Iván Peregrino
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Lecturas para inspirar un camino por Portugal

Como ya he comentado en algún que otro hilo, el año pasado recorrí el Camino Portugués Central, desde Faro a Santiago y Finisterre (hice un hilo que enlazaré más abajo para los interesados, sobre el tramo menos transitado Faro - Lisboa, por Setúbal). Para mí fue un viaje único por muchos motivos, entre ellos porque no había estado nunca en Portugal y mi primera vez iba a ser para caminarlo de sur a norte. Por otra parte, según hago más caminos, siento la necesidad de hacer algo especial con ellos y para entrar a fondo en Portugal me pareció que hacer algunas lecturas podía estar muy bien. Yendo a los clásicos de la literatura portuguesa, sin quererlo me dí cuenta de que estaba tomando dos referencias diametralmente opuestas pero al mismo tiempo complementarias que podían enriquecer e inspirar mucho mi viaje. Una tiraba hacia la fantasía y la otra hacia el realismo.

 

La lectura más escorada (mucho) hacia la fantasía es Mensagem, de Fernando Pessoa. Para quien no lo conozca, Pessoa es quizás el escritor portugués más celebre, famoso por sus heterónimos, personalidades-poetas que se inventaba y a través de las cual él escribía. Escribía mucho en inglés y Mensagem, si no recuerdo mal, era su única obra publicada originalmente en portugués. La obra en cuestión es un poema épico de ensalzamiento de las figuras históricas lusitanas al estatus de heroes a modo de los mitos artúricos. Pessoa se calificaba a si mismo como una suerte de nacionalista místico y su visión invocaba un regreso a la grandeza de Portugal. El texto, de hecho, iba a llamarse "Portugal" pero en un último momento decidió llamarlo "Mensagem" (Mensaje) que se dice es un juego de palabras de "Mens Agitat Molem" (La mente mueve la materia). Esto es, Mensagem no sólo quería ser una visión fantástica, quería ser un deseo, una invocación de que eso se hiciera realidad, movida también desde la saudade lusa, el lamento por la perdida de la gloria. Dicho libro lo leí en formato de libro de poemas pero también lo tengo en cómic (que es un medio que me encanta), en la adaptación de la obra que hicieron Pedro Vieira de Moura y Susa Monteiro, que le dieron al texto unos aires de códice medieval preciosos. De la visión pessoana en mi viaje, me quedo especialmente con los dos días que estuve en Coimbra durmiendo en albergue de peregrinos Rainha Santa Isabel. Curiosamente, los días antes, el hospitalero del albergue Pinheiros y el hospitalero del albergue de Fonte Coberta me hablaron mucho de su figura y la importancia para los coimbreses y como persona que recorrió el Camino de Santiago. En concreto, cuando estuve hablando con el hospitalero de Fonte Coberta literalmente en el camino él con su azada, tuvimos una conversación que prácticamente podría haber sucedido siglos atrás, entre un peregrino y un hospitalero que le pone al tanto del contexto de su entorno y le desea buen camino. Luego, en el albergue Rainha Santa Isabel, nos contó que los peregrinos que nos alojamos en el albergue dormimos pared con pared con la iglesia del convento y a escasos metros de los restos de la reina. De hecho, por el ventanuco de la pared de mi litera se podían ver tres de los cuatro ventanucos del lateral de la iglesia. Eso y algunas otras cosas que sucedieron en el camino me dejaron la impresión de haber llegado al corazón de Portugal en mi viaje.

https://ministeriodoslivros.blogs.sapo.pt/novidade-mensagem-de-fernando-...

 

El otro libro, como comentaba, se va a las antípodas de la visión fantástica de Pessoa. Viaje a Portugal quizás no es considerada de las obras más interesantes de José Saramago, pero en ella como un servidor (y más todavía) se cruzaba el país entero (aunque Saramago lo hizo de norte a sur con algunos ejes este-oeste en el norte). Lo dicho, narra los periplos de un viajero que es él mismo aunque no lo diga, pero cuando llega a Azinhaga se revela que es donde nació; Saramago es de allí y de hecho, además de la estatua que está en el camino también hay edificio de la Fundación José Saramago que está en la antigua casa de sus abuelos. No hay que esperar aquí ninguna narrativa dramática, de aventuras, intriga o nada por el estilo. Saramago viaja de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad (en coche, lo que me defraudó un poco, todo hay que decirlo) y visita los lugares emblemáticos de cada sitio. Especialmente le interesan las iglesias, sin ser él cristiano, porque son repositorios de historias y arte. Más de un capítulo me ha sacado una sonrisa porque llegaba a tal pueblo y se encontraba la iglesia cerrada y se le llevaban los diablos del enfado. También visita museos y parques, se fija en las gentes pero no entabla muchas conversaciones. Pero se fija mucho en los detalles. No llegué a leerme todo el libro (500 páginas creo que eran) sino que fui a los capítulos en los que se mencionaba las ciudades y pueblos por los que yo pasaría (eché en falta algunas menciones, Saramago no lo visitó todo-todo). Hice notas sobre mapas en papel de ciudades como Coimbra, Porto, Lisboa y Setubal, tratando de seguir los pasos de Saramago. En particular me encantó seguir su trazado de Porto; yo iba ilusionado con dar con la famosa fuente del pájaro que está cerca de la catedral porque se quedó con las ganas de saber porque las mujeres esculpidas en la fuente estaban enfadadas. Aunque califique esta obra de Saramago como referente al realismo (que lo es) hay en el espíritu de su protagonista un ánimo curioso, de estar buscando algo siempre, la belleza y/o la verdad, que no se riñe con un puntito de realismo mágico.

 

¡Buen Camino!

 

El hilo de la ruta Faro - Lisboa:

https://www.gronze.com/foros/camino-portugues/camino-portugues-central-d...