Una de las etapas antaño más bonitas de Navarra ha sido profundamente alterada por la construcción de la autovía A-12, cuyo trazado se diseñó ignorando olímpicamente la milenaria ruta.
Etapa fácil, sin especiales dificultades; sólo cabe destacar la corta, pero fuerte, subida a Mañeru.
Todas las localidades disponen de servicios de restauración y albergues de peregrinos.
La fuente de Lorca, que permite refrescarse, es una bendición en los días calurosos; de las mejores fuentes del camino.
A la salida de Cirauqui tendremos el privilegio de cruzar lo que queda de un puente romano y, algo más adelante, caminar por un tramo de auténtica calzada romana. También son relevantes, en el ámbito cultural, los pueblos de Cirauqui, Lorca y, por supuesto, el patrimonio monumental de la ciudad de Estella.
Si los albergues de Estella (todos están bien) estuvieran llenos, cosa poco probable, podemos ir al municipal de Ayegui, a pie de camino y un par de kilómetros más adelante del albergue municipal de Estella.
La etapa también puede alargarse hasta Villamayor de Monjardín, opción sólo recomendable para los que tengan mucha prisa.
Albergue de peregrinos en Estella
De Puente la Reina a Mañeru. Salimos por el famoso puente cruzando, por última vez, el río Arga. Continuamos por una buena pista de tierra que arranca a la izquierda de la nacional. El camino se interna en el fondo de un valle, hasta que una fuerte subida por pista de tierra nos deja junto a la nacional y la autovía A-12, ya cerca de Mañeru.
Mañeru. Cabe destacar el crucero (siglo XVI) situado en la entrada del pueblo, la iglesia parroquial de San Pedro (siglo XVI, pero reformada durante el siglo XIX), y las bonitas casas medievales con escudos de piedra.
De Mañeru a Cirauqui. Salimos por la calle Forzosa (llamada así porque lleva al cementerio), y poco después ya oteamos en el horizonte la silueta de Cirauqui. Llegamos por caminos entre viñas.
Cirauqui. Bonito pueblo emplazado sobre una colina, cuyo nombre en vasco significa "nido de víboras". Destaca el conjunto medieval del casco urbano y las iglesias góticas de San Román (parte alta) y Santa Catalina (parte baja), ambas del siglo XIII. El puente romano, de un solo arco y medio en ruinas, lo veremos a la salida del pueblo.
De Cirauqui a Lorca. Salimos de Cirauqui siguiendo los vestigios de una antigua calzada romana, cruzamos el pequeño puente romano referido en el párrafo anterior, y después salvamos la autovía por un puente. Avanzamos en un constante sube y baja, cruzamos por un puente medieval el río Salado y, poco antes de llegar a Lorca, volvemos a superar la autovía por un túnel.
Lorca. En el siglo XIII ya existía un hospital de peregrinos. La iglesia románica del Salvador (siglo XII) conserva una figura barroca de Santiago peregrino.
De Lorca a Villatuerta. Seguimos avanzando por cómodas pistas agrícolas, a la izquierda de la nacional y de la autovía. Antes de llegar a Villatuerta volvemos a cruzar por un túnel la autovía.
Villatuerta. Cabe destacar la iglesia de la Asunción (siglos XII-XIV), con su preciosa torre del campanario, y el puente románico de dos ojos sobre el río Iranzu.
De Villatuerta a Estella. Salimos por el puente medieval y, más adelante, dejamos a mano izquierda la ermita de San Miguel. Cruzamos el río Ega por un puente peatonal y llegamos a Estella por un tramo algo descuidado, entre fábricas y huertos, siguiendo el río.
Estella. Estella es la traducción al castellano de Lizarra, "estrella" en vasco. También es conocida como la "Toledo del norte", por su rico patrimonio histórico artístico. Situada en el valle del río Ega, debe su propia existencia a la ruta jacobea, a la que ha servido durante siglos. En Estella todo es jacobeo. De especial interés son las iglesias de San Pedro de la Rúa (siglo XII), Santo Sepulcro (siglo XIV), San Miguel Arcángel (siglo XII), Santa María Jus del Castillo (siglo XII) y San Juan Bautista (siglo XII). El Palacio de los Reyes de Navarra es un excelente ejemplo de románico civil del siglo XII. El convento de Santo Domingo (siglo XIII), al pie del antiguo castillo de Lizarra, fue fundado por el rey navarro Teobaldo II.