Manuel Moralo
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El "síndrome del Camino inminente"

Cuando se va acercando el momento de lanzarse al Camino, comienza a manifestarse el trastorno conocido como "síndrome del Camino inminente" y aparecen en el peregrino/caminante los siguientes síntomas, perfectamente reconocibles y descritos en la literatura científica (sin ánimo de exhaustividad):

1. Todos los lugares del Camino que están en las proximidades vuelven a reconocerse y venerarse como tales. Y ameritan una foto (véase).

2, El caminante/peregrino hace y rehace mentalmente su mochila, de manera constante. Cientos de veces, incluso, en los casos más graves.

3. Tras concienzudo estudio de guías y mapas, el caminante/peregrino es capaz ya de recitar de memoria, por su orden natural o reverso, todas las localidades del Camino por donde tiene previsto pasar. Incluso también los accidentes geográficos más importantes que atravesará.

4. Si el peregrino/caminante es músico, comienza a preparar las canciones que, ya sea a pleno pulmón o sotto voce, cantará mientras camina. 

5. El caminante/peregrino añade en la aplicación del tiempo de su móvil algunas de las localidades por donde pasará. Y de vez en cuanto consulta qué tiempo hace allí.

6. En todo paseo o caminata que se realiza a partir de ahora, uno se concentra en las sensaciones y se dedica a observar con toda su atención lo que acontece. En definitiva, se produce el surgimiento de la "mirada del Camino avant la lettre".

Blenques
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¡Ojalá me pasara eso!. En mi caso el síndrome del Camino inminente va acompañado de inquietud, remordimientos por irme y dejar a la familia en casa y la paranoia de que un problema físico eche al traste mi viaje. Por suerte los síntomas van desapareciendo durante el primer día de camino.

Papadopou
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Estoy como tu, Blenques. Los síntomas que detalla Manuel no los presento. La planificación de etapas y tal la hago con tanto tiempo que cuando llegan los días previos ya no me acuerdo y la voy cosultando cada día la de la etapa siguiente. La mochila la preparo el día antes de salir y el tiempo lo averiguo mirando por la ventana cuando me levanto. Lo que no puedo evitar es esa inquietud durante una semana antes temiendo que cualquier cosa se tuerza y no pueda marchar. Un sinvivir, pero, como a ti, una vez empiezo me olvido de todo, que para eso voy. laugh 

Manuel Moralo
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O fortunatos!

Lovari
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Yo tengo un sindrome parecido, los nervios en el estomago porque llegue pronto el dia de iniciar el Camino , dias antes no dejar de repasar la mochila y ver por donde voy a pasar y empaparme de cosas que puedo ver o encontrar. Para mi es lo que me emociona, el antes por la ilusión , el momento por vivirlo y el después por el recuerdo.

Cristineta87
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A mi me entran muchos muchos nervios, siempre. Revisando las etapas, apuntando todo lo importante, mirando la ropa que tengo que llevar o revisar qué me falta por comprar... Consultar webs y foros sin parar.

Hay veces que me entran dudas e incluso un poco de bajón/vagancia en plan: pero qué haces yendo tan lejos a cansarte y "malgastar" tus días de vacaciones ¿?¿?¿?

SandraCamina
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Buenas tardes,

Pues yo sí que comparto esos síntomas y me identifico con todos menos con el de preparar las canciones que voy a tararear mientras camino, esas ya vienen solas, son aleatorias y espontáneas, las letras pueden ser de lo más variado, a veces hasta una piedra del camino se convierte en la protagonista. Y el ritmo de la música, será de cualquiera de esas canciones pegadizas que sonaban en el bar o la tienda del día.

Es más, en esos meses previos, no solo planifico lo que meteré en la mochila, también la hago y peso cada ítem. También pienso en la distribución de estos y, en lo que más me entretengo, es buscando aquellos gramos que pueda eliminar. No con el fin de ir super ligera, que eso no pasa, pero sí de ir más cómoda, cambiar cosas que no uso por otras que me proporcionen algo que valore, como fue en este último camino, cuando añadí el termo para café.

En esos meses, mi familia y amigos dicen que he entrado en “modo camino” y que si soy un poco “mono-tema”. Según ellos, el Camino se convierte en una prioridad y para ellos es un “rollo”. Lo piensan así porque cuido mucho de no hacerme daño, pruebo combinaciones de ropa mientras camino todo lo que puedo, escucho a mi cuerpo y, a veces, lo comparto hablándolo con ellos.

En parte los entiendo, los que no lo han vivido no conocen la emoción que genera pensar en hacer una ruta de muchísimos kilómetros a pie y con todo encima.

Y nerviosa, solo me pongo la noche de antes, no quiero dormirme.

Aunque no planeo ningún camino en el futuro inmediato, creo que aún no he dejado de hacerlo. Qué cosas!