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Etapa 5

De Lescun a Linza (7h)

28 de julio del 2010

Billare Ansabère Petrechema

En primer término el Billare y al fondo


las agujas de Ansabère y collado de Petrechema



Collado Petrechema

Collado de Petrechema



Linza Txamantxoia

Llegando al refugio de Linza, al fondo el Txamantxoia

Amanece completamente despejado, y todo apunta a que el día va a ser bastante caluroso. Nos queda por delante una larga jornada, con un fuerte ascenso, así que procuramos desayunar rápido y prepararnos lo antes posible. Pero al quinto día de travesía las energías ya no son las mismas, así que nos dan las ocho cuando queremos salir del camping (860m).

Retrocedemos unos pasos por la pista del día anterior y enseguida vemos un cartel que nos manda por una pista a la derecha, hacia las cabañas de Ansabère. Desde el inicio de la etapa vemos de frente el collado de Petrechema, entre el Sobarcal y las agujas de Ansabère en primer plano y el propio Petrechema a su lado. Hacia atrás vamos dejando el increíble circo de Lescun y a nuestra derecha el imponente Billare.

Procuramos llevar buen ritmo por toda la pista, que finaliza cuando llegamos al Pont Lamary (1.171m), hora y media después de iniciar la etapa. Todos estos kilómetros por asfalto se nos hacen bastante duros y por momentos nos desmotivan un poco. Cruzado el Pont Lamary, el camino ya de tierra, asciende con algo más de pendiente dejando la Gave d'Ansabère a la izquierda, hasta que alcanzamos una pequeña planicie, con una impresionante vista del Petrechema, las agujas y el collado.

El grupo de madrileños aprovecha para descansar aquí; Dani y yo decidimos seguir un poco más y descansar en las cabañas al pie del collado. En la planicie, hay que girar bruscamente hacia la izquierda y seguir el camino que asciende por bosque, con fuerte pendiente hasta las cabañas; cabe decir, que el camino está totalmente señalizado y no tiene pérdida.

Son las 11 de la mañana y estamos en las cabañas de Ansabère (sobre los 1.600m). Dani me espera en un pequeño rincón bajo la sombra, donde paramos a comer algo, echarnos crema y beber un poco de agua. En veinte minutos decidimos ponernos de nuevo en marcha; llenamos las cantimploras de agua en las cabañas y hacia el collado.

Casi desde el principio toda la subida atraviesa un canchal interminable, con bastante pendiente y algo resbaladizo en algún punto. En cada mirada atrás observamos que las cabañas ya quedan muy lejos y que ganamos altura muy rápidamente. En unos cuarenta minutos la subida queda protegida por las agujas de Ansabère, y se convierte en una canal ancha, donde las piedras ya no dejan ver ni rastro de tierra. La pendiente es algo más fuerte, pero ya empezamos a intuir el final. A ratos oímos las voces de un grupo de escaladores que están haciendo de las suyas en las agujas, y les podemos ver en una de las paredes. La subida al collado, aunque es dura, ofrece unas increíbles vistas que merece la pena pararse a contemplar.

Y sobre las doce y media, alcanzamos el collado de Petrechema (2.084m), donde nos hacemos unas fotos, observamos a un grupo que sube al pico del mismo nombre, bebemos algo de agua y nos volvemos a echar crema. Decidimos no parar más, porque el sol pega fuerte y no hay sombra donde descansar, así que comenzamos el descenso. Para llegar a Linza hay dos caminos; hacia la izquierda por las Foyas del Ingeniero, que es el camino oficial y hacia la derecha, por el collado de Linza, un camino más amplio pero totalmente expuesto al sol.

Así que tomamos el camino oficial y en el cruce vamos hacia la izquierda. El descenso por la Foyas del Ingeniero es espectacular, pero como ya nos avisaron los navarros, es una auténtica olla donde el viento no corre, el sol pega fuerte y el calor se hace casi insoportable. No les falta razón, así que bajamos lo más rápido que se puede, ya que hay puntos de fuerte desnivel y con mucha piedra suelta. Una hora después hemos perdido ya mucha altura, y vemos una senda a la derecha que baja directamente al valle. Así que descendemos y bajo unos buenos árboles, hacemos una pequeña parada para beber algo de agua y comer unos frutos secos. Son las dos de la tarde, y queda muy poco hasta Linza, así que en unos minutos decidimos continuar y descansar en el refugio.

Seguimos por un agradable bosque, y en algo menos de una hora llegamos a Linza (1.340m), custodiado por el Txamantxoia. Nos encontramos con los navarros que hace un buen rato que han llegado y vemos mucha gente que viene de subir la Mesa de los Tres Reyes. Aprovechamos que hemos llegado relativamente pronto, para darnos una buena ducha y comer al sol.

La tarde en Linza es inmejorable; una buena conversación con el resto de compañeros de la Senda en las mesas que hay fuera del refugio, vistazo al mapa para concienciarnos de lo que nos espera en la última etapa, intento de búsqueda de alternativas, intercambio de opiniones sobre la travesía y en general, unas cuantas risas. Sobre las ocho, la última cena todos juntos, y hasta la hora de dormir, salimos otro rato fuera a contemplar el anochecer y disfrutar de la tranquilidad que reina en la zona.


Relato de Nuria Pozas (http://lasrutasdenu.blogspot.com)



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