Esta primera etapa del Camino Francés es paisajísticamente la más espectacular. Pero, ojo, también es con diferencia la más dura, pues cruza los Pirineos, y como muestra un botón: Saint Jean Pied de Port se encuentra a 180 metros sobre el nivel del mar, mientras que el collado de Lepoeder está a una altitud de 1.430 metros. Nada menos que un desnivel positivo de 1.250 metros. Poca broma.
Así pues, los peregrinos menos preparados físicamente y que no estén acostumbrados a caminar por montaña es mejor que no se arriesguen y empiecen el camino en Roncesvalles.
En esta etapa pirenaica, en invierno es imprescindible llevar el equipamiento adecuado para afrontar las bajas temperaturas, el viento, el hielo y la nieve.
El itinerario principal (Ruta de Napoleón) asciende hacia los puertos de Cize, mientras que existe una variante, también señalizada, por el valle de Valcarlos, que avanza siempre cerca de la nacional. En caso de que hubiera abundante nieve o muy malas previsiones meteorológicas, la opción más sensata es tomar la variante por Valcarlos, que discurre a menor altitud.
El camino por los puertos de Cize se encuentra perfectamente señalizado, aunque en caso de niebla densa debemos tener mucha precaución de no perdernos. Lo mismo vale para la fuerte bajada a Roncesvalles. Es conveniente contar con un margen de tiempo suficiente para afrontar posibles imprevistos.
Hay la posibilidad de dividir la etapa pernoctando en el albergue de Orisson (algo caro, imprescindible reservar con antelación), una opción a tener en cuenta por los peregrinos que lleguen con tiempo a Saint Jean Pied de Port. Sólo es un paseo de dos horas, en fuerte subida. Así, para el día siguiente, ya hemos ganado una parte de la etapa.
Entre el albergue de Orisson y Roncesvalles no hay avituallamiento posible, aunque sí hay fuentes; por tanto, debemos llevar algo de comida.
Saint Jean Pied de Port es una bucólica y acogedora localidad del País Vasco francés, de vívido testimonio jacobeo, merecedora de una pausada visita.
Caminando hacia el collado de Bentartea
Saint Jean Pied de Port. Bellísimo pueblo del País Vasco francés, emplazado en la ribera del Nive, y profundamente vinculado al Camino como pone de manifiesto su calle principal, que sigue la sirga histórica desde la entrada por la Porte de Saint Jacques (declarada Patrimonio de la Humanidad) hasta la salida por la Porte d'Espagne. Pocos kilómetros antes, en la pequeña aldea de Ostabat, se unen tres de los cuatro principales caminos históricos por tierras francesas (el cuarto va por Somport). En la Edad Media se reunían en Saint Jean numerosos peregrinos procedentes de toda Europa para afrontar juntos la peligrosa travesía de los Pirineos, que solían hacer por Valcarlos y el puerto de Ibañeta, de menor altitud. Hoy en día, el pueblo continúa acogiendo con calidez a los peregrinos, que, junto con los numerosos turistas, pasean por la Rue de la Citadelle y disfrutan del bucólico y fotogénico conjunto que conforman el río, las antiguas casas de estilo navarro que lo flanquean y los puentes. Entre las edificaciones más notables están la Ciudadela (siglo XVII), la Prison des Evêques (prisión de los Obispos, siglo XIII) y la iglesia de Notre Dame du Bout du Pont (Nuestra Señora de la Cabeza del Puente, siglo XIII).
De Saint Jean Pied de Port a Honto. En Francia el Camino está señalizado con marcas de GR (rojo y blanco), aunque también encontramos alguna flecha amarilla. Después de cruzar el río Nive salimos a la Rue d'Espagne y pasamos la Porte d'Espagne. Aquí, quien opte por la variante de Valcarlos / Luzaide debe girar a la derecha y seguir la nacional (soporta bastante tráfico, aunque en algunos tramos hay un camino que avanza en paralelo y evita el peligro que supone caminar por su arcén). Nosotros seguimos la nacional a la izquierda y, en seguida, tomamos a la derecha una carretera local en fuerte subida, señalizada como "Route de Napoleón". Este fue el paso utilizado por las tropas napoleónicas en la invasión de España, que coincide también con la antigua calzada romana de Burdeos a Astorga, llamada Vía Aquitania. La seguimos en subida, en algunos tramos con fuerte pendiente.
De Honto al albergue Orisson. A la salida tomamos un atajo a mano izquierda que, a pesar del fuerte repecho, nos ahorra una gran curva de la carretera. Accedemos a esta poco después y la seguimos unos quince minutos hasta el albergue Orisson.
Del albergue Orisson al collado de Bentartea. Continuamos por la misma carretera, sin apenas circulación y rodeados de un plácido paisaje de prados alpinos. Cuatro kilómetros más adelante vemos a mano izquierda, si la niebla no lo impide, la Virgen de Biakorri, que descansa sobre una roca.
5,2 Pista a Arnéguy. La dejamos a mano derecha (la podemos seguir si queremos enlazar con la variante de Valcarlos). Nosotros continuamos recto por la misma carretera.
2,0 Dejamos la carretera. Seguimos un camino a mano derecha y pasamos junto a la cruz de Urdanarre.
1,4 Collada de Bentartea.
Del collado de Bentartea el collado de Lepoeder. Dejamos a la izquierda la fuente de Roldán y continuamos por la pista, a través de un hayedo, que discurre en paralelo a la verja de alambre (límite fronterizo) hasta el mojón de piedra que señala la entrada a Navarra. Por la derecha tomamos la pista que recorre la vertiente norte del Txangoa y del Menditxipi hasta el collado de Lepoeder. Si la visibilidad es buena ya podemos ver el minúsculo núcleo de Roncesvalles.
Del collado de Lepoeder a Roncesvalles. Tenemos dos itinerarios posibles para bajar a Roncesvalles. El primero, el más directo, circula por un fuerte descenso a través de un impresionante hayedo siguiendo las marcas de GR (ojo si hay niebla, pues no es difícil perderse). El segundo se desvía por el Alto de Ibañeta. Si seguimos la primera opción, desde el collado de Lepoeder, debemos bajar por la derecha de la carretera y tomar, a continuación, el camino que sale a la izquierda, cruzando la misma carretera pocos metros más adelante. Para la segunda opción, tanto podemos seguir la carretera como ir directamente por el camino que baja por la derecha de la carretera, hasta el Alto de Ibañeta (monumento a Roldán y ermita), desde donde ya completamos la bajada siguiendo un camino por la izquierda de la nacional.
Roncesvalles. El pueblo debe su propia existencia al hecho jacobeo y, junto con O Cebreiro, es uno de los lugares más antiguos de asistencia al peregrino. Este valle fue testigo de la batalla en que las tropas francesas de Carlomagno, dirigidas por Roldán, fueron derrotadas por una agrupación de pueblos vascones, en el año 778. En el ámbito turístico destaca la iglesia Colegial (siglo XIII), gótica, construida por el rey Sancho el Fuerte, en la que se conserva la talla escultórica de Nuestra Señora de Roncesvalles (siglo XIII). Adjunto al claustro encontramos el Panteón Real (siglo XIII), donde descansan los restos del rey Sancho y su esposa Clemencia de Tolosa. También son interesantes el museo de la Colegiata, la capilla de Santiago (siglo XIII) y la capilla del Santo Espíritu (siglo XII), el edificio más antiguo de Roncesvalles. La secular misa de bendición del peregrino (en varios idiomas), se celebra cada día a las 8 de la tarde (a las 6 los sábados y festivos, y a las 7 los sábados y festivos de julio y agosto).