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Distancias Camino Primitivo

Se conoce con el nombre de Camino Primitivo el Camino de Santiago que tiene su origen en Oviedo y enlaza con el Camino Francés en Melide o en Palas de Rei. El nombre "primitivo" se debe a que éste es el primer camino del cual se tiene referencias: el rey Alfonso II de Asturias y su séquito salieron de Oviedo, en el siglo IX, para visitar la tumba del Apóstol Santiago, descubierta hacía pocos años. El itinerario documentado de aquella primera peregrinación y el actual son bastante coincidentes.
Una de las principales características de este camino, comparativamente con los otros Caminos de Santiago, es la dureza del recorrido. De Oviedo a Lugo es un típico recorrido de montaña media. Excepto la bajada al embalse de Salime y la subida al Puerto del Palo no hay grandes desniveles a superar de una sola tacada. Sin embargo, el camino es un continuo sube y baja, con una sucesión de todo tipo de caminos: trochas, senderos, pistas de tierra (es fácil encontrar tramos embarrados), caminos pedregosos o de piedra suelta, y pistas de asfalto. Por lo tanto, es necesario un mínimo de preparación física. Afortunadamente, la distribución de los albergues a los largo del recorrido permite, para aquéllos algo más lentos o menos preparados, realizar todo el camino sin tener que hacer ninguna etapa 'terrorífica'. En invierno debe ser francamente complicado realizar este camino, entre otros motivos porque una buena parte del recorrido se sitúa por encima de los ochocientos metros de altitud.
Otras de las características que debe destacarse, relacionada sin duda con la anterior, es la belleza del entorno y del paisaje. El camino cruza decenas de bosques, ríos, arroyos, prados de pastoreo, valles, colinas, montañas, aldeas... y los paisajes, sobre todo en el tramo asturiano, son fabulosos. Además, hay un montón de ganado y muchos caballos, algunos salvajes. Además, la mayor parte del camino transcurre en plena naturaleza y, afortunadamente, casi no hay contacto con carreteras de tráfico intenso.
Uno de los aspectos mejor valorados de este camino es el número de peregrinos que lo recorren. Nada que ver con la masificación del Camino Francés, pero tampoco nada que ver con la gran soledad de otros caminos. En primavera y en verano es habitual coincidir con entre 10 y 20 caminantes en los albergues (año 2009), un número de peregrinos idóneo pues permite compartir vivencias y al mismo tiempo disfrutar de una cierta soledad. Además, una buena parte de los peregrinos que empiezan en Oviedo coinciden cada día en los mismos albergues, al ser éste un camino con las etapas bastante predeterminadas por la situación de los albergues.
Y, para finalizar la introducción, lo que sin duda es lo mejor de este camino: los lugareños. A lo largo del día, en los pueblos y campos, nos vamos encontrando con personas encantadoras, sencillas, alegres, perspicaces y extraordinariamente amables, que saben muy bien por dónde pasa el camino, dónde hay una fuente... y que siempre están dispuestas a ayudar en lo que sea menester. En este aspecto, el Camino Primitivo, es muy especial. Esperemos que nunca cambie.
El Camino Primitivo pasa por dos comunidades autónomas y tres provincias: Asturias (Asturias) y Galicia (Lugo, La Coruña).
El Camino Primitivo, de Oviedo a Melide, tiene 266 kilómetros y pasa por 36 poblaciones con servicios. Así pues, resulta una media de una población con servicios cada 7,4 km. No es un dato negativo y menos teniendo en cuenta que estas poblaciones están bien distribuidas a lo largo del recorrido. De todos modos, como suele ocurrir en los caminos alternativos al Camino Francés, algunos días deberemos cargar la mochila con algunos comestibles (agua aparte, claro está). Las distancias más largas sin encontrar ni un bar ni una tienda son: de Castroverde a Lugo (23,8 km), aunque se pasa por una retahíla de pequeñas aldeas; de Ferreira a Melide (20 km), también cruza algunas aldeas; de La Mesa a Grandas de Salime (16,4 km), sin ningún pueblo en medio, y de Pola de Allande a Lago (13,0 km), un recorrido de montaña que incluye la subida al Puerto del Palo. Los valientes que sigan la variante de la Ruta de los Hospitales deberán aprovisionarse en Campiello, dado que entre esta última población y Lago hay un recorrido de 25 kilómetros de montaña en absoluta soledad. Y, por último, mencionar que las dos ciudades más grandes de este camino son las dos capitales: Oviedo, con algo más de doscientos mil habitantes, y Lugo, con casi cien mil habitantes. La tercera es Tineo, con once mil habitantes.
Seguidamente adjuntamos un documento con el listado de las poblaciones, las distancias relativas, las distancias acumuladas, los servicios disponibles y las variantes más importantes.
Documento de las localidades del Camino Primitivo (distancias y servicios)
El Camino Primitivo tiene una buena red de albergues y su distribución a lo largo del recorrido es muy apropiada, dado que permite realizar cómodamente todo el camino de un albergue a otro. A julio de 2009, el número de plazas que ofrecen los albergues está en sintonía con el número de peregrinos que recorren este camino. La capacidad de la mayor parte de los albergues, con algunas excepciones, oscila entre las 10 y las 25 plazas.
A lo largo de los 266 kilómetros hay 20 albergues. O sea, una media de un albergue cada 13 kilómetros. De estos albergues, 17 son de carácter público y tres de privados. Lamentablemente, no todos los albergues se encuentran en las condiciones adecuadas con respecto a la higiene o a la más elemental comodidad. A julio de 2009, los albergues de Salas (de 6 plazas) y de Grandas de Salime no presentan las mínimas condiciones que debería tener un local abierto al público. En cambio, albergues como los de San Juan de Villapañada, Tineo, Borres, Peñaseita, La Mesa... a pesar de ser muy sencillos, son agradables. Quizás el albergue más acogedor es el de La Mesa, situado en un entorno privilegiado. Los albergues de la Xunta de Galicia (Padrón, Cádavo Baleira y Lugo) son los más grandes y los mejor acondicionados.
En otros Caminos de Santiago es muy poco frecuente, pero en el Camino Primitivo ocurre a menudo que los albergues están en aldeas o pueblos sin servicios. Naturalmente, si no queremos pasar hambre, lo debemos tener presente...
El Camino Primitivo se encuentra en una buena progresión anual en cuanto al número de peregrinos y, por lo tanto, es lógico pensar que la red de albergues y su capacidad se ampliará en los próximos años. Esperemos que también la calidad de los albergues mejore y, de esta manera, estén a la altura que merece un camino de primer nivel europeo.
El Camino Primitivo es un buen ejemplo de que gastar mucho dinero en la señalización de un camino no es ninguna garantía de que ésta sea buena. La señalización es abundante pero difícil de seguir: al principio desconcertante y a veces ambigua. Está hecha básicamente con mojones de piedra con un azulejo con el símbolo de la vieira que indica la dirección a seguir. También, a veces, se añaden flechas amarillas.
Se entiende por un camino bien señalizado aquél en el cual los caminantes puede avanzar relajadamente y sin detenerse, y donde no es necesario que busquen las señales porque éstas se ven de forma natural, son claras, discretas y se encuentran en los sitios adecuados, de tal manera que siempre con antelación saben cuál es la dirección correcta. Pero en el Camino Primitivo eso no sucede. Es posible que en todos y cada uno de los cruces y cambios de dirección exista una señal indicativa, pero ocurre a menudo que es necesario detenerse y buscarla. Incluso, a veces, el mojón de piedra no se ve a no ser que miremos hacia atrás, o está colocado a 10 o 15 metros del cruce, o la vegetación lo tapa o está en un lugar inesperado. Y es fácil imaginar qué sucede si el azulejo ha desaparecido. Además, dentro de las poblaciones el azulejo con la vieira suele estar colocada en alguna pared y es difícil verla. Eso provoca pérdidas constantes y, en consecuencia, estar permanentemente buscando los mojones, los azulejos y la flechas. Debemos prestar especial atención en las dos primeras etapas, pues los cambios de dirección son constantes. Afortunadamente los lugareños son muy amables y siempre están dispuestos a ayudar.
En Oviedo la señalización está hecha con vieiras de bronce colocadas en el suelo. Son muy bonitas y sin duda la intención es buena, pero hay una cierta dificultad en seguirlas. Entre otros motivos porque no se ven de lejos y porque es fácil que un coche u otro objeto las tape.
Uno de los hechos más curiosos de este camino es que el sentido indicativo de la vieira cambia al entrar en Galicia. En Asturias hay que seguir la vieira en el sentido en que ésta se cierra (lo que sería una flecha imaginaria), y en Galicia hay que seguir la vieira en el sentido en que ésta se abre. En los primeros mojones de Galicia han pintado flechas amarillas que indican el sentido correcto.
El trazado es muy bueno, o sea, la elección de las sendas, senderos y pistas que sigue el recorrido es muy acertada. Un trabajo excelente de las Asociaciones involucradas, que han buscado aquellos caminos más bonitos y han evitado, siempre que ha sido posible, los tramos de asfalto, y todo ello sin añadir kilómetros innecesariamente.
... a Oviedo. Varias líneas de larga distancia de RENFE unen buena parte de las capitales de provincia con Oviedo. Para horarios y más información ved renfe.es.