Santander para peregrinos: 6 visitas imprescindibles, 6 interesantes y 6 para curiosos
Los peregrinos del Camino Norte somos unos privilegiados, pues salvo que optemos por rodear la bahía (elección minoritaria), llegaremos a Santander —capital de la comunidad autónoma de Cantabria— cruzándola desde Somo vía Pedreña. Para ello recurrimos a las barcas de pasaje de la empresa Los Reginas, conocidas como “pedreñeras”, que para mayor lujo nos dejan en pleno centro. Una vez desembarcados vamos a proporcionar, como venimos haciendo con las restantes ciudades del Camino, una sintética guía para el peregrino curioso (¿hay algún peregrino que no lo sea?, no debiera):
monumento-raqueros-santande.jpg
Imprescindibles
1. Centro Botín y Jardines de Pereda
El Centro Botín aúna dos valores a considerar. Por una parte está el propio edificio, concebido por el arquitecto italiano Renzo Piano, Premio Pritzker en 1998, uno de los grandes de nuestra época y entre otros autor del archiconocido Centre Pompidou de París, junto a Richard Rogers, o de la londinense e icónica torre The Shard. Dos grandes pabellones volados sobre el mar, despejados en su planta baja y sostenidos por pilares y columnas, se aligeran con sus paneles de cristal, que junto a las terrazas se transforman en miradores sobre la bahía y la ciudad. Ambos se encuentran comunicados por varias plazas y pasarelas metálicas, que por su evocación del juego japonés han sido denominadas pachinko. Los volúmenes se integran en la ciudad a través de la prolongación de los Jardines de Pereda hacia el mar, algo que ha sido posible tras la construcción de un túnel para el tráfico, desde el cual también se alimentan las exposiciones. En la concepción del diseño sobresalen dos conceptos: ligereza y luminosidad.
Por otra parte hablamos de un contenedor, con 2.500 m2 al servicio del plan expositivo contemporáneo, que incluye el pase a una selección de la colección permanente (grandes clásicos) y un par de muestras que, por su carácter vanguardista y provocador, suelen impactar. A ello se suman el auditorio, la tienda, el café, miradores o ¡un ascensor que canta!
Inmediato al Centro se encuentra la Grúa de la Piedra, que data de 1900. Podía cargar 30 Tm y es la única que perdura en el muelle de Maura.
En cuanto a los Jardines de Pereda, además de conocer el monumento a este gran novelista del costumbrismo montañés (Lorenzo Coullaut, 1911), también acogen un quiosco de la música y la Oficina de Turismo.
centro-botin-santander.jpg
2. La Catedral y la Iglesia del Cristo
No es la catedral de Santander, reconozcámoslo, una de las más lucidas de España. En su origen fue abadía, en la que se veneraban las reliquias de los mártires Emeterio y Celedonio, trasladadas desde Calahorra, y luego colegiata, obteniendo el título catedralicio en 1754, cuando se crea la nueva diócesis. No obstante, el edificio gótico tiene su interés, sobre todo por la curiosidad, más frecuente en Francia o Italia, de contar con dos templos superpuestos y similares (no hablamos de una cripta): la parte inferior es la conocida como iglesia del Cristo, y data del s. XIII; la superior, conocida como basílica, también es gótica, pero alterada en la Edad Moderna y tras el incendio que destruyó Santander en 1941. A los templos hay que sumar el claustro, ya del s. XIV. Por último, en la torre se sitúa un Centro de Interpretación sobre la historia de la ciudad.
catedral-santander.jpg
3. Parque y Palacio de la Magdalena
Desde la barca ya habremos contemplado una verde península dominada por un curioso edificio: se trata del Palacio de la Magdalena, residencia real que es posible visitar. Primeramente pasearemos por el parque, muy extenso, ya que ocupa la casi totalidad de las 25 has del promontorio, mayormente cubierto de pinares. A través de él también contemplaremos las que fueron Caballerizas reales, el faro de la Cerda (1870), un parque marino (pingüinos, focas, leones marinos) o la célebre playa del Bikini, así rebautizada por haber sido el lugar donde fue usada esta prenda de baño por vez primera en España.
En cuanto al palacio en sí, actualmente sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, rezuma un inequívoco estilo british, y fue concluido en 1912, por iniciativa del ayuntamiento, como residencia estival de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. La familia real lo utilizó de 1913 a 1930, con el beneficio que eso supuso para la ciudad, ya que la corte, y la politicada que la acompañaba, contribuyó a su promoción como ya había sucedido antes con San Sebastián.
santander8.jpg
4. Paseo de Pereda, Monumento a los Raqueros y Puerto Chico
Agradable paseo marítimo, con sus jardines, acompañado por la línea de edificios reconstruida tras 1941. Ya cerca del Real Club Marítimo, y de la dársena deportiva de Puerto Chico, se encuentra el monumento más llamativo de la ciudad. Se trata del dedicado a los Raqueros (José Cobo, 2007), representados a través de cuatro niños de cuyas habilidades abusaban los señoritos, que les lanzaban monedas al mar para contemplar cómo las recogían, buceando, del fondo. Eran otros tiempos, de miseria y maltrato.
paseo-pereda-santander.jpg
5. El Sardinero
Podría competir con los más elegantes paseos de la Riviera o Biarritz. En cierto modo todavía persiste el espíritu de la Belle Époque cuando sus estupendas playas, primera y segunda del Sardinero, eran concurridas por aristócratas y burgueses para obtener los beneficios de los baños de mar. Ahí están el Gran Casino (1916), los Jardines de Piquío, o sus elegantes hoteles y apartamentos.
6. De tapeo
No hay ciudad española que no se precie de sus zonas de pinchos, vinos y cañas. En Santander tiene gran encanto el Mercado del Este, reconvertido en un salón para el picoteo temático. La actividad se prolonga por el centro, con especial mención de la Plaza Cañadío o de la emblemática Calle del Río de la Pila. Y para lo que llega del mar también es recomendable, aunque un poco alejado, el Barrio Pesquero, en torno a la dársena de Maliaño.
mercado-este-santander.jpg
Menos conocidos, pero interesantes
7. Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria
Ocupa una parte del Mercado del Este, y es mayormente valorado no solo por los contenidos, sino por su sugerente montaje expositivo, reforzado con el uso de las nuevas tecnologías. Nos propone un viaje desde los primeros homínidos localizados en Cantabria hasta la producción artística en las cuevas del Magdaleniense, a través de más de 2.600 piezas y reproducciones de pinturas rupestres.
8. Museo Marítimo del Cantábrico
Es, quizá, el museo que tiene más tirón popular, ya que además de la divulgación de la naturaleza (esqueleto completo de una ballena, pequeño acuario) trata la historia de la navegación, el comercio y la pesca en el Cantábrico.
9. Mercado de la Esperanza
Tras el Ayuntamiento se encuentra el mercado más clásico de la ciudad (1904), ejemplar de la arquitectura del hierro y un tanto vetusto en apariencia. En la planta baja, el espectáculo del pescado y el marisco recién llegado de la lonja local. En la primera, los restantes productos, con ocasión de adquirir conservas o dulces cántabros. Hay un pequeño bar y un café para tomarse un tentempié.
10. Palacete del Embarcadero
La barca de Somo atraca junto a este vistoso pabellón marítimo de 1932. Sin coste podemos acceder a su interior para disfrutar una exposición de arte, puede tratarse de un montaje audiovisual, programada por la autoridad portuaria.
11. Café de Pombo
Toda urbe posee su café clásico, y Santander tiene el suyo en el de Pombo —no hay vínculos familiares, prometido—. Situado en la calle Hernán Cortés, 21 (para entendernos, en la Plaza de Pombo), si bien carece del pedigrí literario del homónimo madrileño, al menos mantiene ese estilo tradicional que se manifiesta en la profusión de madera, los tapizados o las lámparas.
cafe-pombo-santander.jpg
12. Faro de Cabo Mayor
Construido en 1839, hasta él se puede acceder a pie desde el Sardinero (1,5 km). Nos parece muy atractiva la exposición de su Centro de Arte, situada en la casa de los fareros, con la obra de Eduardo Sanz sobre los faros del litoral español.
Sugerencias para paseantes y curiosos
13. Plaza de Velarde e Iglesia de la Anunciación
La plaza porticada de Velarde fue concebida, tras el devastador incendio de 1941, como una especie de ágora mayor. Inaugurada en 1950, se inspira en los austeros modelos neoherrerianos escurialenses de los que tanto gustaba el régimen franquista durante la Autarquía. Dos esculturas alegóricas, en su día muy contestadas por su desnudez, representan al Ahorro y la Beneficencia en el edificio de Caja Cantabria. El monumento a Pedro Velarde, de 1880, representa a este héroe de la Guerra de la Independencia.
Al oeste de la plaza, precedida de una escalinata, se localiza la sobria iglesia de la Anunciación (s. XVII), que perteneció a los jesuitas. Su fachada sigue el modelo implantado por Vignola en el Gesú de Roma.
Por cierto, en la colindante Plaza del Príncipe (al este de la de Velarde) es posible visitar uno de los numerosos refugios antiaéreos con los que contó la ciudad durante la Guerra Civil, convertido en centro interpretativo.
14. Museo de Arte Moderno y Contemporáneo
Instalado en un edificio de 1908, en sus tres plantas reúne numerosas obras de arte desde el s. XVI a la actualidad. El discurso de la muestra comienza con el magistral retrato de Fernando VII, de Francisco de Goya, e incluye exposiciones temporales. Entrada gratuita.
15. Naves de Gamazo y Palacio de Festivales de Cantabria
Los almacenes portuarios de Gamazo, respectivamente de 1910 y 1950, han sido convertidas en un centro expositivo de arte contemporáneo. Frente a ellos está la playa de Gamazo, que es la más céntrica de Santander y ha sido provista, en el muelle, de unas relajantes tumbonas fijas de madera entre macizos de vegetación.
Mención aparte merece el colindante Palacio de Festivales de Cantabria (Sáenz de Oiza, 1990), edificio postmoderno de dudoso gusto que, sobre todo, destaca por su ostentosa volumetría y las cuatro torrecillas esquineras “con garras”.
16. Palacio de Deportes y Parque de la Llamas
En contraste con el anterior, e inmediato al campo de fútbol en el que juega el Racing, nos ha gustado la propuesta del Palacio de Deportes (José Manuel Palao y Julián Franco, 2003), que simula una gran ballena y está completamente cubierto por brillantes láminas de acero inoxidable. Acoge un Museo del Deporte.
A su vera se extiende el moderno y amplio Parque de las Llamas, de 11 has, por ahora un tanto desangelado y frecuentado por los estudiantes del vecino campus universitario.
17. Parque de Mataleñas y Cabo Menor
A partir del Parque de Mataleñas, cuidado jardín con su estanque de aves, se puede caminar sobre sendas, bordeando la pequeña Cala de los Molinucos, hacia la punta del Cabo Menor, mirador sobre el Sardinero, el Cabo Mayor y la bahía.
18. Centro Cívico Tabacalera
La que fue fábrica de tabacos se ha reconvertido en un espacio cultural. Además de sus exposiciones, conviene conocer su Jardín Vertical, que es uno de los mayores de Europa, y subir a la azotea para disfrutar las vistas.
Últimos artículos y noticias
Don Manuel, de Hospital de Órbigo, bueno y mártir |
Jue, 09/04/2026 - 08:47 | Noticias |
La guerra de Oriente Medio daña las expectativas del Camino de Santiago en 2026 |
Mié, 11/03/2026 - 15:52 | Noticias |
Camino de la Lana: entenderlo antes de caminarlo |
Dom, 08/03/2026 - 12:07 | Artículos |
Camino Norte y Primitivo: la reacción a los datos de 2025 |
Mar, 24/02/2026 - 19:06 | Artículos |
¿Quién es el verdadero peregrino? |
Dom, 08/02/2026 - 12:17 | Artículos |
En Compostela las dos estatuas del Pórtico de la Gloria devueltas por la familia Franco |
Mié, 28/01/2026 - 17:54 | Noticias |