Etapa 22B: Villar de Mazarife - Astorga | Al Loro

Todas las localidades de la etapa disponen de servicios de restauración.

Por fin: hoy, tras interminables días de llanura, recuperamos el terreno montañoso a partir de Hospital de Órbigo. Por ahora son montes modestos; casi nada comparado con lo que vendrá.

Justo a la salida de Hospital de Órbigo tenemos de nuevo dos opciones: la primera, torciendo a la derecha, pasa por las aldeas de Villares de Órbigo y Santibáñez de Valdeiglesias, por solitarios y agradables caminos entre bosques y campos de cultivo; la segunda, de frente, avanza por el anodino andadero junto a la nacional N-120. Aunque es 1,2 km más largo, esta vez no hay ninguna duda de que la mejor elección es la primera.

1,5 km antes del Crucero de Santo Toribio encontramos una peculiar zona de descanso: El Jardín del Alma, donde antes estaba La Casa de los Dioses de David. Siguiendo la tradición de su antecesor, Kevin ofrece a los peregrinos un lugar para "descansar la mente y las piernas", además de café, zumos, frutos secos, etc, todo a donativo. Abierto todo el año.

En el Crucero de Santo Toribio, antes de bajar a San Justo de la Vega, se nos abre una interesante panorámica de la ciudad de Astorga y, más allá, de los Montes de León, que hollarán nuestras raídas botas en los próximos días.

En Astorga la Vía de la Plata confluye con el Camino Francés.

La joya de la localidad es el magnífico puente medieval del Paso Honroso, que cruzamos a la entrada; es, con 310 metros, el puente más largo del Camino de Santiago.

Es una de las ciudades más interesantes de la ruta jacobea. Conocida como Asturica Augusta por los romanos, aquí convergían dos de sus más importantes calzadas. Hoy en día sus monumentos más relevantes son la catedral de Santa María y el Palacio Episcopal, este último obra del arquitecto Antoni Gaudí.

Destaca el restaurante La Encomienda, que ofrece truchas en diferentes elaboraciones.

La localidad cuenta con varios productos que merecen atención, especialmente dulces: las mantecadas, pequeños bizcochos elaborados con manteca de vaca, y que cuentan con Indicación Geográfica Protegida; y los hojaldres de la ciudad, también muy valorados. Los encontraremos en algunas pastelerías tradicionales como Hojaldres Alonso, con varias tiendas en la ciudad, o Mantecados Velasco.

El plato más conocido de Astorga es el cocido maragato, cuya particularidad es que se come en orden invertido, empezando por las carnes, verduras y legumbres y, por último, la sopa. En Casa Maragata, con dos restaurantes en la ciudad, sirven exclusivamente este manjar.

Los martes hay un mercado semanal repleto de tiendas con quesos y embutidos, además de otros productos frescos.