Por qué a la mitad de la escalera?
Y siguiendo el apunte de Fernando Cristóbal en otro hilo en referencia a "los seres imaginarios" de Borges... ¿Por qué a la mitad de la escalera?...
«A Bao A Qu Jorge Luis Borges (1899-1986)
En la escalera de la Torre de la Victoria, habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón, y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida, y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi translúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, el A Bao A Qu se coloca casi en los talones del visitante y sube prendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos.
En cada escalón se intensifica su color. Su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante. Testimonio de su sensibilidad es el hecho que él sólo logra su forma perfecta en el último escalón, cuando el que sube es un ser evolucionado espiritualmente. De no ser así, el A Bao A Qu queda como paralizado antes de llegar, su cuerpo incompleto, su color indefinido y la luz vacilante.
El A Bao A Qu sufre cuando no puede formarse totalmente y su queja es un rumor apenas perceptible, semejante al roce de la seda. Pero cuando el hombre o la mujer que lo reviven están llenos de pureza, el A Bao A Qu puede llegar al último escalón, ya completamente formado e irradiando una viva luz azul. Su vuelta a la vida es muy breve, pues al bajar el peregrino, el A Bao A Qu rueda y cae hasta el escalón inicial, donde ya apagado y semejante a una lámina de contornos vagos, espera al próximo visitante.
Sólo es posible verlo bien cuando llega a la mitad de la escalera, donde las prolongaciones de su cuerpo, que a manera de bracitos lo ayudan a subir, se definen con claridad. Hay quien dice que mira con todo el cuerpo y que al tacto recuerda la piel del durazno.»
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Bueno, yo me quedé "a cuadros" cuando leí esto. La verdad, no estoy familiarizado con los dibujitos. Me pareció curiosa la mezcolanza y la manera de verlo del Sr.Borges en relación a los peregrinos. Sí resulta inapropiado o c...ñzo, elimino el mensaje. Sin problema.
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Nooooo! Es un texto... peregrino! y por ello su lugar más apropiado es éste. Me recuerda a la historia de la escalera de Jacob, con los angeles subiendo y bajando del cielo. Jacob vio esa imagen en sueños una noche de camino durmiendo apoyada la cabeza sobre una piedra.
Intuyo que la sed de leyendas fantasiosas que han tenido los escritores de Hispanoamerica (Coelho, Borges, Garcia Márquez) era una forma de atraer a su tierra todo el legado espiritual del este, del viejo mundo. El que Coelho proyectara sobre el Camino su imaginación no es muy distinto a cómo los europeos proyectaron en su día a su vez sobre su "Este" su imaginario. Nutrirse de las historias del Este y avanzar hacia al Oeste... Parece haberlo estado haciendo el ser humano desde que comenzó a peregrinar por la tierra.
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Muy interesante esa idea de traslación hacia el Este.
Mirar hacia el Este sería en este contexto mirar al pasado, al origen.
Por lo mismo, hacerlo hacia el oeste lo sería al futuro, a lo incógnito. O mejor, a lo incognoscible. Así, siempre el conocimiento, el camino espiritual, partió del Este, viajando hacia el oeste.
Parece tan antiguo como la propia humanidad. Caminar en pos del sol, de la luz, del conocimiento, de respuestas, huyendo a la vez de la oscuridad, en una eterna huida y búsqueda.
Las respuestas quizá se hallaban allá donde el Camino del sol se hundía en el océano; o tal vez se hundían con él, en él.
¿Qué hacer al terminarse el camino del oeste, del sol, del futuro? ¿Termina la búsqueda allí? ¿Esa barrera oceánica al final de la búsqueda es la respuesta? ¿Se hunde la luz en nuestro interior iluminándonos? En ese caso ya podemos regresar al eterno presente, sin pasado ni futuro, renacidos.
¿O debemos construir una balsa, una barca solar, y seguir su estela eternamente?
Algunos lo hicieron desafiando al miedo, y junto a las ideas del viejo mundo, llegaron aún más al oeste. No había un finis terrae. Al oeste está el este, en un círculo infinito. Tal vez haya que mirar hacia arriba, en la línea vertical donde el tiempo no existe ¿Dónde está la escalera?
¿Será el finis terrae antiguo la mitad de la escalera? ¿Allí donde es posible vislumbrar nuestra verdadera esencia, que permanece entre tanto esperando a que la ascendemos en consciencia plena?
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¿Dónde queda la piedra en la que reclinó su cabeza Jacob, donde confluía la escalera del cielo, y ante la que él exclamó: " Ciertamente, el Señor está en este lugar, yo no lo sabía, qué terrible es, nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo".?
Muy bien puede ser cualquier lugar, pero sin duda ayudaría que fuera un lugar de peregrinaje, que venerase sus piedras, que tuviera ángeles de arriba y abajo, del Este y del Oeste, que se tuvieran sueños extraños y proféticos, y cuyos peregrinos tuvieran "peregrinas" visiones de Dios (en ese lugar donde, muy oportunamente, son llamadas "pedradas")
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