Grupos ultracatólicos en el Camino de Santiago

En el Camino se ha instalado un dogma que, ante su carácter supuestamente democrático e inclusivo, impide que podamos ni siquiera rechistar; dice así: “En el Camino cabemos todos”. A priori parece un principio respetable, aunque el problema surge cuando algunos de los que entran por esta puerta, en ocasiones con calzador, son los que no respetan el espíritu de la peregrinación jacobea contemporánea.

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Grupo católico entrando en el casco antiguo de Santiago (GaliciaPress).
Grupo católico entrando en el casco antiguo de Santiago (GaliciaPress).

Hace poco Carles publicó un artículo jocoso sobre el Camino Portugués Tinder de la Costa, una realidad contrastada que puede gustar más o menos, pero que está ahí por mucho que se pretenda ocultar. Y hoy, quizá en los antípodas de ese ecosistema, vamos a considerar otra que también ha irrumpido con fuerza, responde a determinados movimientos sociales y, más concretamente, a la realidad de la Iglesia católica.

Para comenzar diríamos que nada nuevo bajo el sol, pues como historiador hemos investigado el asunto en el siglo XIX, donde ocurría algo similar. De aquella, la religión era politizada por grupos ultramontanos, más papistas que el papa, que a raíz de la pérdida de los Estados Pontificios durante el larguísimo papado de Pío IX, montaron toda una campaña instrumental alrededor de la figura del pobre sumo pontífice cautivo en Roma. A la ciudad eterna se dirigieron numerosas peregrinaciones reivindicativas y de consuelo, a la vez que beligerantes con el Estado italiano y el liberalismo. El modus operandi pronto se replicó en otros santuarios, entre ellos el compostelano, a través de peregrinaciones inspiradas por los Nocedal, Cándido y Ramón, que del tradicionalismo evolucionaron hacia el integrismo católico. Los obispos de aquel tiempo acabaron hartos de ellos, y tuvieron que ingeniárselas para reducir su popularidad e influencia.

Sobre como actuaban aquellos integristas decimonónicos, por cierto siempre envueltos en la bandera del nacionalismo español, tenemos un pintoresco ejemplo en las peregrinaciones organizadas desde el Seminario de Tui en los años 80 de la centuria, fijaos bien, por ese Camino Portugués que hoy anda un tanto desmadrado. Entre las consignas que el grupo proclamaba estaba un himno, titulado Firme la voz, cuyo estribillo cualquiera puede valorar, aunque el contexto es importante:

¡Ruja el infierno!
¡brame satán!
La fe de España no morirá.

Pues bien, tras estas breves pinceladas históricas desplacémonos al presente, donde grupos ultracatólicos de nueva generación están haciendo, más o menos, lo mismo. Los rasgos que definen a estos colectivos son: 1. La defensa del tradicionalismo frente a modernidad y secularización, 2. Se sienten poseedores de la verdad y la pureza evangélica, combatiendo a las corrientes más progresistas de la iglesia y al mismo papa si fuera el caso (con Francisco I tuvieron las suyas). 3. Participan en una guerra cultural contra la izquierda, atacando al movimiento Woke nacido en las universidades USA, la ideología de género y a la izquierda en general. 4. Defienden el concepto del nacionalcatolicismo y se aproximan o vinculan con grupos nacionalistas de extrema derecha, 5. Se esfuerzan por todos los medios, utilizando las redes sociales activamente y a través de los colegios católicos, para captar personal en su proyecto y hacer copartícipes de su visión a los jóvenes, y 6. Practican un activismo frenético, movilizando a los suyos en diferentes tipos de manifestaciones de fe, entre ellas las peregrinaciones colectivas.

Algunos grupos bien conocidos y representativos de esta tendencia, más allá de otros que ya llevan operando tiempo en la Iglesia católica, son los Legionarios de Cristo, nacidos en México de la mano de Marcial Maciel en 1941, los Kikos o Camino Neocatecumenal, fundados en 1964 en Madrid por Kiko Argüello, o la italiana Comunión y Liberación, activa desde 1950.

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Peregrinación católica a su paso por Baamonde (La Voz de Galicia, Jamy Corral).
Peregrinación católica a su paso por Baamonde (La Voz de Galicia, Jamy Corral).

A la conquista del Camino de Santiago

El Camino es muy grande para que nadie pueda apoderarse de él, y estamos persuadidos de que el único que puede conseguirlo, como estamos comprobando, es el mercado, o sea, el dinero. Sin embargo, ello no es óbice para que los arriba citados y otros grupos similares (movimientos como el juvenil Hakuna, ciertos scouts católicos o el apostólico de Schoenstatt), hayan entendido que la ruta jacobea constituye un excelente escenario para la captación de adeptos que, además, les proporciona una notable proyección social y mediática.

Hace ya unos años que la presencia de estos grupos ultras, con su parafernalia de grandes cruces y estandartes (visualización, ostentación, proselitismo), elementos nacionalistas (banderas españolas a tutiplén), en ocasiones Santiagos Matamoros (iconografía apartada y rediviva) y también mucho ruido a través de altavoces, himnos, consignas y cánticos, se está haciendo notar cada vez más en el Camino de Santiago.

Cuando alguien los señala o critica, y esto ha sucedido no tanto por la utilización política y religiosamente tendenciosa de la peregrinación, sino sobre todo por el alboroto que generan, ellos se defienden aduciendo que son los “verdaderos peregrinos”, quienes mantienen “el sentido tradicional de la peregrinación”…, igualito que en el siglo XIX.

La situación se pasó en su día de rosca durante las concentraciones en Compostela, previas o posteriores a la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023, por la llegada de multitud de grupos de peregrinos muy ruidosos y exaltados. Con la ciudad momentáneamente saturada, surgieron innumerables conflictos de convivencia que provocaron acaloradas protestas de los vecinos, las mayores conocidas hasta entonces. Además, también se censuró el secuestro que aquellos peregrinos realizaban del espacio público en el centro histórico, lo que conseguían con sus reuniones multitudinarias y sus cánticos religiosos, y la infiltración de grupúsculos muy politizados y agresivos de carácter anticonstitucional.

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Grupo scout católico, procedente de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023, en Santiago (Antena 3).
Grupo scout católico, procedente de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023, en Santiago (Antena 3).

Compostela, la sufridora

Los sucesos de 2023, de los que no creemos se haya aprendido nada de nada para el futuro, fue la semilla de nuevas peregrinaciones ultras protagonizadas sobre todo por jóvenes dirigidos y mediatizados, de cuya génesis y objetivos habría que investigar más. Este mismo verano de 2026 se han sucedido las llegadas de grupos que replican, en atrezo y parafernalia, el proceder de los mencionados: portan o cargan grandes elementos de la simbología cristiana (Cruces, Vírgenes, etc.), ondean siempre banderas españolas —a veces también las del Estado Vaticano— y practican la consabida puesta en escena, a lo largo de la ruta y sobre todo al entrar en la ciudad, a base de cánticos y demás.

Hasta hace unos años los grupos católicos organizados, fuesen parroquias, asociaciones o colegios, fluían por Compostela de un modo natural, acudían a la catedral para participar en la misa y recibir los sacramentos, ganar la indulgencia si era año santo y, pacíficamente, regresaban a casa; aquí paz y después gloria, nada de estruendo ni banderitas que nada tienen que ver con la religión. Las demostraciones de poderío, de reto permanente a los oponentes, de politización intencionada de sus actos, no formaban parte de su ADN, que estaba alimentado por la devoción, el respeto y, en algunos casos, hasta por el ecumenismo.

Pero los tiempos están cambiando, y quizá influidos por el estilo de los hinchas más enfervorizados del fútbol, organizados y predispuestos a armarla una vez que desembarcan en la plaza donde se disputa el siguiente partido, los ultracatólicos parecen tener un guión bien aprendido en el cual, desde luego, pasar desapercibidos no es el objetivo ni la virtud. Y lo malo del asunto es que su praxis parece ser contagiosa y se está extendiendo a todo grupo juvenil, peregrino y católico que se precie.

Abrimos aquí una adenda para recordar que desde la jerarquía episcopal también ha habido algún prelado favorable a que la Iglesia tenga mayor presencia social en las calles, sea en manifestaciones o peregrinaciones. Uno de los más significados en apoyar dicha estrategia fue, precisamente, Antonio María Rouco Varela, que ocupó la sede compostelana de 1984 a 1994, pasando a ser nombrado arzobispo de Madrid desde esa fecha hasta 2014. Por lo tanto, su conocimiento del Camino de Santiago era notorio, y además organizó dos Jornadas Mundiales de la Juventud: la de Santiago (1989), con la presencia de Juan Pablo II, y la de Madrid (2011), a la que acudió Benedicto XVI. Su tesis fue denominada como “evangelización pública”, y consistía precisamente en eso, en dar testimonio de la fe cristiana en público, sin temor ni vergüenza, a poder ser llenando calles y plazas; el Camino también sirve. De ahí a las posiciones de combate…, un paso.

En el Camino cabemos todos, hasta el apuntador, es sumo pecado negarlo, pero esto, amigos, se está yendo de las manos. ¿Cuál es la capacidad de aguante de una ciudad pequeña, de 100.000 habitantes, ante una presión sostenida de este tipo? ¿Hasta cuándo el prestigio de la peregrinación jacobea va a poder soportar el ser manoseado e instrumentalizado, por unos y por otros, en beneficio de intereses económicos, políticos o sectarios? Ha sido la historia del Camino, responderéis algunos. Cierto, pero en esta desvirtuación también ha estado, en diferentes períodos históricos, el germen de su decadencia. ¡Ojo avizor!

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
Jaor
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En el camino todos tenemos cabida. Cada persona es muy libre de expresarse y comportarse como crea conveniente. Las connotaciones que facultan al peregrino es que emprenda el camino a pie o bicicleta y que lo emprenda por algún motivo espiritual. Si camina por otro motivo no se le puede considerar peregrino. Los grupos religiosos que caminan para exaltar el espíritu religioso con cruces y elementos espirituales, están imbuidos del carácter de la peregrinación y por tanto son admisibles en el camino. Que conste que yo no participo en estos tumultos y aglomeraciones pero respeto su ideología y comportamiento.
Iñazio Irizar
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Muy buen artículo Sr. Pombo. Enhorabuena!!! Llevo hechos bastantes Caminos, normalmente solo, y suelo practicar mi inglés con peregrinos empáticos de todo el mundo. Esto de las excluyentes banderas ultras de España (ninguna de Galicia, ni de...), está fuera de lugar. Zorionak Sr. Pombo.
José de la Riera
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Atinado y sin miedos. Y, además, perfectamente informado, tu tésis doctoral sobre el arzobispo cardenal Payá y Rico ("redescubridor" de los restos del Apóstol en el siglo XIX), hizo época y te avala. Y tus continuos trabajos de investigación en Roma, en los archivos vaticanos, también. Otra cosa es quien puede estar o no de acuerdo, en todo o en parte, con el artículo. No todo el mundo, tan absolutamente informado, tiene la valentía de poner negro sobre blanco, lgunas, cosas, para muchos de nosotros una incontestable evidencia. El artículo es todo un proceso elemental de sentido común. Enhorabuena.
Eduardo SG
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¡Banderas de España en España! ¡ Católicos en la peregrinación a la tumba de un apóstol! ¡Gente alegre y contenta! ¡Qué escándalo ! Esto no se pueden permitir… PD. En el Camino caben todos menos los católico españoles, gente de “derechas” y demás chusma.
Javier Peño
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Creo que este artículo se pasa de frenada un poco. A fin de cuentas, ¿qué hay más lógico que un grupo católico peregrinando a la tumba de un apóstol de Jesucristo? ¿Qué hay más lógico que grupos católicos peregrinando a uno de los tres grandes centros de peregrinación del cristianismo? Sobre todo sabiendo que la fe se vive en comunidad desde los mismos tiempos de Jesucristo (y, antes, en el judaísmo). Pero lo que me parece mal es que es un artículo incongruente con otras realidades escandalosas. Lo voy a explicar con dos ejemplos: 1. El Camino francés está infestado de banderas de Palestina e insultos a Israel. ¿Eso no es denunciable? ¿O es que la verdad oficial es que Palestina son pobrecitos e Israel el demonio y entonces no puede haber disidencia? ¿No sería eso caer en la postura intolerante e impositiva que tanto se critica? ¿Por qué no denunciar que el Obradoiro lleva con una bandera Palestina -y, por tanto, politizado- tanto tiempo? Pero es que lo inexplicable es el por qué las banderas de España tienen que molestar. ¡Y más en España! Y dicen algunos: es que la bandera de España es de fachas porque Franco la sacaba. Bueno, y Franco también respiraba; Franco hizo muchos embalses y bebemos de ellos; Franco creó muchísimas empresas estatales y nos beneficiamos de ellas (aunque luego se privatizaran); con Franco llegó el Seguro Obligatorio de Enfermedad o Ley de Bases de la Seguridad Social y seguimos beneficiándonos de ello. Pero lo más importante es que esa bandera no es franquista, excepto para quien ve la historia deformada. 2. Este verano hice el Camino desde Francia, cruzando todo el País Vasco Francés y luego, en Pamplona, tomé la variante por Vitoria hasta Burgos. ¿Por qué no se habla de lo infestadas que están muchas calles del Camino de banderas a favor de los presos de ETA en las zonas vascas y en Navarra? En fin, lo que parece que molesta es que los católicos hemos dejado de avergonzarnos de la fe en público y que los españoles cada vez tenemos menos miedo de sacar la bandera (¡Y qué pecado habrá en sacarla, Dios bendito! Es que es una cosa que me peta la cabeza). Si uno es católico, ¿no puede sacar la bandera de España en España o qué? ¿Por qué son dos cosas incompatibles en público? Afortunadamente, la nueva generación se ha negado a vivir la fe a escondidas como hicieron los boomers por ciertos complejos de tiempos franquistas. Y, bueno, no quiero acabar sin añadir que, en este auge de un cierto nacional-catolicismo, seguro que también ha influido tanto ataque a la historia y a la unidad de España; a la identidad de los católicos -y de los judíos-; y, por qué no decirlo, tanta tolerancia absurda con el Islam por parte de la izquierda y, sorprendentemente, porque será el final de ellos mismos, de los woke. Esto ha acabado por cansar y la gente da un paso al frente. En fin, criticar a estos grupos sin intentar comprender bien por qué se da este fenómeno me parece incompleto.
Anónimo
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Puedo entender la reivindicación religiosa, la política NO.
Pilgrimm
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Quien no haya entrado en la Plaza del Obradoiro haciendo la conga, que tire la primera piedra.
Sergio BH
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No veo malo llevar banderas de España en España.
Sli
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Un ruta de peregrinación cristiana desde el inicio. Jóvenes, o no tanto, católicos que peregrinan a la ciudad de Santiago, que llegan con alegría y tal. Estamos en España, y banderas de... España, claro, y gallegas (que también es una bandera española, con un escudo muy católico). No sé, ¿de qué va usted? Los que somos santiagueses desde siempre nos sentimos muy honrados al contemplar llegadas de peregrinos. El parque temático creo que lo quieren hacer algunos caprichosos que nunca están contentos con nada. Ya bastante gorettizada está la ciudad.
Sli
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Exactamente.
Sli
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El sentido común no está por ninguna parte. Simplemente que no le gustan las cosas al niño y ha pataleado. Nada más.
Sli
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¿Quieres ver una de ETA o qué? En tu tierra, que también es España, ya tienes muchas rutas por las que pasear sin venir aquí con tonterías.
Fernando Cristó...
Imagen de Fernando Cristóbal Otxandio
Me llamó poderosamente la atención en una visita a Miami la cantidad de gente que vi con distintos "atavíos" religiosos. Monjes catolicos de blanco, negro, marrón, rabinos ortodoxos, sijhs, musulmanes, monjes "estilo" tibetano (no controlo con exactitud su cultura para definirlos mejor). Había algo muy atractivo en ello, el aire de la ciudad parecía cargarse de una luz/energía especial, "sacra" supongo que es la palabra, o, como diría S.Weill (y con ella Rosalía) de una "gravedad graciosa". ... y me llamó la atención, claro, porque en las ciudades españolas eso no se ve. Me concederá A.Pombo que por no verse, normalmente no se ven ni religiosos católicos. Y como culturalmente nada es neutro, (ni la presencia ni la ausencia de algo lo es), lo logico sería preguntarse por qué no es normal en la España de hoy día la presencia pública de lo religioso. ¿ Qué es "normal"? ¿La España de hasta Fernando VII, todo procesión e inquisición, o la España de los milicianos, que cazaban a los curas como a cucarachas? ¿El nacional.catolicismo de Franco o el "mecagüendios" en la boca de casi todo español tras 1975? Quizá lo peor es dar por sentado que lo "normal" es lo conocido, lo trillado, lo cómodo, o lo que nos conviene al grupo social al que pertenecemos y cuyos intereses creados queremos fomentar. La privatización de la fe fue propio de la burguesía protestante, y en cambio, lo católico siempre tuvo algo de escénico, callejero, exuberante y sensual. Sin un componente de participación social no se entendería la plaza de San Pedro de Roma - o la entrada barroca a la ciudad eterna -. No se entendería la arquitectura de la catedral de Santiago, ni... bueno... el propio concepto de peregrinación. Que ahora haya grupos jovenes que se pasan dos pueblos? Bueno, pues como con el cine del destape en la transición: después de 40 años de franquismo costaba un tanto "contenerse". Ahora es lo mismo, pero al reves: después de 40 años de maoismo cultural callejero, en los que la expresión publica de la fe siempre quedaba fuera de juego, ahora hay gente a la que le cuesta contener su emoción de ver palpitar el corazón de Jesus a la luz del sol, inundando su amor a toda la creación... el tiempo reequilibrará el péndulo, pero lo cierto es que yo prefiero estas manifestaciones religiosas a la caza física de los milicianos, o a la intelectual de los jacobinos. .
Fermínedp
Imagen de Fermínedp
Creí que el artículo de Antón Pombo iba sobre todo de respeto a los vecinos y visitantes de Santiago. He leído los comentarios y en general pareciera que el artículo iba de política y religión. He vuelto a leer el artículo y..., efectivamente, creo que Antón Pombo habla de respeto.
Pluisfilipe Fer...
Imagen de Pluisfilipe Fernandes
Quem é o peregrino? Português, Espanhol, Francês, Alemão, Americano... e será difícil identificar os ultracatólicos, ultraconservadores... e é errado a forma como se inclui neste artigo o grupo Scout. Sendo Santiago um lugar de peregrinação, e neste momento um dos lugares mais procurados, nenhum "rótulo" vai impedir que o fenómeno continue a crescer. Sendo S. Tiago Maior alguém unido a Cristo e transportando a peregrinação para o campo da Fé, há também muitos peregrinos que vão a Santiago por motivos "não religiosos". A peregrinação está a ser um fenómeno de multidões. Claro que isto rompe com pontos essenciais do ser peregrino: silêncio e a solidão; o espaço interior e pessoal de busca; a contemplação de quanto o caminho oferece; o deslumbramento proporcionado pela beleza; as relações humanas de fraternidade entre pessoas que nunca se encontraram, e para os crentes tudo isto com um forte sentido de presença de Deus. Eu escolho épocas e caminhos com pouca gente, caminho normalmente com 1 ou 2 amigos, ao chegar a Santiago entro na catedral, estou na missa, abraço o santo e rezo diante do túmulo! Aceito que outros peregrinem de forma diferente e também compreendo como muitas vezes os peregrinos são incómodos para os habitantes locais. Buscando peregrinar como pretendo, fiz a Via de Francesco, de La Verna a Assis, e encontrei-me como peregrino!
Irci56
Imagen de Irci56
No me esperaba un artículo así. Qué tiene de raro el que grupos de católicos hagan el camino y lleguen festejándolo a la plaza do Obradoiro? Y que pasa si llevan banderas? Faltaría más. Señor Pombo, está Ud perdiendo el norte?
Jorche J. Roge
Imagen de Jorche J. Roge
Si aporta algo mi experiencia, que no creo, los que menos me han dado la turra en mis caminos han sido los curas o peregrinos religiosos. Los grupos grandes molestan, independientemente de sus creencias, pero es muy fácil evitarlos.
inclanluis
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Estupendo artículo, cuyo contenido firmo. Tan solo me chirría el concepto de 'ultracatólico'. El prefijo 'ultra' se ha generalizado, sobre todo, en el ámbito político, y se aplica, bastante indiscriminadamente, a sectores muy diversos. Si con el término 'ultracatólico' se designa a quienes viven su catolicismo de forma coherente, no caben ahí los que exageran folklóricamente su religiosidad. Y, si estos últimos se designan como 'ultracatólicos', habría que dejar de incluir en el término a quienes son católicos coherentes con su fe. Y esto no suele suceder hoy en día. Perdona la extensión, y reafirmo mi conformidad con tu escrito. Saludos cordiales.
BK Sande
Imagen de BK Sande
I've walked many Caminos throughout Europe, most recently the Via Francigena in June/July this year. I don't see this as an issue at all. Groups of religious pilgrims are almost none existent, let alone ones carrying banners and flags. Most expressions of Catholic fervor are seen in the small towns along the way where residents celebrate Saints and Religious holidays and tourists line up to gawk. It would appear to me that most Spaniards are OK with this. The article smacks more of anti-Catholic bigotry than anything else and the author displayed his bias and credentials when he called these groups "Far Right"
Gonzalo36
Imagen de Gonzalo36
Leo muchos comentarios de que si la bandera española, que si son católicos realizando el camino de santiago, etc. Por ahi no van las protestas de los vecinos de Santiago de Compostela, si no la falta de civismo de esos niñatos y sus acompañantes. Espero que por donde vivís vosotros pase lo mismo, y calladitos, que hay que saber soportar a los simios sin sentido. La entrada a Santiago debe ser silenciosa, recordando cada metro de camino, celebrándolo interiormente, no sólo para no molestar a los vecinos, que a vosotros no os importa, si no porque eso es ser peregrino
Indi
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Voy a mear fuera del tiesto: Ya le gustaría a los ceutíes soportar las hordas que invaden Compostela y no las que sufren. Hubo un tiempo en el que se subió al apóstol a un caballo y se le dio una afilada espada. Nadie parece recordar hoy los motivos. Esto va de respeto, y ni unos ni otros lo practican, pero no me hagan decantarme, porque solo contemplarlo ofende.
vicente1969
Imagen de vicente1969
Creo que cada persona hace el camino como quiere, algunos por creencia religiosa otros por motivos psicológicos o porque le gusta la naturaleza, no creo que la gente que lo hace por católico se han mas peregrinos que otros, hay que respetar todas las formas de hacer el camino y creo firmemente que ha este mundo le sobran las religiones nos dividen como seres humanos y se cometen guerras y atrocidades por el poder y religión, y creo que no hay que confundir espiritualidad con religión al final todos somos espíritus encarnados en este mundo.
Fernando Cristó...
Imagen de Fernando Cristóbal Otxandio
En cuanto se "encarna" el espíritu en un aquí y un ahora, pasa de ser espiritualidad a ser religión, con sus grandezas... y sus cirios historicos (Que claro que los ha habido, pero habría que discernir qué intereses/poderes mundanos eran los que se maquillaban con ideas religiosas). En todo caso, nada tan horripilante como los Auswitzch y Gulags del siglo XX, frutos de un ateismo deshumanizador.
Venero
Imagen de Venero
Todos los extremos son tóxicos, pero tratándose del Camino de Santiago, veo más lógico y normal encontrarse con un grupo ultracatólico expresando sus emociones que un grupo turigrino dicharachero. Y es que, Zapatero a tus zapatos!! Este post me ha recordado un video que hizo viral en RRSS sobre un grupo de jovenes de un colegio que llegaron a Santiago cantando y expresando sus alegrías exhaustos, gritando, enseñando banderas de España y de su hermandad, la mayoría de los medios y personas sacaron de contexto sus verguenzas, estamos de acuerdo que no son formas de llegar peeeeeroooo lo que no cuentan es que se trataban efectivamente de un colegio religioso y que durante todo el camino iban formales y rezando el rosario en casa paso, personalmente no me atrae ningún extremo, pero respeto ambos y sobretodo el religioso formal aunque no lo comparta. Con esto quiero decir, que muchas veces sacamos de contexto situaciones que exageran los medios para llamar la atención de noticias que en realidad son más comúnes y no son tan alarmantes, incluso en su máxima expresión. Me da pena reconocerlo pero tengo la sensación que nos estamos dejando deseducar para convertirnos en esclavos de la polarización del marketing social y el narcisismo politico.
Peregrina ocasional.
Imagen de Peregrina ocasional.
En el Camino cabemos todos, menos los que diga Antón Pombo, ¡faltaría más!
ANTONIO do Camino
Imagen de ANTONIO do Camino
Javier Peño ofreció una valoración equilibrada de este artículo sesgado. Este artículo, lamentablemente, tiene un claro sesgo político. No debería tachar a los grupos religiosos de "ultra", como hacen los partidos de extrema izquierda o extrema derecha cuando alguien discrepa con ellos. No es bueno mezclar la política con el Camino ni con este sitio web, ya que le resta credibilidad. Además, no se puede borrar el origen religioso católico del Camino. Las iglesias y monumentos a lo largo del camino, y al final la Catedral de Santiago, proclaman esta realidad de fe que impregna esta PEREGRINACION. Por supuesto, cada persona es libre de hacer el Camino con su propia motivación, sea buena o no. Lo cierto es que quienes desean unirse a las generaciones que lo han recorrido deberían reflexionar sobre el aspecto de la fe para no llegar al final decepcionados con sus expectativas o más vacíos que al principio.
peregrineador
Imagen de peregrineador
Deje de ideologizar el Camino, por favor. Todo el mundo tiene derecho a ir, incluso los wokes, aunque no tengan muy claro para qué, pero su crítica va justo a los católicos, sean de la tendencia que sean. Hay que exigir a todos buen comportamiento, pero criticando justo a los católicos su opinión se ve muy sesgada.
Buruntza
Imagen de Buruntza
Sobra demagogia y mala uva en el artículo intentando asemejar a unos jóvenes católicos como si fueran hinchas violentos de los que se emborrachan y la montan con peleas en la calle con otros hinchas contrincantes que suelen dejar las calles hechas unos zorros; y a veces incluso con heridos y muertos. Las comparaciones de este tipo son odiosas y peligrosas ¿porqué esta inquina?¿por vociferar, o por que su ideología no es de nuestro gusto? Me da la impresión de que muchos jóvenes ya se han hartado de la presión de ideas woke y de vivir acomplejados por lo que los medios nos bombardean como ser políticamente correcto y ya están “saliendo del armario”.