El paisaje del Camino de Santiago arrasado por el fuego

El mes de agosto de 2025 pasará a los anales como uno de los más catastróficos de la reciente historia del fuego en la península ibérica, pues ha afectado a numerosos puntos tanto de España como de Portugal, resultando el año de más hectáreas calcinadas desde que comenzó el siglo, en torno a 700.000 contabilizadas en ambos países a finales de septiembre. Especialmente intenso ha sido el foco del noroeste, donde en las provincias de León, Zamora y Ourense se han quemado más de 200.000 hectáreas en varios incendios, algunos de los cuales se han fusionado en extensas áreas.

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Terreno calcinado en Castrillo de los Polvazares (León) (Foto: EFE/J.Casares).
Terreno calcinado en Castrillo de los Polvazares (León) (Foto: EFE/J.Casares).

La desolación ha castigado sobremanera a los territorios más despoblados, donde el monte también está más abandonado, y el crecimiento de la biomasa tras unas lluvias copiosas en primavera y comienzos del verano, unido al inexorable hecho del calentamiento global, científicamente demostrado por más que algunos lo nieguen en la Asamblea General de la ONU, son el cóctel perfecto para, cuando las temperaturas son elevadas, la sequedad extrema y el viento fuerte, surjan estos incendios denominados de sexta generación, caracterizados por su alta intensidad y la dificultad de predecir el comportamiento del fuego, que dada su velocidad de propagación suele arrasar también áreas de cultivo y lugares poblados, siendo cada vez más frecuentes los desalojos masivos de localidades. Son estos incendios que veíamos en las noticias en lugares como Siberia, Canadá, California o Australia, pero que ahora han llegado también aquí y, nos tememos, van a ser recurrentes en los próximos años a no ser que se proceda a una reordenación, cosa imposible para la mentalidad cortoplacista de los políticos, del territorio y el aprovechamiento forestal a largo plazo.

En Galicia y Zamora los municipios más quemados han sido, asimismo, los más despoblados, circunstancia que refleja la sucesión de un ciclo fatal para el territorio. No hay desbroces, ni aprovechamiento ganadero, ni explotación forestal ordenada y gestionada en proximidad, ni va quedando gente que recorra y ni siquiera que conozca el monte, ni administraciones, dado que no hay bolsas de votos, preocupadas por estas comarcas, y el resultado final es el abandono, pero no un abandono que propicie la vuelta bucólica de la naturaleza, sino el que conduce al caos, y del caos a la nada, a la superficie lunar.

Ejemplo paradigmático de la palabrería política, y de la inoperancia, o más bien desinterés, que demuestran por ciertas áreas olvidadas, fueron las promesas realizadas en Zamora cuando en 2022, en dos incendios diferentes, ardieron 66.000 hectáreas en la Sierra de la Culebra, nada menos que el 6% de la provincia, de las cuales prácticamente la mitad tenían un alto valor ecológico. En este fuego, además, fallecieron cuatro personas. Estos dos fuegos unidos fueron los dos mayores incendios registrados contemporáneamente en Castilla y León, pero nada se hizo y este verano las inmediaciones de la sierra ha vuelto a ser pasto de las llamas, otras 45.000 hectáreas entre los fuegos de Puercas y La Carballeda, este segundo enorme y situado entre el Camino Sanabrés y la Vía de la Plata. Los vecinos lanzaron una frase rotunda y acusadora en relación con lo prometido desde 2022: “¡No se ha hecho nada!”. Y si bien arder sobre quemado no es tan fácil, al menos en el corto plazo, como llover sobre mojado, para entendernos, la historia se repite.

Tras la introducción nos vamos a centrar en los fuegos que han afectado al Camino de Santiago, en sus diferentes itinerarios, ahora que el verano ha acabado y la temporada incendiaria parece también llegar a su fin, ojalá sea así y que reflexionemos sobre lo sucedido y actuemos en consecuencia. No es fácil, sobre los mapas y salvo que se vaya al terreno, establecer con exactitud los kilómetros de Camino afectados, pero al menos tendremos una aproximación. Probablemente, los propios peregrinos iremos aportando imágenes e información precisa desde ahora.

Camino de Invierno, el peor parado

Nos duele de todo corazón que esta ruta, que comenzaba a despuntar en el interés de peregrinos, sobre todo veteranos, en busca de paisajes grandiosos, tranquilidad por lo que atañe a la concurrencia y una acogida calurosa, con unas cifras muy esperanzadoras este mismo año, haya visto tajantemente cortada su progresión tras los grandes fuegos de agosto. Estos han afectado a muchos tramos inmediatos al Camino, tanto en León como en la provincia de Ourense.

Basta aportar el dato, para que nos demos cuenta de la magnitud de lo que estamos hablando, de que en la provincia de León ha ardido en agosto el 15% de su superficie. Y en León tuvo lugar el episodio más mediático de esta calamidad, porque al afectar a Las Médulas, Patrimonio Mundial de la Unesco, ocupó la primera plana de los informativos. De aquel fuego ya hemos hablado en su día (Catástrofe en Las Médulas), y para el Camino probablemente haya sido el más grave.

Pero la desolación de esta ruta no concluye en León, ya que prosigue en Valdeorras, donde en el megaincendio de Larouco, que saltó hasta A Rúa arrasando viñedos, quemó nada menos que 38.000 hectáreas, incluida toda la salida del Camino desde esta localidad por el cañón del Sil, tocando Albaredos, Montefurado, Bendilló y Soldón, un auténtico desastre para un paisaje natural y cultural único. La tragedia se suma a otros segmentos amplios que fueron calcinados en 2022, cuando fueron consumidas 12.000 hectáreas en Carballeda, algunas de las cuales estaban comenzando a ser repobladas y han vuelto a arder. Este año también hay que sumar en la zona los de Quiroga y A Pobra de Brollón, un fuego que se adentró en la reserva natural de O Courel, que también había ardido tres años antes.

Camino adelante, el fuego de Pombeiro (Pantón), que saltó a Sober cruzando el río Cabe y llegó al cañón del Sil, a punto estuvo de destrozar el corazón de la Ribeira Sacra a finales de septiembre, aunque bastante alejado del Camino en Belesar.

El Sanabrés, castigado una y otra vez

A la variante que en Granja de Moreruela se dirige a Compostela por Tábara, Puebla de Sanabria, las portillas de la Canda y el Padornelo, etc., le está tocando el peor papel en este drama: el de la tierra chamuscada una y otra vez. Ya sabemos que la Vía de la Plata, donde la mayoría de los peregrinos eligen la variante por Ourense por evitar el Camino Francés, no levanta cabeza desde hace tiempo. Pero en 2025 se estaba recuperando como un itinerario refugio, más proclive a la espiritualidad, frente a la masificación crónica de otros, y entonces de nuevo, zas, el fuego como ejecutor.

En Galicia también hubo malas noticias, con un gran incendio entre A Mezquita y A Gudiña que afectó más de 10.000 hectáreas y también al Camino, aunque en este caso se propagó sobre todo hacia el norte, hacia Viana do Bolo. Sabemos que desde A Gudiña tenemos dos variantes, la de A Serra Seca y la de Verín. Pues bien, este año ha resultado especialmente castigada la segunda, otra área crítica destrozada con saña en las últimas décadas, en particular toda la bajada hasta Verín y la continuación por Monterrei y el alto das Estivadas; a la salida de Verín, en concreto, el incendio de Oímbra, de más de 20.000 hectáreas, cruzó la nacional N-525 y tocó varios kilómetros del itinerario, prácticamente la totalidad de la subida por Albarellos hasta el Alto das Estivadas, alcanzando los montes repoblados con pinos de Monterrei y algunos viñedos de dicha denominación.

También la alternativa septentrional ha sido afectada en el municipio de Laza. Por cierto, solo un dato relevante al respecto: el 75% de las viviendas de Laza están desocupadas.

Cuando pensábamos que esto era ya bastante, al entrar en la provincia de Pontevedra asistimos a los efectos de otro fuego en Dozón, donde en agosto fueron arrasadas cerca de 500 hectáreas en dos episodios sucesivos, qué casualidad.

Otros caminos y la conclusión

A los grandes incendios de Castilla y León y Galicia hay que sumar, por su envergadura, los de Extremadura, otra región despoblada y abandonada a su suerte, con cerca de 50.000 hectáreas afectadas este verano. Directamente han afectado al Camino los de Aldea del Cano, Casar de Cáceres y Jarilla, que descendió al valle hasta Oliva de Plasencia, Aldeanueva del Camino y Hervás.

Hemos tenido noticia de otros fuegos menores que han maltratado otros itinerarios, por ejemplo el Portugués de la Costa, en el municipio de Oia, ya en septiembre, donde hubo de ser desalojado el camping de Mougás, afectando a la subida por la calzada medieval que se dirige a Baiona y existiendo varios focos más entre A Guarda y Mougás. O en el Camino Portugués Central el de Vilaboa, antes de llegar a Pontevedra. En cuanto a Portugal, los fuegos más notables se han desarrollado en el interior del país, con el de Arganil como el mayor de la historia reciente, con 60.000 hectáreas arrasadas. Otros, más alejados de los caminos jacobeos, se han desarrollado en los distritos de Viseu, Coimbra, Porto o Viana do Castelo. El itinerario más afectado ha sido el de Torres, especialmente en la zona de Trancoso, suerte que casi nadie lo recorre.

En el Camino Francés, el megaincendio de Llamas de Cabrera se aproximó a El Acebo y Foncebadón desde el sur.

También en la prolongación a Fisterra, en A O, Muxía, junto a la praia do Lago, hubo otro en el ramal de Hospital a Muxía.

Y como uno de los más tardíos, en el Camino Norte y ya en septiembre, cabe citar el de Barreiros, en este caso sobre masas de eucaliptos.

Algunos de estos fuegos no han llegado a las vías de peregrinación, pero sus efectos sí son visibles en el entorno más próximo o de media distancia, degradando el paisaje.

Desde luego no es nuestra intención desmotivar a nadie de hacer un determinado camino jacobeo en breve, o en el futuro próximo, pues apagados los fuegos, y restituidas las señales dañadas, todos estarán operativos en el sentido de que se podrá pasar. Sin embargo, en época de fuertes lluvias existe la previsión, es opinión de los técnicos, no nuestra, de que las cenizas sean arrastradas y puedan provocar algún problema puntual de tránsito durante el otoño e invierno, anegamientos por falta de capacidad de absorción de la cubierta vegetal y contaminación de fuentes, nos referimos a las de agua potable (con los manantiales sin tratar, peor todavía).

Problema añadido será el propio hecho de la desolación, porque es evidente que hay espíritus solidarios, cierto que pocos, que con más decisión se dirigirán precisamente a estos itinerarios que han padecido los fuegos, en una mezcla de vocación colaborativa y sentimiento de presencia. Pero este tipo de acciones son minoritarias y no tendrán mucha incidencia en el tiempo, por lo que nos tememos que pronto en las redes comiencen a publicarse imágenes teñidas de negro que a pocos van a estimular, pues a nadie gusta caminar por un desierto desolado. La situación afectará especialmente a las rutas más afectadas, que como ya hemos visto son la Vía de la Plata y el Camino Sanabrés, y por otra el Camino de Invierno, precisamente las dos que en 2025 habían comenzado a crecer por encima de la media, brindándonos una luz de esperanza cara a un futuro que rompiese las inercias previas. Ignoramos cómo va a afectar la degradación del paisaje al flujo de peregrinos, pero nuestra previsión no es buena.

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
JUAN PEDRO @
Imagen de JUAN PEDRO @
Está claro que toda la familia peregrina tenemos que poner nuesro granito de arena. Somos muchos y lo vemos en Gronze a los que El Camino es nuestra segunda casa y por tanto nos duele mucho lo que ha pasado. Tengo claro que mi próximo Camino será uno de los afectados y casi seguro será el Camino de Invierno. Un abrazo a todos los peregrinos . Buen Camino
Pedro Martinez ...
Imagen de Pedro Martinez Carrasco
Este año conoci por primera ves el camino de invierno y quede impresionado por su belleza y para esta primavera que viene tengo en proyecto volver asi quiero aportar mi pequeño grano de arena para su recuperacion
peregrinogarcia
Imagen de peregrinogarcia
Ahora mas que nunca es cuando tenemos que ira estos caminos y devolver eso que nos dieron, no debemos dejar de ir. Un peregrino sabe andar por los caminos mas oscuros y negros de la vida, no le asusta un poco de carbonilla y estos pueblos por donde el infierno asolo con saña. Necesitan no ser olvidados, un albergue cuesta mucho de ponerlo a funcionar y muy poco para que se cierre .
ArnoHoogsteder
Imagen de ArnoHoogsteder
Hace 15 dias estuve en el camino de Invierno y realmente dolia ver los resultados de los fuegos. Por suerte, la natura es mas fuerte que nosotros y con el tiempo todo volvera a crecer.