caminar de noche
Buenos dias:
hace poco leí el comentario de un norteamericano que está haciendo todo el camino junto con seis familiares mas. A todo esto llegaron a Carrion y se quedaron en el albergue. Pero resultó que sobre las tres de la mañana, hacía mucho calor y los ronquidos eran importantes. Así que sin pensarlo dos veces, se lanzaron al Camino de noche. Como ya tenian experiencia en albergues, tenian las mochilas hechas. Así que se las colgaron y empezaron a andar.
Supongo que lo sabreis, esta etapa es absolutamente llana durante 17 km como todo es cereal, no hay un solo árbol. Y empezó a contar como se veia el cielo, como destacaban las estrellas, el espectáculo de ver la Via Lactea, etc...
La verdad es que salir de noche no se me había ocurrido mas que en caso de mucho calor (veremos este año porque no tengo otra fecha que Julio), pero nunca había pensado en hacerlo como parte del Camino. Soledad total, el cielo bien visible arriba y solo el ruido de tus pasos. Me ha dado que pensar.
Saludos
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Salud Antonio,
Me parece una opción interesante cuando las cosas se ponen mal dadas, pero quisiera aportar un par de reflexiones tras haber conocido algún caso.
Si se camina de noche por sistema no encontraremos ni bares ni tiendas abiertas para parar/restaurarnos/comprar. No es un impedimento, pero condiciona y limita. Al terminar la etapa tendremos que esperar a que abran los albergues/hostales/etc. y tendremos que dormir de día con todo el calorazo veraniego, si es en alojamiento compartido con el ruido de fondo de los otros peregrinos, con la merma que supone en el descanso, y más si lo hacemos día tras día.
Si lo hacemos puntualmente el asunto es el mismo, aunque de manera puntual con el añadido del cambio de ritmo circadiano, que no desgasta tanto como hacerlo habitualmente pero te deja atontado al día siguiente (a mí tres más)
Realmente caminar en verano con los calores que tenemos últimamente no es idea apetecible aunque lo lógico para las personas que no tenéis otra fecha es buscar alternativas. Yo no puedo caminar entre abril y octubre por el calor, y en todo caso cuando se aproximan los calores busco rutas más frescas (Baztán, etc) y voy con parasol 50 UV, protección solar y ropa breve. No lo soluciona, pero alivia.
Hola Xavier
Más bien lo comentaba por las variedades del Camino. Caminar bajo la Vía Láctea está muy bien. Y me refiero solo al aspecto estetico.
Caminar entre nueve es uno de los típicos de las aventuras; por no hablarte se seis meses de camino.
Es solo una curiosidad que me ha resultado muy estética
Igual no hay una sola forma de plantearse el Camino
Seguro que es así, no hay ninguna forma única y siempre es importante saber que hay otras maneras. Y coincido contigo en que andar bajo las estrellas es una experiencia maravillosa
Puedes experimentar (yo lo he hecho) a caminar de noche. Nadie te impide levantarte a las X de la mañana y caminar sin luz. Aunque como dice Xavier, los inconvenientes son superiores a los beneficios.
Los que preferimos caminar en invierno, solemos saber de ésto, y aunque por necesidad lo debemos hacer, por temas de distancia y horas de luz, no es lo mas aconsejable.
Gracias a los dos por vuestras respuestas y consejos.
De todas formas, mi comentario no iba en la dirección en el uso de la noche para evitar los inconvenientes de la mañana, sobre todo en verano.
Iba mas bien en la poética de hacer la etapa de esa manera. Sobre todo jugando con la ventaja de la etapa de que se trata, que no creo que se repita muchas veces. 17 km en linea recta son muchos km.
El Camino tiene sus ritmos que es dificil cambiar por temas climáticos, logísticos, etc,,,
De todas formas, y como puro comentario, imaginaros el albergue con mucho calor y mucho ronquido. Cuando lo empiezas a pensar, la cabeza ya lleva un rato dándole vueltas. Y tomas la decisión. Y al poco te encuentras al principio de una recta enorme. Silencio alrrededor, Solo tus pasos. La temperatura ha bajado. Ya no hay luz. Estas fuera de la ciudad. Alzas la vista y te encuentras con millones (literal) de estrellas- Y atravesándolo todo, una tenue nube (Via Lactea),
Es posible, casi seguro, que pierdas tu noción del tiempo. Que tus comidas y sueños cambien. Pero ¿y mientras cambian las cosas o no? ¿Quien te quita ese rato?
No es mas que una voladura de mi cabeza. Debe ser por las ganas que tengo de que llegue Julio.
Un abrazo
Entiendo perfectamente tu comentario.
Es una gozada ver las estrellas y los ruidos del campo. Lo hice de vuelta de casa de un amigo y con una luz frontal, iba bastante seguro. Miraba el cielo e intenta reconocer las constelaciones, me procuró bastante paz.
Si hay peregrinos que quieren andar de noche porque hay muchos ronquidos, están incomodos y no pueden dormir porque no. Quienes somos para juzgar unos o unas que lo quieren hacer de otra manera.
Pues sí, antonio, es algo que impacta... Poneos en situación: El Burgo Ranero, mediados de agosto, calor cercano al del infierno y... ¡¡¡fiestas en el pueblo!!! Total, que pasadas un poco las dos de la madrugada en vista que era imposible dormir, nos colgamos las mochilas y comenzamos a andar por la larga recta, bajo unas estrellas espectaculares (era luna nueva) con lo que cuando comenzó a clarear el día ya habíamos pasado Reliegos y, como consecuencia en vez de hacer noche en Mansilla pudimos llegar a León, eso sí, cansados pero contentos ;-)
¡¡¡Ultreia!!!
Da la casualidad que cuando estaba de hospitalero en Calzadilla acompañé unos 5 kilómetros a unos peregrinos que decidieron salir por la noche y yo les animé comentándoles que no era descabellado llegar hasta León, sino más bien una práctica común. Eran las 2 de la mañana en pleno verano y pocas ganas de irse a la cama. Noche fresca, luna llena y buena compañía. No sin antes comentarle a uno de ellos, de forma jocosa, que tuviese cuidado con los lobos. No debí hacerlo porque se quedó blanco. Que Dios me perdone por tan pesada broma...
Pues no te digo nada si hubiera sido en el Camino del Salvador en Buiza...
¡¡Ahí sí que te comen las alimañas nocturnas!!
Buenas noches,
Si no ha cambiado mucho la cosa, en la recta entre Carrión y Calzadilla no hay nada, no hay bares ni tiendas, así que no hay apenas diferencia de hacerlo de noche a hacerlo de día en este aspecto.
Para evitar forzar la vista con las linternas, sería ideal una noche de luna casi llena, que alumbra muchísimo. Y, por mi parte o sería una etapa doble, de continuación de la anterior, habiendo salido de Frómista o Población y pasando la tarde descansando en Carrión para parar por la mañana a desayunar en Calzadilla con la calma, y después seguiría hasta Lédigos o Terradillos para la apertura del albergue y echarme una siesta, cena y dormir de nuevo.
También existe la versión más relajada, que sería pasar toooodo el día en Carrión y salir al anochecer y, hasta donde el cuerpo aguante.
Sea como fuere, es una etapa magnífica para caminarla de noche, con linterna o sin ella, eso sí, poniendo atención a los cruces, no vaya a ser que la desorientación se presente.
Buen Camino!
PD. Al recordar un poco más, de hecho, he caminado algo por allí de noche. Fue en el 2008. Salí por la mañana de Población de Campos y había quedado con los que iba que haríamos noche en Calzadilla de la Cueza y yo me encargaba de comprar comida en Carrión de los Condes. No sé si fue el idioma o las cervezas, pero al llegar la noche, mis compis no llegaron a Calzadilla y por teléfono me dijeron que la habían pasado de largo, así que a las 22h me puse la mochila de nuevo y me puse en marcha para encontrarlos, más tarde supe que se habían confundido y llegaron a Calzadilla para el cierre del albergue; y yo estaba en la calle en Lédigos. Un poco bastante mosqueada me puse a caminar para no quedarme en medio de la nada. La linterna que llevaba apenas tenía batería y la luna era creciente. La poca luz que me daba la luna se ampliaba al reflejarse en las nubes, y no sé cómo, veía cada flecha que me indicaba el cambio de dirección en el camino. Para añadir un poco más de tema, chispeaba de forma intermitente. Así que a las 5 de la mañana, aparecía en Sahagún, donde esperé a que un bar abriera para comer algo, descansar, secarme y entrar en calor. Más tarde, llamé de nuevo a los móviles de mis compis y al no contestar, llamé al albergue, donde me pasaron al teléfono con ellos y sus contestaciones hicieron que mi enfado creciera un poco más, así que decidí ponerme en marcha de nuevo. Y así acabé en El Burgo Ranero la etapa que había empezado la mañana anterior en Población de Campos, para ese momento ya no me quedaban fuerzas para seguir enfadada.
En 2021, salí a las 2 de la mañana de Itero de la Vega, los ronquidos no me dejaban dormir.
En 2012, también salí a las 2 y poco de Castrojeriz. En esta ocasión fueron las chinches las que me despertaron.
Así que sí, creo que es una zona en la que se puede caminar de noche sin mucha dificultad. El camino es prácticamente recto y el firme es o pista bien arreglada o carreteras secundarias por las que no pasa apenas casi ningún coche. Una linterna y algún reflectante en la ropa y la mochila y atención a los cambios de dirección. Sentido común y, sobre todo, no aislarse en conversaciones telefónicas o usando los auriculares.
Se os olvidan las torceduras de tobillo y las caídas por no controlar correctamente el suelo.
Ahí le has dado Jabeque....
Hola Antonio,hola a tod@s...............
Caminar de noche para quién no lo ha experimentado es una sensación grata ,por lo general,y que no deja indiferente a quién lo hace,sobre todo por primera vez.
Al margen de los "inconvenientes" que pueda tener,como todo en ésta vida,yo le busco,y le encuentro las sensaciones que percibes durante el trayecto,sea entre cereales,en bosque o campo a través.
Además de los espectáculos que el cielo nos otorga,hay sensaciones maravillosas (para mí) de soledad, hay ruidos,olores,formas y "paisajes",que no tienen nada que ver cuando caminamos de día.
Si bien es verdad que hay que andar con mas precaución que de día,también es cierto que se suele ir mas despacio,pero es bonito experimentarlo alguna vez,en solitario o acompañado, y si tienes la suerte de poder hacerlo con nieve te añadirá un punto más de "sorpresa"el ruido que acompaña a tus pisadas.
Por contra de las pegas que habéis apuntado de hacer una etapa del Camino de noche, a los que nos gusta los caminos en solitario nos añade ese plus de tranquilidad (rarito que somos algunos).
Me parece buena idea el que lo hayas comentado Antonio,no sólo a tí la dará que pensar......... (llevar buenas frontales para encenderlas de vez en cuando).
Buen Camino,diurno o nocturno a tod@s.
Que cosas se ven por aquí,está muy bien
Buenas noches,
Hace ya tiempo que guardo silencio y no participo en el foro, sigo leyendo a diario, y los comentarios se quedan en mi cabeza, no traspasan al teclado.
Hoy voy a compartir. Caminar de noche es una experiencia en sí misma.
Cuando hice mi primer camino, se cargaba con la guía del camino, en papel, ¡medio kilo extra! En la misma guía se recomendaba hacer, al menos, una etapa de noche puesto que seguíamos el camino de las estrellas (la vía láctea) y con aquellos con los que fui compartiendo camino, tomamos la decisión de hacerlo. Así que, una pareja de Barcelona (Lorena e Ismael), uno de Madrid (Jorge) y yo, entonces de Cunit, nos pusimos a ello.
Hicimos noche en Logroño y, tras haber pasado el día disfrutando de la ciudad, intentamos echarnos unas siestas en un parque, cosa que no pudimos hacer y a eso de las 18h y con un buen paquete de chuches, iniciamos marcha.
Salimos de Logroño en dirección a Navarrete. Allí cenamos en un bar y esperamos a que cerraran. Y, con una botella de Pacharán comprada en el mismo bar, las golosinas de Logroño, un par de linternas de bombillas (de las que apenas alumbraban) y una luz de Camping Gas nos dispusimos a empezar nuestra aventura nocturna.
Salíamos de Navarrete por donde están las ruinas del antiguo hospital y leíamos las explicaciones de nuestras guías como podíamos con la luz de las linternas, intentábamos iluminar lo que veíamos y apenas veíamos nada.
Cuando estábamos cansados, parábamos los 4 y encendíamos la luz del Camping gas y nos sentábamos en medio del camino, alrededor de la luz, como si de una hoguera se tratara y compartíamos anécdotas, risas y experiencias. Atesoro aquellos momentos.
Para ahorrar pilas, sólo el primero llevaba la linterna encendida y los demás íbamos cogidos por las mochilas, en fila india, si uno tropezaba, tropezábamos todos, no sabíamos si subíamos o si bajábamos, pues íbamos despacio y casi pisándonos los talones unos a otros. En un momento dado, antes del alto de San Antón creo recordar, encendimos las dos linternas a la vez y a nuestro alrededor estaban aquellos hombrecitos de piedra ¡muchísimos! y empezamos a correr despavoridos, eso sí, todos juntos en fila india.
Sobre las 4 de la mañana, las pilas se acabaron. Y, siguiendo una carretera, llegamos a Alesón, lo supimos por ver el letrero de entrada a la población.
Bajo una farola, consultamos el mapa que teníamos (porque entonces se usaban las guías y los mapas) y vimos que estábamos cerca de Nájera. Así que seguimos por la carretera, usando el móvil como indicador de presencia cuando se escuchaban los camiones (teníamos la suerte de tener uno con linterna, entonces no abundaban). Cuando se acercaban los camiones, nos parábamos y nos quitábamos de la calzada.
Acabamos llegando a una parte industrial, cerca de Nájera y decidimos parar en la entrada de un almacén de muebles, donde nos pusimos a descansar un par de horillas, usando nuestros sacos para protegernos del frío. Cuando ya intuía el amanecer, decidimos continuar. Poco después llegábamos a Nájera y al primer bar de la población, ahora se llama Bar Caribe, no recuerdo entonces. Allí nos quedamos como unas tres o cuatro horas descansando y tomando cafés hasta que fuimos capaces de tomar una decisión. Y decidimos seguir.
Llegamos a Azofra, donde nos encontramos con la noticia de que estaban a punto de abrir el albergue. Nos decían que estaba nuevo y que era un lujo, ¡tenía habitaciones de dos camas! No había mucha cola y pudimos entrar. Así que esa noche prometía un buen descanso.
En aquellos tiempos, había dos bares que daban comidas en el pueblo y fuimos al que ahora no existe, el Peregrino. La dueña nos acogió como si fuésemos sus hijos. Nos alimentó con platos fuera del menú, a nuestro gusto, nos mimó con sus atenciones y palabras amables, nos dejó pasar la tarde en el comedor del bar a puerta cerrada, nos presentó a sus hijos, nos hizo sentir en casa, totalmente.
He querido compartir esta experiencia porque es un muy buen recuerdo. Es algo que caracteriza a aquel primer camino. No recuerdo que pudiéramos ver la Vía Láctea, no recuerdo ver el camino iluminado ante nosotros, recuerdo los momentos que compartimos, cómo superamos nuestro cansancio y cómo nos superpusimos a todo y cómo lo recordamos nosotros mismos durante todo aquél camino y, ¡cómo lo recuerdo y atesoro yo misma aún hoy, 20 años después!
Después de aquella experiencia, he caminado muchísimas veces de noche, por gusto o por necesidad. Con luna llena o luna nueva, con linterna y sin linterna, en noche despejada o totalmente nublada, o con lluvia. Por tierras palentinas, he subido el alto de Mostelares, por Galicia, me he perdido por los alrededores de Ligonde para encontrar mi camino antes de Palas de Rei. He estado a las 4 de la mañana poniendo los pies en el río en Ribadiso de Abaixo haciendo un descanso, He ido por caminos de tierra, carreteras secundarias, o incluso por montaña, donde el año pasado, bajando de Respomuso, llegué a unos kilómetros antes de Sallent de Gállego caminando 3 horas únicamente con la luz de mi frontal. Y, no era la única que lo hacía, ¡me crucé con más gente que estaba subiendo! Unos días más tarde, ya en Navarra, lo mismo, estaba en las cercanías de Burguete caminando por el bosque de noche de nuevo, con la única compañía de mi frontal y los sonidos de la naturaleza nocturna. Algún que otro susto me llevé, pero también me reí mucho (de mí misma y de mis gritos). Este mismo año, me encontré caminando de noche entre Zalduendo y Salvatierra y acabé cogiendo un tren para llegar a Dulantzi. Y aquí sigo.
No sé cuantas más veces caminaré de noche ni si es algo que recomendaría hacer, creo que es algo personal. Pero, si alguien se lo ha planteado, es porque, quizás, esté listo para ello.
A tener en cuenta: tener la cabeza fría, no dejarse llevar por la imaginación y recordar que los animales campan libres por la noche, es su momento. Eso sí, tienen tanto miedo de nosotros como nosotros de ellos. Y, si te decides a hacerlo: precaución y buena iluminación. Olvidar las prisas, tomarse uno su tiempo, no querer correr, asegurar los pasos.
Un saludo a todos, y disculpar por el peazo texto
Qué bonito reencontrarte, Sandra.
Dulantzi? Camino Vasco Interior? Allí estás ahora?
Hola Indi,
Pues sí, es el CSVI, pero no, no estoy ahora en él. Lo hice del 25 de marzo al 4 de abril. Y, aunque pensé en compartir mi experiencia, aún me lo estoy pensando, no lo he decidido todavía, tengo mis dudas. Tengo pendiente visionar lo que gravé para editarlo y, según vea, haré. La cosa es que me encantó la etapa de Zegama a Zalduendo o Zalduondo, ¡fue ES-PEC-TA-CU-LAR! Además, la hice el día del eclipse, con lluvia y niebla, totalmente un espectáculo. La disfruté muchísimo. Por cierto, la entrada a Burgos, que tomé esa variante, la que más me ha gustado
A ver si me animo y sigo compartiendo cositas
He empezado a leer el post sin fijarme quien lo escribia. Al llegar al final me he dicho, es el estilo de SandraCamina. He retrocedido y sí. Se te hechaba en falta. Buen regreso..
Entiendo perfectamente lo que quiere decir Antonio y creo que caminar alguna vez bajo las estrellas forma parte del Camino, sobre todo si es en la recta de Calzadilla en noche despejada.
Yo suelo evitar hacerlo salvo estricta necesidad y porque no camino en verano, que si no sí lo haría de vez en cuando. La sensación es maravillosa.
Creo que habría que diferenciar. Una cosa es hacer una etapa por la noche en lugar de por el día y otra salir de noche, caminar así una o dos horas hasta el amanecer y rematar la etapa con normalidad. Muchos tenemos la idea de que el amanecer en el sendero es algo que merece la pena y sistemáticamente iniciamos nuestras etapas de noche. No es algo de especial dificultad si se lleva una lámpara frontal LED con la que no hay peligro de quedarse sin pilas, dada su larga duración y lo poco que pesa un juego de repuesto, y que además de ser plenamente segura, al no fundirse, da una luz excelente con muy poco peso y volumen. La experiencia de iniciar en plena noche y en solitario la travesía de los Montes de Oca o cualquier etapa por las corredoras gallegas con espesa niebla otoñal es digna de vivirse. Eso sí, creo que no es aconsejable si no se conoce ya el terreno.
Buen Camino.
Hola Bruno
pues la verdad es que la experiencia del norteamericano me dio que pensar. Aunque era mas por sus circunstancias personales (calor y ronquidos) y por la etapa (los famoses 17 km).
Ahora bien, lo que tu comentas tambien me da que pensar, La estética tiene que ser tremenda, Lo que no se es si me atrevería; no tengo ni de lejos, tu experiencia. Anotado queda y le daré vueltas.
De todas formas, y ya lo comenté antes, hay unas cuantas maneras de hacer el CXamino.
Saludos