrecho. Esperamos que en un futuro próximo se encuentre una alternativa a este tramo, no porque sea desagradable sino porque es peligroso. En Alfaro, ciudad con diez mil habitantes, disponemos de un excelente albergue municipal de peregrinos. De Alfaro a Rincón de Soto hay un largo tramo de unos 12 km y de Rincón de Soto a Calahorra otro largo tramo de 13 km, siempre por caminos sin dificultad. La histórica ciudad de Calahorra, de veinte mil habitantes, dispone de un albergue público y de un albergue privado. Otra vez debemos aprovisionarnos bien, dado que el siguiente pueblo después de Calahorra, Alcanadre, se encuentra a una distancia de casi veinte kilómetros. De Calahorra salimos por la carretera de Murillo de Calahorra y, después, caminando por largas pistas de tierra, primero en paralelo a la vía de tren y más adelante a la autopista, llegamos a Alcanadre, pueblo que también dispone de un albergue exclusivo para peregrinos. Excepto el corto tramo que transcurre junto a la autopista, el camino es bastante bonito. También es agradable, y solitario, el camino que une Alcanadre con Arrúbal (aquí sí que hay algún pequeño desnivel), de 15 km, el cual pasa por la ermita de Aradón. En Arrúbal ya estamos a menos de veinte kilómetros de Logroño. Después de Arrúbal llegamos al acogedor pueblo de Agoncillo y, pasado éste, nos vemos obligados a andar unos tres kilómetros por el arcén de la nacional hasta Recajo. En Recajo abandonamos la nacional para seguir por pistas forestales, en un tramo mucho más placentero. Más adelante atravesamos la zona industrial de Varea y la población homónima, y, finalmente, siguiendo la larga avenida urbana de la Paz llegamos al centro de la capital de La Rioja, a los pies de la catedral de Santa María de Logroño. Aquí nuestro camino se une al masificado Camino Francés, de forma que, de ahora en adelante, no nos faltará buena compañía y además tendremos a nuestra disposición una gran cantidad de albergues y servicios.
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Cultura
Seguidamente presentamos una lista, que en ningún caso pretende ser exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en este camino. Hemos elegido quince. La ciudad de Logroño no se incluye, dado que se comenta en la página del Camino Francés. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:
- El monasterio de Montserrat. Fundado el año 1025 por el abad Oliva, actualmente conviven unos setenta monjes benedictinos y se venera la imagen de la Mare de Déu de Montserrat (siglo XII), patrona de Cataluña y denominada popularmente la moreneta por su color negro. De gran prestigio internacional es l'Escolania, un coro formado por unos cuarenta niños que viven en el monasterio. La montaña y el monasterio de Montserrat son el centro espiritual de Cataluña y símbolos en la defensa de la lengua catalana. En los últimos años también se ha convertido en un centro turístico de primera magnitud en Cataluña, sólo superado en número de visitantes por la ciudad de Barcelona.
- La ermita de Santa Cecília. También en la montaña de Montserrat, y a menos de tres kilómetros del monasterio, el camino pasa por la ermita románica de Santa Cecília (siglo XI), el único edificio que queda de un antiguo monasterio benedictino.
- La basílica de Santa Maria (Igualada). El casco antiguo de Igualada es de origen medieval. De sus edificaciones destaca la bellísima basílica de Santa Maria (siglo XII), la cual acoge una capilla del Sant Crist y un magnífico retablo barroco.
- La iglesia de Sant Jaume (Pallerols). Dentro de la preciosa iglesia de Sant Jaume (siglo XII), de estilo románico, encontramos una imagen del apóstol.
- La Universidad de Cervera. Es el monumento más destacado de la ciudad. La Universidad (siglo XVIII), de estilo neoclásico con elementos barrocos, fue construida en tiempos de Felip V y durante más de un centenar de años fue el único centro de estudios superiores de Cataluña.
- La iglesia de Sant Pau de Narbona (Anglesola). Construida a lo largo de los siglos XVI y XVII, de estilo gótico, conserva notables piezas de arte en su interior.
- La Seu Vella (Lleida). La magnífica catedral gótica de la Seu Vella (siglos XIII-XIV), denominada popularmente el Castell, domina desde una colina toda la ciudad de Lleida. Es el monumento más emblemático de la capital de la Terra Ferma (Tierra Firme).
- La Cartuja de la Inmaculada Concepción (La Cartuja Baja). En el interior de este magnífico conjunto monumental (siglos XII-XIII), el cual da nombre a la población zaragozana de La Cartuja Baja, destacan la iglesia del Sagrario, el Gran Claustro, la portería y la procura.
- La basílica del Pilar (Zaragoza). La majestuosa basílica del Pilar (siglos XVII-XVIII), templo de estilo barroco situado en la misma plaza del Pilar, acoge la Pilarica (siglo XIV), patrona de los aragoneses. La basílica se levanta en el mismo lugar donde, según la tradición, a Santiago se le apareció la Virgen María sobre un pilar para incitarlo a continuar la tarea apostólica por tierras ibéricas. Está considerado el templo mariano, de culto a la Virgen María, más antiguo del mundo cristiano.
- La catedral del Salvador (Zaragoza). Conocida como la Seo, fue construida entre los siglos XII y XVIII. Está en la plaza de la Seo, al lado de la plaza del Pilar. Es un templo de base gótica donde se combinan diferentes estilos: mudéjar, renacentista y barroco.
- La torre mudéjar de Utebo. Esta preciosa torre mudéjar, de dos cuerpos, un cuadrado y el otro octogonal, forma parte de la iglesia de Ntra. Señora de la Asunción, declarada monumento nacional.
- La catedral de Santa María (Tudela). La catedral de Santa María (siglos XII-XIII), a caballo entre el románico y el gótico, también está declarada monumento nacional. Tanto la Puerta del Juicio como el claustro, ambos del siglo XII, son un románico excepcional.
- La colegiata de San Miguel (Alfaro). De la colegiata de San Miguel (siglo XVII), considerada una de las obras maestras del barroco español, destacan las dos torres de más de 50 metros de altura. Cabe destacar como hecho curioso que sobre sus tejados vive la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo, con más de 500 individuos.
- La catedral de Santa María (Calahorra). De estilo gótico, la catedral de Santa María (siglos XV-XVII) es, actualmente, el monumento más destacado de esta antigua ciudad romana. Emplazada en la parte baja de la ciudad cabe destacar la torre de seis cuerpos, el extraordinario altar de San Pedro, de estilo plateresco, el portalón de San Jerónimo, y la pila bautismal, con numerosas referencias al Camino de Santiago.
- El castillo de Aguas Mansas (Agoncillo). De gran relevancia histórica es el precioso castillo de Aguas Mansas (siglos XIII-XIV), emplazado en el núcleo urbano de Agoncillo. Se puede apreciar en su portalón la Cruz de Calatrava. Ha sido declarado monumento artístico histórico nacional y está considerado una de las más destacadas edificaciones civiles de La Rioja.
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Variantes
Aparte de algunas pequeñas variantes, la mayoría a la entrada o a la salida de algunas poblaciones, sólo hay una que merezca la pena destacar:
- De Gallur a Ribaforada. A siete kilómetros de Gallur, justo en el lugar donde el camino sale al Canal Imperial, se nos presentan dos alternativas para llegar a Ribaforada. La primera alternativa, el camino principal, recorre el canal por su camino de servicio; hasta Ribaforada hay 16,5 km, a lo largo de los cuales no pasamos por ninguna población y, por lo tanto, no disponemos de servicios. La segunda alternativa (la variante), en cambio, cruza por un puente el canal y pasa por Mallén y Cortes, ambas poblaciones con servicios. En este último caso, a la salida de Cortes volvemos a tener dos opciones. Una enlaza de forma inmediata con el Canal Imperial y, por lo tanto, con el camino principal; en este caso hacemos 1,1 km de más respeto el camino principal. La otra, girando a la izquierda en la salida de Cortes, sigue una ancha pista de tierra que atraviesa zonas industriales y que, a tramos, avanza en paralelo a la vía del tren hasta Ribaforada; en este caso hacemos 1,7 km de más respeto el camino principal.
Si seguimos el camino principal no dispondremos de ningún servicio a lo largo de los 24 km que separan Gallur de Ribaforada. Así pues, seguramente es mejor, y más agradecido, tomar la variante que pasa por Mallén y Cortes, aunque ello suponga añadir algo más de un kilómetro al recorrido. De lo que no hay duda es que a la salida de Cortes la mejor alternativa es enlazar de nuevo con el camino principal, dado que es más agradable caminar junto al Canal Imperial que junto a la vía del tren (al menos en este caso).
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Ciclabilidad
Ante todo cabe decir que debe tomarse con reservas esta información, dado que está escrita por un caminante. Éste es un camino de ciclabilidad alta; el 90-95 % del recorrido no presenta dificultades para los ciclistas con BTT y alforjas. Los tramos donde no será posible circular en bicicleta, o bien pueden presentar dificultades, son:
1.- A la salida del monasterio de Montserrat los ciclistas deben ir por carretera, dado que las bicicletas no pueden pasar ni por el Camí dels Degotalls ni por el sendero que después baja a la carretera.
2.- Los dos kilómetros de sendero entre Can Maçana y Sant Pau de la Guàrdia (también en la montaña de Montserrat) tampoco parecen aptos para ciclistas.
3.- La subida de Fraga al Ventorrillo, sobre todo en su tramo final, transcurre por pistas bastante deterioradas y con mucha piedra suelta.
4.- En la mayor parte de los Monegros las pistas son buenas, pero hay pequeños tramos que pueden presentar algunas dificultades. Además, debe tenerse en cuenta que en caso de lluvia estos caminos se convierten en un barrizal.
5.- Un par de kilómetros antes de entrar en la trama urbana de Zaragoza, el camino pasa por una zona donde hay muchas obras de diferente tipo y, por lo tanto, es difícil prever el estado en que encontraremos los caminos.
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