Etapa 13: Santervás de Campos - Sahagún | Al Loro

Distancia: 
19,2 km
Duración: 
4 horas 45 mins
Dificultad: 
1
Paisaje/Naturaleza: 
2

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En esta jornada es muy probable que no hallemos nada abierto durante 14 km, hasta Grajal de Campos. Tal vez sea bueno llevar en la mochila alguna vitualla para matar el gusanillo durante el recorrido.

A la salida de Santervás de Campos las flechas ofrecen dos posibilidades, pero la habitual es seguir -siempre con precaución- el arcén de la carretera durante 2,6 km, hasta llegar a una pista de tierra a la derecha que nos conducirá a Arenillas de Valderaduey.

La otra opción desde Santervás sería seguir un desvío a la izquierda por camino de tierra hacia el pueblo de Melgar de Arriba, donde existe un pequeño refugio para peregrinos; sin embargo ya en las primeras encrucijadas desaparecen las flechas. Después del rodeo, esta variante volvería a conectar con la ruta principal en Arenillas.

En Arenillas de Valderaduey, uno de los pueblos más pequeños de este camino, entraremos en la provincia de León. Dispone de un bar social con horario incierto, pero al final del pueblo tenemos una agradable área de descanso con mesas y una fuente.

Vale la pena desviarse 500 metros para entrar en el pueblo de Grajal de Campos, que dispone de dos bares-restaurante y un albergue de peregrinos situado en la plaza Mayor, ocupando unas antiguas mazmorras bajo el palacio renacentista.

La villa cuenta con tres interesantes monumentos del siglo XVI: el gran castillo artillero, la iglesia de San Miguel y el palacio de los condes de Grajal, un edificio enorme y bellísimo que estuvo al borde de la ruina, hasta que en 1998 fue adquirido por el Ayuntamiento por el simbólico precio de 6 pesetas (el equivalente a 0,04 euros).

Desde Grajal podemos seguir una carretera por la que en 2 km llegaríamos a San Pedro de las Dueñas, monasterio de monjas benedictinas que data del siglo XII. En la iglesia destacan sus capiteles románicos y un magnífico Cristo crucificado, obra del escultor barroco Gregorio Fernández, cuyas tallas ya conocimos en Valladolid. Desde el pueblo se puede volver a nuestra ruta tomando un camino de tierra hacia el este que al cabo de 2,5 km enlaza con la pista principal, que discurre siempre hacia el norte.

Justo antes de entrar en Sahagún encontramos el Santuario de la Peregrina, antiguo monasterio franciscano del siglo XIII, punto final de nuestro Camino de Madrid. Un mojón nos indica que hasta Santiago ya sólo faltan 358 km.

Tras una interesante restauración, el Santuario de la Peregrina es ahora la sede del Centro Internacional de Documentación sobre el Camino de Santiago, cuyo contenido por el momento resulta un tanto decepcionante. Aquí nos sellarán y si lo deseamos nos entregarán la Carta peregrina, documento que indica que hemos pasado por Sahagún, ecuador del camino Francés… Por unos 3 euros tendremos un nuevo diploma con nuestro nombre en coloridas letras góticas.

Más interesante será, para aquellos que residan en Madrid o sus alrededores, solicitar en la iglesia de Santiago de la capital un documento conocido como Santiagueña Matritense, que acredita que hemos finalizado este camino. Se entregan una tarde al mes durante un emotivo acto donde podréis compartir vuestra experiencia con las de otros peregrinos. Información en el tel. 91 548 08 24.

A la gastronomía típica castellana, con sus quesos y embutidos, sopas de ajo, cocidos, legumbres, lechazos, pichones, pollos de corral, caracoles, cangrejos de río y múltiples platos de caza, se le suman aquí especialidades locales como los famosos puerros de Sahagún.

El nombre de la villa es una deformación de San Facundo o Fagunt, quien junto a San Primitivo fue martirizado a orillas del río Cea hacia el año 304; sus seguidores erigieron una ermita en su honor, que en el siglo IX se convertiría en monasterio. En el año 1085 Alfonso VI, rey de León, Galicia y Castilla, quien está aquí enterrado junto a cuatro de sus esposas, cedió gratuitamente el monasterio y vastas propiedades a la orden de Cluny: otro magnífico business para la gran multinacional monástica, que a finales del siglo XI imponía su marca, su modelo de negocio y sus ejecutivos sobre más de mil abadías europeas.

En Sahagún no podemos dejar de visitar las iglesias de San Tirso y San Lorenzo, sin duda los dos ejemplos más completos de arquitectura mudéjar de toda esta ruta.  El mudéjar se considera una interpretación en ladrillo de otros estilos coetáneos, ya sea el románico o el gótico, donde las cuadrillas de canteros francos o norteños eran substituidas por alarifes toledanos o cordobeses; lo encontramos en regiones carentes de piedra y donde la arcilla era el material más asequible, tales como el Bajo Aragón, el valle del Ebro o Tierra de Campos.

Los puerros son el producto destacado de Sahagún, y hay variadas elaboraciones con ellos en las cartas de los restaurantes de la población.

Destacan también los amarguillos de Sahagún, pequeñas pastas elaboradas con almendra amarga. Las más tradicionales podremos adquirirlas en el Monasterio de la Santa Cruz, donde también hay la posibilidad de hospedaje.

A 7 km de Sahagún se encuentran las bodegas Julio Crespo, que ofrecen visitas guiadas con cita previa.