Etapa 1: Norcia - Cascia | Al Loro

Distancia: 
17,2 km
Desnivel: 
506 m
443 m
Duración: 
4 h 30 min
Dificultad: 
3
Paisaje: 
3

SOBRE NORCIA:

Para sellar en ningún lugar más céntrico que el Caffè D’Angelisa, situado en la misma Piazza di San Benedetto y colaborador del Camino.

Dos apuntes en si queréis comer algo ligero sin gastar mucho: junto a Porta Ascolana la panadería y pizzería San Benedetto, con sus porciones de pizza recién horneada; y en la galería provisional de tiendas de madera inmediatas a la puerta, Ulivucci, que os preparará un panino de embutido o queso local, incluida la bebida, a muy buen precio. Otra bocatería bonita, aunque más pensada para turistas: Pinko Panino (Via Guglielmo Marconi, 5).

El terremoto de 2016 ha afectado gravemente al patrimonio histórico, y la mayor parte de los edificios siguen un lento proceso de restauración. Es el caso de la basílica de San Benedetto (s. XII), de la que ha permanecido en pie la fachada gótica; en 2025 han concluido los trabajos de reconstrucción de la cripta y del pórtico lateral, donde se localizan un muestrario de recipientes en piedra para medir, ya que aquí se celebraba el mercado.

A la misma plaza de San Benedetto se asoman la Castellina (s. XVI), palacio fortificado del gobernador pontificio; la concatedral de Santa María Argentea, neoclásica y con baptisterio del s. XVI, muy dañada; y el Palazzo Comunale, con logia del s. XIII y torres del s. XVIII. Otros templos y palacios pueden verse por la ciudad, así como el recinto murado con sus siete puertas, entre ellas la Maccarone, la Ascolana y, de 1869, la Romana.

Tanta es la fama de Norcia en la elaboración de embutidos a partir del cerdo y el jabalí que no solo aquí, sino en buena parte de Italia, las charcuterías son denominadas norcineria. En estas tiendas, la mayoría con degustación, encontraremos todo tipo de jamones, embutidos y quesos de la comarca; presentación y calidad nos acercan al mundo gourmet, con precios en consonancia.

Los embutidos suelen acompañar a las sabrosas lentejas de Castelluccio di Norcia (IGP); es un plato, por cierto, muy peregrino.

SOBRE LA ETAPA:

Al transitar por una zona rural los servicios son escasos, pero la distancia tampoco es larga. Antes de llegar a Cascia, en Padule tenemos un buen supermercado junto al Camino (Conad City, de 8:00 a 20:00, domingo solo hasta las 13:00).

El lugar más apropiado para hacer un descanso a mitad de etapa es la encrucijada en lo alto de los montes que separan Norcia y Cascia, donde existe un área de descanso provista de sombra y fuente con agua de manantial.

Los montes Sibillini, que forman parte del Appennino y están integrados en un Parque Nacional de 70.000 has, se alzan al sur de Norcia; en el pico Vettore rozan los 2.500 m de altura. Poseen una gran masa arbórea compuesta por robles, castaños, hayas y abetos, y son visibles desde la ruta hasta que iniciamos el descenso a Cascia.

Para evitar los tramos más incómodos de la subida y bajada se han señalizado sendas alternativas: la primera de Piediripa a Ocricchio, por la pista que sale a mano derecha: la segunda entre Fogliano y Padule, con tramos empinados y pedregosos, también a la derecha pasando por el lugar de Puro.

Llegando a Cascia, si el cansancio ha hecho acto de presencia os recomendamos un truco: ¡ascender al santuario de Santa Rita por diversos tramos de escaleras mecánicas (scale mobili)! Comienzan en el parking de autobuses, disponen de wc en los descansillos, y se prolongan hasta el mismísimo atrio del santuario. San Benedetto os los perdonará…

SOBRE CASCIA:

El santuario de Santa Rita tiene una gran reputación en el mundo católico, por lo que os sentiréis como en una pequeña Lourdes o Fátima, con presencia de grupos de fieles y varias misas diarias que, queráis o no, escucharéis por los altavoces situados en el exterior.

Si queréis admirar una monumental estatua de Santa Rita, debéis dirigiros a la rotonda del Viale Cavour, inmediata al río Corno: donada por una familia del Líbano, fue inaugurada en 2015 con sus 6 m de altura y 20 t de piedra.

Hay algún restaurante que ofrece menús, un tanto de batalla pero variados; por ejemplo, el Típico (Via Roma, 16).

Santa Rita (1381-1457), patrona de las causas supuestamente perdidas, tiene mucho tirón en Italia y el mundo católico, lo comprobaremos al visitar su santuario. Dicha basílica, concluida en 1947, es un edificio suntuoso, con profusión de mármoles, pinturas, relieves y vitrales, en el que participaron grandes artistas italianos del s. XX; en su interior se respira un ambiente entre oriental, contemporáneo y kitsch, el cual alcanza su máxima expresión en la capilla neobizantina que acoge la tumba de la santa.

Algo menos dañada que Norcia por el terremoto de 2016 (la base rocosa ayudó), en la localidad se pueden visitar varias iglesias (Colegiata, San Antonio…), palacios y espacios urbanos, incluidos los miradores del Viale de Santa Rita. No obstante, para nosotros los dos templos más singulares, ambos góticos, son los de San Francesco y Sant’Agostino, decorados con murales de los ss. XV al XVII.

Al igual que en Norcia, en Cascia no faltan los platos aderezados con tartufo (trufa), el salami, los quesos de oveja…, pero aquí, como tenemos una santa, también están presentes dulces a ella y sus milagros alusivos: entre otros rose (galletas con pasas o pepitas de chocolate), ciottolini (elaboradas con harina de farro o espelta), fiocchetti, etc.