Un par de observaciones
Salud!
Por asuntos familiares he regresado a casa a la carrera, peregrinatio interruptus. El camino no se mueve y lo primero es lo primero. En enero más!
Recorrer el Camino primitivo con Koro y compañía ha sido un lujo de los grandes, una experiencia preciosa. He disfrutado como un gañán, he aprendido muchísimas cosas y, lo más importante, vuelvo con una nueva hermana. Y también he observado una realidad que desconocía, la temporada alta (y que según las gentes del camino con las que he ido hablando, ha ido variando temporada tras temporada hasta llegar al punto actual), voy a intentar explicar mis impresiones.
Hacía muchos, muchos años que no salía al Camino en septiembre, y lo he gozado como si fuera la primera vez. Aun así, me gustaría compartir y comentar, sin ánimo de polémica, un par de observaciones. Vaya por delante que opino firmemente que cada un@ es libre de plantearse el Camino –y el resto de cuestiones- como quiera (etcétera) y que la libertad de cada cual (más etcétera); yo también acostumbro a hacer lo que me place y me paso la ortodoxia por las ingles (adjunto vídeo explicativo desarrollando el concepto). Aun así, un@ solo puede actuar con libertad cuando no está condicionado por los errores de otr@s (ni por los propios!), lo demás es actuar siguiendo consignas, formar parte de un rebaño e ir como pollo sin cabeza. Me explico.
Ciertamente los Caminos en septiembre van a ful, decir que van llenos es quedarse corto. Desde que salimos de Oviedo la consigna repetida por todas partes (l@s otr@s peregrin@s, el gremio al completo de l@s honrad@s hosteler@s y radio macuto en general) era unívoca, alta y clara: todo está a tope, no hay sitio y hay que reservar. La estrategia en la que nos insistían, la única manera de poder avanzar sin quedarnos en la calle era reservar los alojamientos, a ser posible todos y ya, puede que hasta fuera tarde.
Mi hermana y yo somos confianzudos, sector “¿qué puede salir mal?”. Si todo estaba lleno no hacía falta reservar, aparte de no ser ya posible, con lo que no era necesario preocuparnos (si acaso ya nos ocuparíamos cada noche en dormir a cubierto), y si quedaban huecos tampoco había por qué preocuparse, alguno encontraríamos. Y así ha sido, hemos dormido en cama y a cubierto todos los días, con alguna carambola del Camino incluida para reforzar la confianza. No hay de qué preocuparse cuando te sabes bien acompañad@.
El hecho es que LOS ALBERGUES PÚBLICOS TENÍAN PLAZAS LIBRES hasta altas horas casi todos los días (para nosotr@s todos, excepto el de Grandas de Salime, y la cosa se resolvió en cinco minutos), yla mayoría no se llenaron.
“Es que me han dicho que”, “he leído que”, “me han recomendado que” y tod@s corriendo como pollo sin cabeza. De nada servía que la realidad, tozuda, mostrara que ningún día se quedaban peregrin@s durmiendo en la calle. “Me han dicho que” y a reservar, a contratar transportes de equipaje, a ir a comer a los sitios que tocan, a hacer colas en los lugares donde toca hacerse la foto, tropeles sellando en ermitas e iglesias sin siquiera entrar a admirar la belleza de un patrimonio secular (no diré ya a rezar…).
Ése es el motivo para hacer éste escrito, que por lo menos durante un día o dos algún futur@ peregrin@ pueda leer que no es imprescindible reservar nada para hacer el Camino, ni te tienen que llevar la mochila para tu mayor goce y disfrute (ya, los problemas de espalda, pero yo he caminado con quien he caminado…) ni necesitas que ninguna agencia te organice nada, ni tienes que obsesionarte con coleccionar cuanto sello encuentres, ni tienes que bañarte en perfume para caminar (algunas personas tenemos síndrome químico y nos jode mucho), ni que compartir tu música por los caminos… Que puedan leer otra versión, que sepan que hay vida más allá de las reservas y las prisas, que hayan oído o leído que el camino es algo que hay que vivir, no sólo deambular, y que se atrevan a probar las cosas por sí mism@s en vez de seguir consignas ajenas.
Al principio del periplo, al constatar que la paranoia masiva dejaba espacio libre en los albergues públicos al sector asilvestrado no me pareció ni tan mal, hemos podido caminar con absoluta tranquilidad y en los albergues públicos hemos podido conocer a peregrin@s con quien compartir experiencias, charlas y cenas comunitarias sin estar pendientes de los móviles y sin traducir las experiencias a kilómetros por hora o porcentajes de desnivel, pero no es tan simple, hay efectos colaterales de lo más negativo. Los Albergues de Acogida Tradicional Jacobea están perdiendo afluencia a marchas forzadas. Como está todo lleno está todo lleno está todo lleno (es que me han dicho que está todo lleno) y en los AATJ no se puede reservar las hordas pasan de largo y los albergues (y sus hospitaler@s) languidecen. Sin peregrinos que los sostengan, los AATJ y el resto de albergues públicos perderán su sentido y tendrán que cerrar por inviabilidad económica. En Corcubión fuimos DOS peregrin@s los que copamos las atenciones y cuidados de TRES hospitaler@s (maravillos@s); por lo que nos contaron, Herbón no se ha llenado ésta temporada pese a que el Camino Portugués ha ido lleno como un huevo… y así el resto.
Cada un@ somos libres para hacer el Camino (y el resto de cosas en la vida) como nos dé la gana –al vídeo adjunto me remito-, y cada cual vuelve de su(s) Camino(s) con las fotos y los sellos en su credencial que haya querido marcar (nada más faltaría, y la libertad de tomarte las cañas donde quieras). Pero nuestros actos y decisiones tienen consecuencias, no sólo para nosotr@s, y el hipercontrol está amenazando por otro flanco a los albergues tradicionales y a los municipales, es decir, al Camino y a lo que contiene, que no son sólo piedras, paisajes y bares. Aunque haya quien lo transite sin darse cuenta, el Camino tiene valores, tiene espíritu.
Más constataciones. Se consulta el clima varias veces al día con mezcla de ansiedad y miedo (claro! No vaya a llover en Asturias y Galicia justo cuando YO paso; no me va bien), se estudia con ahínco la etapa siguiente, hay que tenerlo todo controlado, y se cuelga al final del día el resumen con los datos de la etapa ya hecha: desnivel, kilómetros recorridos, velocidad media (y la máxima, también es importante saber la máxima), se va donde se tiene que ir, se ve lo que se tiene que ver y se come lo que se tiene que comer, cada cosa donde toca, todo controlado y con la seguridad que se está haciendo lo correcto, todo el mundo lo está haciendo así que por algo será. Hacer el Camino se transforma así en una casi inacabable lista de “tengo que”, tengo que llegar al albergue que he reservado para hoy –así reviente-, tengo que ir a comer donde hay que ir a comer, tengo que ir por Hospitales aunque lluevan chuzos de punta, tengo que llegar a Santiago antes de… Se ha trasladado el hipercontrol y el hiperrendimiento de la vida cotidiana al Camino, se ha cambiado un lugar de libertad donde salir del espacio de confort y experimentar lo inesperado a una extensión de la alienación cotidiana, dejando de lado la estimulante capacidad de adaptación, la sorpresa, lo inesperado... El Misterio queda fuera, estamos optando por querer tenerlo todo bajo control. Mal negocio.
Aun así, el Camino sigue estando lleno de tesoros, belleza, historia, magia, silencio, personas maravillosas y lugares fascinantes para quienes se quieran dejar impregnar, sigue siendo un lugar propicio para la reflexión y el encuentro con un@ mism@, con los demás y donde rozar algo que nos trasciende… Cuidémoslo!!
¡Buen Camino!
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Eso que fumas es acojonante, dónde lo pillas? Quiero un par de kilos
Maravilloso, Xavi, merecedor de abrir portadas y de darles con el texto en la cabeza, o en las ingles, a más de uno.
Hola Xavi:
He leído tu reflexión y no puedo menos que agradecerla. Desde este pequeño rincón del Camino, donde acogemos cada día con ilusión a quien llega, tus palabras resuenan con fuerza y con verdad.
Es cierto: vemos cómo los albergues de acogida tradicional languidecen, cómo la prisa, las reservas y la necesidad de control empujan a muchos a pasar de largo. Y duele, porque estos lugares nacieron para ofrecer un espacio distinto: de encuentro, de gratuidad, de escucha. No somos solo camas; somos parte de ese espíritu del Camino que tantas veces se nombra y que, si no se cuida, puede diluirse.
Nosotras, las hospitaleras y hospitaleros, seguimos aquí. Encendemos la luz, preparamos la mesa, compartimos conversación y silencio, confiando en que quien llegue encuentre algo más que un techo. Cada persona que se detiene, aunque solo sean dos, llena de sentido nuestra entrega.
Gracias por recordar que el Camino no es solo metas ni cifras, sino también misterio, sorpresa, apertura. Y gracias por recordarnos que aún hay peregrin@s que saben detenerse, mirar alrededor y valorar lo invisible.
El Camino sigue vivo mientras haya quienes lo caminen con corazón. Nosotras seguimos aquí, con la puerta abierta y la certeza de que, aunque seamos pocas o muchos, siempre habrá un lugar de acogida y una sonrisa esperándoos.
Con gratitud y esperanza,
Una hospitalera de Corcubión
Simplemente maravilloso lo que has escrito, Xavi. ❤️ Es de verdad algo impagable, un regalo valioso. Mientras hay gente como tú el espíritu del Camino va a perdurar.
¡Gracias del corazón!❤️
Hola a tod@s. Gracias Xavier por tú escrito y por lo que transmites en el. Los que somos técnicos, que nos gusta tener casi todo controlado, cuestión educacional, el Camino nos depara la sorpresa, el inconveniente, lo inesperado, el “encuentro” y cuando volvemos a la rutina diaria, nos damos cuenta lo gratificante que es, para seguir con la vida, irse al Camino, de ahí que en su momento, a Argitan, que ahora está en el Camino, hablando de si entrenamos o no entrenamos para irnos al Camino, le dijera que esa frase que dijo, que el Camino era su entrenamiento, es genial.
Un saludo Xavier y reitero las gracias.
Bo Camiño
Gracias a ti, maestro!
Cuanta razón tienes Xavier.
”Hay que ir donde hay que ir, hay que ver lo que hay que ver, hay que comer lo que hay que comer…”
Lamentablemente cuanta más información tenemos, más la aprovechamos... Incluyendo la información de este foro.
Tu mensaje creo que comunica una idea romántica: Mejor hacer las cosas sin planificar… mejor como se suele decir: “a suerte o muerte”.
Obviamente cada cual, como bien dices haremos lo que queramos/podamos (los que todavía trabajamos tenemos que caminar contra el reloj), pero tu reflexión es muy valiosa en estos tiempos donde todo está totalmente controlado, desde la ruta a seguir con seguimiento x GPS/app Gronze hasta el tiempo en las próximas horas con AEMET.
Hay que dar un buen espacio en nuestros viajes a la sorpresa desde la ignorancia y a la improvisación desde el conocimiento.
Una vez más, menos es más.
Sin planificar, sin preocuparse, sin miedo... Es fácil, solo hay que intentarlo y descubrir lo fácil y divertido que es
Si Xavier… eso lo dices después de… cuantos miles de kms ??
Muy buena reflexión Xavier!!
Te olvidas de aquellas personas que suelen ir con aplicaciones varias para seguir correctamente el camino. Con lo estimulante que es perderse (una, dos o más veces)

aya Drozabal, a mi no me parece tan estimulante eso de perderde.
Buena reflexión, yo también vivi algo parecido en el camino del norte en el verano de 2023, siempre había sitio en los albergues públicos porque la gente reservaba e iba a los privados, al final si llegas a una hora normal casi siempre pillaba plaza.
Buena reflexión que la comparto en todo, incluso en que los sellos son un poco una gilipollez
.
Bueno, puestos a confesar manías gilipollas yo grabo audios de los torrentes y videos cuando camino entre la niebla. Luego no se distinguen, todos los audios suenan igual y todos los vídeos son borrosos, pero no me puedo resistir
El evangelio.
Este hombre Xavier és un monstruo!!
Hoola.....
Yo suelo ir con todo planificado,estudiado,leido y releido,con gps,con mochila,sin cascos, sin credencial......disfruto bastante tiempo antes al ver por donde voy a ir,que hacer,donde pararme,que comer,etc.
Y......luego se me desplanifica el plan,me pierdo,no hago lo que pensaba,y........me rio de ello y me lo tomo con naturalidad.
Suelo mirar pulsaciones,media de velocidad,el tiempo.....aunque no me sirve de nada porque es mera curiosidad.
Voy sin preocupaciones, sin miedo,sin prisa.
No sé si hago lo correcto,voy feliz sin salpicar.
Lo que si sé, es que hago mi Camino, disfruto de todo,hasta de una aceituna,con o sin hueso.
Y siempre aprendo algo en cada Camino.
Que bonita esa frase y cuanto implica...."voy feliz, sin salpicar"
Si eres optimista, no tienes miedo al plan B y confías en la raza humana y en la Divina, nunca te quedas en la calle. Para peregrinar, no se deben de tener tantas metas cerradas a cal y canto, ¿porque tienes que ir de este pueblo al otro, en un tiempo fijado con antelación? Sí tienes que trabajar, dejas el camino y lo retomas la próxima vez. Relax compañer@s, los caminos están siempre ahí...despacito y buena letra, como bien dice el refrán. A disfrutar...así pienso yo y respeto otras ideas. Buen camino peregrinos!!!
Buenos días, a mi también me gustaría reflexionar a tu post.
Lo primero aclarar que yo siempre suelo ir en temporada alta por obligaciones de trabajo ( junio,julio,agosto) .
Siempre leo muchas “ quejas” por que los caminos están masificados, pero la realidad es que yo no lo veo ni tan masificados ni que sea tanto problema ( quitando el tema de Sarria en adelante que es casi aparte ) .
Al final, si en el camino no hay gente, tendríamos la mitad o menos de servicios y/o alojamientos . También añadir que quizás es porque yo suelo madrugar y empezar a caminar temprano ( por gusto y no obligación ) . Este verano no camine , porque estuve haciendo un camino en italia, pero por ejemplo el año pasado caminando el inglés hasta finisterre, como mucho me encontraba 4-5 peregrinos al día …
En cuanto a los albergues, jamás me quedé sin plaza en un albergue público, es más pocas veces se llenó al completo hasta que algún despistado llegaba a las 20:00 .
El problema está en los foros o grupos de Facebook que la gente mira y hace demasiado caso y meten un miedo generalizado que hacen que haya reservas masivas en los privados…Yo como siempre recomendé a todo aquel que me pregunto y seguiré haciendo, camina y se libre, no reserves, algún albergue encontrarás y sino, en el pueblo siguiente habrá otro.
Y por último quería comentar que muchas veces se nos llena la boca de hablar de hospitalidad, pero cada vez hay menos personas con vocación a ayudar al peregrino y más funcionarios , y eso es una realidad.
Buena suerte y buen camino
Qué bonito... Gracias!
Cuánta razón, Xavier. En los foros de internet hace ya bastante tiempo que circula el acrónimo FOMO (Fear Of Missing Out) que vendría a ser 'Miedo a perderse algo'. De tanto miedo a perdernos algo acabamos perdiéndolo todo. Qué agotadora es la vida moderna. Uno está todo el día agobiado hasta en sus días de descanso. Todo el día como pollo sin cabeza detrás de la zanahoria. La zanahoria puede ser cualquier cosa: el dinero, la amistad, el amor, la felicidad, una experiencia o incluso la salud. Hasta lo más honrado y placentero no se escapa de esta ley acaparadora. Hemos llegado al punto de convertir el descanso en un campo de batalla para nuestra compulsión productiva. Si no acabamos todos en el manicomio poco nos falta. Yo intento salir de esta vorágine productiva y he de reconocer que los resultados no son muy alentadores. Lo llevamos metido hasta el tuétano.
Totalmente de acuerdo, Berto_kairos.
Por qué nos pasa todo esto? ¿Por qué no lo vemos que estémos a punto de perder todo y seguimos en una "rueda para hámster", atrapados en una rutina agotadora y repetitiva, sin salida? Creo que una razón porqué nos pasa esto se esconde en nuestro propio ser humano, quieremos facilitar las cosas, vivir más cómodo, sin la dureza de la vida y sin las dificultades de nuestros abuelos. Ellos tenían que luchar por cada facilidad. Pero claro que esto es solo una parte. La vida moderna nos sugiere que necesitamos más y más ... un nuevo iPhone (con cual se pueden hacer muchos más cosas), una cocina multifuncional con tecnología avanzada (no va a extrañarme que habrá una que será capaz de hablar conmigo), etc. He visto cajitas que tenían una forma de plátano (si alguien se pregunta, porqué, lo explico, no es una obra de arte, sino sirve para llevar un plátano.) La lista es sin fin. Si nos "liamos" con esto, ya estamos atrapados. Nos hacemos esclavos de esta vida cómoda (cómoda a primera vista), y la comodidad nos roba la libertad. Cuanto más necesitamos, menos libres somos. Pero no estamos sin ayuda, la solución para ser libre la llevamos en nuestra mente (o en nuestras manos, según cómo se vea esto). Lo primero es saberlo, lo segundo, intentar cambiarlo. Cuando salimos al Camino ya salimos de esta rutina diaria. Dejar que las cosas fluyen, no intentar poner todo bajo control, vivir lo presente y saber que no necesitamos mucho para ser feliz, esto es libertad.
Grande tú, amigo, siempre admirado de tus comentarios y de algunas de tus propuestas.
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Esto me recuerda a aquella cuestión de si el miedo crea las compañías de seguros, o las compañías de seguros crean el miedo.
Por si sirve de algo, diré que en varios albergues parroquiales en los que he estado de hospitalero hay siempre decenas de colchonetas de sobra por si las moscas, por si a las nueve de la noche aparece un grupo esloveno de 20 boyscouts que se habían perdido por el monte.
En cuanto a lo de ir como pollo sin cabeza, intuyo que algunas de las últimas crisis occidentales (la económica del 2008, la del Covid del 2020…) han tocado fibras esenciales de la gente, y que no acabamos de volver a sentir una confianza profunda en el centro de nuestra vida… pero… ¡el Camino debería ayudarnos en esto!
Sobre el futuro de la hospitalidad tradicional… he estado hablando con Xabi por tfno y ¡no nos ponemos muy de acuerdo Jajaja!
Ánimo! A peregrinar también se aprende... al peregrinar.
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