Balance del Camino de Santiago 2025: ¡América, América!

Para algunos, entre quienes nos encontramos, la contabilidad anual de la evolución del número de peregrinos, o lo que sean (desde ahora o.l.q.s.) quienes recogen la Compostela, se ha convertido en un ritual similar a la lotería. Damos la noticia de cómo ha quedado cada uno en los ranking, caminos, países y puntos de partida, quién ha ganado el premio gordo y quién la pedrea o la consolación del reintegro. En vez de la apertura de botellas de cava, que también, cada año asistimos al impúdico acto del cuelga medallas por el éxito en la gestión, siempre asociado al crecimiento sin fin, que ingenuamente se cree eterno.

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De camino a Pontevedra, Camino Portugués
De camino a Pontevedra, Camino Portugués

Las estadísticas sirven para satisfacer a tirios y troyanos, con ellas es posible proponer lecturas de parte e interpretaciones creativas, pero las que ofrece la oficina de peregrinación de la catedral de Santiago precisan de matices. Por ejemplo de estudios complementarios como los elaborados por observatorios turísticos de las diferentes CC.AA. Asimismo resulta educativo consultar los cómputos de lugares clave de paso o partida, y entre ellos los de Roncesvalles o Saint-Jean-Pied-de-Port, termómetros fiables para evaluar la salud de la larga distancia.

Vamos pues al ajo a través de varias claves o titulares:

1. Para el año santo 2027, ¡un millón!

A algún crecido y entusiasta gestor del turismo, sin duda motivado por los 100 millones de turistas extranjeros a los que se ha aproximado España en 2025, se le ha escapado, exultante con el balance anual, la cifra de un millón de peregrinos para el próximo año santo, que será en 2027. Por ahora tenemos 530.987, un número a partir del cual las proyecciones de pernoctas, uso de móviles foráneos por los alrededores de la catedral y demás datos, permite elevar la cantidad a 700.000 o 750.000 peregrinos o.l.q.s.

El incremento respecto a 2024 ha sido importante, del 6%, aunque solo la mitad que en el año anterior, en que había crecido un 12%. Pese al aparente éxito a un tiempo, sobre todo en las RR.SS., se multiplican las críticas negativas alusivas a la masificación de la ruta, y también aumentan las deserciones, por ahora de veteranos y, como veremos, de ciertas nacionalidades; no obstante, la fuga parece estar sobradamente reemplazada por savia nueva.

¿Estamos tocando techo en el plano cuantitativo? Quizá todavía no, pero la conjunción de elementos (evolución de la situación internacional, la propia sensación de saturación, la desvalorización de la experiencia o el considerable incremento de precios), puede propiciar en breve una coyuntura desfavorable. Ya veremos.

2. El Camino Portugués se aproxima al sorpasso del Camino Francés.

Podemos pensar que Portugal, que hace un par de décadas fiaba todo a Fátima y carecía de fe en el potencial del camino jacobeo, está ganando la partida, pero si aproximamos la lupa a los datos no es así. Quien está triunfando, en la lógica del camino fácil y reducido para todos los públicos, son los tramos finales de los caminos portugueses, esto es, las etapas gallegas. Se reproduce así el malsano ejemplo del Camino Francés con su Sarria, aquí convertida en Tui —en menor medida Valença, ni los 2 km que los separan animan a las masas perezosas a pisar dos países y cruzar la frontera—, y cada vez más, esto es nuevo, en A Guarda, Baiona y, sobre todo, en Vigo. ¿No os lo podéis creer? Pues creedlo.

Frente a un 10,32% del total de los llegados a Compostela que salen de Porto para hacer el Camino Central o el de la Costa, un 15,91% lo hacen desde Tui, Vigo, Baiona, O Porriño u Oia. Como en todas partes, lo próximo crece mientras que lo lejano decrece.

En los caminos portugueses la guerrita prosigue, con acusaciones de tongo desde Tui, entre Central y Costa, siendo el segundo, un año más, el camino que más aumenta entre los de la Champion: casi un 20% el de la Costa frente al 5,6% del Central. A esta velocidad, y a tan solo 10.000 peregrinos o.l.q.s. de distancia, el año próximo lo pilla y se aúpa al segundo puesto.

Por su parte, los caminos portugueses reunidos siguen amenazando el reinado del Francés, aunque en este caso la distancia aún es considerable, de 52.000 Compostelas. Eso sí, año tras año le siguen comiendo terreno.

3. Cara y la cruz de los caminos: Inglés y Primitivo, los emergentes; Plata, Invierno y Aragonés, los decadentes.

Además del Camino Portugués de la Costa, hay otros agraciados que consolidan su posición y popularidad desde la gran crisis de la Covid. Se trata del Camino Inglés, que en 2025 ha superado por vez primera las 30.000 Compostelas y, lo que es mucho más importante, de lo que se jacta en todas sus intervenciones el alcalde de Pontedeume, aumentado el gasto per cápita de los peregrinos o.l.q.s., y sorprendentemente, pese a su relativa dureza, el Camino Primitivo, con un incremento porcentual del 13,89%. El mar y el verde, y los itinerarios de corta o media distancia, triunfan.

La tristeza sigue adueñándose, en este año también a causa de los terribles incendios de agosto, de la Vía de la Plata y del Camino de Invierno, así como un Camino Aragonés que ya parece la princesa Blancanieves sumida en su letargo. El Camino Norte sigue estancado (lleva tiempo así). Y de las rutas alternativas y no oficiales en Galicia, parece soplar el viento a favor del itinerario de la Geira y Arrieiros, privilegiado refugio para veteranos y curiosos, y despegar con fuerza el de la Ría de Muros Noia (crece un 55%), cortito y en posesión de todos los recursos, salvo por ahora los albergues, para convertirse en el Camino Inglés del Sur. El Camino del Barbanza u A Orixe, que se había hecho un hueco como producto turístico agenciado, ha caído un 10%. Los restantes caminos menores, tutelados por asociaciones muy voluntariosas y algunas administraciones, no levantan cabeza, y en algún caso fracasan estrepitosamente pese a sus pretensiones, a veces ínfulas.

4. América, y pronto China, salvan la internacionalidad.

Había un malogrado y por lo tanto mítico cantante español de los 70, llamado Nino Bravo, que en una de sus composiciones más recordadas y sobrecargadas de lirismo positivo proclamaba aquello de “América, América, todo un inmenso jardín, eso es América”. Pues eso, América, América, todo el continente y no solo USA, es ese inmenso jardín del que vienen a rescatarnos, y de qué modo.

En el top 10 de procedencia de peregrinos o.l.q.s. extranjeros, además de EE.UU., ocupando desde 2023 la primera posición para escarnio de Europa, ya se han colado México y Canadá, con Brasil en el puesto undécimo. El despegue de los mejicanos, con un ascenso del 21,4%, tremendo, es una de las grandes noticias del año. Norteamérica gana la partida, pero otras naciones se suman a la fiesta: Brasil resurge, y Argentina, Colombia y Venezuela se disparan.

Otros países emergentes también están dando que hablar, así el tándem Eire-Inglaterra, que ocupan respectivamente los puestos 5º y 7º, superando cada uno de ellos a Francia. El caso irlandés es significativo, dada la escasa población del país (5,3 millones de habitantes).

En cuanto a China, se veía venir por su potencial demográfico y económico, si sumamos a los ciudadanos procedentes de la RPC, Hong Kong y Taiwán, donde el interés por el Camino se está multiplicando con rapidez, y que conste que no estamos aplaudiendo ninguna futura invasión, solo reuniendo a un grupo étnico, ya tenemos a 10.658 peregrinos o.l.q.s, y esto le supondría escalar al 8º puesto, superando también a Francia.

Un continente que también sorprende, por situarse en los antípodas, es Oceanía, con los australianos también muy cerca de superar a Francia (con un crecimiento del 18,50%) y Nueva Zelanda también aumentando un 16,2%.

Ahora toca hablar de los desertores del Camino, y en primer lugar se sitúa, una vez más, Francia, que fue la primera en reivindicarlo y rescatarlo. La crisis profunda de desafección se agudiza, hemos intentado analizar las causas y no resultan fácilmente inteligibles. De su primer puesto de antaño ha caído al 8º, y ello pese a la vecindad, al Camino Francés y sus vías calixtinas, rico patrimonio jacobeo, peso poblacional y multitud de asociaciones —evidentemente más culturales que estimuladoras—. Este año, además, percibimos un nuevo fenómeno, y es que la apatía gala se está contagiando a otros países capitales de Europa: a Italia, que cae un 11,9% (¡alarma!), y no creemos que sea solo por su año santo romano, y a Alemania, ligeramente constipada pero también en retirada (-2,46%).

Comprobemos cómo evoluciona la cosa de aquí en adelante, pero quizá estamos ante el cansancio de los emisores tradicionales, que buscan otros caminos de peregrinación y otros destinos. Y parece que Corea del Sur, el gran animador asiático tras Japón, también se suma a los citados (-8,45%).

5. Un peregrinaje cada vez más internacional y turístico, y un caminito cada vez más gallego.

No vale la pena insistir en otras tendencias que se van consolidando año tras año: el mayor peso de las mujeres, del flujo internacional frente a los españoles, del caminar sobre la bici, la desestacionalización y la huida del verano, el abandono de tramos calurosos o poco atractivos paisajísticamente, la irrupción masiva de quienes no llevan mochila y llegan con agencias, o el fenómeno que algunos expertos en turismo ya califican como “pernocta residual en los albergues” frente a otros alojamientos de mayor calidad, y por lo tanto del triunfo, progresivo e implacable, de los modelos turísticos frente a los peregrinos.

Así pues, el boom del Camino va parejo al boom del turismo a nivel mundial, a la promoción de destinos que acaban poniéndose temporalmente de moda. Al igual que en la esfera del turismo, en el Camino se dan fenómenos, cierto que temporal o espacialmente focalizados, de turistificación o masificación, y no solo hablamos de superación de la capacidad de carga, sino de una sensación compartida de saturación (en la catedral, las colas son el síntoma más evidente), acompañados de una subida generalizada de precios en los servicios prestados, de la pérdida de calidad respecto a la experiencia transformadora que nos habían vendido y, por lo tanto, de la progresiva devaluación de la marca.

Y cuando lo anterior sucede, mantenerse impasibles defendiendo, y presumiendo, el crecimiento del número de peregrinos, es como practicar la fuga del avestruz. Asombra la ausencia de más análisis críticos, y de la capacidad de vislumbrar un futuro que puede ser decepcionante. Abundan los lloriqueos del sector hotelero, así los alusivos a la baja media de ocupación en Santiago, siempre achacables a la conectividad del aeropuerto cuando quizá el problema resida en otro lugar, tal vez en la apuesta por un modelo de multitudes y en la creación de una burbuja monumental en la oferta, por otra parte muy dopada a base de subvenciones públicas. Por supuesto, en todo este panorama el peregrino no deja de ser una figura cada vez más decorativa, pues lo que interesa es otro perfil de viajero o turista con mayor capacidad de gasto.

El Camino, como recurso, no está ordenado, sino sometido a las coyunturas del libre mercado, y esto acabará pagándose. Y cuando se afirma que es un destino sustentable, porque la gente se desplaza a pie o, mínimamente, en bicicleta (cada vez más con batería), se olvida que ha crecido enormemente la llegada en avión y el transporte de equipajes y personas en cada etapa de la ruta, o sea, las emisiones de CO2. Las cifras nos hablan del fenómeno y de las tendencias, pero nadie parece querer escuchar su melodía. Las autoridades turísticas única y exclusivamente siguen instaladas en el éxito numérico, en batir récords, en sumar mercados internacionales, en aumentar el gasto per cápita. Pero el gordo de 2025 ha vuelto a tocar en Galicia (el 62,5% de los usuarios del Camino solo pisan dicho territorio), sobre todo en la administración de Compostela, para los demás solo premios menores, pedreas y reintegros, eso sí, bastante repartidos por el Norte de Portugal, Asturias, Castilla y León, etc.

La larga distancia vive malos tiempos, un 10% menos de peregrinos pernoctaron en Roncesvalles en 2025 según datos del Observatorio Turístico de Navarra, y los procedentes de Saint-Jean-Pied-de-Port bajaron un 6,84%, ¡tan sólo en un año! Esto es lo que hay y, como vivimos instalados en la inmediatez, nadie va a arreglarlo.

Periodista especializado en el Camino de Santiago e historiador

Comentarios
David Rod
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Los últimos 100km crecen y la larga distancia va muriendo poco a poco. Saludos
Antonio Estévez...
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¿No hay datos de Finisterre y Muxía?
Paul Palacios
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Creo que infortunadamente solo se registran aquellos que parten de Fisterra y Muxia, y terminan en Santiago, pero no aquellos que partiendo de Santiago arriban a Muxía o Fisterra. No he encontrado un registro de Fisterranas o Muxianas, como alguna forma de contabilización de peregrinos a esos lares.
Jaor
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Que sigan aumentando las personas que vienen al bullicio del camino, todo por la dinamización económica de los lugares por donde discurre. Mientras que también continúen en constante regresión los caminos que solemos emprender, todo por alcanzar nuestra reflexión en soledad y silencio. Cada peregrino tiene su propio criterio.