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El camino de Vitoria a Briñas
Berantevilla

Campos de cereales de camino a Berantevilla

La salida de Vitoria no está señalizada pero no tiene pérdida, dado que seguimos largas y nobles avenidas hasta la aldea de Armentia (unida físicamente a la capital), pasando junto al campo de fútbol de Mendizorrotza. En Armentia pasamos por delante de la basílica de San Prundencio y, una vez más, volvemos a sufrir el mismo problema que en la entrada de Vitoria: el camino queda cortado por las obras de construcción de viviendas (junio de 2007). Así pues, seguimos por el arcén un pequeño tramo de la transitada nacional hasta reencontrar, pronto, la señalización y tomar carreteras secundarias mucho más agradables y tranquilas hasta Gometxa, pueblo sin servicios. Salimos de Gometxa siguiendo una pista forestal, en ascenso suave, que se aleja de la nacional. Pasamos cerca de la pequeña aldea de Zumelzu, que dejamos 700 metros a la izquierda, y seguimos de frente hasta Subijana de Álava, pequeña población sin servicios (en la nacional, siguiendo 1,5 km la carretera que baja, hay un hotel con bar y restaurante).

A partir de Subijana empezamos la ascensión al Portillo de San Miguel (740 metros de altitud), con fuerte pendiente los primeros tramos pero suavizándose progresivamente. Después seguimos un típico camino de montaña con el firme irregular, que avanza planeando hasta llegar al collado, límite entre la provincia de Álava y el Condado de Treviño (Burgos). Las vistas son excepcionales y se hace evidente que el Condado de Treviño, circundado completamente por territorio alavés, tiene tierras muy fértiles. La bajada es pronunciada y dura (parecida a la bajada del Alto del Perdón, en el Camino Francés), por una pista de piedra suelta. Abajo, la pequeña aldea de Villanueva de la Oca, la primera del Condado de Treviño, no nos ofrece servicios. Salimos de Villanueva de la Oca siguiendo una carretera secundaria sin tráfico hasta La Puebla de Arganzón, población a la que entramos salvando por debajo la autovía. Cruzamos de un extremo a otro La Puebla de Arganzón y salimos por la antigua nacional (la más antigua, que de hecho es una calle del pueblo), que avanza en paralelo a la vía del tren, a la nacional y a la nueva autovía. Unas obras hacen un tanto confuso el camino a seguir, pero, siguiendo recto, y en menos de una hora, veremos a la izquierda Burgueta, y, por lo tanto, cruzamos por debajo la autovía y subimos a esta población.

A partir de Burgueta, pueblo sin servicios, seguimos un camino en suave ascenso hasta un collado, en el que abandonamos el Condado de Treviño y de nuevo volvemos a la provincia de Álava. Bajamos a Estavillo, otra población sin servicios. Seguimos bajando, dejamos a la derecha el ramal del camino (bien señalizado) que se dirige a Burgos por Miranda de Ebro y seguimos todo recto por una pista agrícola hasta llegar a la altura de un peaje de la autopista. Aquí el camino 'rebota' y vuelve a alejarse de la autopista. Subimos sin dificultades al Alto de Lezama y después seguimos largas pistas agrícolas de tierra, con algunas subidas y bajadas, hasta la magnífica llegada al pueblo de Berantevilla. Merece la pena entrar en Berantevilla (el camino nos deja a 250 metros del centro del pueblo) porque, aparte de motivos culturales, delante de la iglesia hay un bar sencillo y acogedor. Después retrocedemos para seguir el camino, que avanza en subida, a tramos pronunciada, hasta el collado de San Cristóbal. Detrás vemos el área urbana de Miranda de Ebro, con la enorme chimenea de una fábrica papelera. Y bajando a Zambrana vemos la hilera de árboles, detrás de la nacional y de la autopista, que jalonan el Ebro. En Zambrana hay bar, al lado de la nacional.

El camino sigue por pistas agrícolas y más adelante sale a la nacional. Caminamos por el arcén de la nacional hasta que, pasada una fábrica abandonada, tomamos a la izquierda un camino que nos conduce a la sorprendente población de Salinillas de Buradón (hay un bar). Ya empezamos a ver viñas. De Salinillas salimos por la parte alta e iniciamos, a través de una pista forestal, una larga ascensión al Portillo de la Lobera, un collado marcado y, desde el cual, aparte del horrible camino de bajada, vemos al fondo la ciudad de Haro. La primera parte de la bajada a Briñas es el tramo más duro de todo el camino. Una pista muy deteriorada, no apta para bicicletas, de pendiente pronunciada y con abundante piedra suelta, nos obliga a avanzar con mucha precaución. Conforme perdemos altitud el camino se suaviza y mejora, y finalmente entramos a Briñas por pistas agrícolas entre viñedos.



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