Por fin; a partir de Hospital de Órbigo recuperamos, tras interminables días de llanura, el terreno montañoso, por ahora de montes modestos, pero de montes al fin y al cabo.
Justo a la salida de Hospital de Órbigo tenemos dos opciones: La primera es girando a la derecha, por Villares de Órbigo y Santibáñez de Valdeiglesias, siguiendo solitarios y agradables caminos entre bosques, estepas y campos de cultivo; la segunda es seguir recto, por el anodino andadero junto a la nacional. Aunque sea un kilómetro más largo, esta vez no hay ninguna duda de que la mejor elección es la primera.
Todas las localidades de la etapa disponen de servicios de restauración.
Desde la Cruz de Santo Toribio, 5 km antes de acabar la etapa, se nos abre una interesante panorámica de la ciudad de Astorga y, más allá, de los Montes de León, que hollarán nuestras raídas botas en las próximas etapas.
En el ámbito cultural destaca hoy el magnífico puente medieval del Paso Honroso, que cruzamos a la entrada de Hospital de Órbigo, y, por supuesto, la ciudad de origen romano de Astorga, con la catedral y el Palacio Episcopal como monumentos más relevantes.
En Astorga confluyen el Camino Francés y la Vía de la Plata.
Palacio Episcopal, Astorga
De San Martín del Camino a Hospital de Órbigo. Salimos por la carretera y pronto tomamos un camino junto a la nacional, que nos queda a la izquierda. Lo vamos siguiendo durante una hora larga, hasta que un desvío a la derecha nos conduce directamente a la localidad Puente de Órbigo. Entramos a Hospital de Órbigo por el Puente de Órbigo.
Hospital de Órbigo. El precioso puente medieval que cruza el río Órbigo, llamado del Paso Honroso, es uno de los más célebres de la ruta jacobea, y el protagonista de la gesta del caballero Don Suero de Quiñones en el año 1434, el cual, para demostrar a su amada que su amor era sincero, desafiaba en lucha a todos los que se atrevieran a cruzarlo. En la localidad también cabe destacar la iglesia de San Juan de la Orden de los Caballeros Hospitalarios (siglo XVI).
De Hospital de Órbigo a Villares de Órbigo. Justo a la salida de la localidad encontramos otra bifurcación: podemos seguir recto, por un camino monótono junto a la nacional, o bien girar a la derecha hacia Villares, un camino mucho más interesante y bonito. La primera opción tiene un kilómetro menos, pero, aun así, esta vez no hay ninguna duda: la opción buena es la de Villares. Las dos confluyen en el Crucero de Santo Toribio.
De Villares de Órbigo a Santibáñez de Valdeiglesias. A la salida tomamos un sendero a mano izquierda para subir hacia una loma y, a continuación, bajamos al siguiente pueblo por una carretera local.
Santibáñez de Valdeiglesias. En la iglesia parroquial de la Trinidad encontramos unas bonitas tallas de San Roque y Santiago Matamoros.
De Santibáñez de Valdeiglesias a San Justo de la Vega. A la salida tomamos una pista a la derecha en ascenso, dejando unas granjas a mano izquierda. Avanzamos en una serie de ascensos y descensos de modestos collados, por agradables caminos a través de bosques de robles, pinos, encinas y chopos.
7,0 Crucero de Santo Toribio (905 m). Ya vemos Astorga y, al fondo, los Montes de León con la cumbre del Teleno despuntando.
1,2 San Justo de la Vega.
De San Justo de la Vega a Astorga. Cruzamos el río Tuerto por una pasarela metálica junto a la nacional, bajamos a mano derecha y continuamos por detrás de una fábrica. Pasado un pequeño puente romano, volvemos a la nacional para superar las vías de tren. Poco después llegamos a una rotonda y seguimos por la segunda calle. Al final de la misma giramos primero a la izquierda y luego a la derecha, por una calle en fuerte subida, y llegamos a la plaza San Francisco, donde se encuentra el excelente albergue municipal.
Astorga. Llamada Asturica Augusta por los romanos, fue un importante enclave donde convergían dos de las calzadas romanas más estratégicas: la Vía Trajana y la Vía de la Plata. La ciudad conserva numerosos vestigios de su pasado romano. Posteriormente, en el siglo III, fue sede episcopal y un importante centro mercantil. Por lo que se refiere a su vinculación jacobea, cabe destacar que en la Edad Media llegó a tener más de veinte hospitales de peregrinos. Actualmente Astorga es la capital de la comarca de la Maragatería. La catedral de Santa María, iniciada en el año 1471, es de estilo gótico, y en su interior destacan el retablo del altar mayor (siglo XVI) y las ricas vidrieras. Las dos grandes torres de la catedral son un punto de referencia lejano para los caminantes. El fastuoso y singular Palacio Episcopal, obra de Gaudí, es la actual sede del Museo de los Caminos. Merece la pena acercarse a la Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento (fachada del siglo XVII) con el tradicional reloj (siglo XVIII).