Sáb, 20/09/2025 - 08:23
Una historia de amor y misterio
Durante mi voluntariado como hospitalero en A Rúa de Valdeorras, en el Camino de Invierno, tuve el placer de conocer y entablar amistad con el mayor benefactor del Albergue de A Rúa.
Antonio, un lugareño de gran corazón, benefactor del pueblo y especialmente dedicado a ayudar a los peregrinos que recorren el Camino de Santiago, me contó una hermosa historia de misterio y amor: "El Cuento o Fábula del Moro del Bosque".
Gronze tuvo la amabilidad de facilitar la publicación de la historia, contada por él y narrada por mí.
Léanla aquí en este enlace; sus comentarios son bienvenidos.
https://www.gronze.com/sites/default/files/2025/09/cuento-o-fabula-del_b...
- Inicie sesión o regístrese para comentar
Preciosa la historia del Moro, Antonio y su nieta, Lua.
Bonita historia João. Ese vínculo abuelo-nieta de amor puro se repite a diario, hincando las raíces que nos unen a la tierra, tejiendo esa raigambre que configura nuestra identidad, que muchas veces, como en este caso, se alimentan de creencias y mitos ancestrales. Cuando se pierdan nos diluiremos en la vacuidad, sin identidad, sin raíces, el triunfo del globalismo.
Gracias Indi!
Sí! Los abuelos! Sus nietos! Una relación muy linda y difícil de explicar!
Abrazos p
Me ha encantado Joao
Preciosa
Conozco a Antonio, con menos cercanía de la que tiene mi amigo João, pero lo suficiente para saber que tiene tanto corazón que no le cabría en "la casa del Moro".
Antonio, de forma vicaría mediante los hospitaleros, cuida diariamente a los peregrinos que llegan al albergue de A Rua de Valdeorras, aportando alguna vitualla: comida o bebida, o las dos cosas; para la alimentación de los que caminan hacia el apóstol.
Y, lógicamente, termina haciéndose amigo de los hospitaleros. De João, (aunque, de João, todo el mundo se hace amigo), y de todos los que allí dan hospitalidad.
Son tiempos de influencers, de youtubers, de apóstoles de la nada, y cantamañanas diversos, que "descubren" el Camino de Santiago sin salir de casa. En estos tiempos, personas como Miguel Jato de Ponferrada, Felisa de Logroño, José Ignacio de Grañón, Lourdes en Frómista, y tantos y tantos otros que ya son leyenda del Camino, no sé si hubieran tenido el reconocimiento que se han merecido (creo que desarrollan/ban tanta actividad que no les habría quedado tiempo para las redes sociales).
Antonio de A Rua, o Mariano de Alcanadre, ..., y muchos otros que de verdad son corazón en el Camino, desgraciadamente no tienen de los peregrinos (pero, ¿quedan peregrinos?) el reconocimiento que se merecen. ¡Son otros tiempos!
Gracias João por la bonita historia de "el Moro", por recordarnos a Antonio, por volver a A Rua el año que viene..., y por estar ahí
Qué razón tienes
¡Qué bueno eres, amigo Isidro!
Este reconocimiento a los históricos hospitaleros, con quienes no puedo compararme, ni siquiera acercarme para ser incluidos en el "Salón de los Campeones", es importante recordar, rememorar y destacar siempre, porque la acogida tradicional hace parte importante del conjunto que construye y consolida el "Espíritu del Camino".
Muchas gracias por tus amables palabras, y construyamos juntos un Camino de amor y solidaridad.
¡Un abrazo y hasta pronto!
¡Hermosa historia, João! ❤️
¡Muchas gracias por compartirla!
Bonito, Joao, gracias. Los hilos que se tejen con los abuelos resisten el paso de los años y la memoria.🫂
Qué linda historia amigo Joao. Para tener presente cada día las cosas buenas de la gente maravillosa. ¡Buen camino!
Muchas gracias, por compartir esta historia, Joao.
Hola Ilargi, Indi, Jabeque, Carapau, Caminamore, Papa, Xavier, Paul y Alberto, saludos!
Me alegra mucho que hayas disfrutado de esta historia.
Les explico que el Señor Antonio me la contó casualmente cuando me invitó a su bodega/viña.
Me lo enseñó todo: la Casa del Señor Santiago, la Cueva del Moro, el pilar donde se sentaba Lúa, la Casa del Moro... ¡siempre con los ojos brillantes!
Es muy gratificante ser hospitalero, sobre todo en pueblos pequeños, donde la relación que establecemos con los lugareños no es fugaz ni efímera. Es una relación fuerte y duradera, donde nos empapamos del cariño y la cálida bienvenida que nos brinda esta gente con un corazón tan grande.
¡Todos al Camino de Invierno!
En marzo estaré allí para recibirles y dar la bienvenida, y podrán sentir y experimentar algunas de las cosas buenas que suceden allí.
Buen Camino
Hola, João, ¡muchas gracias por tu invitación al Camino de Invierno! ¡Sería genial conocerse en persona!❤️
Hola Caminamore. Sería un gran placer para mí.
Me encantaría conocerte en persona también.
¿Quizás en marzo?
Fuerte abrazo.
¡Igualmente, João! ❤️
El marzo está apuntado.🙂
Un fuerte abrazo.
Hermosa historia, Joao
Me ha recordado a otro "Antonio", en este caso asturiano (Tonín), que no fue mi abuelo de sangre pero lloré su pérdida como si lo hubiese sido; minero retirado en una aldea asturiana, me enseñó muchas cosas (entre ellas, también que al monte se sale siempre con un "palín" en la mano
) y me contó muchas historias, algunas de ellas al calor de la lumbre... ¡y asando castañas! Obrigado y bênçãos.
Gracias RdelaCruz
Convivir con un abuelo original o de corazón debe ser muy placentero. Yo no tube esa oportunidad, pero espero ser uno igual Tonín o Toño!
Abrazos y buen Camino!