La dificultad orográfica de la etapa de hoy es la Sierra del Perdón (parque eólico en su loma), que se supera con una subida larga y progresiva, y una contundente y pedregosa bajada (el los últimos tiempos ha sido adecentada). Entre Cizur y el Alto del Perdón sólo hay 260 metros de desnivel. No es tan fiero el león como lo pintan.
El Alto del Perdón, donde suele soplar fuerte el viento, es un magnífico mirador; detrás vemos Pamplona y los Pirineos, delante la extensa llanura navarra.
En la aldea de Zariquiegui (hay fuente) funciona, por la mañana y en temporada alta, una pequeña tienda de comestibles; aún así es recomendable salir de Cizur con alguna vitualla. A partir de Uterga todos los pueblos cuentan con servicios.
Las joyas culturales de la etapa son: la ermita románica, de planta octogonal, de Santa María de Eunate, de sobriedad y belleza extraordinarias; y el magnífico puente románico, sobre el río Arga, de Puente la Reina. La ermita de Santa María de Eunate se encuentra un poco apartada del camino; desvío bien señalizado en Muruzábal y regreso a Óbanos. El desvío incrementa la distancia en 3,2 km.
En Óbanos, justo en la ermita de San Salvador, confluyen el Camino Francés y el Camino Aragonés.
Puente la Reina es, sin duda, el final lógico y natural de la etapa, por sus atractivos culturales y por los buenos albergues y servicios de que dispone. Aún así, quien prefiera el recogimiento de los lugares más pequeños puede seguir hasta Mañeru o Cirauqui.
Puente de Puente la Reina
De Cizur Menor a Zariquiegui. Salimos de Cizur por las calles de una urbanización y continuamos por una pista forestal. Nos aproximamos a la sierra del Alto del Perdón, en el alto de la cual hay molinos eólicos instalados. En ascensión suave, pero constante, llegamos cerca de Guenduláin.
4,4 Guenduláin. Es un caserío abandonado que dejamos a unos 250 metros a mano derecha. Sólo quedan las ruinas de iglesia y un palacete. Vamos siguiendo la misma pista.
2,0 Zariquiegui
.
Zariquiegui. Bonito pueblo de configuración alargada siguiendo el Camino, con casas de balcones floreados. A su alrededor, en los últimos años, se han construido nuevas áreas residenciales.
De Zariquiegui al Alto del Perdón. En ascensión progresiva, pero no dura, llegamos en unos cuarenta minutos al Alto del Perdón. Antes, sin embargo, pasamos por la Fuente de la Reniega, una fuente que hoy en día casi siempre permanece seca. Según una leyenda, el diablo tentaba a los peregrinos con agua de esta fuente a cambio de renegar de su fe.
Alto del Perdón. Detrás vemos Pamplona y los Pirineos, y delante se nos abre a la vista una extensa llanura, al fondo de la cual, si la visibilidad es buena, divisamos el perfil de las montañas de Arnotegui y de Montejurra. En el lomo de la sierra del Alto del Perdón hay instalado un parque eólico, el primero de Navarra, con 40 aerogeneradores de 40 metros de altura cada uno. También vemos un curioso monumento moderno dedicado al peregrino, formado por varias siluetas de hierro que representan una peregrinación en caravana, con la leyenda: "Donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas". Fue emplazado por una asociación navarra de amigos del camino en el año 1996.
Del Alto del Perdón a Uterga. Por la vertiente opuesta iniciamos la bajada, muy pronunciada en su primer tramo, por una incómoda pista de piedra suelta.
De Uterga a Muruzábal. Avanzamos, ahora sin ninguna dificultad, primero por una pista agrícola y después por un sendero rural.
Muruzábal. Destaca la iglesia gótica de San Esteban (siglos XIV-XVII) y el Palacio del Marqués (siglo XVII), de fachada barroca. En este palacio podemos visitar la importante bodega Palacio de Muruzábal, aunque si luego queremos continuar la etapa debemos tener cuidado, puesto que la visita incluye una cata de vinos...
De Muruzábal a Óbanos. En medio del pueblo encontramos, bien señalizado, el desvío hacia la magnífica ermita románica de Santa María de Eunate, que se encuentra a 2,4 km de distancia. Merece la pena visitarla, aunque supone un esfuerzo de tres kilómetros añadidos. Aquellos que así lo hagan, no es necesario que vuelvan a Muruzábal desde la ermita, pues pueden ir directamente a Óbanos siguiendo el tramo final del Camino Aragonés. En caso de no desviarnos a Eunate, seguimos hasta Óbanos por una pista de tierra dejando la carretera a mano izquierda.
Óbanos. En esta histórica localidad, y justo a la altura de la ermita de San Salvador, es donde el Camino Aragonés, procedente de Somport, y el Camino Francés, procedente de Roncesvalles, confluyen en uno solo. La iglesia neogótica de San Juan Bautista acoge la imagen románica de Nuestra Señora la Blanca (siglo XII). Cada verano se representa una extraordinaria obra de teatro en la calle, llamada Misterio de Óbanos y basada en una leyenda medieval del Camino de Santiago. Según esta leyenda, santa Felicia, perteneciente a una noble familia de Aquitania, abandona todas sus riquezas para dedicarse a servir a los pobres después de su peregrinación a la tumba del apóstol. Su hermano Guillermo la mata como venganza por lo que supone un ultraje a la familia, pero luego es él quien peregrina a Compostela y, arrepentido de su crimen, sigue la obra de su hermana el resto de su vida.
De Óbanos a Puente la Reina. Bajamos a la carretera provincial, la cruzamos y pasamos entre unas casas con huertos. Salimos a la antigua nacional, a la altura del hotel Jakue, y la seguimos a la izquierda para entrar en Puente la Reina.
Puente la Reina. Destaca sobre todo el magnífico puente románico (siglo XI) sobre el Arga, que da nombre a la localidad, y es uno de los más importantes del Camino. Está al final de la calle Mayor, a la salida siguiendo el camino. Es un puente de seis arcos, y fue construido por Doña Mayor, esposa del rey Sancho III, para facilitar el paso a los peregrinos. En la calle Mayor, que cruza todo el pueblo siguiendo la traza del Camino, encontramos también la iglesia del Crucifijo, de portada románica y construida por los monjes guerreros de la Orden del Temple, y el antiguo hospital de peregrinos. También cabe destacar la iglesia de Santiago, reedificada en el siglo XVI sobre una anterior románica de la que se conservan las preciosas portadas, y la iglesia de San Pedro (siglo XIV), de estilo gótico.