De Somport a Arlet (6h)
26 de julio del 2010
Bajando de Somport, hacia la zona de Aspe
Vista desde el refugio de Arlet
Amanece nublado, hace frío y una densa niebla cubre el alto de Somport (1.631m). Así que perezosos desayunamos y sobre las ocho de la mañana nos ponemos en marcha por el camino del día anterior. Bajamos sin problemas hasta la cabaña Pacheu, y la niebla que empieza a levantarse, nos deja unos paisajes que no dudamos en fotografiar. Además, por debajo de la niebla observamos que las nubes también se están retirando y parece que el día va a ser bastante soleado.
En la cabaña Pacheu, en lugar de ir por el desvío que indica el mapa hacia la izquierda, bajamos por la carretera hasta el parking, ya que hemos decidido que iremos hasta la cabaña de Escuret, por el "atajo" de la etapa anterior. Apenas son las nueve y media cuando llegamos a la cabaña, donde está señalizada la dirección hacia Espelunguêre. Pasamos de largo y enseguida nos metemos por el bosque de Borce siguiendo las marcas de la HRP (Haute Route des Pyrénées).
El camino es un constante sube y baja, que además está bastante lleno de barro, así que resulta un tanto incómodo. Cuando llevamos un buen rato caminando, llegamos a un claro bajo un macizo rocoso, el Maspètres, cuya vista impone un poco. Las nubes están cubriendo la zona, aunque parece que hacia donde vamos sigue reinando el sol. Una fuerte bajada nos lleva hasta la zona de Espelunguêre, donde aprovechamos para comer algo y descansar un rato. Son casi las diez y media.
Se despeja un poco y el sol pega fuerte, cuando empezamos a ascender por el bosque en dirección al Col Lapachouaou (1.887m). El camino tiene fuertes pendientes y pronto vemos la altura ganada; a lo lejos podemos observar el refugio de Somport. Los últimos tramos del bosque, se hacen algo más duros, justo antes de alcanzar las cabañas de Atsout y Grosse, una hora después de comenzar la subida.
Desde éstas, el camino sigue por la derecha y no tenemos muy claro, dónde está el collado al que nos dirigimos, así que nos tranquiliza ver las marcas del HRP. La niebla empieza a cubrir la zona y además hace algo de frío. Continuamos subiendo. La niebla ya nos cubre totalmente y apenas veo a Dani que camina a pocos metros de mí. La pendiente se va haciendo cada vez más pronunciada. Finalmente alcanzamos el collado, sobre las doce y media, pero ni paramos ya que no podemos disfrutar de ninguna vista, y el frío es ya bastante considerable.
Continuamos el camino por un desvío que hay hacia la izquierda. Seguimos sin ver nada y parece como si el camino cresteara un poco, aunque es ancho y cómodo. Según descendemos, la niebla empieza a levantarse y ya podemos ver algo más. Enseguida vemos una cabaña junto a un lago pequeño y nos hacemos ilusiones creyendo que es el refugio de Arlet. Cuando llevamos un rato caminando hacia ella, nos damos cuenta de que es la cabaña de Gourgue Sec, y que en realidad todavía queda un buen rato hasta el refugio. Como el tiempo no es muy agradable y vamos bien, decidimos seguir hasta Arlet y comer allí.
El camino todavía sube un pequeño collado desde el que se debe de ver el refugio, pero de nuevo, la niebla no nos lo permite. Se nos hace largo este tramo. Y de repente, cuando estamos casi a la altura del lago, podemos ver entre la niebla el refugio de Arlet (2.000m). Son las dos y ya hemos llegado a nuestro destino.
La tarde en el refugio, se hace un tanto pesada. No hay duchas, así que nos lavamos como podemos en la fuente de agua helada que hay fuera. La niebla ya no se levanta en lo que queda de día, por lo que tampoco tenemos muchas ganas de hacer nada y como el viento sopla frío, no apetece descansar junto al lago, ni podemos disfrutar de sus vistas. Al menos, una buena cena recompensa la larga tarde.
Nota: El refugio, en comparación con los anteriores, es bastante más austero, pero teniendo en cuenta que está a tres horas a pie desde la "zona civilizada" más cercana, resulta casi sorprendente todas las comodidades que ofrece. Hasta llegar aquí hemos oído todo tipo de "leyendas urbanas" sobre Arlet y su guarda; pasada la experiencia, sólo me queda comentar, que el sitio realmente es estupendo y que los guardas son muy amables. Ni rastro de esas historias que hemos ido escuchando.
Relato de Nuria Pozas (http://lasrutasdenu.blogspot.com)