Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria
Seguidamente presentamos una lista, que en ningún caso pretende ser exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en este camino. Hemos elegido catorce. Las ciudades de Santo Domingo de la Calzada y Burgos no se incluyen, dado que ya se tratan en la página del Camino Francés. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:
La iglesia de Nuestra Señora del Juncal (Irún). De construcción sólida y austera, la iglesia de Nuestra Señora del Juncal (siglo XVI), de estilo gótico vasco y con portada barroca (siglo XVII), es la edificación más emblemática de Irún. Acoge a la Virgen 'negra' del Juncal, imagen románica del siglo XII considerada la más antigua de Guipúzcoa.
La ermita de Santiagomendi. La ermita de Santiagomendi, de gran tradición jacobea, se encuentra emplazada en la cima de la colina homónima, a unos tres kilómetros antes de Astigarraga. El edificio actual es moderno, de mediados del siglo pasado. La ermita primitiva se cree que fue levantada en el mismo lugar donde se encontró una talla de alabastro de un Santiago peregrino, que actualmente está en el museo diocesano de San Sebastián.
La iglesia de San Juan Bautista (Hernani). La población de Hernani acoge un rico patrimonio arquitectónico, del cual destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglos XVI-XVIII). El elemento más valioso de este templo es la portada barroca (siglo XVIII).
La ciudad de Tolosa. Fundada el siglo XIII, Tolosa se convirtió muy pronto en una aldea amurallada e importante plaza militar. Entre los años 1844 y 1854 fue la capital guipuzcoana. Hoy en día presenta uno de los mayores y mejor conservados núcleos medievales de Guipúzcoa, con callejuelas estrechas y edificios llenos de historia. Las construcciones más destacadas son: el Palacio de Idiakez (siglo XVII), de estilo barroco; el antiguo Ayuntamiento (siglo XVII); el Palacio de Aranburu (siglo XVII), de estilo barroco; el Palacio de Atodo (siglo XVI), de estilo renacentista; la iglesia de Santa María (siglos XVI-XVII), de estilo gótico con torre barroca, y la iglesia barroca de Santa Clara (siglos XVII-XVIII).
La iglesia de San Miguel Arcángel (Idiazabal). En este pueblo, famoso por su queso de oveja, destaca la iglesia de San Miguel Arcángel (siglos XVII-XVIII), que conserva, de la construcción anterior, la magnífica portada románica de transición al gótico (siglo XIII). En el interior guarda una valiosa pila bautismal pre-románica.
El pueblo de Segura. La población de Segura fue fundada en el siglo XIII por Alfonso X El Sabio con finalidades defensivas. Hoy en día todavía quedan vestigios de las murallas y torreones que protegían la aldea. Fue la población más importante de la comarca durante la edad media. El casco antiguo presenta un notable conjunto histórico-artístico con grandes casas solariegas, muy bien conservadas, de los siglos XVII y XVIII: el Palacio Lardizabal, de estilo barroco y actual sede del Ayuntamiento; el Palacio Jauregui, una excelente construcción de estilo barroco; el Palacio Arrue; la Casa Ardixarra, la Casa Gebara, etc. Por otra parte, también merece ser destacada la monumental iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), una robusta construcción de estilo gótico vasco. En el interior guarda un magnífico retablo barroco (siglo XVIII).
El túnel de San Adrián y la calzada medieval. Este túnel-cueva de poco más de cincuenta metros, pasadizo natural que cruza la sierra de Aizkorri, es el icono del Camino Vasco del interior. Se encuentra a más de mil metros de altitud y ya era utilizado en los siglos XI y XII por todo tipo de viajeros: peregrinos, mercaderes, ejércitos, reyes..., y anteriormente por las legiones romanas, como demuestra la calzada medieval, que tiene su origen en una calzada romana (Vía Aquitania), magníficamente conservada y que seguimos pasado el túnel. En la edad media el túnel fue un paso mítico y también temido, pues algunos se referían a él como la tenebrosa boca del infierno. En el interior hay una ermita decadente, dedicada a San Adrián, de finales del siglo XIX.
El pueblo de Zalduondo. En esta pequeña aldea, emplazada en una encrucijada de caminos y jalonada por cruces de término en todas sus entradas, se conservan bonitas casas solariegas como el Palacio de los Lazarraga (siglo XVI), que actualmente acoge el museo etnográfico, la Casa de los Andoin-Luziriaga (siglo XVII) y la Casa de los Larrea (siglo XV). También merece una visita la iglesia de San Saturnino de Toulouse (siglos XVI-XVIII).
El pueblo de Salvatierra. Aldea medieval amurallada, fundada en el siglo XIII por Alfonso X El Sabio. Presenta una estructura urbana alargada respecto a la calle Mayor, donde se encuentran las principales edificaciones del rico patrimonio de la población. En los dos extremos de esta calle están las dos iglesias fortificadas: en el norte, la iglesia de Santa María (siglos XV-XVI), en la que destaca la portada oeste y el coro de estilo plateresco, y, en el sur, la iglesia de San Juan, con un excelente retablo mayor de estilo barroco (siglo XVII). Otras edificaciones de gran belleza son las casas solariegas. Las más reconocidas son la Casa de los Begoña, la Casa de los Bustamante y la Casa de los Azkarraga, construidas todas ellas entre los siglos XVI y XVII.
Las pinturas góticas de la iglesia de San Martín de Tours (Gaceo). Las pinturas góticas que se conservan en el interior de la iglesia de Gaceo, que datan del siglo XIV, están consideradas como las más valiosas del norte peninsular. Por desgracia será difícil verlas porque en este pequeñísimo pueblo la iglesia suele permanecer cerrada.
El monasterio de Nuestra Señora de Estíbaliz. Se encuentra emplazado sobre una colina, entre las poblaciones de Elburgo y Villafranca, a unos diez kilómetros de Vitoria. Fue fundado en el siglo XI y es una magnífica construcción románica con elementos góticos posteriores. Destaca la portada principal, con una profusa decoración escultórica. Se venera la imagen de Nuestra Señora de Estíbaliz, patrona de Álava.
La ciudad de Vitoria. La capital alavesa, Vitoria, se presenta a sus visitantes como una ciudad espaciosa, amable, cívica, con amplias zonas verdes y agradable de visitar. Su monumento más relevante es la catedral de Santa María (siglos XIV-XVII), soberbia construcción de base gótica emplazada sobre una pequeña colina dentro del casco antiguo, en el mismo lugar en el que se asentaba la primitiva población de Gasteiz, origen de la actual ciudad. Destacan las tres bellas portadas y la elegante torre. En los últimos años se están llevando a cabo importantes obras de restauración, debido a problemas de debilitamiento de la estructura. El conjunto del casco antiguo de Vitoria, de traza gótica, se encuentra muy bien conservado. Entre los numerosos monumentos de interés que presenta la capital alavesa destacamos los siguientes: la bonita plaza de la Virgen Blanca, centro neurálgico de la ciudad y puerta de entrada al casco antiguo; la plaza España (siglo XVIII), neoclásica; la catedral neogótica de Santa María Inmaculada (siglo XX); la Casa de Cordón (siglo XV), de estilo gótico, y el palacio de Ajuria-Enea (año 1920), magnífico ejemplo de la arquitectura vasca de la época y residencia oficial del Lehendakari (el presidente del Gobierno Vasco). En Vitoria se da un hecho curioso y casi único: uno de los edificios del actual Hospital de Santiago, en la plaza de la Virgen Blanca, había sido en el siglo XV o XVI un hospital de peregrinos. O sea, quinientos años más tarde sigue funcionando como centro asistencial.
La basílica de San Prudencio (Armentia). Nada más salir de la ciudad de Vitoria nos sale al paso una de las mejores construcciones románicas de la provincia de Álava: la espléndida basílica de San Prudencio (siglo XII). El emplazamiento solitario y el entorno ajardinado acrecientan la belleza de este monumento. Destaca la magnífica portada románica. En el interior acoge una imagen de San Prundecio, patrón de Álava.
La basílica de Nuestra Señora de la Vega (Haro). Es la construcción más relevante de esta importante población vitivinícola. Dedicada a la patrona de la ciudad, la basílica es una construcción básicamente barroca, de inicios del siglo XVIII, consecuencia de las sucesivas ampliaciones del primitivo santuario del siglo X. En el interior cabe destacar el retablo del altar mayor, de estilo barroco, y la imagen gótica de la Virgen de la Vega, del siglo XIV.