Hacia Montouto
De A Fonsagrada salimos bajando por la carretera provincial LU-530. Pronto la dejamos para tomar diferentes caminos, siempre cerca de esta carretera y a ratos por ella. Pasamos por Padrón, donde está el albergue de peregrinos de la Xunta, seguimos a Vilardongo y poco después llegamos a la ermita de San Isidro. Continuamos por un camino que cruza algunos prados, volvemos a salir a la carretera y la vamos siguiendo hasta desviarnos para subir a la pequeña aldea de Montouto. Salimos de Montouto por una pista de tierra, a tramos muy embarrada, que va ganando altitud. Se respira una agradable sensación de soledad y el entorno es de lo más bucólico. Ya vemos delante, coronando la sierra que debemos subir, los molinos eólicos en hilera. Quizás sí que provocan una cierta (y subjetiva) afectación paisajística, sin embargo, además de generar energía eléctrica limpia y autóctona, son una fuente de riqueza para las zonas rurales. Aquéllos que nunca han estado cerca de uno de estos molinos no pueden ni imaginarse las grandes dimensiones que tienen. Así pues, vamos ascendiendo pausadamente hasta el alto de Montouto, donde encontramos las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. A pocos metros, también podemos ver las grandes piedras de un dolmen neolítico. Empezamos la bajada por pista en la otra vertiente de la sierra, ahora sí, con fuerte pendiente. Las vistas son otra vez fantásticas. La pista deriva en sendero y, después de un fuerte descenso, llegamos a Paradavella, donde hay dos bares.
Salimos de Paradavella siguiendo la carretera y, pronto, tomamos a mano derecha un camino en fuerte subida. Aquéllos que vayan algo apurados de fuerza (cosa frecuente a estas alturas del recorrido) pueden ir a A Lastra siguiendo la carretera y, así, evitar unas rigurosas subidas y bajadas. Ya en A Lastra (también hay bar) es mejor volver a seguir el camino. Asi pues, en este pueblo dejamos la carretera y seguimos una pista a mano izquierda que va subiendo un buen rato. Una vez arriba llegamos en un momento a Fontaneira (bar). De Fontaneira salimos por la izquierda de la carretera, más adelante volvemos a ella, la seguimos un kilómetro y tomamos un camino a la derecha. Después de una pista larga y recta llega la fuerte bajada a la población de Cádavo Baleira, que dispone de todos los servicios y donde, justo a la entrada, está el excelente albergue de peregrinos de la Xunta. La dureza del Camino Primitivo ha quedado atrás definitivamente y a partir de ahora los desniveles serán menores. Salimos de Cádavo cruzando la carretera y de inmediato tomamos una pista asfaltada que nos aleja de la población. Pasamos por Pradera y seguimos por pista de tierra en suave ascenso. Más adelante tomamos una pista forestal que cruza un bosque y que desciende suavemente. Pasamos primero por el santuario de Nuestra Señora del Carmen, seguidamente por la aldea de Villabade y poco después llegamos a Castroverde. Esta población dispone de todos los servicios, excepto albergue. Aquí debemos aprovisionarnos bien porque hasta Lugo no encontraremos nada.
Salimos de Castroverde pasando al lado de la iglesia y más adelante pasamos bajo un túnel por una pista asfaltada en paralelo a la carretera (no está muy bien señalizado). Avanzamos sin dificultades por diferentes pistas, de tierra o asfalto, con muy pocos desniveles, pasando por las poblaciones de Souto de Torres, Vilar de Cas y Gondar. A la salida de Gondar debemos afrontar una subida de unos dos kilómetros por carretera secundaria hasta la cima de una pequeña sierra, a la altura de una cantera, y la posterior bajada por caminos y senderos. Más adelante, caminando cerca de la nacional (nos queda a la izquierda), pasamos por Carballido y Casa da Vina. La capital provincial no se ve pero se presiente cercana. Cruzamos por un puente la autovía y todavía seguimos un buen rato por una zona de matorrales antes de empezar a ver la ciudad de Lugo. No debemos preocuparnos, pues no hemos de llegar a los edificios de la ciudad que vemos al principio, muy lejanos. Pronto empezamos a pasar junto a las primeras casas, luego iniciamos una dura bajada por calles asfaltadas, cruzamos el río Chanca y otra vez para arriba, por la calle Chanca y el carril de Flores. Entramos en el recinto amurallado por la puerta de San Pedro y en la segunda calle a la derecha, la Rúa das Nória, encontramos el buen albergue de peregrinos de la Xunta, dirigido con rigurosas normas por José Antonio, su hospitalero permanente.