Isidro García
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Al apóstol por tierras landesas (de Las Landas)

DEDICADO A MIS AMIGOS QUE CAMINAN CONMIGO TODOS LOS DÍAS (ellos ya saben quién son) Y A CARLOS SAN JUAN QUE TANTO ME HA AYUDADO PARA DAR ESTOS PASOS.

La llegada a la salida ha sido larga. 

 Y el Camino será corto.  

 Pero será tan intensamente vivido como si durara los 30 días canónicos de una correcta peregrinación.

 Salida atípica: Burdeos. Y terminaré donde todos empezáis: Saint-Jean-Pied-de-Port.

 La escala, y cama, para llegar a mi punto de partida ha sido Irún. Aquí empiezan los costeños otra ruta canónica para llegar a Santiago. 

 Mañana todos caminarán la primera etapa. 

 Aunque todos no. Algunos vienen de más lejos: Bayona; y otros de mucho más lejos: Paris; y a esos pocos, se les nota en la serenidad del rostro, en la seguridad de los gestos.

 Los demás, aunque veteranos en la sirga jacobea, traslucen el nerviosismo: por los primeros pasos, por reconocer las caras que en tres días ya serán familiares, y en algunos casos, amigas.

 Nombres, idiomas, procedencias, (¿destino? no, todos proyectan abrazar al apóstol) construyen las conversaciones, que tienen la inocencia de la primera vez. El aire se encuentra preñado de ilusiones.

 Y yo, ¡intruso entre ellos! Mañana aún no caminaré, la dirección de mis pasos no buscará la puesta del sol, todavía no es mi "troupe".

 Pero me camuflo entre ellos. No es difícil, conozco los códigos, y quiero, ¡ya! respirar la atmósfera del Camino.

 Todavía no he entrado a mi camino, pero el Camino ya va entrando en mí.

 Pero en Burdeos ya no hay espacio para trampantojos. Mientras avanzo a la gite los bordelenses ignoran si voy, si vengo, si soy del norte, o del sur. Ya soy, para casi toda la gente que se cruza conmigo, un chiflado con macuto y un palo en la mano. Y para los más enterados, pero menos abundantes, un "jacquet".

 O sea, lo que nos ocurre siempre cuando salimos del microcosmos jacobeo.

 Sólo dos peregrinos más en la gite: ¡Son los caminos de Santiago por Francia!

carapau
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Buen camino ! 

Papadopou
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Abrazos Isidro, que tengas buen Camino!

Isidro García
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Gracias Carapau y Papa

Isidro García
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La ciudad de Burdeos es una bella ciudad He escuchado decir a algunos franceses que es la más bella ciudad del mundo, y por supuesto: no. Y sospecho que, en una encuesta entre grandes e internacionales viajeros no franceses, no estaría entre las cinco primeras. 

 Pero es una bella ciudad. Sobre todo en la monumentalidad de las construcciones que forman la fachada frente al río Garona.

 Por cierto, dos comentarios sobre este río. Primero: es el más español de los ríos franceses: nace en España, atraviesa la ciudad de Tolosa en la que hay un muelle que tiene el nombre "del exilio español", y atraviesa Burdeos donde presumen de ser la última residencia de Goya.

 Segundo: está muy guarro. Tiene un color marrón muy sospechoso. Vi una vez, desde el avión, como la mancha las aguas marrones invadían el Atlántico. El contraste entre el agua oceánica y el agua fluvial se extendía muchísimos quilómetros al interior del océano.

 En la ciudad, al otro lado de la fachada fluvial existe una ciudad medieval, con rincones maravillosos, y otros deteriorados (como cualquier ciudad de diez siglos); pero siempre las calles llenas de animación y terrazas. 

  Para ti, peregrino jacobeo, ineludible la visita a la basílica gótica de Saint-Michel. Allí encontrarás la imagen de Santiago Peregrino, junto a una capilla también dedicada al apóstol Santiago, pero en su faceta de apostolado (la tercera simbología que se adjudica a Boanerges es la de Santiago Matamoros, pero por tierras francesas no encontramos al apóstol en esta tarea)

  Y ahora unos datos técnicos para salir de la gran urbe y llegar a Grandignan, si eres.de los que no gustan de avanzar entre coches y semáforos. Desde el albergue de Burdeos se coge, en la gran avenida junto al Garona, cualquier autobús que lleve a la estación de tren, y allí se camina durante 1 km. a buscar el autobús 31, que no está fácil. Después 45 minutos.

 Allí un peregrino en metal te despide para que camines toda la etapa sobre asfalto (sólo hay mínimas excepciones que sirven para confirmar la regla)

Xavier Riera Luna
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heart

Cristineta87
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Muy buen Camino, Isidro! Qué lo disfrutes!!

Sr. Jose G.
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Hola señor Garcia.!!!!!!          
      Ha habido que esperar más de dos años para un nuevo relato de esos caminos que te llevan al apóstol.   
       Almenos yo, los espero con impaciencia, admiración y expectación.  
       Fuerza y salud…..              
Ultra et Useia

Isidro García
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¡¡¡Amigo José!!!

¿Volviste del Monte Saint-Michel? Me alegro leerte.

Ultreia

Isidro García
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¡Y a recorrer quilómetros!

La salida "oficial" la pongo en La Prieure de Cayac, en la ciudad dormitorio de Gradignan, hasta donde he llegado en autobús pues eso de hacer quilómetros por las grandes ciudades nunca me ha convencido mucho.

 Allí un peregrino en metal te despide para que camines toda la etapa sobre asfalto (sólo hay mínimas excepciones que sirven para confirmar la regla)

 El destino es Le Barp, con muchas rectas. Rectas, muy rectas, y muy largas. 

 Y en un pequeño bosquecillo aparece el Lago Azul, que como podréis suponer ni es lago (estanque sería correcto), ni es azul. Pero sirve para romper la monotonía de las rectas.

 Son 28 kms. muy poco transitados. Dos personas a pie que resultan ser peregrinos, más tranquilos que yo, y muy pocos coches. 

 El día nublado. Y con lluvia oceánica, que aparece de vez en cuando, que resulta más agradable que molesta

 Seis horas de rectas muy rectas, y llegada a un albergue bastante aceptable, moderno y bien equipado. No hay hospitaleros. Llegan para cobrar, para sellar y para dejar preparado el desayuno, el desayuno muy completo.

.Es un albergue muy moderno

 

Sr. Jose G.
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Si Isidro, si. 
Acabé en Burdeos. No por voluntad propia, obligado por el tiempo y por las circunstancias. Fueron 45 días y 1.100 km. Me hubiera gustado acabar como mínimo en Irún, pero no pudo ser.    
   Te has perdido un buen albergue.   
    Los antiguos peregrinos sorteaban montañas, ríos , valles, bosques, praderas y lo que hiciera falta….. era el camino.    
     Hoy los modernos caminantes nos saltamos montañas por altas, valles por solitarios, ríos por si acaso, ciudades ….. por lo q sea, bosques por monótonos, lugares exóticos por feos… etc.     

   Para nada es una crítica por tu decisión de no salir del centro, lo dejo como comentario de que cada uno ve los caminos como puede o como lo cree conveniente.

  He cruzado muchas ciudades, porque el camino pasa por allí, algunas muy grandes; Roma, Paris, Montpellier, Génova, Gijón, Nantes, Barcelona, Mónaco…..todas diferentes, todas difíciles, todas hermosas, por que la belleza o feura están en nuestros ojos….    
     La próxima vez que nos veamos en vez de aprender a enajenar cerezas, aprenderás a cruzar semáforos en ámbar.    
    A por los Pirineos!!!!
    

  
   

David Rod
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Así es, las ciudades no son feas sino nuestras formas de verlas, se ven a sus gentes, sus negocios, como viven sus habitantes , a mí me parecen muy interesantes

Saludos

Isidro García
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 Sabías palabras, amigo José. He de reflexionar sobre ellas.

 ¡A por los Pirineos!

 Y yo, ahora, para seguir avanzando, continúo por las rectas llanas, y llenas de pinos hacia Le Muret. Se puede elegir caminar sobre tierra la primera parte de la etapa, o hacerlo sobre asfalto en la segunda parte. La mitad la marca una prospera ciudad que se llama Belín. Pero toda le etapa mantiene la uniformidad en el paisaje, y en el paisanaje (no hay nadie por los caminos).

 Excepto: sobre el tramo de alquitrán, a unos 5 kms. del destino, totalmente solitaria, encontramos una magnífica ermita. Magnífica por su construcción, es del siglo XI. Y magnífica por su entorno: una amplia extensión de pradera ha reemplazado a los pinos (NOTICIÓN). Había lugareños haciendo pic-nic. 

 La ermita de Saint-Pierre-de-Mons, está rodeada por un cementerio, y el cementerio por una robusta tapia de piedra, y el recinto vallado por las praderas mencionadas, y las praderas por los pinos.

 La ermita era lugar de reposo para los peregrinos jacobeos antes de continuar a Dax. Atraía la atención de los franceses porque allí están las lapidas de los enterramientos de todos los nobles del ejercito de Carlomagno que murieron en la batalla de Roncesvalles, y que no enterraron en el Pirineo (o sea, los compañeros Roldan). Las lápidas están allí con los nombres desde el siglo IX; pero la historia demuestra que eso no es verdad. Pero tampoco vamos a insistir en cambiar tan bonitas y antiguas leyendas.

 También cerca, está la fuente de Santa Clara, con propiedades milagrosas para recuperar la vista. La última frase del párrafo anterior puede aplicarse también en este caso.

 Y al albergue de Le Muret llegamos cuatro personas. Resistentes de los seis que coincidimos ayer. Dos muy tocados, y que en el siguiente día recortarán la etapa.

 Por cierto, si Gronze preguntara la opinión a los peregrinos si "recomienda este albergue" mayoritariamente dirían que sí, porque no hay otro; pero, por decirlo suave, el albergue es muy "vintage".

Isidro García
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Estás tierras tenen cierta similitud a las tierras de pinares que atraviesa el Camino de Madrid a su paso por la provincia de Segovia.
 En ambos casos hay pinos que nacen en un terreno totalmente arenoso. Caminar en ambos paises por las pistas trazadas sobre el terreno es mucho más complicado, que caminar por la playa. No me puedo imaginar cómo podría avanzar una bici por ellas. Imposible.
 Pero ahí acaban los parecidos. Los pinos de Segovia son resineros y están ocupando el terreno sin orden ni concierto, por tanto las pistas a recorrer no están trazadas con tiralíneas. Mientras que estos bosques, que ahora me envuelven, son de pinos madereros, y ya están plantados con precisión geométrica.
 Podríamos decir que en Las Landas se cultivan pinos; aunque, lógicamente, la cosecha no es anual. No sé cuántos años tendrán que transcurrir entre cosecha y cosecha, pero según se avanza por la ruta se pueden ver todas las fases del proceso: los pimpollos recién plantados, y hasta regados con aspersores; pinos jóvenes; pinos listos para cortar; o el terreno después de la tala, donde pareciera que ha tenido lugar una batalla.

 En esta etapa hacia Labouhyere se llega a territorio gascón, o sea, en La Gascuña, y a partir de ahora, los letreros de la carretera en las entradas de las poblaciones pondrán el nombre en el idioma local. Aunque según las estadísticas el idioma gascón, una variedad más de los que tiene la lengua d'Oc, es casi residual, y en trance de desaparición. La Boiera es el nombre gascón del destino de hoy.

 La residencia de Jacques, sirve de alojamiento a los peregrinos que pasan por aquí. Ya sólo quedamos 2 del pleno de seis de antes de ayer. Nos cobra 24 eurazos, y dice que nos da desayuno (pero si quieres leche o bizcocho te indica con una gran sonrisa dónde está la tienda, porque él no tiene).  Eso sí: dormimos con sábanas de tela, y yo personalmente en cama de matrimonio.
 A pesar de todo si Gronze me preguntara si le recomiendo yo diría que sí.

Isidro García
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La etapa de ayer, de 27 kms. se recorría en una recta eterna. En esta ocasión, con llegada a Onesse, se empieza a notar cambios en el paisaje.

 En estas rectas sin fin, ya no se avanza flanqueados por muros de pinos que acaban con la ilusión de buscar paisajes. Comienzan a colarse plantaciones de maíz que permiten desperdigar la vista.

 Me llama la atención el derroche de recursos que tienen los peones camineros de estas tierras, o sea, los funcionarios de mantenimiento de carreteras. Me refiero a la cantidad de señales instaladas sobre el pavimento que avisan de variadas circunstancias (obras, trabajos en las cunetas, ...,) y que, como norma, no se están realizando. He llegado a la conclusión de que se trata de señalizaciones instaladas y ya nunca recuperadas; pues en las cunetas se ven abandonadas muchas más (aunque esas se entienden que no las recojan: la profundidad de las cunetas las asemeja a trincheras de la Primera Guerra Mundial). Pareciera que ese será el destino de las que quedan situadas en el asfalto.

 Pero el calor es implacable. He tenido que sujetar una bandana a la manga izquierda de la camiseta para proteger ese brazo, y evitar que se convirtiera en un tizón. Caminar después del mediodía, pienso que es una temeridad.

 Un poco antes de las 12 llego Onesse, mi destino. La población no dispone más que de una tienda de comestibles, aunque bien surtida. El mismo establecimiento tiene en el exterior tres mesas, y ofrece en ellas algún tentempié a mediodía. Hasta con café si es necesario. Pero con eso, se acabó la oferta hostelera

 Visita previa a la alcaldía para registrarse, regularizar el acceso, y poder entrar en la gîte municipal. Uno se encuentra con un albergue bastante aceptable. Dos peregrinos le ocupamos, aunque no es la misma persona de la etapa anterior. Con estos calores, y su consiguiente sudadera, se echa en falta, en todos los albergues, la infraestructuras de lavado de ropa: una pila, y, en ocasiones, ni aún valdes para facilitar esa tarea

 Pero eso, no me afecta en mi criterio: Sí, recomiendo ese albergue.

Indi
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Qué buena información ofreces, Isidro. Aunque no sé si con ello lo que consigues es espantarnos de allí laugh

Llevas sombrero, no? wink

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Te seguimos Isidro!! 

Isidro García
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 Indi, Cristineta, me alegro que os sea útil 

Isidro García
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Es curioso.

 Para abandonar la población de Onesse es necesario descender hacia el primer río, riachuelo, que atravieso desde que saludé al Garona, y desde ese primer quilómetro el terreno hace de la ruta un recorrido habitual: subidas, bajadas, curvas, terrenos cultivados, bosques.

 Releo lo escrito, y me sorprende que haya escrito estas líneas, que describen la normalidad de una ruta; pero es que la anormalidad de los cuatro días anteriores me estaba afectando en el ánimo.

 A la mitad de la etapa, que terminará en Taller, aparece la población de Lesperon, que dispone de cierta logística peregrina: un bar...., abierto, para tomar un café, un supermercado bastante completo para llenar el fardel, un parque con sombras para disfrutar mientras me como el bocata mañanero.

 Los cultivos de esta zona empiezan a ser más variados: maíz, cereales, aunque los pinos siguen siendo mayoritarios. Pero ya no crecen alineados con precisión geométrica, pareciera que se plantaron de modo más caotico. 

 El Camino va siempre por carreteras, por eso me llama la atención, que a unos cinco quilómetros de Taller la señalización del Camino me dirija al interior del bosque. Mayoritariamente de pinos, por supuesto, pero también se ven manchas de acebo con las bayas ya brotadas, y que serán rojas para la navidad. 

 El motivo de la incursión al bosque es para acercarse al lugar donde tuvo lugar la batalla de Taller, y donde, posteriormente, conmemorando la batalla se construiría un importante hospital de peregrinos, hito en este Camino de Tours.

 La batalla tuvo lugar hacia el 982 entre vikingos asentados en este territorio y el duque feudal de la zona que no quería que estuvieran. A los vikingos les fue mal, porque Saint Sever se apareció por allí, cual Santiago Matamoros, y se unió en la batalla a las fuerzas gasconas.

 El duque gascón, un tal Guillermo Sánchez, agradecido a la intervención del santo, y como en aquella época las cosas de peregrinar a Compostela eran tendencia, decidió construir un hospital de peregrinos bajo la advocación del santo en este punto intermedio entre Burdeos y el Pirineo. Y, así, facilitar el recorrido de estos 200 kms. qué siempre han sido... "jodidillos" (aunque entonces no hubiera pinos).

 Hoy la batalla se recuerda en un agradable entorno con paneles explicativos. Y el hospital con una estela, porque, piedras, no queda ni una: se las llevaron para tapiar el cementerio. Los paneles dicen que el sendero que pasa por ahí debe ser de los pocos que no han variado en la historia universal de los Caminos a Santiago (1.000 años de pisadas de peregrinos están grabados en esta zona)

 Y en Taller, población que no tiene más aportación hostelera que una roulotte que se anuncia como pizzería, terminamos llegando 5 peregrinos, a un albergue con dos literas (4 camas). ¡Tenemos un problema!

 Como debe ser un problema redundante, los gestores guardan en un rincón dos camastros portátiles, con lo cual vamos sobrados, pues todavía habría sitio para otro peregrino, si llegara.

 Siguiente problema: no hay espacio para tanta cama. Toca hacer un rediseño de interiores para ubicar el camastro.

 Pero como de todo se puede sacar algo positivo, toda la actividad que los cinco peregrinos mantuvimos en la tarde, se desarrolló en una mesa en la pradera frente al albergue, con magnífica tertulia, y viajes continuos a la roulotte a buscar provisiones de bebidas. Estos antecedentes facilitaron que en la noche todos cogiéramos el sueño con bastante facilidad.

 En cuanto a recomendar este albergue, la verdad es que no le recomendaría. Pero como no hay otro en Taller..., pues nos vale

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Buen camino Isidro. Increíble el atrevimiento de subir a esos caminos, me gustaría algún día ser yocheeky

Isidro García
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 Seguro que algún día recorres alguno de los Caminos de Santiago en Francia. Y si le prolongas hasta Compostela será la mejor experiencia jacobea que podrás disfrutar.

 Esto sólo tiene sentido en peregrinaciones de largo recorrido (pero vamos, que hacer el Camino Francés completo es ya una satisfacción)

 Ultreia Peregrino-novato

Isidro García
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 Y hoy llegamos a Dax. Gran ciudad francesa que nos permitirá reponer el saco de las viandas al gusto de cada peregrino (y no acoplarse a lo que pueda uno comprar en las pocas tiendas que se encuentran).

 En puridad no podemos decir que llegamos a Dax. Realmente llegamos a Saint-Paul-de-Dax. Son dos poblaciones contiguas y separadas por las vías del tren, que ejercen de linde.

 Es precisamente en Saint-Paul donde está ubicado el albergue llamado de Dax. Un buen albergue con magnífico jardín, un edificio aparte para ducha y wáter, y otro edificio con dos dependencias independientes para dormitorio, una; y cocina y sala de estar, en otra. Aunque el clima empujaba a hacer, como ayer en Taller, toda la vida en el jardín. De los cinco que convivimos en Taller, sólo dos quedamos en Sant-Paul. El resto ha avanzado más para reducir los quilómetros de la etapa de mañana (30 kms), sobre todo con el calor que hace a partir del mediodía.

 

 Pero muy pronto me he puesto a recomendar este magnífico albergue, sin dar algún detalle de la etapa. Voy a mencionar dos peculiaridades en el día de hoy. 

 

 Y como ya he comenzado por el final, continúo por el orden inverso. Primero: lo largo que se hace la llegada al centro de la población de Sant-Paul donde se encuentra el albergue. Son 5 kms. de zona preurbana con algunos quitamiedos que hay que saltar a las bravas. En algún momento me recordó la antigua llegada a Burgos, antes de que cambiáramos el itinerario por Castañares . Y si el peregrino elige como final de etapa, algún alojamiento en la verdadera ciudad de Dax, el trayecto urbano se incrementa en dos quilómetros más. Así que, peregrino, si recorres está zona: paciencia.

 

 La segunda peculiaridad que narró de la jornada de hoy, aunque ocurrió durante el trayecto, han sido los imaginarios campamentos veraniegos que me he creído encontrar junto al Camino.

 Al llegar a un claro del pinar de turno, me encuentro con unas veinte casetas de madera alineadas formando una especie de patio.

 La verdad es que, mientras iba avanzando, no terminaba de imaginar en ese entorno un fuego de campamento que reuniera a los adolescentes, hijos de los "bobos" franceses (otro día hablaremos de ese movimiento social en Francia, que no tiene nada que ver con lo primero que sugiere la palabra española), que quisieran acercarse al mundo rural. No, no era un campamento juvenil; pero no acertaba a adivinar. Así que, no había más remedio que curiosear. La estructura de madera, totalmente cerrada, tenía las puertas, también de madera, sin candados, ni llaves. Sólo el cerrojo. ¿Abrir o no abrir? La soledad del entorno me invitaba a investigar , pero ¿qué podía encontrar al abrir la puerta?

Cedí a la curiosidad. Y mientras descorría el cerrojo, el olor ya casi me decía qué había dentro. Al abrir quedamente la puerta, olor y todo el concierto de "pio-pio-pio" me descubrió que era un criadero de pollos. Cerré rápidamente, con el pavor de imaginar que los pollos se hubieran escapado de la caseta. Ya veía los titulares de la prensa: ¡Atentado medioambiental de un peregrino! 

 ¡Así que, confundí los criaderos de pollos con campamentos de jóvenes! ¡Aunque, tal vez no había tanta confusión¡

 No tardé muchos centenares de metros en encontrar otro campamento de pollos, y un tercer criadero de jóvenes. Siempre con la misma distribución del espacio, y con el mismo olor, está vez ya identificado.

 Algo cambió en el cuarto criadero. Ahora las gallinas, ya adultas, estaban totalmente libres alrededor de los barracones.

 ¿Volverían en la noche a casa a dormir? En todo caso, sería prontito: a "la hora de las gallinas".

 Aunque estoy seguro que no serían todas. Los zorros, gatos, o cualquier otro ser necesitado de comer gallina, lo tiene fácil. No era mi caso, y cuando me detuve un rato para ver el paisaje de cientos de gallinas cubriendo la tierra, mi presencia fue detectada por los bichos, y esos cientos de gallinas se pusieron en marcha hacia mí. Nunca me había visto en esa situación, y al desconocer las intenciones que podrían tener las gallinas cuando llegaran a su destino, decidí salir corriendo; con la casualidad de que estaba en una de esas pistas de arena que no consigues avanzar cuando caminas, y aún menos cuando corres.

 ¡Salí vivo de milagro!

 Mañana, etapa larga hasta Sorde l'Abaye. Hace mucho calor, y habrá que llegar antes del mediodía.

Ma Teresa
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Amigo peregrino, estas gallinas sabían bien lo que querían, el día les había traído a un peregrino SALeroso y tostadito por el sol. Ya tenían para el resopón de la noche! devil

Xavier Riera Luna
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devillaugh

Xavier Riera Luna
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Ojo con las gallinas! Son pequeños saurios emplumados de aviesas intenciones, nunca te puedes fiar, y menos cuando van en grupo. Les pasa un poco como a los humanos, se juntan y la lían wink

Papadopou
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Eso, cuidado con ellas 

Isidro García
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 O sea, amigos, que sí. Qué avanzaban cargadas de las peores intenciones.

¡Madre del amor hermoso! ¡Paverlaliao!

David Rod
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Bon chemin ,este viene de tours el año que viene cae, talvez desde París devil

Isidro García
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Egun on jaunak ,David.

El próximo camino, si es que llega, será dese Canterbury.

Buen Camino también para ti

Isidro García
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 Las fiestas de Dax están próximas, pero no tanto como para que en el día de hoy, al cruzar la ciudad a las seis de la mañana, se pueda encontrar viandantes en la calle (quizá en los días de fiesta, a esas horas, tampoco).

 La etapa es larga, de 30 quilómetros, y hay que asegurarse llegar a Sorde l'Abaye antes que el sol apriete. Mi compañero de albergue, bordoles de ascendencia portuguesa, como avanza preocupado por sus ampollas, decide hacer la etapa más corta: se quedará en Cagnotte (18 kms.) y no tiene que madrugar tanto.

 En esta etapa la geografía mantiene la alegre diversidad, que no sabíamos se podía llegar a extrañar tanto. Y un producto se hace el dueño del territorio: el kiwi.

 El cultivo se lleva a cabo en líneas de parras muy parecidas a las vides, lo que me llevó a confundirme en el primer momento. Aunque las parras son más altas, y, claro, al observar el fruto, lo identificas claramente. En esta tierra, no sé en otras, os aseguro que todavía no es el momento de la cosecha. Están verdes. Después me enteré que será el mes de octubre el momento de hacer la recolección. 

 Después de pasar por la población de Cagnotte donde llegará mi antiguo compañero unas horas más tarde se llega a un gran río: la gave de Oloron.

 En estas tierras, como ya conocíamos de anteriores caminatas por el Piamonte Pirinaico, los locales llaman "gaves" a los ríos que bajan de los Pirineos; y es un término sólo usado por acá 

 Y sobre Le gave d'Oloron se ven instaladas numerosas bombas de agua que sirven para alimentar el riego de plantación de kiwi. Su presencia es totalmente evidente, por lo que hay que pensar que no se trata de una actividad furtiva, como tantas veces vemos en España, si no completamente reglada.

 Y precisamente, al cruzar este río, el Camino me exigió una ofrenda votiva en forma de mi sombrero de paja. Un golpe de viento le separó de mi cabeza y le dejó caer suavemente en las aguas de "la gave". Le observé como dulcemente navega hacia el río Adur, y finalmente al Atlántico... Después de tanta poesía fui realmente consciente de que ¡¡¡coño,me había quedado sin sombrero!!! (¡que no es un problema menor!) Como en situaciones similares, me tendré que adaptar con cuatro nudos a la bandana.

 El albergue de Sorde l'Abaye es magnífico. Ubicado en un edificio histórico, y muy bien reformado. Atendido por tres hospitaleras de presencia permanente, y no con llamada telefónica en donde se consigue el código que te abre un cajetín que guarda las llaves del albergue. ¡Y no aparece ninguna persona, o sólo lo hacen para cobrar! Está viene siendo la tónica desde el albergue de Burdeos, que sí tenía presencia permanente de voluntarios. Pero aquí no. Únele además, que toda la infraestructura de servicios del albergue es muy buena. Y para acabar, que ofrecen cena comunitaria y desayuno. Yo sí recomendaría este albergue.

 Pero el punto fuerte de la etapa de hoy, es, en nuestro destino, admirar la abadía, benedictina en su comienzo, del siglo X. Aunque los cimientos en la parte del altar, pudieran ser una villa romana previa, deducido por los mosaicos que recientemente se han encontrado en el área del altar, y que están acondicionados para su exhibición.

 Los mosaicos, y esto es de mi "cosecha", son muy similares a los que hay, también en la zona del altar, de la iglesia mayor de Lescar, población del Camino de Arles y que está junto a la ciudad de Pau (no muy lejana, por tanto). Como peregrinando uno tiene mucho tiempo libre para armar "teorías"; yo he deducido/decidido que ambos mosaicos están muy relacionados, o hasta elaborados por las mismas manos.

 Y mientras sí, o mientras no, es aconsejable, además de admirar los mosaicos, pasear por el resto del templo eclesiástico de la Abadía, de estilo gótico, y disfrutar de él.

 Una abadía no es sólo una iglesia. Son muchos los otros edificios que le acompañan, necesarios para la vida diaria de la hermandad religiosa que la ocupan. Y también de estos edificios quedan huellas en Sorde. Pensemos en el claustro, la sala capitular, refectorio, .... De todos estos espacios quedan vestigios dignos de visitar. (las guerras de religión del siglo XVI, hicieron mucho daño al patrimonio arquitectónico, y sobre todo eclesiástico, francés). Pero sin duda lo más sugerente es la infraestructura subterránea de almacenes que llegan a descender a un desembarcadero que habilitaron los monjes en el río Adur para el mejor abastecimiento de la abadía.

 Para los peregrinos la visita es gratuita, además de la deferencia con que nos tratan los responsables de este monumento

Sr. Jose G.
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Ánimos Isidro.!!!     
     Pronto los Pirineos refrescarán tus días.      
     Sigue  contando, que  es un placer leerte.     
     A partir de agosto este camino seguro que aumentará su número de peregrinos……

ultria
 

Cristineta87
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Gracias por tenerme entretenida con vuestros relatos, además de colgarme de vuestra mochila y caminar virtualmente, se aprende mucho. 

Me dais mucha envidia, pero no tanto porque yo tengo prohibido caminar con calor devil aunque ya ha empezado mi cuenta atrás para mi turno.

Isidro, espero que hayas encontrado sustituto para tener la cabeza bien protegida! Vamos peregrino!!

Isidro García
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 Poco a poco el Camino me va ganando en atractivos: mejora el país, mejora el paisaje, mejora el paisanaje; y la confianza ganada entre los peregrinos.

 Y, querida Cristineta, el sombrero fue sustituido por la bandana a cuatro nudos, como los albañiles 

Isidro García
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Hay etapas intensas en donde se agolpan los acontecimientos, y otras más sosas, en las que poco hay que destacar de ellas.
 La etapa de hoy sería de estas últimas: caminar con alegría, disfrutando de un paisaje variado donde se van mezclando cultivos (volvemos a los aspersores regando maizales) con bosquecillos que proporcionan la agradecida sombra para otro día caluroso.
 Es una etapa corta de 23 kms. y aunque de nuevo las previsiones disparan las temperaturas, la llegada podrá ser a horas aceptables.
 Poca gente, local o peregrinos, por los caminos. Ni tampoco junto a las edificaciones dispersas de este territorio. Soledad total para el peregrino. El País Vasco ya está cerca, y se nota en el paisaje ondulado, en el tipo de casas, en los prados con vacas, y cada vez más ovejas.
 A lo lejos veo una congregación de caravanas y roulottes que delata un tipo de ... "asentamiento" que ya he visto en otras ocasiones en Francia.
 No se trata de un camping, aunque se asemeja. Claramente no hay infraestructura campista, (recordemos lo bien montado que lo tienen los franceses en los campings), los vehículos varían en su conservación (algunos claramente mejorable), o en su antigüedad. Pareciera un poblado nómada, si no fuera porque en algunos vehículos la hierba ya va rodeando las ruedas. Lo vi de lejos, pero no sería muy diferente a otros que me he encontrado. Yo ya saqué en su día las conclusiones de qué eran estas reuniones; pero prefiero que, cuando veáis alguno saquéis libremente las vuestras.

 Spoiler: ¡sólo para musolaris!
 ¡En esta parte de Francia, hay torneos de mus! Sorpresa mayúscula cuando veo anunciado en un bar el programa de festejos de Arancou, la población de ese momento, con derroche tipográfico (o sea, uno de los eventos más importantes) un torneo de mus. ¡Y le acompañaba la imagen de la treinta y una real, con naipe español! O sea: tres sietes con la sota de oros. Ya sabemos que la variante vasca del mus incluye esa treinta y una como la única que gana a la mano. Parece que el juego ha traspasado la frontera, y, en según me contaba el dueño del bar, hace furor entre los jóvenes del país. ¡Me hubiera gustado ver unas cuantas partidas, y escuchar en francés "dos a grande, tres a chica y cinco a pares"!

 En Bourgouey conseguimos batir el record del Camino. Le teníamos en Taller con una roulotte vendiendo pizzas como único servicio. En Borgouey nada. Nada. Hay un surtidor de gasolina, pero va a ser que no.... tiene pinta de ser una pieza de museo: nadie llega a repostar, nadie le atiende, la manguera tiene telarañas, y la ventana en la que giraban los tres discos de los números para formar el precio, dice que esa cantidad serán los francos a pagar.
 Y se acabaron los servicios en Borgouey. Ni albergue. Casas particulares donde te ofrecen una magnífica cena en compañía de la familia, opíparo desayuno, sábanas de tela, .... Obviamente, el alojamiento más caro hasta ahora. Pero le recomiendo.
(En el 388 de la rue General. Si alguien lo necesita, le puedo facilitar el teléfono por el correo privado)
 Y por último, como visita monumental destacable, un quilómetro más adelante, en el barrio de Viellenave, la iglesia de Santiago, románica del siglo  XIII. Pero hay que bajar para llegar a la visita, y la vuelta, obviamente, es subida

Isidro García
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 La misma frase de presentación en el día de ayer, podría aplicarla en el día de hoy; pero pensando en una situación totalmente opuesta: la jornada de hoy ha resultado muy intensa.
 Ha sido una bella etapa, con unos territorios recorridos muy bellos: bosques, praderas, lomas, arroyos encajonados en bosques, pasarelas para atravesar los arroyos. La etapa era larga,  pero en el día de hoy el calor ha dado una tregua.
 Lo primero, un desayuno pantagruélico preparado por mis anfitriones (por cierto,  cama de sabanas, cena de dos platos y postre, y desayuno completo, por 49 euros. Cada uno que juzgue).
 Ya en el Camino, se vuelve a pasar ante la iglesia de Santiago, que ya visité ayer. Y a poco, tras unos maravillosos bosques, se llega a la señorial población de Garris.
 Esta población tiene un patrimonio arquitectónico que va más allá de la típica iglesia de cualquier población. Cuenta con unas casas palaciegas, como la Casa Sehabia, o la Casa Pelegrina, o aún más, de las que no conozco el nombre. Por cierto, para poder ver, en mi opinión, la más bella, la Maison Pelegrina, es necesario avanzar un poco más en la calle principal, evitando girar a izquierda en la sirga jacobea. Después de la visita, habrá que retroceder otra vez; y ahora sí, tomar ya el Camino.
 En ése punto volví a coincidir con el ya viejo conocido Gerard (conocido desde el día 1), y ya realizamos el resto de la jornada juntos. Tras una "parada técnica" de cafés y bollería en la villa de Saint-Palais, un breve intercambio de opiniones sobre la ruta a seguir: yo tengo una traza de referencia, y Gerard la documentación completa de la sirga oficial, y sobre todo el conocimiento del territorio (referencias entre el mundo jacobeo francés a hitos que hay que conocer inexcusablemente).
 Así que, recordándome que hay que pasar por la estatua de Christian Lapie "En el resplandor del cielo" (pero, ¿de qué diablos me está hablando?), decido hacerle caso y seguir sus pasos.
¡Total, lo único que me va a costar es caminar!
 Y tras un centenar de metros, tras abandonar la villa, próspera y bulliciosa, de Saint-Palais (curiosidad: el escudo de la villa coincide al 100% con la bandera de Navarra: no es raro, esta ciudad fue la capital de Navarra, cuando el reino perdió sus posesiones al sur de los Pirineos; ¿dónde está, entonces, la esencia de Navarra?), y flanquear el antiguo convento de San Pablo, hoy albergue de peregrinos; abandonamos la siempre presente carretera e iniciamos una subida, yo diría que tan inclinada o más que la rampa final del alto del Poio, camino de Triacastela; pero eso sí, tres veces más larga (más o menos, eso me pareció). Y tras la pared inicial, bastantes tramos de subidas en medio del bosque con cierto parecido a la subida a La Faba, pero menos larga. Y ponle un poco de extravío en la senda con subidas innecesarias; para que no falte de nada. Y al fin, en la cima de una colina está "El resplandor del cielo": tres negros menhires, contemporáneos, de cinco metros de altura, clavados juntos que, según Gerard, que sabe de esto, representa la unión de los tres caminos: Tours, Vezélay y Le-Puy-en-Velay (¿cómo habrá subido Christian los menhires hasta aquí?).
 El paisaje es espectacular: todo el reino de Navarra del Norte a nuestros pies. No sé llega a ver, todavía Ostabat, tapada por la ermita, y la colina que la aúpa, de Soyartz.
 Se aprecia también el Camino ascendiendo a dicha ermita, tachonado con las figuras de otros peregrinos a los que se adivina el esfuerzo, que el calor y la subida exigen. Son peregrinos de los otros dos caminos, casi diría que todos de Le-Puy. El cupo de la Vía de Tours está ya cubierto con Gerard y este servidor. 
 Seguimos disfrutando del reposo de este hito, yo creo que por pereza a enfrentarnos a esta última subida que vemos sin una triste sombra, y con el paso bamboleante de unas cuantas figuras dispersas a lo largo de la rampa.
  ¡Hay que moverse! Así que descendemos y  alcanzamos la estela de Gibraltar, pequeño monumento en el collado, donde realmente, ahora sí, se unen los tres Caminos (el monumento de menhires se halla en una cumbre, pero a nadie se le ocurre que tres caminos asciendan una colina, para luego descenderla)
 Y tras la consabida foto, nos espera la ermita de Soyartz. Psra ascender a ella ..., pues ya lo sabemos todos: mirada fija en el suelo, apretar los dientes, paso corto, y a esperar que pase el tiempo.....
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 Arriba, una fuente, unas sombras, muchos peregrinos, y un bocadillo con lo que hemos encontrado en el fardel.
 Después, para llegar a Ostabat, 5 kms. intrascendentes en comparación a esta intensa etapa. Lo único es que, como siempre ocurre, por últimos, son los 5 kms. más largos del día.
 Yo encuentro mi gîte en la primera casa del pueblo. Gerard ha reservado en otra gîte. Nos juntaremos en la tarde, en el bar del pueblo

Isidro García
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 Pues no. No pudo ser. La cerveza comprometida con Gerard no la pudimos tomar. Ël había elegido como albergue la gîte Izarrak, que está dos quilómetros más adelante de Ostabat, así que la visita al bar se convertía en los cuatro quilómetros de retroceder a la población y retornar al albergue. Al pasar esta mañana frente a la casona vasca de Izarrak, me ha parecido que fue lo más sensato. Tengo la esperanza de que, en esta última jornada, le encontraré en cualquier curva del Camino, y poder despedirme de él como corresponde a dos buenos peregrinos. Gerard viene caminando desde las proximidades de París, y hemos coincidido durante todo mi recorrido. Paulatinamente hemos ido ganando confianza, y le considero un buen compañero. Creo que después de cruzar toda Francia, se detendrá, como yo en Saint-Jean-Pied-de-Port. Lamentaría no poder desearle otra vez Buen Camino.

 Desde el día de ayer, cuando entre en el albergue Ospitalia, tengo la sensación de estar cerrando un círculo. El día 3 de junio de 2018, me bajé del autobús que comunica a esta población, me sellaban por primera vez mi primera credencial en mi primer albergue jacobeo, y sobrevivía entre las personas que allí estaban que eran los primeros peregrinos con los que convivía. No podía ni imaginar el devenir de los siguiente siete años transcurridos, en los que he intentado convertirme en peregrino. Miro con la nostalgia de lo que ya nunca más se repitió; la inocencia de la primera vez; el aprendizaje del Camino, intensísimo en las primeras semanas, aunque siempre presentes nuevas enseñanzas (¡y qué duren!); la humildad como técnica de supervivencia en los primeros días (¿seguirá como valor al cabo de siete años?). No soy yo quién, pero siento un punto de lástima por tantos posteriores magníficos peregrinos que perdieron la inocencia jacobea en los nefastos últimos cien quilómetros..

 Así que estoy saliendo del este último albergue que fue el primero; para recorrer esta última etapa, que fue la primera; y alcanzar el último bar cervecero de Saint-Jean-le-Vieux, que fue el primero, parada casi obligada de todos los peregrinos, y que sigue atendido por la misma jabea de la primera vez. ¿Cuántos jacquets habrá visto pasar esta señora por su terraza?

 La etapa transcurre por un paisaje ondulado de subidas a colinas y bajadas a vaguadas, entre un muestrario de verdes increíbles de prados y bosques (Euzkadi en estado puro); ni un alma por el terreno (Francia todavía). Poco después de la cruz de Gaztelaburu, uno 300 metros después de cruzar la carretera echo en falta un reposo de peregrinos, gestionado por particulares, en donde había líquidos y alimentos para aliviar a los peregrinos a un correcto precio del donativo. El edificio sigue: es la residencia de una familia, pero ya no da, al menos de forma visible, ese auxilio que recuerdo. Supongo que la pandemia cambiaría esos hábitos. 

 En un cruce de caminos, más propiamente carreteras, veo el cartel indicador de una ruta senderista: Oloron 83 kms. Es la incorporación del Camino del Piamonte a los tres caminos franceses. Por aquí pasará David "Correcaminos" (vaya lujazo, amigo David, disponer de un sobrenombre en el mundo jacobeo) en 9 días, si es que su destino es SJPP.

 Y al fin, el portal de Santiago, la entrada a la ciudad que mejor visibiliza el ambiente de los peregrinos que caminarán 800 kms. para llegar al apóstol. La calle de la Citadelle es un hervidero de personas que, se las supone, empezaran mañana la emigración; porque los que han entrado a la ciudad caminando por el portal de Santiago no son tantos. La verdad es que el turismo es muy numeroso, pero el escenario es tan potente que, hasta los visitantes domingueros, avergonzados por desentonar a la atmósfera que se respira, se enmascaran como peregrinos. Funciona al contrario del festival post-Sarria, donde el escaso peregrino que se atreve a avanzar por esos 100 últimos finales, tiene que disfrazarse de feriante para pasar desapercibido.

 Y no. No encontré a Gerard. no pude despedirme del peregrino que había sido mi compañero por diez días.

Xavier Riera Luna
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Un gusto de crónica Isidro wink

Papadopou
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Gracias, compañero. Sigue aprendiendo, y enseñándonos. Abrazos. 

Ma Teresa
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Como siempre un regalo leerte. Me ha encantado lo de cerrar el círculo después de siete años. Un abrazo

David Rod
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Grandes crónicas ,da gusto leerte.yeslaugh

João Batista Campos
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Qué texto tan maravilloso, Amigo Isidro.

Acompañando su camino desde el inicio, me dije: «Si tuviera que elegir un Camino que no haría nunca, sería el que está haciendo Isidro».

¡Pero me quemé la lengua, como decimos por aquí!

La monotonía del comienzo del Camino fue un preludio preparatorio para alcanzar la cima en las etapas finales y alcanzar el clímax en el punto de partida más emblemático del principal y más famoso Camino de Santiago del mundo.

¡Y cómo describes esta finalización con tanta vida y emoción!

Gracias. ¡Muchísimas gracias por ponerme en el Camino contigo!

 

Indi
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He tardado un poco en leer el colofón, que, como siempre, viene cargado de reflexiones entreveladas que hacemos nuestras, cada cual con sus conclusiones. Lástima que aquellos que transitan nuestra Arcadia en coche, tren o avión no lo vayan a leer o no lo logren entender.

Solo hay una primera vez.

Isidro García
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 Xavi, Papa, Ma. Teresa, Joao, Indi, ... gracias por vuestros comentarios. Y sí, en efecto, como bien dice nuestro pater brasileiro, el mejor hospitalero del mundo, y uno de los mejores en los Caminos de Santiago, las jornadas iniciales fueron algo así como un proceso iniciático para después disfrutar de las recompensas de la Peregrinación.

 Y si lo piensas despacio, así debería ser siempre. ¿Por haber llegado dos veces a Santiago tienes ya bula, para que las excelencias del Camino se te ofrezcan inmediatamente? Pues no. De nuevo el Camino te recuerda cómo hay que acercarse a él. De nuevo una enseñanza de vida: ¡Humildad!

 También el cuerpo hace el mismo proceso. Se muestra contrariado los primeros días: ampollas, tal vez agujetas, más cansancio del recordado en el anterior Camino (tres años hacía que no pisaba la sirga jacobea), .... Y al cabo de una semana, diez días, todo está ajustado para disfrutar. La mejor hospitalera del mundo, y una de las mejores de los Caminos de Santiago, me decía en los primeros días que "había entrado en el Camino, pero que el Camino aún no había entrado en mí", o como diría Xavier, todavía el "estado no se había alterado" (hilo mítico del foro de Gronze)-

 Pero dejando de lado estas disquisiciones metafísicas de los "cuatro listillos de siempre"; pasemos a la parte más técnica, que puede interesar más a los viajeros que menciona Indi en su aportación. Mis conclusiones de este tramo del Camino de Tours (sin tener en cuenta el efecto de reducción de jacquets que se produce en Francia en los meses de julio y agosto) son las siguientes:

 (No olvidemos que me refiero sólo al tramo final desde Burdeos, para el trayecto anterior desde Tours el relato de Carlos Sanjuan en Gronze es imprescindible https://share.google/LzH4D2LLVInHskTXg)

 .- El Camino de Tours mueve la décima parte de peregrinos que el Camino de Le-Puy.

 .- En este tramo la infraestructura de albergues puede resultar válida, No olvidemos que, además, de estos finales de etapa relatados, existen numerosos puntos intermedios. En esta página: https://gradignan-compostelle.fr/ , buscando un enlace PDF, aparece una relación de albergues para todo el trayecto Burdeos a SJPP.

 .- Muchas gîtes son atendidas telefónicamente, o en otros casos existen domicilios particulares totalmente integrados en la oferta del recorrido. El microondas está disponible en todos los albergues; pero el resto de elementos de cocina suelen ser más raros. En algunos no facilitan sábanas y fundas de almohadas desechables.

 .- Las poblaciones por las que se pasa suelen estar escasas de establecimientos comerciales  (a veces uno, a veces ninguno). Hay que estar avisados de lo que uno se va a encontrar para cargar provisiones en el macuto.

 .- La mayor parte del recorrido se hace por carreteras o pistas asfaltadas, poco por pistas de suelo descubierto. Creo que en los cuatro primeros días es de agradecer, pues caminar sobre pistas de arena es un auténtico martirio, y la velocidad de marcha puede reducirse a dos quilómetros por hora. (Carlos Sanjuan lo narra magníficamente en su relato, y me lo anticipó personalmente; pero creo que muchos quilómetros de pistas que él caminó en 2016 sobre arena, yo lo encontré ya asfaltado).

 .- Dependiendo de la época de calor que corresponda (cambio climático aparte, en los meses de julio y agosto las temperaturas por encima de los 35º es la norma) hay que asegurar la provisión de agua. Las fuentes publicas no existen, y en algunos casos la distancia entre las poblaciones es muy grande para disponer de agua en cementerios, comercios, o particulares, si es que consigues encontrar a algún lugareño. Cada persona es un mundo, pero yo cuando podía repostar me aseguraba de llevar dos litros de agua (algún día lo acabé todo antes de llegar al destino).

 .- Hay mucha historia en este territorio. A los que les guste este tema, cada paso por una población puede ser un buen momento para conocerla un poco más. 

 Y por supuesto, todo aquel que tenga interés en algún dato de mi experiencia, para posteriores caminos me tiene a su disposición.

 Ultreia, amigos, et suseia

 

 

Sr. Jose G.
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Enhorabuena por haber llegado a donde te habías propuesto.    
     Un placer leerte y releerte. Espero que esta vez no tardes 3 años en mostrarnos caminos hacia el Apóstol.    
     En  El anterior seguí tus pasos, abducido por tus relatos, (El Monte Mario no lo olvidaré jamás 🤭🤭). Este será más difícil que te siga, pero no menos intrigado por tus relatos. Mi intención era ir desde Burdeos x la costa, más plano, más solitario y más acogida.    
     Salud fuerza y alegría para todos.

Isidro García
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 Ya lo ha comentado Indi, que la narración que he hecho de este recorrido no iba a provocar adhesiones, precisamente. 

 Burdeos-SJPP es, por lógica , un tramo de transición; bien para los que vienen de París o Tours, bien para los que empiezan en Burdeos para adentrase después en España hasta.....

 Pero Sr. José, tú no necesitas mucha inspiración para tus grandes recorridos: Camino Mozárabe; o Paris-St.Michel-Bretaña-Tours-Burdeos, o de la Plata, ....

 Es una lástima que no te animes a narrarlos. Tendrías tantas cosas que contar.

 Un abrazo fuerte, amigo