El Camino del Norte o del Canigó pasa por una gran variedad de espacios naturales que le confieren un atractivo paisajístico y cultural de primer orden. Son:
El Parque Natural del Montnegre i el Corredor. Se encuentra situado en la cordillera litoral y, por lo tanto, sufre el acoso de la implacable presión urbanística en todo su perímetro. Tienen 15.000 hectáreas y presenta un clima mediterráneo, con bosques de pinos en la vertiente litoral, y de encinas y robles en el interior. Las altitudes son moderadas, y ninguna cima supera los 800 metros.
El Parque Natural del Montseny. El camino pasa por su vertiente más oriental. El Montseny forma parte de la cordillera prelitoral, tiene una extensión de más de 30.000 hectáreas y es uno de los espacios naturales más valiosos de Cataluña, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Su altitud máxima es de 1.706 metros (Turó de l'Home), y presenta una vegetación de clima mediterráneo en las zonas bajas y de clima continental en las zonas altas.
Las Guilleries. Este macizo es la extensión natural del Montseny por el nordeste, y se encuentra en el vértice de las cordilleras prelitoral y transversal, formando parte de ambas. Las altitudes oscilan básicamente entre los 700 y los 1.200 metros, sin cimas que destaquen. En cuanto a la vegetación, también encontramos las propias de los climas mediterráneo y continental.
El pantano de Susqueda. Inaugurado el año 1968, es uno de los tres embalses de aprovechamiento hidrográfico del río Ter. Fue construido con un triple objetivo: la generación de energía eléctrica, la regulación del caudal del Ter y el almacenamiento de agua para regadío. El precio fue anegar bajo las aguas el pueblo de Susqueda. Hoy en día, el pantano está integrado en el paisaje reconocido de las Guilleries, como si de un lago natural se tratara.
El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Dentro de sus 15.000 hectáreas hay unos 40 cráteres volcánicos y más de 20 coladas de lavas basálticas de variadas morfologías, que ofrecen un paisaje volcánico único en la península Ibérica. Su microclima y la riqueza del suelo proporcionan una vegetación muy variada, desde hayedos a una altitud inusualmente baja (como la conocida fageda d'en Jordà), a bosques de encinas y robles.
El Pirineo de la Garrotxa. Es un Pirineo íntimo, silencioso, solitario y accesible. Un Pirineo de altitudes moderadas (a penas alguna cima supera los 1.500 metros), de grandes masas boscosas, pero al mismo tiempo humanizado, donde se conjugan las actividades económicas de toda la vida, como la ganadería y la agricultura, con las más modernas, como el turismo de las casas rurales.
El macizo del Canigó. Es la primera (o la última) gran cordillera pirenaica, la más oriental de todas y que se alza a tan sólo 50 km del mar Mediterráneo. El Canigó es un vasto macizo aislado que en días despejados se ve, tanto por el norte como por el sur, desde centenares de kilómetros de distancia. La Pica del Canigó, a 2.784 metros de altitud, es su punto culminante y el objetivo de numerosos excursionistas en verano. La parte central del macizo ofrece espectaculares paisajes de alta montaña, y de mediados de otoño hasta entrada la primavera sólo es accesible para los montañeros experimentados.