Caminar como un acto de lucha
Este no es un tema específico del Camino de Santiago y quizá no encaje bien en este foro, pero decidí publicarlo de todos modos como ejemplo cultural del acto de caminar. ¡Y de caminar como un acto de lucha y resistencia!
"Caminar más qué Bilibeu!"
Mi madre, doña Antonieta, usaba esa expresión para referirse a alguien que estaba deambulando por ahí. Yo pensaba que era una expresión bíblica que denotaba que alguien había cometido un pecado muy grave y, como castigo, se había quedado vagando por el mundo.
¡Pero no!
La expresión popular "caminó más que Bilibeu" se refiere al Ritual de Bilibeu, una manifestación cultural y de resistencia del pueblo indígena Akroá Gamella en Maranhão, provincia da Amazônia Brasileña.
A continuación, se presentan los puntos principales sobre su significado y contexto:
"Caminar" como Resistencia: Bilibeu es uno de los "Encantados" (entidades espirituales) más emblemáticos de este pueblo. Su ritual consiste en largas caminatas, deambular por las calles y demarcar territorios, lo que representa la lucha por la tierra y la fuerza de su cultura.
Significado de la expresión: Cuando se dice que alguien "camina más que Bilibeu", generalmente se refiere a una persona que camina mucho, que siempre está en movimiento o que es incansable, fuerte y perseverante en su camino.
Contexto cultural: El ritual de Bilibeu es un símbolo de (re)existencia. A pesar de los intentos de borrar la historia, el pueblo Akroá Gamella mantiene la tradición, donde "el pasado deambula por las calles", simbolizando la recuperación de los territorios ancestrales.
Por lo tanto, la frase ensalza un caminar intenso, firme y con propósito, aludiendo a la energía de los rituales de Akroá Gamella.
- Inicie sesión o regístrese para comentar
Muy interesante relato querido Joao, que sin duda es parte de la cultura que envuelve a quienes acudimos aquí, que siempre es más que tierra bajo botas y sol en el rostro. Un fuerte abrazo y ¡buen camino!
Gracias, mi querido Amigo Paul.
Quienes aún tenemos pueblos originários sabemos lo que debemos hacer para protegerlos o, al menos, no perturbarlos.
Y como dijiste, hay "más que tierra bajo las botas y sol en la cara" de lo que imaginamos.
Fuerte abrazo y hasta breve!
Super interesante.
Gracias David!
Buen Camino y gracias por las publicaciones en su hilo. Estoy reviviendo mi Camino Francés!
Abrazos
Salud Joao,
llevo desde ayer dándole vueltas a la bonita historia que nos has narrado de tus paisanos y a la idea de caminar como acto de lucha y resistencia, y me gustaría aportar una reflexión, o más bien una pedrada de las mías, que desde que estoy hibernando apenas suelto ninguna y hay que mantener la puntería entrenada (y de paso saludar al personal e intentar aportar algo a un hilo que no tenga que ver con "caminos" de 100 km, taxis o transporte de equipajes).
Caminar como caminamos los adictos no es práctico. No es práctico para nosotros, ni para nuestras familias ni para la sociedad. No es productivo, al IPC le somos indiferentes, no generamos nada tangible ni material, no aportamos nada útil ni creamos riqueza. Si acaso nos van exprimiendo mientras pasamos y habrá quien sí que saque algo tangible, ponderable y mesurable en los € que vamos dejando al pasar. Cuando caminas mucho, para más INRI, la jaula de monos que tenemos en la cabeza se calma paulatinamente hasta dejar de alborotar, y desde ése silencio -o vete a saber desde dónde...- empiezan a brotar ideas peregrinas, ideas, sensaciones y emociones que cualquier persona de bien y socialmente integrada definirá sin dudar como chorradas aconómicas y enfermizas, ideas, sensaciones y emociones que te hacen valorar más el contemplar la belleza de los amaneceres, compartir tu comida con hasta el momento desconocidos, coserle las ampollas a l@s novat@s y otras memeces por el estilo más que la fantástica marcha de la macroeconomía, la geopolítica y otras cuestiones importantes.
Caminar no es práctico, pero nos hace sentir vivos. Yo tampoco creo, como decía Antonio Santiesteban (se te echa de menos!) que el camino te haga sentir más libre; ¿a qué libertad nos referimos si estamos semanas siguiendo flechas amarillas en un itinerario y con un destino predeterminado? (o algo así, Antonio lo expresó mejor). Pero vivos, sí, vivos y liberados de nuestras circunstancias cotidianas ("Yo soy yo..."), y es precisamente esa liberación de las circunstancias la que nos vuelve a hacer sentir vivos, aunque sea sólo por un tiempo.
Si realmente fuéramos tan lógicos y razonables como creemos que somos, la conclusión evidente es que si las circunstancias ahogan tu plenitud, cambia tus circunstancias y vive plen@, y esa es una idea revolucionaria, una idea que surge cuando no tienes la cabeza ocupada con vaguedades impuestas en tus circunstancias cotidianas, una llamada interior (que se vuelve grito cuando no se atiende) que te impele a la lucha y la resistencia contra las inercias externas que se oponen a tu crecimiento personal.
Lo otro es buscar tu dosis periódica, coleccionar caminos y darle la chapa a los novatos con batallitas.
Qué bien te sienta hibernar.
Poco se ha relacionado el Camino con el sistema extractivo en el que sobrevivimos. El peregrino aporta pocos impuestos si sale y regresa a su casa caminando. Eso es intolerable para los parásitos chupasangres del sistema. Taxis, furgonetas, aviones (aquí da igual si no son ecológicos), hoteles, resorts (ojo con los albergues de donativo, que son sospechosos), todo lo dirigen al consumo y a la extracción.
Así que sí, además de los beneficios ya sabidos, caminar en el Camino también es otra forma de lucha y defensa de un mundo que se termina.
¡Interesante reflexión, querido amigo Indi!
Creo que hay conectividad sí lo que comentas.
Un fuerte abrazo y ¡hasta pronto!
Bravo. Muchas veces me han preguntado si el Camino me ha cambiado la vida. La verdad es que no sé ni por dónde empezar con la respuesta que tengo que darles. Mi Camino no fue exactamente el de Santiago aunque sí estuvo estrechamente relacionado. Dicho esto, el común de los mortales te lo pregunta para saber si "consumiendo" Camino de Santiago se encuentra la felicidad. Debería responderles que caminar no me ha hecho más feliz, ni mejor, ni más solidario ni ninguna de esas "memeces" (perdonad por la expresión). El Camino no se hace caminando, que también. Si se hace el Camino, de verdad de la buena, es como rito de iniciación. Es un rito que ordena el caos interno, el ruido y las disonancias.
No sé si será un acto revolucionario, poco me importa. No he venido a salvar a nadie, ni siquiera a mí mismo. Con poner cada cosa en su lugar me doy por satisfecho.
Como pequeño apunte. Una de las cosas que aprendí caminando es que no es lo mismo sentir frío que tener hipotermia. Tampoco es lo mismo sentir hambre que estar desnutrido. Pues eso... que cada cosa en su justo orden. No confundir los sentimientos con los hechos. Dejar de ser un sujeto dominado por las pasiones y tomar las cosas como son. En lo bueno y en lo malo.
No se trata de revoluciones. Las cosas esencialmente siempre han sido iguales y lo seguirán siendo. Comprender el orden natural es quizás el mayor regalo que te pueda hacer la vida.
Así que cuando me preguntan que si el Camino me ha cambiado la vida, después de darle la vuelta a esto que os he comentado, les respondo que sí, por supuesto. Y a continuación deseo ardientemente que se cambie de tema. No creo sinceramente que les interese la respuesta. ¡Un chalado!, pensarán.
Gracias, Xavier, por salir de la hibernación para regalarnos tus reflexiones sensatas. Son siempre bienvenidas.
Cambiar la respuesta es evolución.
Cambiar "la pregunta"... eso es revolución, eso lo cambia todo.
¡¡Buena respuesta!!
🫂
Muy bien Berto!
Que clase nos traes aquí!
He oído varias veces que "¡la gente no cambia, se especializa!".
Si se trata de refinar y pulir lo bueno, ¡genial! Ya está!
Abrazos
¡¡Me has entendido a la perfección!!
Te traigo una cita de Baltasar Gracián traducida al portugués, porque en español antiguo es incomprensible (incluso para españoles).
"Tornar-se uma verdadeira pessoa constitui a maior perfeição de todas."
Un cordial saludo, João.


❤️🫂
¡Para mí, tus palabras son impecables, amigo Xavi!
Si estás liberando semejantes joyas mientras hibernas, ¡me imagino lo que harás al despertar! ¡Tendremos piedras suficientes para construir una calzada romana de Roncesvalles a Finisterre! ¡Y una calzada romana hecha de piedras preciosas!
Fuerte abrazo y hasta pronto!
Es un acto de lucha contigo mismo.
Yo empecé tarde, después de la pandemia. El primer camino fue un acto de liberación, el de invierno desde el Barco, por aquel entonces no sé podía salir de la comunidad.
Fue un reseteo, un botón rojo,...
Yo, que decía que porqué caminan, porqué corren, que los persigue....Trabajaba cara al público.
No sé si fue castigo o liberación, pero cada vez que puedo le agradezco a nuestro "Santi" que viniera a por mí.
Muy bien José Antonio.
El Camino nos hace bien. Y se es bueno, no es castigo!
Y vamos al Camino!
Febrero estoy por Oporto, después A Rúa de Valdeorras!
Abrazos y buen Camino!
.
No sé por qué la lucha tiene tan buena prensa. De la idea darwinista de la "lucha por la vida" salieron todos los fascistas del siglo XX. De la 'lucha social" salieron todos los comunistas del mismo siglo. Yo nací en 1968 y la rebeldía era 'lo guay" hasta que me convertí en profesor y me di cuenta que era el discurso/excusa de todos los alumnos vagos y maleducados que están hundiendo la educación.
Ya lo siento, Joao, me has pillado en día cenizo jajaja!. Con lo bien que se está hibernando y sin molestar a nadie... qué sabios son los osos! Seguro que no han leído a Darwin - ni a Marx -.
P.D (cinco minutos después): no sé cómo se puede recibir esta opinión en América, JUSTO ahora, en Norte y Sur... seguro que he vuelto a meter la pata (hace menos de 15 días llamaba yo aquí a la rebelión contra las fantochadas de Trump respecto a Groenlandia: cómo puedo ser tan flojo!)...
.
Había yo puesto aquí una nota sobre los teóricos de la lucha, de las luchas… pero no viene a cuento. Buen camino Belibeu !.
Querido Maestro, no sé si podré expresarme correctamente o explicar mis pensamientos de forma inteligible, pero lo intentaré.
Uno de los principios centrales del pensamiento darwiniano y la teoría de la selección natural es, sin duda, la "lucha por la vida" (o "lucha por la existencia") y se aplica a los ambientes naturales en el proceso de evolución natural de las especies.
No veo un movimiento racista y supremacista, como el fascismo y el nazismo, basado o con origen en un proceso de evolución natural.
La lucha de los fascistas y nazis era una "lucha por la muerte", distinto de la lucha de los pueblos originários que es, efectivamente, por la vida, por vivir, sobrevivir!
Fuerte abrazo y buen Camino
.
Las ideas de Darwin tuvieron un impacto cultural y social enorme en la Europa del siglo XIX: sin ellas no se puede entender el desprecio de Nietzsche por los débiles y el cristianismo como "moral de esclavos". Sin ellas no se entiende la sub.cultura del racismo moderno, con sus razas inferiores, etc. Si lees una novela de Zola, de Baroja, de Knut Hamsum, de Jack London, siempre se hacen comparaciones entre el mundo natural y la sociedad humana, la "selección natural" etc.
Esa cultura fue calando en la conciencia social, y en la primera mitad del siglo XX ya se había articulado en movimientos/partidos políticos.
.
Con lo de Darwin siempre he tenido una duda...evolución y por que no adaptación?
Hola Manolo, saludos.
Son dos Teorias distintas.
La adaptación se refiere a la teoría de Lamarck (lamarckismo) del "uso y desuso", que, en resumen, sostenía que los organismos cambian para adaptarse a su entorno, y que estas características modificadas (adquiridas) mediante el uso o desuso de órganos se transmitirían a sus descendientes. Ejemplo: el cuello de la jirafa creció gracias al esfuerzo de alcanzar las hojas altas.
Darwin, por otro lado, propuso la teoría de la Evolución Natural, según la cual los individuos de una población poseen variaciones, y aquellos con características más ventajosas para el entorno tienen mayores posibilidades de supervivencia.
Abrazos
Gracias, João, por poner en claro la propuesta teórica de Darwin. Decir que en esta propuesta las especies son pacientes y no agentes de su propia evolución, como bien has indicado. Son las mutaciones azarosas en individuos concretos de una especie las que los predisponen (a ellos y sus descendientes) a una mayor adaptación al medio y no al revés. Lo que se hizo llamar darwinismo social no fue sino una tergiversación ideológica adaptada a los intereses políticos del momento. Teoría de por sí sumamente interesante, todo hay que decirlo, que pocos comprenden realmente, aún siendo muy sencilla.
Por cierto, fue el naturalista español Felix de Azara (aragonés para ser más exactos) el primero que intuyó este hecho y que no en vano es citado repetidamente en la obra de Darwin.
Un saludo.
Imagen: Grabado de una hiena realizado por Azara.
.
De acuerdo en lo de las tergiversaciones del "darwinismo social". Pero que existió y tuvo una fuerza tremenda, ya lo creo que la tuvo!
.
¡No cabe ninguna duda!
Un saludo, Fernando.
Gracias, Berto, por la aclaración tan pertinente que proporcionaste. Y también por traer aquí a esta persona tan especial, Felix de Azara, que arrojó una luz (tal vez el "insight) sobre la ciencia de la evolución de las especies.
Aprovecho esta oportunidad para complementar mi información previa, como si se tratara de un PD, de que la teoría de Lamarck fue refutada principalmente porque se basaba en la premisa incorrecta de que las características adquiridas durante la vida (uso y desuso) serían heredadas por los descendientes. La ciencia ha demostrado que estas alteraciones no alteran el ADN.
Saludos y fuerte abrazo
Hola a todos.
No hace mucho una buena persona me dió un muy buen consejo. Me recomendó que mandase todo a la mierda. Por todo no se refería ni al mundo ni a sus criaturas, aunque esta persona se incluyese a sí misma entre las cosas a desterrar también. Pero en realidad se refería a las circunstancias adversas y a los pensamientos oscuros, a lo malo, a todo lo que ahoga y consume.
Es un buen consejo, dado por alguien que busca en lo que dice y en lo que hace el bien ajeno, y que encuentra alegría en el bienestar de los demás. No es un indiferente, ni un egoísta, ni un cínico o un desalmado. Por eso me ha hecho pensar. No he podido ignorar su consejo.
Y es por esta buena persona que escribo hoy en el foro.
Pienso que quizá no hago mal a nadie cuando mando todo a la mierda. Porque a veces lo hago. Sí que lo hago. Cojo mi mochila y me pongo a caminar, dejando atrás un mundo paranoico.
Por mucho que me insisten una y otra vez en que es absurdo e inútil cualquier esfuerzo que de antemano se sabe que no da frutos, o por mucho que me recuerdan los riesgos de una existencia que no se asienta en ningún lugar y que carece de objetivos, yo sigo caminando sin más siempre que puedo.
Hay algo en lo que sin embargo reconozco que tienen razón: carezco de objetivos. No los tengo. No fijo metas ni planifico nada. Ando por andar y busco algo que no sé ni lo que es. Soy nada. Soy nadie deambulando por caminos. Eso soy. Nada y nadie. Una andante más.
Con todo, no siento que el sedentarismo y sus logros sean de mayor provecho que el caminar incierto y constante. Puede que sí que lo sea, pero yo no lo siento. No siento que una autovía sea mejor para la humanidad que un sendero, o que viajar de un lugar del mundo a otro en avión o en cualquier otro medio de transporte sea más esclarecedor que habitar la tierra según el tamaño de los propios pasos.
Para mí el mundo es enorme y mis pies pequeños para recorrerlo. Mi entorno, sin embargo, lo ve como ese pañuelo del que hablan muchos, un lugar donde todo queda cercano. Marchan constantemente de un lugar a otro, a saltos, volando de bordado en bordado, sobrevolando mocos que juzgan mejor evitar, o sobre espacios de tela blanca que no les muestra nada y que ni siquiera ven como un lienzo esperando plasmar un sueño. Buscan lo más vistoso sobre la superficie de lo que es para ellos un pequeño trapo en el universo. Paisajes exhubetantes, playas paradisíacas, ciudades opulentas, cúpulas enormes... ¡A vivir que son dos días!, me dicen siempre.
Cuando regresan me enseñan cientos de videos y de fotos. Me hablan con emoción de todas esas maravillas. Yo escucho con interés, pero me siento lejos de ese esplendor fotográfico que me parece un decorado o un trampantojo. Y me siento triste, desconectada, encerrada en otro mundo. Entonces deseo compartir mi asombro y mi emoción ante lugares que yo conozco y ellos no, peor bordados según su criterio estético, pero para mí muy luminosos. Deseo compartirlo pero no lo logro.
Son lugares a los que he podido llegar con mis propios pies tras caminar durante mucho tiempo. Sólo caminando, posando mis pies casi invisibles sobre una tierra que a veces me ignora y a veces me consuela. Que me daña y que me cura. No la entiendo. ¿Qué quiere de nosotros? ¿Nos odia o nos ama el Camino?
Cuando intento explicar o describir lo que he visto se burlan de mí. No lo hacen con malicia, ni me intentan ofender o causar daño. Simplemente dicen que no se puede comparar un lugar con otro. Entonces siento aún más tristeza que al principio. A veces ni lo puedo disimular. No es tristeza por mí, es tristeza por los campos o por esas pequeñas ermitas levantadas por manos desconocidas. Es como cuando se pisotea o se asfalta un prado que hemos visto lucir con flores o con hierba, en el que incluso nos hemos tumbado, que se sepulta tan sólo porque no crece allí un frondoso bosque ni se alza la montaña más alta o el monumento más grandioso.
Se matan a diario sencillos campos para que un mundo sedentario que sueña con esplendores pueda llegar hasta lejanísimos espacios más rápida y cómodamente, como si siguiesen sentados en el sillón de su propia casa. Nadie llora por briznas de hierba ni por flores de temporada, que ni para estar en un jarrón sirven porque se marchitan pronto fuera de la tierra, tan tristes como yo lejos de su lecho.
Siento que estoy en otro mundo o en otra época, que no habito el mismo que otros. Para mí todo es inabarcable y desconocido, como tal vez lo fue en la prehistoria para nuestros antepasados. Puedo mirar mil veces lo mismo y nunca lo veo igual. Lo ya grande y extraño se agranda y se retuerce constantemente ante mí. Veo las lineas. Veo los círculos. Nunca están en el mismo lugar. Todo se mueve y me confunde.
Para otros el mundo es como ese pañuelo bordado que os digo, lleno de caminos trillados en los que no merece detenerse ni buscar nada porque ya lo hicieron otros. Otros. ¿Quienes son los otros si ni siquiera les han sentido? De bordado en bordado van. Van al grano, hacia lo que consideran bello.
Yo no puedo comunicar lo que percibo. Todo queda oculto en un mundo alejado de mi mente. No puedo transmitir nada. Todo está muerto en mi cabeza. Muere ese mundo cuando trato de comunicarlo desde dentro y con palabras. Sólo está vivo cuando escapo del cráneo, cuando estoy con mi abuela en el Camino. Cuando no es un recuerdo y la siento a mi lado.
Yo nunca he pensado que caminar fuese una forma de lucha. Para mí es más una huída. El Camino es mi refugio. También lo es la montaña y lo son muchos otros lugares de la naturaleza que me gusta recorrer. Pero el Camino es diferente.
No veo el Camino ni como campo de batalla ni como terreno a conquistar. Ningún lugar lo es para mí. No reivindico nada con mis pasos ni espero otra cosa que no sea la calma del silencio y mi abandono en él. Es para mí un refugio abierto al cielo, que ampara incluso a quienes mandamos todo a la mierda. Acoge y tranquiliza a los prófugos. Siento en su silencio el sentido que no encuentro en las palabras.
Brilla. Brilla. Brilla. Brilla. Como en la cancion que os dejo. También pide misericordia. No sabemos nada de nada y necesitamos luz o misericordia o lo que sea. ¿Dónde está el Camino cuando es de noche? ¿Dónde está el Refugio cuando todos luchamos?
No quiero conquistar ningún espacio. Estoy de paso en todos. Mando a la mierda la palabra lucha. A la mierda y al carajo. Sólo creo en el esfuerzo de los seres vivos. En el esfuerzo digno y libre de odio. En eso y en lo que siento.
Estoy encerrada con un espejo. Escojo dirigirlo al sol, alejarlo de la paranoia que habita dentro. Escojo iluminar sin mirarme en el cristal. Escojo el camino incierto. La paz por encima de todo. La ausencia de odio. No quiero quedarme dentro de este cráneo ni de este mundo eternamente. Estoy en los campos. Estoy en los prados. Estoy en las aves. Estoy en los muertos. Estoy en la luz. Sé que no soy la del espejo. Y ahora sé también que nadie está muerto tan sólo porque abandonó un cráneo seco.
Perdón y gracias. Ojalá moleste menos la canción que dejo.
https://m.youtube.com/watch?v=83xbigHO9xw
.
Nos hablas de una resistencia suave: no luchar ni conquistar, no querer destacar, sino vivir con atención, humildad y sin odio, aunque eso a veces te deje un poco al margen del mundo que otros entienden.
Sal al Camino, Landante!. A ese Camino que tan bien te sienta.