

La Ruta Cátara, denominada también Camino de los Buenos Hombres, forma parte del sendero de gran recorrido GR 107, y une el santuario de Queralt (Cataluña, España) con el castillo de Montségur (Mediodía-Pirineos, Francia) a lo largo de 196 kilómetros. Recorre el camino de huida, de norte a sur, en la diáspora cátara de los siglos XII y XIII, cuando el catarismo fue perseguido ferozmente en Occitania por las cruzadas y la Inquisición.
El Ruta Cátara nace el año 1999, cuando se crea, promovido tanto por instituciones públicas como privadas, el Consell Regulador del Camí dels Bons Homes, ente que gestiona la ruta (señalización, servicios, promoción...). El objetivo de dicho ente era crear un producto turístico de senderismo que permitiera dar a conocer un territorio de una belleza excepcional y, al mismo tiempo, impulsar económicamente las tres comarcas por las cuales pasa el camino: el Berguedà, la Cerdanya y el Ariège. Y también, claro está, dar a conocer y poner en relieve los vestigios del catarismo, esencial para comprender la historia medieval de Europa, que se conservan en estas comarcas. Posteriormente, con la variante que empieza en el santuario del Miracle, se añadieron las comarcas catalanas del Alt Urgell y el Solsonès.
La ruta se puede hacer a pie, en bicicleta de montaña o a caballo. Aquéllos que la quieran hacer en bicicleta o a caballo deben tener en cuenta que algunos tramos son diferentes de los que van a pie.
El camino está bien señalizado como GR 107, o sea, con las típicas marcas blancas y rojas de los GR. La señalización está hecha en los dos sentidos de la marcha y, en general, como consecuencia de lo que proponen las guías publicadas, los españoles suelen hacer el camino en el sentido sur-norte y los franceses al revés. Si queremos seguir los pasos de los cátaros en su huida, debemos seguir el ejemplo de los franceses y realizar el camino de norte a sur. En realidad, sin embargo, caminar con el objetivo de llegar al castillo de Montségur es más sugerente, desde el punto de vista de la cultura cátara, que situar nuestro objetivo final en el santuario de Queralt. También debemos saber que el GR 107, en Francia, no termina en Montségur, sino que continúa hasta Foix (dos días más de camino).
Debemos tener mucho cuidado en no equivocarnos en los cruces con otros GR. Por ejemplo, el camino cruza varias veces el GR 150 (circunvalación del Parque Natural del Cadí-Moixeró). También se cruza con el mítico GR 11 (sendero del Pirineo por la vertiente sur), el GR 10 (sendero del Pirineo por la vertiente norte) y el GR 7 (de Andorra al Estrecho de Gibraltar). En general, estas intersecciones están correctamente señalizadas, pero, aún así, no es demasiado difícil confundirse y tomar un camino por otro. Por lo tanto, vale la pena llevar buenos mapas topográficos (por ejemplo, los de la guía de Altaïr) y no confiar únicamente en la señalización.
La Ruta Cátara requiere una buena forma física y sólo es apta para senderistas habituados a las largas marchas montañeras. Los desniveles acumulados son considerables, sobre todo en la parte catalana. Por otro lado, el camino no presenta ninguna dificultad técnica, ni tampoco pasa por lugares peligrosos.
Desde el punto de vista del paisaje y la naturaleza, la Ruta Cátara es magnífica, sin duda uno de los mejores caminos de largo recorrido de Cataluña.
El catarismo era una doctrina dualista, con dos principios irreconciliables: el bien, Dios, y el mal, la materia. Promovía una Iglesia basada en la espiritualidad, la pureza y la caridad, en contraposición a la Iglesia católica del siglo XIII. Así pues, a los cátaros, también se los llamaba "buenos hombres y buenas mujeres".
A lo largo de los siglos XII y XIII el catarismo se extendió con fuerza por toda Occitania (la mitad meridional de Francia), y también por Lombardía, la Provenza, la región del Rin y el Pirineo catalán. La Iglesia católica romana consideraba herejes a los cátaros y un peligro la extensión de esta ideología en la rica Occitania. Por este motivo, el papa Inocencio III y sus sucesores, en alianza con Francia, combatieron duramente a los cátaros. En el año 1244 el asalto con más de seis mil hombres al castillo de Montségur, bastión cátaro, fue el punto culminante de la derrota de los buenos hombres. Todos los perfectos y creyentes fueron quemados vivos en un campo raso a los pies de la colina de Montségur, ahora conocido como el "Camp dels Cremats" (Campo de los Quemados), lugar en el que una estela recuerda la tragedia. En el siglo XIV el catarismo prácticamente se había extinguido.
Algunas de las características más relevantes del catarismo son:
-Retorno a un cristianismo puro y primitivo, basado en la palabra de Cristo.
-La jerarquía era muy simple: básicamente se componía de los perfectos (o puros), que eran los predicadores, y los creyentes. Las mujeres también podían ser perfectas.
-Los perfectos eran austeros, humildes y cultos.
-Rechazaban la construcción de templos y catedrales.
-Rechazaban la violencia y la pena de muerte.
-Rechazaban los placeres materiales, el matrimonio, las relaciones sexuales y algunos alimentos. En la práctica, los únicos obligados a cumplir estas prohibiciones eran los perfectos.
-Predicaban que la experiencia religiosa del conocimiento de Dios debía ser directa y personal, sin intermediarios.
-Creían en la reencarnación del alma.
Algunos historiadores y estudiosos consideran a los cátaros como los auténticos cristianos y a la Iglesia católica medieval como una institución corrupta. Otros, por el contrario, consideran que la realidad histórica de aquella época era demasiada compleja para hablar de buenos y malos, y que el catarismo tenía profundas contradicciones respecto del Evangelio de Jesús que se quería seguir.
En el pueblo de Bagà, en el antiguo palacio del barón de Pinós, podemos visitar el Centro Medieval y de los cátaros, una exposición permanente sobre el catarismo y la época medieval (ver www.viladebaga.org...).
Al santuario de Queralt debemos subir desde la ciudad de Berga, pero no hay transporte público. Se puede subir a pie en una hora aproximadamente, siguiendo desde la plaza de Sant Francesc el PR C-73 (marcas blancas y amarillas). También se puede llegar en coche. Berga no tiene estación de tren; está enlazada con Barcelona por una línea de autobuses (ver www.ajberga.cat...).
El pequeño pueblo de Montségur no tiene estación de tren y la parada de autobuses más cercana está a 8 km, en Lavelanet. Así pues, para regresar, debemos ir a Foix en taxi (unos 45 euros) o en autobús desde Lavelanet. En Foix debemos tomar el tren a Latour de Carol (4 frecuencias diarias y 2 horas de duración, ver www.voyages-sncf.com), y de Latour de Carol debemos tomar el tren a Barcelona (4 frecuencias diarias y 3 h 30' de duración, ver www.renfe.es).
Son los lugares de inicio y de final, indistintamente, de la Ruta Cátara, y ambos tienen un relevante valor histórico, cultural y simbólico.
El santuario de Queralt. Es el principal centro de devoción de la comarca del Berguedà. El poeta y cura "mossèn Cinto" Verdaguer se refirió a éste como "la perla de los santuarios en Cataluña". Se encuentra emplazado casi en la cima de la sierra de Queralt, a 1.120 metros de altitud, en la parte más meridional del Prepirineo. También es un excelente mirador y los días despejados la visibilidad abarca una buena parte de Cataluña. El santuario fue construido en el siglo XIV y renovado en el XVIII, en el mismo lugar donde se alzaba el castillo del guerrero y trovador Guillem de Berguedà. En su interior se venera la imagen de la Mare de Déu de Queralt, del siglo XIV. Anexo al santuario hay un antiguo hostal, que hoy funciona como restaurante, y otras dependencias.
El castillo de Montségur. Emplazado en la cima de una escarpada colina, a 1.207 metros de altitud, el castillo de Montségur aúna la historia, los misterios y las leyendas sobre la religión cátara. Fue el último bastión de esta Iglesia, considerada hereje por Roma, y negociaron su rendición el año 1244 después de diez meses de bloqueo y asedio por parte de más de seis mil hombres. Doscientos cátaros fueron quemados en la hoguera, en el Pla dels Cremats, al no abjurar de su fe. Hoy en día, los vestigios que se conservan son del castillo construido a finales del siglo XIII por los vencedores. Hay que pagar una entrada de 4 euros (precio del 2008) para visitar las ruinas del castillo. Algunos de los misterios y leyendas relacionados con el castillo de Montségur cuentan que los cátaros escondían allí el Santo Grial, y que tres perfectos consiguieron huir con el cáliz antes de la rendición.