Camino de Santiago: La mochila NO se carga en la espalda

Primero hemos de poner el foco en una cuestión importante: el peso de lo que llevaremos al camino debe ser el más bajo posible, y, como referencia, no superar el 10% de nuestro peso corporal. No es difícil, se trata de dedicar el tiempo necesario a elegir la mochila adecuada, llevar solo lo realmente útil y seleccionar cada elemento con el menor peso posible. Esto… también es hacer el Camino de Santiago, no solo caminar. Sobre qué llevar podéis preguntar a ChatGPT, que como en lo referente al Camino de Santiago lo copia todo de Gronze os dará una respuesta bastante decente.

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Partes y cargas de una mochila de senderismo.
Partes y cargas de una mochila de senderismo.

Colocación

Suponemos que ya tenemos una mochila de calidad y bajo peso, de entre 35 y 45 litros (40-50 litros en invierno). Ponemos los objetos más pesados en la parte inferior, para bajar el centro de gravedad y ganar estabilidad. Si la mochila permite ajuste vertical, nos aseguramos de que el cinturón lumbar repose sobre la cadera, en una posición que nos sea cómoda.

Nos colocamos la mochila y la ajustamos a la espalda, sin oprimir, con las correas de ajuste de carga. La mochila debe quedar simétrica, sin balancearse hacia los lados. Nos abrochamos el cinturón lumbar, y con la correa pectoral fijamos las hombreras.

La mochila debe quedar fija, sin que apriete, y sin que nada nos roce al movernos. Así se integrará a nuestro cuerpo, formará una unidad, seremos uno, y nos olvidaremos de que la llevamos, igual que olvidamos que llevamos el reloj hasta que queremos saber la hora.

Cargas

La distribución de cargas la hacemos con el cinturón lumbar, ajustándolo de tal forma que el 80-90% del peso se cargue en esta zona, y solo el 10-20% en los hombros. La espalda queda así liberada, con un peso llevadero. De hecho, los peregrinos que llevan mochila de paseo (y por lo tanto sin cinturón lumbar) cargan más peso en la espalda que los que llevamos la mochila completa.

Las piernas, evidentemente, cargan con todo el peso de la mochila, además del peso de nuestro cuerpo. Ello supone aproximadamente un 10% más de su carga habitual; se adaptarán con poca dificultad, quemando algo más de grasa, y fortaleciendo músculos, huesos y articulaciones.

Conclusión

Llevar la mochila no es un problema que necesite solución. Lo pone en evidencia que quién ha hecho un camino con su mochila, raramente va a contratar un servicio de transporte de mochilas.

Para que nuestro camino sea un éxito, el foco debemos ponerlo en otros aspectos relevantes: la buena preparación física previa; ajustar los kilómetros diarios a nuestra condición; evitar caminar con calor excesivo; hidratarnos correctamente, etc.

Y, finalmente, lo más importante: confiar en nuestro cuerpo. Imperfecto, sí, pero confiemos. ¿Con sobrepeso? ¿Torpe? Tanto da, confiemos. Nos sorprenderá positivamente.

Responsable y fundador de Gronze.com

Comentarios
Esparzasite
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Muy buena explicación, se nota que Joan Fiol sabe de lo que habla. Enhorabuena!!!
Jeff Bryant
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I totally agree with this. My observations, on the caminos I have done, is that the majority of pilgrims have ill-fitting packs. Jeff
David Rod
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No estoy descuerdo en " que el peso de la mochila debe ser el más bajo posible", eso es un mantra, hay que llevar lo necesario sin pasarse, pero tampoco sin olvidarse nada necesario, además debe ser un peso que puedas "llevar" y te sientas "cómodo", si alguien se siente cómodo llevando 10kg porque así puede llevar más "variedad de cosas e su mochila" hace bien, y no es mala opción per se Yo empecé también muy preocupado por el peso pero la experiencia me a demostrado, que "no es tan importante", llevar peso te hace "más fuerte", es una manera magnífica de hacer ejercicio y de complementar la peregrinación. Saludos