El Camino y sus límites
El verano pasado hice el camino que va de Santiago a Finisterre. Por ahora, es el último de uno de los muchos que comenzé a recorrer allá por el otoño de 1987. Entiendo que han pasado muchos años, que el número de peregrinos ha aumentado, y que por tanto, en cierta medida, el camino ha ido sufriendo pequeños o grandes cambios en función de la mayor presencia de caminantes que, por distintos motivos, dirigen sus pasos a Santiago de Compostela. En manos de todos está protegerlo, recorrerlo con respeto y dejar en él únicamente la huella de nuestros pasos. Escribo estas pocas letras al hilo de una fotografía que tomé en la de las etapas del camino a Finisterre. No sé si esto es necesario, y si deberían poner ciertos límites a la publicidad, que a veces, a mi modo de ver, resulta hiriente para El Camino y los peregrinos.

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