Portugués de la Costa: el Camino Tinder de Santiago
El amor y la amistad forman parte consubstancial del camino: seguro que todos tenéis algún amigo para siempre a quien conocisteis durante la ruta, o mantenéis contacto con aquel grupo inseparable que se forjó entre etapa y etapa; es sabido que muchas parejas se enamoraron con la mochila a cuestas, o mientras hacían de hospitaleros. Pero poco o nada se comenta respecto de los flirts, los ligues ocasionales, esas relaciones discretas, intensas pero efímeras que se dan en ocasiones entre peregrinos, ya sea fruto del orujo, de un calentón o del deseo de evadirse durante unos días –o unas horas– de la vida cotidiana. Hace tiempo que nos llegan informaciones sobre algunos caminos donde al parecer se liga bastante, sin necesidad de utilizar plataformas de citas. Para comprobarlo, el pasado mes de mayo nos hemos desplazado a la ruta Top 1 en el ranking de la seducción: el Camino Portugués de la Costa.
camino-vila-conde.jpg
Los caminos tranquilos y solitarios resultan muy apropiados para la introspección, para conocernos a nosotros mismos, mientras que los itinerarios concurridos fomentan la socialización entre peregrinos, donde se comparten experiencias y, de paso, puedes practicar idiomas; otras rutas jacobeas, las más duras y montañosas, son muy apreciadas por senderistas y por aquellos que gustan del contacto con la naturaleza. Pero si vuestra intención es aprovechar los días de caminata —y los tardeos posteriores a cada jornada— para establecer contactos algo más íntimos, existe una ruta ideal para ello, donde tanto los jóvenes como los más maduros pueden triunfar: es el Camino Portugués de la Costa, que comienza en Oporto y resigue el litoral atlántico hacia el norte, en dirección a Vigo y Redondela, punto de confluencia con el Camino Portugués Central.
Un camino "chill" y con buena onda
Las estadísticas lo confirman: el Camino Portugués de la Costa está on fire, con un crecimiento exponencial en los últimos años. En 2025 más de 100.000 peregrinos emprendieron esta ruta, y en lo que llevamos de 2026 ya representa el 20% de las Compostelas entregadas. ¿A qué se debe dicho éxito? Una de las razones es evidente: se trata de un camino enormemente fácil, apto para todos los públicos, con desniveles mínimos y distancias asequibles, idóneo por tanto para principiantes, personas con escasa preparación física, grupos de amigos y también para senderistas de edad avanzada; además, aquellos que no quieran cargar peso disponen de diferentes servicios de transporte de mochilas.
Otro motivo para escoger esta ruta es que resulta muy fotogénica (aspecto imprescindible en los tiempos que corren, marcados por los likes y las selfies), con playas, dunas, pasarelas de madera y bellas puestas de sol sobre el océano. Respecto a los alojamientos, el itinerario discurre por localidades costeras con variada oferta de albergues, youth hostels, pensiones, hoteles, bed and breakfast, habitaciones particulares, etc., lo cual permite seleccionar la opción más conveniente según el momento y situación. Por supuesto no todo consiste en caminar o dormir, también son importantes los lugares donde hacer un break: en casi todos los pueblos encontraréis bares, cafeterías y terrazas; la mayoría se han renovado y son ahora locales sumamente cool, modernos y cuquis; pero, si lo preferís, todavía quedan algunas tabernas tradicionales y casas de comidas como las de antaño, que sobreviven ajenas a la globalización.
sardinas-colores.jpg
No podemos obviar el atractivo turístico de Porto, la ciudad donde comienza esta ruta, un destino ideal para escapadas breves, muy bien comunicado gracias a su aeropuerto internacional, con vuelos económicos desde toda Europa. Portugal destaca también por su clima benigno, los precios moderados (es un país baratísimo si lo comparamos con la mayor parte de Europa, Estados Unidos o Australia) y el conocimiento bastante generalizado del inglés. Si añadimos su gastronomía, combinada con los dulces, el café, las cervezas locales o el famoso vinho verde, la propuesta no puede ser más estimulante.
¿Por qué resulta más fácil ligar aquí que en otros caminos? Sin duda influye el ambiente playero, incluso en época pre-estival, y también que se trata de un itinerario eminentemente hedonista y laico, donde el componente religioso queda minimizado. Todo el mundo coincide que esta ruta tiene feeling, que desprende buena vibra, lo cual atrae a decenas de miles de peregrinos, turigrinos y caminantes de todo el mundo, en especial anglosajones, que vienen a disfrutar del recorrido y a pasarlo bien. Muchos de ellos, como complemento a estas vacaciones baratas lejos de su país y de su entorno familiar, están abiertos a gozar de nuevas experiencias, con discreción y sin compromiso. Y, según hemos observado, tanto da que sean jóvenes o mayores, solteros, casados o divorciados, ya vengan en solitario como en compañía de algún amigo o amiga: si existe afinidad y atracción, y se actúa con simpatía y desparpajo, hay muchas posibilidades de match y que salte la chispa, ni que sea por una noche.
Love is in the air
Cualquier rincón de nuestros caminos es apto para que nazca el amor, aquel flechazo sublime, maravilloso e inesperado que surge por puro azar. Pero el clima de flirteo que parece envolver el Camino Portugués de la Costa va en una línea muy diferente: en ninguna otra ruta habíamos detectado tanta predisposición al ligoteo, a veces discreto y otras descarado, con situaciones tan variadas y en tal cantidad que dejarían a Cupido sin flechas; algo así como juntar en un mismo escenario las citas de First Dates, el programa de Carlos Sobera, los matches de Tinder, y momentos de lujuria y desenfreno al estilo de La isla de las tentaciones.
Hemos recorrido parte de esta ruta a principios de mayo, el mes de mayor afluencia de peregrinos. Muy pronto, durante los primeros kilómetros junto al río Duero y a lo largo de las playas de Matosinhos, fuimos conociendo algunos de los que serían nuestros compañeros: según mis cálculos, en esos días el camino de la costa debía congregar unos 300 peregrinos en cada jornada, aunque por supuesto nunca llegas a tratar con todos ellos. Por nacionalidades, mayoría de estadounidenses y bastantes alemanes, australianos, canadienses, británicos e italianos. Había también portugueses y españoles, pero su proporción era escasa: como es sabido, el número de peregrinos españoles aumenta a partir de la frontera, y se multiplica en los últimos 100 kilómetros debido a la compostelitis, esa enfermedad incurable endémica de nuestro país. La mayoría de caminantes habían venido en solitario o en pareja; también había grupitos de dos, tres o cuatro amigas, pero no coincidimos con ningún grupo grande. Respecto a las edades, mayoría abrumadora de jubilados y jubiladas, un número considerable de jóvenes –me refiero a la franja entre 20 y 35 años– y pocos peregrinos de mediana edad. Por sexos, aproximadamente un 65% de mujeres y un 35% de hombres.
paso-peregrinos.jpg
Entre tantísimos compañeros de etapa, muy pronto tuve la sensación –hay cosas que se huelen de lejos– que un buen número de ellos –y ellas– venían al camino con intenciones de ligar, o con cierta predisposición para dejarse querer. Y lo hacían de forma natural, cara a cara, sin necesidad de recurrir a aplicaciones como Tinder, Grindr, Happn o Badoo.
Ligar en el camino
La gran ventaja –o desventaja– de tirar la caña en el camino es que contactas con tu posible partenaire en vivo y en directo, sin la virtualidad del móvil, fotos engañosas ni mentiras respecto de la edad, la altura o el color de vuestros ojos. Aquí queda claro desde el primer momento si hay afinidad o no, evitando perder el tiempo o que se creen falsas expectativas. Otra ventaja es el propio entorno de la ruta, que ofrece múltiples temas para romper el hielo e iniciar una conversación, facilitando el acercamiento incluso de los más tímidos; que la charla derive o no hacia cuestiones íntimas, ya dependerá de vuestra predisposición. Por supuesto, para triunfar entre una concurrencia tan internacional es imprescindible un buen nivel de inglés, o no os comeréis un rosco.
¿Quién consigue ligar en este camino? Por lo general los mismos que en cualquier otra ruta: los jóvenes y aquellos que van en plan happy, o sea los más marchosos y desinhibidos. Sin embargo, durante estos días hemos observado que con tanta playa, cerveza y buen rollito, bastantes maduros y maduras se incorporaban gustosos al carrusel de la seducción, asumiendo que aquí no se trata de encontrar tu crush, el amor de tu vida, sino de tener un encuentro agradable, disfrutar de uno o varios ratitos juntos y si te he visto no me acuerdo.
Por supuesto los peregrinos veteranos, aquellos que llevan muchos caminos a sus espaldas, se solían mantener ajenos a estos juegos, así como los matrimonios o quienes caminaban con su pareja. Cada día que pasaba aumentaba el número de amantes pasajeros; en general iban a lo suyo, sin molestar al resto de caminantes, si bien sus devaneos –ya fuesen declarados o furtivos– acabaron convirtiéndose en tema habitual de conversación en el grupo.
La mayoría de acercamientos –aquellos que llegué a observar– evolucionaron de forma sutil y discreta, como en el caso de dos italianos cuarentones con aspecto de latin lovers, que acabaron congeniando con unas peregrinas holandesas mucho mayores que ellos, tras lo cual reservaron habitaciones privadas para los cuatro a partir de Viana do Castelo. Menos sutil fue el flirt de una sevillana recién jubilada que caminaba junto a tres amigas del gym, todas muy simpáticas, que tuvo una noche loca en una pensión con un peregrino estadounidense. Entre los ligones más activos recuerdo a un francés de cuerpo apolíneo, que cambió de partenaire en varias ocasiones, una influencer con decenas de miles de seguidores en Instagram, donde colgaba fotos suyas en bikini, y un chico alemán muy joven que se enrolló con un suizo, también gay y que debía doblarle la edad.
Actitud “open mind”
Un hecho que me sorprendió fue la actitud receptiva de los candidatos o candidatas a ser seducidos, que iba más allá de la habitual camaradería entre peregrinos que comparten etapa. Por supuesto algunos debieron dar calabazas a sus pretendientes, pero mi percepción es que la mayoría seguían el juego encantados, con la complicidad de quien se siente feliz al ser cortejado, una especie de dopamina que hacía tiempo no experimentaban; algo así como volver por unos momentos a la adolescencia y recuperar aquella sensación tan común de mariposas revoloteando a tu alrededor.
peregrinos-cesped.jpg
¿Cómo acabaron estas aventuras erótico-sentimentales? La verdad, no tengo ni idea, pues tras dejar la ruta en Vigo perdí el contacto con los compañeros. Pero imagino que los matches debieron continuar in crescendo durante las cinco o seis etapas restantes hasta Santiago de Compostela; eso sí, ahora sin playas y con mayor número de peregrinos, tras unirse en Redondela los provenientes del Camino Portugués Central. Acuciados ante la cercanía del final y con la incorporación de gente nueva, probablemente aumentarían las situaciones de acercamiento y las conquistas de última hora, intentando aprovechar esos pocos días antes de volver a casa.
A la vista de tal profusión de amantes, rolletes subterráneos y parejas ocasionales, ¿no sería una buena idea abrir hoteles del amor en las rutas más transitadas, pensados especialmente para peregrinos? Otra opción, más fácil y de menor inversión, sería habilitar habitaciones temáticas donde solazarse, equipadas con espejos en el techo, música ambiental, preservativos, bañeras redondas y otros gadgets amatorios, que podrían anunciarse a lo largo de la etapa. Imaginaos los carteles y adhesivos cubriendo postes y farolas, con los precios, fotos y eslóganes de reclamo de cada establecimiento: “Suites con jacuzzi Siga la Flecha: donde perderse es encontrarse”, o “El Polvo del Camino, un lugar para disfrutar”. Ya puestos, sería todo un puntazo que también estos nidos de amor ofreciesen sello con su logo para la credencial: serviría tanto para obtener la Compostela como para rememorar vuestros más tórridos hook-ups.
pasarelas-praia-azul.jpg
Últimos artículos y noticias
Grupos ultracatólicos en el Camino de Santiago |
Dom, 06/09/2026 - 10:51 | Artículos |
Cómo como en el Camino de Santiago |
Jue, 03/09/2026 - 10:40 | Artículos |
Adiós, amigo Marcelino |
Dom, 16/08/2026 - 11:08 | Actualidad |
La Biznaga: Una experiencia hospitalaria que termina |
Mar, 04/08/2026 - 11:04 | Actualidad |
Seguridad en el Camino de Santiago: dónde denunciar situaciones de acoso |
Dom, 26/07/2026 - 10:44 | Artículos |
Cortan el Camino Francés para convertirlo en un rally |
Jue, 23/07/2026 - 08:15 | Noticias |