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Distancias Vía de la Plata

Este camino es conocido con diversas denominaciones: Vía de la Plata (la más utilizada, pero que no sólo hace referencia al camino de peregrinación), Ruta de la Plata (más actual y que hace referencia, habitualmente, a la vertiente turística) y Camino Mozárabe a Santiago (en este caso hace referencia exclusivamente al camino de peregrinación). El camino que desde Granja de Moreruela, pueblo situado 40 kilómetros al norte de Zamora, se dirige a Santiago por Puebla de Sanabria y Orense también se conoce con el nombre de Camino Sanabrés. Y, por si no fuera suficiente, el camino entre Salamanca y Santiago que pasa por Puebla de Sanabria y Orense también se denomina Camino Fonseca.
La Vía de la Plata debe su origen a un conjunto de calzadas romanas que unían el suroeste con el noroeste peninsular. En su tramo central la calzada romana se denomina Iter Ab Emerita Asturicam (nombre que proviene de estudios actuales) y unía dos poblaciones romanas de gran importancia: Emerita Augusta (Mérida), capital de la provincia romana de Lusitania, y Asturica Augusta (Astorga). Siglos después, estos magníficos caminos pavimentados con piedras los utilizaron los árabes en su conquista de los territorios peninsulares, y, posteriormente, una vez reconquistados por los cristianos, fueron los devotos de Santiago quienes siguieron estas calzadas en su peregrinación a la tumba del Apóstol.
La denominación "Plata" no tiene ninguna relación con el metal de argento. No se conoce a ciencia cierta su origen, pero la hipótesis más verosímil habla de una evolución fonética de la palabra árabe Balata, que significa camino empedrado.
Centrándonos en el camino actual, lo primero que debemos apuntar es que las dos palabras que mejor sintetizan la esencia del camino son: soledad y calor. ¿Son handicaps? Depende para quién, pero es un hecho que forman parte fundamental de la Plata y, quizás, son al mismo tiempo sus principales virtudes e inconvenientes. En algunos tramos, sobre todo entre Sevilla y Salamanca, la soledad es inmensa. Horas y horas de camino sin coincidir con nadie y sin pasar por ningún lugar habitado. En cuanto al calor (también principalmente en el tramo de Sevilla a Salamanca) depende, por supuesto, de la época del año: en primavera y en otoño puede ser intensa, y en verano puede ser insufrible. Algunos días de julio y agosto, en Andalucía y Extremadura, el termómetro supera los 40 grados en las horas centrales del día. Caminar a esta temperatura es peligroso (golpe de calor), y en estas circunstancias deberemos realizar etapas cortas aprovechando la madrugada y el atardecer para avanzar. O, más sensato todavía, evitar ir a este camino en los meses más calurosos.
La soledad, el calor, las largas distancias entre las poblaciones y el millar de kilómetros que separan Sevilla de Santiago hacen de éste un camino poco propenso a la masificación. De todos modos, y como también ocurre en los otros caminos, cada año aumenta el número de peregrinos que lo recorren, sobre todo en primavera. Incluso en Semana Santa algunos albergues se llenan. Es también un camino bastante atractivo para los ciclistas, dado que una buena parte del recorrido es ciclable.
En cuanto al paisaje, la Plata tiene bastante de exclusivo. Aparte de los bosques espesos de robles que hay en Sanabria y Orense, aparte de los inmensos campos ondulados de cereales que hay entre Salamanca y Granja de Moreruela, aparte de los olivares y viñas que hay en Andalucía y Extremadura, aparte de los cultivos y bosques de eucalipto que hay en La Coruña, aparte de todo eso y más, hay un tipo de bosque que hace de la Plata un camino único: la dehesa. En Andalucía, en Extremadura y en el sur de la provincia de Salamanca cruzamos extensas dehesas; bosques claros de encinas donde pastan libremente el ganado bovino y porcino. Son bosques de una belleza sugerente, resultado de la transformación por la mano del hombre de primitivos bosques para la explotación ganadera extensiva. Las dehesas más antiguas tienen tres mil años.
Será precisamente en estas dehesas donde nos encontraremos a menudo con ganado. Algunos ejemplares presentan un aspecto amenazador, pero no suelen inmutarse al ver pasar a una persona. De todos modos será mejor ser precavidos, no molestarlos ni acercarnos demasiado, y más aún en el caso de que haya crías. Habitualmente, en el interior de las dehesas, el camino suele avanzar en paralelo a algún cercado relativamente fácil de saltar en caso de apuro, hecho que da una cierta seguridad (quizás más psicológica que real). Afortunadamente, la Vía de la Plata no pasa por ninguna dehesa con toros bravos; en caso contrario, posiblemente esta web no existiría...
La Vía de la Plata pasa por cuatro comunidades autónomas y seis provincias: Andalucía (Sevilla), Extremadura (Badajoz, Cáceres), Castilla y León (Salamanca, Zamora) y Galicia (Orense, Pontevedra, La Coruña). En la variante por Astorga el camino pasa de la provincia de Zamora a la de León.
A lo largo de los 1.000 kilómetros (por Orense) el camino pasa por 88 poblaciones con servicios, con una media de una población con servicios cada 11,3 km. Ninguna similitud, por lo tanto, con la misma cifra referida al Camino Francés (5,6 km). No es un dato negativo, pero debemos tener presente que la distribución a lo largo del camino de estas poblaciones es irregular, y, por ejemplo, en Extremadura, esta media pasa a ser de casi 15 km. Así pues, no hay duda que en algunos tramos no nos quedará otra opción que cargar la mochila con algo de comida y unos cuantos litros de agua. Repasemos ahora las distancias más largas sin encontrar ni un bar ni una tienda, que son: de Carcaboso a Aldeanueva del Camino (38,0 km), aunque a mitad del trayecto está el centro de interpretación de Cáparra (se realizan excavaciones arqueológicas) que dispone de una máquina expendedora de bebidas; de Fuenterroble de Salvatierra a San Pedro de Rozados (29,6 km), y de Castilblanco de los Arroyos a Almadén de la Plata (29,5 km). Las poblaciones más grandes por las cuales pasa el camino son: Sevilla, con casi tres cuartos de millón de habitantes; Salamanca, con ciento sesenta mil habitantes, y Orense, con poco más de cien mil habitantes. Las otras capitales de provincia (Cáceres, Mérida y Zamora) no alcanzan los cien mil habitantes.
Seguidamente adjuntamos un documento con el listado de las poblaciones; las distancias relativas, las distancias acumuladas, los servicios disponibles y las variantes más importantes.
Documento de las localidades de la Vía de la Plata (distancias y servicios)
En los últimos años la Vía de la Plata ha experimentado una fuerte expansión en cuanto al número, a la capacidad y a la calidad de los albergues. La mayoría de los ayuntamientos de los pueblos por los que pasa el camino han sido sensibles a este resurgimiento, sin duda inesperado, del fenómeno jacobeo, y han acondicionado espacios específicos para alojar a los peregrinos.
A lo largo de los 1.000 kilómetros (por Orense) hay, en el año 2007, 67 albergues o espacios de acogida. O sea, una media de un albergue cada 15 kilómetros. La mayor parte de estos albergues son de carácter público, en su mayoría municipales (en Galicia son de la Xunta) y, en menor medida, de alguna asociación o entidad religiosa. También, y cada vez más, se abren albergues privados, los cuales tienen un precio algo más elevado, pero que a cambio suelen ofrecer un buen servicio. Y, también, en los pueblos y ciudades encontramos muchas pensiones y hostales a buen precio.
Lamentablemente, no todos los albergues presentan las mínimas condiciones higiénicas que los peregrinos esperan y merecen. Si decidís hacer este camino os sugerimos que visitéis la primera web que recomendamos en la sección de Recursos Externos (en esta misma página), donde encontraréis una lista de los albergues y algunos comentarios muy útiles sobre sus condiciones.
La señalización, con flechas amarillas en todo el recorrido, es buena y seguirla no presenta especiales dificultades. Por supuesto, es más austera que la señalización del Camino Francés, y, en un camino tan largo, es normal desorientarse alguna vez, más por un descuido propio que por una mala señalización. En algunos tramos también se superponen, a las flechas amarillas, otros elementos indicadores: mojones de piedra, réplicas de miliarios romanos, etc.
En el camino a veces nos topamos con obras mayores, como por ejemplo la construcción de la autovía llamada Ruta de la Plata (de Sevilla a Gijón), y no siempre los encargados de las mismas tienen la sensibilidad suficiente para compadecerse de los peregrinos y señalizar una alternativa. En este caso no nos quedará otra alternativa que tener un poco de paciencia e intuición, o bien, si ello es posible, preguntar a alguien.
... a Sevilla. Varias líneas de larga distancia de RENFE, además de las principales compañías de autobuses, unen buena parte de las capitales de provincia españolas con Sevilla. Para horarios y más información ved renfe.es.