Etapa insípida, a través de un territorio sometido a una intensa presión urbanística: Aeropuerto, áreas residencias, autovías, industrias...
La etapa no presenta desniveles relevantes; la subida al Monte do Gozo es de pendiente moderada.
Si queremos asistir a la Misa del Peregrino en la catedral de Santiago, que se oficia cada día a las 12, deberemos levantarnos temprano.
Hoy los servicios de restauración intermedios los encontramos en San Paio, Lavacolla y San Marcos.
El albergue principal de Santiago, el que funciona desde hace más años, de gran capacidad, es el albergue de peregrinos Seminario Menor (ahora de gestión privada). Se encuentra a unos 15 minutos a pie de la catedral. En los últimos años la oferta de albergues de la capital gallega ha aumentado considerablemente.
Todos los albergues de Santiago admiten una estancia de más de una noche.
En la oficina del peregrino, cerca de la catedral, nos expedirán la compostela una vez comprueben, con los sellos de la credencial, que hemos hecho a pie los cien últimos kilómetros o en bicicleta los últimos doscientos.
El casco histórico de Santiago de Compostela es uno de los mejor conservados de Europa; la catedral, que resguarda el sepulcro del apóstol Santiago, es toda ella monumental. A la entrada de la catedral por la plaza del Obradoiro encontramos el Pórtico de la Gloria, obra maestra del románico español.
En la catedral, según manda la tradición, hay una serie de rituales que los peregrinos más aplicados deberían seguir, que son: asistir a la Misa del Peregrino; colocar la mano en la base del parteluz del Pórtico de la Gloria, en la cavidad cincelada a tal efecto, como unión simbólica entre los peregrinos de todos los tiempos (este rito parece que se ha prohibido); abrazar la imagen del apóstol en el Altar Mayor; detrás del parteluz, golpear tres veces con la cabeza (suavemente) la estatua que representa al maestro Mateo (autor del Pórtico de la Gloria), para así aumentar la inteligencia (la nuestra); y, finalmente, bajar a la cripta donde se resguarda el sepulcro del apóstol.
El Botafumeiro, que forma parte de la liturgia, es un espectáculo digno de ver, pero no siempre se pone en funcionamiento. Se pone en funcionamiento cada día si es Año Santo, y sólo en fechas solemnes o cuando algún grupo o particular lo solicita (pagando) en los año normales. Afortunadamente, casi cada día hay algún grupo que lo solicita.
Catedral de Santiago
De Pedrouzo a Lavacolla. Desde el albergue de la Xunta podemos retroceder los 600 metros de carretera hasta reencontrar el camino, que bordea la población por el norte, o bien podemos seguir la carretera hacia abajo y, a la altura del bar Pedrouzo, girar a la derecha y enlazar con el camino justo al lado del campo de fútbol. Seguimos una cómoda pista de tierra y pasamos por la parroquia de San Antón.
3,2 Amenal. Cruzamos con precaución la nacional (N-547) y nos adentramos en una bonita corredoira, avanzando en suave ascenso. Estos extraordinarios bosques desaparecerán si se consuma la autorización para la construcción del polígono industrial en O Pino. Será la enésima agresión a la milenaria ruta, de la que todas las administraciones quieren beneficiarse económicamente pero ninguna la defiende. Rodeamos el aeropuerto de Santiago de Compostela, el más importante de Galicia, por la derecha.
4,2 San Paio. Pasamos bajo la autovía de acceso al aeropuerto y seguimos hacia Lavacolla por una pista de asfalto.
2,4 Lavacolla.
De Lavacolla a San Marcos. Salimos cruzando la antigua nacional (N-634a) y seguimos en subida una carretera local. Pasamos por Vilamaior y, dos kilómetros más adelante, por los centros emisores de la Televisión Gallega y de la Televisión Española.
De San Marcos al Monte do Gozo. Cerca de San Marcos se encuentra el complejo turístico del Monte do Gozo. No es necesario entrar en él si queremos seguir el camino; en este caso seguimos recto dejándolo a mano izquierda.
Monte do Gozo. Nada que ver con el lugar donde los peregrinos medievales contemplaban con inmensa felicidad las torres de la catedral. Ahora se ha convertido en un gran centro de ocio y turístico, donde se celebran congresos, conferencias, etc. Desde aquí divisamos, por fin, la ciudad de Santiago de Compostela. Para ver las torres de la catedral debemos subir a la pequeña colina en la que se encuentra el monumento conmemorativo de la visita del papa Juan Pablo II en el año 1992.
Del Monte do Gozo a Santiago de Compostela. Dejamos a la izquierda la agrupación de casetas del Monte do Gozo. Bajamos unas escaleras y salimos a una carretera, que vamos siguiendo. Santiago no es ninguna excepción y, como casi en todas las ciudades grandes, la entrada resulta larga y pesada. Cruzamos por sucesivos puentes la autopista AP-9, la vía del tren y la autovía de circunvalación. Pasada ésta, seguimos recto la Rúa de San Lázaro, en el barrio homónimo, a lo largo de un kilómetro, hasta desviarnos a la izquierda por la Rúa dos Concheiros y, más adelante, seguir recto la Rúa de San Pedro, que ya nos sitúa a las puertas del núcleo histórico. La emoción, después de tantos kilómetros y algunas dificultades, es intensa, y nada puede deslucir nuestra entrada triunfal en la plaza del Obradoiro. La ritual subida por las escaleras de la catedral pondrá el punto y final a lo que habrá sido, seguramente, uno de los viajes más intensos e inolvidables de nuestra vida. Un verdadero punto y aparte.
Santiago de Compostela. Es la capital política y administrativa de Galicia, en la provincia de A Coruña. Nacida y crecida en torno a la tumba del apóstol, es una de las tres ciudades santas, junto con Jerusalén y Roma. La catedral de Santiago de Compostela, iniciada durante el siglo XI, es toda ella monumental, y resguarda el sepulcro del santo en el mismo lugar donde el año 813 lo descubrió un pastor. Accediendo a la catedral desde la plaza del Obradoiro encontramos el Pórtico de la Gloria (siglo XII), de belleza insuperable, joya arquitectónica de enorme valor y obra maestra del románico español. Aquí se sigue el ritual de colocar la mano en la base del parteluz, la columna que soporta el peso del dintel en el centro, pedir algún deseo o bien simplemente dar las gracias por haber llegado. Aun así, según la tradición, el ritual más importante es el abrazo a la imagen del apóstol (siglo XIII), situada en el altar mayor. Debajo se halla la cripta con los restos óseos de Santiago y sus dos discípulos, un lugar silencioso que permite un recogimiento más espiritual que en el resto de la catedral, siempre con alboroto desde media mañana. Cada domingo, así como otros días de forma excepcional, y cada día si es Año Santo, se celebra el espectacular ritual del Botafumeiro. Además de la catedral, hay otros lugares (iglesias, conventos, monasterios, edificaciones civiles...) que también merecen una visita, como son: el hostal de los Reyes Católicos (siglo XV), antiguo hospital real fundado por dichos reyes; el palacio de Gelmírez (siglos XII-XIII); el monasterio de San Martín Pinario (siglo XI); el colegio de San Jerónimo (siglo XVI); la Fuente de los Caballos (siglo XVIII); la Puerta de Platerías (siglo XII), en la plaza homónima; y el Palacio de Raxoi (siglo XVIII). De todos modos, la esencia de la ciudad la encontramos, sin duda, paseando por el núcleo histórico, pues es un constante descubrimiento de iglesias, evocadoras plazas, bellos rincones y antiguas calles de casas solariegas, cada día llenos de vida gracias a los numerosos turistas y peregrinos. Descubrir los encantos de la ciudad y visitar lo más interesante requerirá una estancia de más de un día.