Reflexión
Este año me ronda una duda que quizá no sea solo práctica, sino también una de esas cuestiones que el propio Camino acaba poniéndote delante.
Dispongo, como mucho, de catorce días y de un presupuesto más bien modesto. Nada extraordinario: el tiempo justo de quien aún mide las vacaciones con cuentagotas y el dinero con algo más de cuidado del que quisiera. Con ese marco, aparecen dos posibilidades. La primera, comenzar la Vía de la Plata y avanzar hasta donde se pueda (pongamos Cáceres) dejando el resto para otro año. La segunda, escoger un itinerario más corto que sí me permita alcanzar Santiago en esta ocasión.
Y es ahí donde entra la verdadera duda.
Porque uno tiene la sensación de que, con el paso del tiempo, llegar ha ido ganando terreno a caminar. Como si el verbo importante ya no fuera peregrinar, sino completar. Como si pesara más la frase pronunciada al volver “he hecho el Camino de Santiago'' que la experiencia vivida durante los días anteriores. Incluso cuando ese “hacer el Camino” se resume, legítimamente, en los últimos cien kilómetros.
No hay reproche en ello; cada cual camina con sus circunstancias, y bastante tiene cada uno con las propias. Pero sí me pregunto si no hemos ido confundiendo el símbolo con el fondo, la meta con el tránsito, la credencial sellada con lo que de verdad se mueve por dentro mientras se anda.
Siempre he pensado que no hacen falta novecientos kilómetros para entender algo esencial del Camino. Tal vez ciento veinte, recorridos con atención, enseñen más que una larga distancia cubierta con prisas, ansiedad o necesidad de tachar una lista. A veces un tramo breve basta para escuchar lo que en la vida ordinaria queda sepultado por el ruido.
Sin embargo, también está la otra cara: siendo joven y con recursos limitados, uno pospone con facilidad los proyectos largos para ese futuro impreciso en el que habrá más tiempo, más dinero y mejores condiciones. Y ya sabemos cómo se comporta ese futuro: suele llegar tarde o no llegar exactamente nunca.
De modo que aquí me encuentro, entre la fidelidad al camino largo que pide paciencia y la tentación del camino completo que cabe en este verano.
Y os lanzo las preguntas al final, como corresponde:
- Con un máximo de 14 días, ¿qué opción os parece más sensata también en lo económico: avanzar la Vía de la Plata y continuarla otro año, o elegir uno que permita llegar a Santiago ahora?
- Yendo sola en julio, ¿veis importante reservar alojamientos con antelación (Booking u otros) o mejor improvisar?
- Me planteo especialmente el Sanabrés o el Primitivo: ¿cómo están de plazas y afluencia en esas fechas?
- Y la pregunta de fondo: para vosotros, ¿qué pesa más, llegar… o caminar?
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Es agradable contestar/hablar con alguien como tú preocupada de cuestiones trascendentes.
Todos fuimos más jóvenes y algunos tuvimos menos dinero que el que tenemos.
Economicamente, imagino que lo más económico sea viajar por un camino con muchos albergues a elegir, y hay zonas más baratas y más caras ( normalmente más turísticas) en España… Todos sabemos que la costa en verano da calambre…
A mí personalmente me gusta caminar hacia algún sitio. Tener una meta. No me gusta quedarme a medio camino... Así si tuviese 14 días y en Julio… y estuviese en tus circunstancias, haría el Primitivo ( aunque yo no lo hice en verano y no sé cómo estará económicamente/albergues) o bien haría el camino del Salvador empezando en Burgos ( Burgos a Leon por el Francés que dicen… que la gente no quiere caminar por la meseta, y luego Leon a Oviedo por el camino del Salvador que pienso que aunque sea Julio no estará saturado ).
Quién va a Santiago y no va al Salvador, visita al criado y olvida a su señor
.
No creo que sea ninguna tontería y tiene miga, desde luego, y puede que no exprese la idea correctamente pero, lo voy a intentar. Creo que a ciertos años vamos dándole importancia a cerrar ciclos, a no dejar cosas a medias y el Camino acaba en Santiago. Y sí, es verdad que el Camino es mucho más, tanto como Caminos se hacen, cada uno con su motivo o finalidad pero todos tienen en común Santiago, el final. Dudas y te divides entre empezar desde el principio el de la Via de la Plata o premiar tus días de Camino con la llegada a Santiago. Personalmente, me parece que Shakespeare te ha dado la solución.
Yo te animaría a hacer uno completo, con esos 15 días y sino, comenzar uno que necesite más días y completarlo en la medida de tus posibilidades en dos o tres años, lo que puedas. Hacerlo entero.
Creo que hay dos tipos de peregrinos principiantes. El que se queda en esa experiencia y no hace más (llamados un poco despectivamente turigrinos) y el que queda prendado y necesita más. Yo llevo tres y sólo el primero fue la última parte de otro Camino, desde Sarria, por una promesa y el de mayor infraestructura, que iba sola y llena de miedos y dudas, pero, con los siguientes tenía la necesidad de hacerlos completos: el Inglés y el Primitivo; empezar y terminar lo que se empieza, con su premio final. Que sí, que no todo es llegar pero, cuenta y mucho, parece incompleto sino, como si nos quedáramos en la superficie.¿no?. Lo malo es cuando ya te metes con los demás km, jejejeje, no siempre será fácil intentar hacerlo enteros.
Ánimo
En julio descarta via de la plata es un horno, con 14 dias tienes de sobra para hacer el primitivo como te han dicho, haces camino completo y acabas en Santiago...
eso si es un mes de bastante afluencia, pero como todo tiene truco, si no consigues en el fin de etapa de las guias en el pueblo anterior o siguiente seguro consigues, ademas se adapta a presupuestos bajos, ya que hay bastantes albergues publicos y en asturias se come barato...
Para Julio mejor el primitivo
Qué gusto da leer cuando alguien expone su duda cargada de intenciones y buen gusto.
Tú misma respondes tus preguntas y a la vez nos retas a responderlas, no siendo fácil, pues nos haces ponernos en tus zapatos como si fueran los nuestros.
A tu última pregunta: lo que me llama es El Camino, no siendo necesario llegar. Si llego, mejor, pero ya no es lo primordial.
Te han contestado estupendamente: la Plata en julio es una temeridad.
Del resto de cuestiones no entro. Lo que elijas bien elegido estará.
A mi gusta llegar a Santiago, pero si no voy a poder hacerlo, por calendario o por lo que sea, elijo un recorrido más corto e intento alcanzar el destino que complete el itinerario iniciado. En el catálogo de caminos, hay donde elegir. Lo que no me gusta es ir completando tramos para algún día poder decir que he recorrido el camino tal. Pero esto que explico tan solo es lo que me gusta a mi, caprichoso que es uno, que le vamos a hacer.
Si las circunstancias del calendario o las que sean no te lo van a permitir y, además tienes que viajar en julio, yo te invito a que consideres la posibilidad de recorrer el camino desde Jaca, desde Somport, o incluso desde Oloron si te cuadran los días (que si dispones de un máximo de 14 creo que si). Si te sobran incluso puedes desviarte por Leire, por Lumbier para añadir alguna jornada. Si no, cuando llegues a Obanos y Eunate, tiras para Pamplona en un par de etapas por el francés del revés. En época estival los albergues estaran disponibles y el dispendio se ajuste a tu presupuesto. Saludos y gracias por tu aporte.
Con 14 días y un presupuesto ajustado, siendo honesta, lo más sensato es elegir un camino que te permita caminar con calma sin ir pendiente del reloj. Porque en cuanto aparece la prisa por “llegar”, algo del Camino se pierde por el camino (y nunca mejor dicho).
La Vía de la Plata es una maravilla, pero precisamente pide tiempo, silencio y continuidad. Empezarla para dejarla en Cáceres no es mala opción en absoluto —al contrario, tiene mucho sentido—, pero exige asumir desde el principio que este año no hay meta en Santiago, y que eso no le resta valor. Pero lo importante aquí es que julio no es el mejor mes para hacerlo.
Si en cambio sientes que ahora mismo te apetece cerrar el círculo, el Sanabrés es probablemente el mejor equilibrio: más tranquilo que otros, más auténtico en muchos tramos y perfectamente asumible en dos semanas. El Primitivo seria buena opción pero más exigente físicamente y en julio puede estar bastante concurrido.
Sobre reservar: en julio (pero no porque vayas sola) yo no lo dejaría todo a la improvisación. No hace falta llevarlo todo cerrado, pero sí tener cierta previsión, sobre todo en etapas clave. Un término medio podría funcionar bastante bien: margen para decidir, pero sin jugarte que el dormir pueda resultar mas caro. Ver opciones de finales de etapas no habituales.
Y sobre la pregunta de fondo… con los años una se da cuenta de que lo importante, o lo mas importante, nunca fue llegar. Llegar (es una opinión muy personal) es un momento; caminar son los días que te cambian algo por dentro. Pero también es verdad que necesitar llegar forma parte del proceso de muchos peregrinos, y no tiene nada de superficial.
Quizá la clave no sea elegir entre llegar o caminar, sino cómo caminas mientras vas llegando.
Y yo sigo buscando….. y seguramente no te he aclarado nada.
Bueno, Buen Camino, elijas lo que elijas.