Garrapatas: preocupación entre los profesionales de la salud pública por su proliferación

Entre los bichitos, peregrinos o no, que infelizmente se empeñan en acompañarnos en el Camino de Santiago, hay una tribu que últimamente se está haciendo notar en demasía. Nos referimos a las garrapatas (en inglés tick, en francés tique, en alemán zecke, en italiano zecca, en catalán paparra, en gallego y portugués carracha/carraça, en euskera akain/akan, paramos aquí), esos pequeños ácaros parásitos que actúan como pérfidos vampirillos, pero con una notable diferencia: en vez de morder y largarse a su lúgubre tumba antes de que amanezca, se quedan.

Pues bien, la proliferación de la especie a medida que avanza el cambio climático está generando preocupación no solo en el Camino de Santiago, sino entre quienes desarrollan cualquier tipo de actividad, laboral o de ocio, en áreas rurales al aire libre, aunque cada vez también están más presentes en parques y jardines urbanos.

Las malvadas garrapatas suelen situarse en el suelo, ocultas en la hierba, o desprenderse de hojas o tallos de plantas, arbustos y árboles. Para alimentarse, su táctica es la de ir a por la sangre de quien se le ponga a tiro, ganado, animal de compañía u Homo Sapiens, utilizando para ello un método infalible aprendido en los hospitales: con la primera picadura inoculan anestesia, y de este modo, a diferencia de la torpe actuación de mosquitos o tábanos, ni nos enteramos de su llegada. Luego pasa a introducirse y adherirse a la piel, y una vez concluido el proceso, mal asunto. Decimos esto porque entonces la peor solución es la de estrujarla o aplastarla, ya que el repelente y sabiondo bicho reaccionará expulsando tóxicos infecciosos.

Ante todo, prevención

Los servicios de salud de los diferentes países en los que se desarrollan actividades por el campo (zonas de hierba alta) o bosque, ya hace años que nos ofrecen una serie de consejos para protegernos de las garrapatas, en particular a quienes hacen senderismo:

- En primer lugar, conviene ir desterrando los pantalones cortos, e incluso las camisetas de manga corta (ya sabemos que molan mucho en verano, lo sentimos de verdad por los selfis), para proteger mejor hombros, brazos y piernas de las picaduras, y al tiempo de la insolación. Tres cuartos de lo mismo sobre la cabeza, que siempre debe ir cubierta con gorra o sombrero. Además, conviene que la ropa sea clara, y desde luego nunca negra, para identificar al huésped que se pasee por ella. Y lavarla con frecuencia en agua caliente.

- Otra cuestión a considerar es la propia práctica del senderismo, evitando los bordes de los caminos en contacto con la vegetación, y extremando la prudencia en tramos cerrados con plantas. Por supuesto, nada de tumbarse en la hierba silvestre, como se hacía en el pasado.

- Conviene ir provistos de un repelente de garrapatas, cada vez más fácil de encontrar (incluso en supermercados), y en caso de caminar con tu mascota, esta debe ir protegida con un tratamiento antiparásitos. El correcto uso de estos productos (suele tratarse de un espray) estará indicado en las especificaciones del recipiente.

- Los más profesionales podrán llevar en su botiquín unas pinzas para la extracción, que se pueden adquirir en cualquier farmacia. La operación tiene su ciencia, por lo que vale la pena consultar antes con algún experto o leer un tutorial riguroso —desconfiad de los remedios caseros como el uso de fósforo de las cerillas o de objetos calientes—. ¡Pero sin pausa, porque a las pocas horas de la picadura el bicho, de estar infectado por alguna bacteria o virus, puede comenzar a transmitirnos patógenos!

- Y ahora lo más penoso, pues cada día, antes de la ducha, conviene realizar una inspección con ayuda de espejos o de otra persona, prestando atención a las zonas más sensibles de la piel por si aparece algún puntito negro (el bichito adherido). Los expertos apuntan que las garrapatas, tontas ellas, gustan especialmente de ciertas zonas calentitas: axilas, ingle, ombligo, cintura, detrás de las rodillas, orejas y, aquí lo más complicado, en la cabeza ocultas bajo el cabello.

Los peligros de las garrapatas

Pues bien, dejamos lo peor para el final. Y es que la garrapata, como los chinches, a priori no son tan peligrosas para el ser humano salvo que provoquen alguna reacción alérgica. El problema es que esta parentela de ácaros puede estar, a su vez, infectada por bacterias o virus.

El caso más frecuente es el de la bacteria que provoca la enfermedad de Lyme, que afecta al tipo de garrapata más común, el Ixodes ricinus. Esta enfermedad, que puede ser asintomática en sus primeros estadios, se manifiesta a través de un sarpullido (bastante común), dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares e inflamación de ganglios; al extenderse puede incluso afectar al corazón, el sistema nervioso y el inmunológico, con secuelas que también pueden afectar a la fertilidad.

Otros tipos de garrapatas, también presentes en la península ibérica aunque en menor medida, están asociadas a la transmisión de la fiebre Crimea-Congo, la fiebre botonosa o la linfadenopatía. Pasamos de explicar en qué consisten estos males, pero os podéis imaginar que no son, precisamente, irrelevantes.

En conclusión, no es nuestro deseo alarmar (la información ha sido extractada a partir de la elaborada por los servicios de salud que actúan en el Camino de Santiago), pero conviene que nos tomemos en serio las garrapatas, no vaya a ser que lo acabemos lamentando.

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
Berto_kairos
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Uno de los repelentes más efectivos parece ser el consumo de ajo crudo. Buscad información en Google y os sorprenderéis. Yo como ajo crudo a mansalva pero entiendo que a la gente le de reparo. Si te lo tomas para cenar, por la mañana ya no te huele el aliento, pero olerás dentro del albergue. Si te lo tomas por la mañana tu aliento olerá todo el día.
Ma Teresa
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Buen y muy necesario artículo, muy útil para quienes hacemos el Camino. Con las recomendaciones que dais es más que suficiente para prevenir problemas, solo añadiría revisar también la mochila y la ropa al final de la etapa, por si alguna garrapata se ha quedado enganchada. Información clara y necesaria para todos los peregrinos. Como siempre , la prevencion es importante.
peregrinogarcia
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Un tema complicado a los que llevamos animal de compañía y algunos casos el perro de ayuda no puede separarse de su amo ( PAE ) . Y a los que facturan la mochila en furgonetas amontonadas por el suelo donde se mezcla todo y de todos ?¿. Y luego la doble moralidad quejas sobre las normas de los albergues en temas de limpieza y otras . Sirva de ejemplo el albergue de Salamanca .... cuando lo hacen perfecto , mochila se deja en una bolsa y no se puede poner en el dormitorio ,