Etapa 1: Lisboa - Alpriate | Al Loro

Distancia: 
21,7 km
Duración: 
5 horas 30 mins
Dificultad: 
2
Paisaje/Naturaleza: 
2

Cada vez son más los peregrinos que, venidos de múltiples países, llegan al aeropuerto  internacional de Lisboa para acometer los 613 km que separan Lisboa de Santiago, recorrido que en esta guía de Gronze.com hemos repartido en 26 etapas, aunque puede hacerse en alguna menos.

Aquellos que todavía no conozcan la bella ciudad de Lisboa deberían dedicar como mínimo un par de días para visitarla. En el artículo Lisboa turística y jacobea os explicamos algunos lugares de visita obligada.

Los que inicien el Camino Portugués desde Lisboa tienen la primera flecha justo a la derecha de la puerta de la Sé –seo  o catedral– de Lisboa. Si aún no disponemos de credencial, aquí la podemos conseguir y nos estamparán el primer sello o carimbo. Horario: de 9h a 19h, aunque las visitas al claustro comienzan a las 10h.

La catedral se halla en la falda de la colina do Castelo –una de las siete colinas de Lisboa, igual número que las de Roma–  donde se han descubierto asentamientos de época neolítica. Aquí los fenicios fundaron hacia el año 1200 aC. el puerto comercial de Lissipona, que sería ocupado después por griegos, celtas, cartagineses y romanos.

Si llegamos temprano a la catedral y todavía no han abierto, podemos aprovechar para conocer la iglesia de São Tiago, a sólo 300 metros –sería otro posible punto de partida– y junto a ella el famoso mirador de Santa Luzia, con el paso continuo de tranvías atestados de turistas.

El recorrido de salida de la ciudad resulta francamente entretenido. Al principio nuestro camino atraviesa el popular barrio de la Alfama, con muchos restaurantes típicos y locales de fado.

Algunos peregrinos prefieren evitar este tramo más urbano y toman los autobuses 728 ó 759 hacia el Parque das Nações, o bien el metro o el tren hasta la cercana estación de Oriente. Dicha estación fue diseñada por el controvertido ingeniero y arquitecto español Santiago Calatrava.

El camino cruza el Parque das Nações, barrio situado frente al estuario del Tejo –o Mar da Palha– y construido para albergar la Exposición Internacional de 1998, que fue dedicada a los océanos. Destacan sus diferentes pabellones, el Oceanário, la torre Vasco da Gama y el ir y venir de las cabinas del teleférico sobre las aguas del río.

Siguiendo el paseo por la orilla del río cruzaremos bajo el fotogénico puente Vasco da Gama, construido en 1998 y que con sus 17 km es el viaducto más largo de Europa. Desde aquí iniciamos un tramo por pasarelas de madera y caminos de tierra. Probablemente avistaremos flamencos, garzas y otras aves acuáticas.

Si acometemos este camino en época de calor deberemos llevar siempre suficiente agua –ojo, pues apenas hay fuentes–, un buen gorro, crema solar y también sería recomendable una loción repelente contra insectos, pues a menudo caminaremos por el margen de ríos o canales.

Al llegar tenemos un buen lugar donde comer, la Gruta do Trancão, a apenas 150 metros del camino, con menú -pratos del dia- de cocina casera. Recordad que el horario del almuerzo en Portugal suele ser entre las 12 y las 14h.

Atención a la salida: tras cruzar el puente de la N-10 sobre el río Trancão, y justo al llegar al mojón que indica 138 km a Fátima, deberemos inmediatamente girar a la izquierda para tomar un sendero que baja hacia la orilla del río. Si no vemos la flecha y seguimos recto, el despiste puede llevarnos a dar un rodeo monumental. (Nota: En episodios de fuertes lluvias los márgenes del río quedan inundados, en este caso deberemos seguir por la N-10)

Los que todavía no hayan caminado por Portugal, se sorprenderán de ver flechas azules que guían hacia el santuario de Fátima. No os preocupéis, pues van a ser una buena ayuda y complemento a nuestras flechas amarillas. Hablaremos de ellas en los Al Loro de las próximas etapas.

El tramo de 7 km por camino de tierra comienza en paralelo al río Trancão y va recorriendo un valle solitario entre olivos y cañizares. Sobre nuestras cabezas pasan los aviones que despegan del aeropuerto de Lisboa y enfilan en dirección hacia el norte, la misma que nosotros.

El pueblo es un remanso de paz a apenas 22 km del centro de Lisboa, donde la Asociación de peregrinos Vía Lusitana ha abierto un albergue pequeño y acogedor, atendido por hospitaleros voluntarios. En el cercano café-bar Grillus ofrecen un pequeño obsequio a los peregrinos que paran aquí.

Ya veis que nuestra propuesta es comenzar con una distancia muy asequible, evitando forzar la máquina en las primeras jornadas. Los que estén más fuertes –o los que hayan utilizado transporte público para salir de Lisboa– probablemente prolonguen la etapa hasta Alverca do Ribatejo o Alhandra.

En Lisboa no podemos dejar de probar el bacalhau en cualquiera de sus múltiples preparaciones; también degustaremos los famosos pastéis de nata (aunque para nosotros serían más bien tartaletas de hojaldre con crema) originarios del barrio de Belém, si bien los hallaremos en bares y pastelerías de toda la ciudad; y para rematar la comida siempre un café, ya sea expresso, cheio, bica, pingado, garoto, galão… En Portugal el café suele ser de una calidad excepcional y su precio muy asequible.

En las bodegas del centro podemos degustar un chupito de ginginha, licor de aguardiente con cerezas que los autóctonos toman a cualquier hora. Otras bebidas de mayor graduación serían el bagaço (orujo), el anís escarchado y el Beirão, un licor de hierbas.