Si empezamos en Sebrayo (y no en Villaviciosa) y terminamos en el centro de Gijón (y no en el camping Deva), afrontaremos hoy una de las etapas más dura, si no la más, del Camino del Norte. Por otra parte, al mar ni lo olemos.
Villaviciosa cuenta, por supuesto, con todos los servicios, pero a partir de ahí y hasta Peón no hay bares ni restaurantes.
Hoy encontramos la "Gran Bifurcación" en la aldea de Casquita, perfectamente señalizada en un mojón con dos vieiras: de frente, hacia Gijón y Ribadeo por la costa; a la izquierda, hacia Oviedo y Lugo por el interior.
La inmensa mayoría de los peregrinos que van a Oviedo continúan luego por el Camino Primitivo. Es lo más lógico. Pero siempre hay excepciones; en este caso los que deciden regresar a la ansiada costa del Camino del Norte haciendo la etapa (señalizada) de Oviedo a Avilés.
Los que en Casquita seguimos hacia Gijón nos aguardan dos subidas: la primera, tremenda, al Alto de la Cruz; la segunda, más comedida, al collado del Infanzón.
En algunos tramos de esta etapa, a la señalización del Camino del Norte se le superpone la señalización del camino de peregrinación al Santuario de Covadonga, que va en sentido inverso al nuestro; por increíble que parezca está hecha con... ¡Flechas amarillas!
En Peón hay el bar-restaurante campestre Casa Pepito, a pie de camino; abren a las 12:00 (a las 11:00 viernes y festivos). Buen trato a los peregrinos. Un buen lugar para reponer fuerzas.
El albergue de peregrinos municipal de Gijón se encuentra en el camping Deva, a pie de camino y a 6,8 km del centro de Gijón. Es un lugar agradable con una excelente relación calidad-precio. Hay enlace de autobús entre el camping y Gijón.
La entrada a Gijón es un galimatías, a través de un sinfín de barrios residenciales y, por si fuera poco, con una señalización deficiente (al menos, así era en 2011). Una posibilidad más directa es seguir la N-632 y, a la altura de una rotonda (sobre el río Piles) continuar recto por la carretera de Villaviciosa en dirección al centro.
En el ámbito cultural empezamos la etapa con la visita a la iglesia de Santa María de la Oliva, el monumento más destacado de Villaviciosa, y a la salida de dicha localidad vemos a mano izquierda (a 100 metros) la iglesia de San Juan de Amandi. En Gijón el interés se centra especialmente en el casco antiguo (barrio de Cimadevilla), donde se concentran sus principales atractivos turísticos, como la Plaza Mayor y la iglesia de San Pedro.
Escultura Elogio del Horizonte, Gijón
De Sebrayo a Villaviciosa. Salimos de Sebrayo continuando por la misma carretera local por la cual llegamos. A menos de un kilómetro, por la izquierda, volvemos a cruzar por abajo la autovía A-8, continuando a la derecha en paralelo a ésta y en ascenso. A medio kilómetro, en una bifurcación, seguimos a la izquierda y, medio kilómetro más adelante, tomamos un sendero a mano derecha. Después volvemos a salir a la misma pista (con la autovía a mano derecha), llegamos a una rotonda de acceso a la autovía y seguimos 600 metros de frente hasta cruzar por un puente dicha autovía. Poco después desembocamos en la N-632 y la seguimos por la izquierda para entrar en Villaviciosa (todos los servicios), cruzando una vez más la autovía.
Villaviciosa. Ciudad de poco más de seis mil habitantes y capital de concejo homónimo. Su monumento más importante, en el mismo casco antiguo, es la iglesia de Santa María de la Oliva (siglo XIII), que fusiona el estilo románico tardío con elementos góticos. En cuanto a la arquitectura civil, y también dentro del casco antiguo, encontramos numerosas casonas datadas entre los siglos XV y XVIII, declaradas conjunto Histórico Artístico, entre las cuales destaca la casa de Hevia y la casona de Valdés. El edificio del Ayuntamiento data de la primera década del siglo XX.
De Villaviciosa a Casquita. Por delante de la iglesia de Santa María de la Oliva seguimos hasta el final la calle Cabanilles, continuando por la derecha la carretera AS-255. Poco después tomamos por la derecha el paseo de un parque junto a la ría de Villaviciosa, para regresar más adelante a la misma carretera AS-255. A medio kilómetro (en una calle a mano izquierda vemos la iglesia de San Juan de Amandi), delante de la sidrería La Regatina, nos desviamos por una calle a la derecha. Poco después desembocamos en la carretera AS-267, la seguimos a la izquierda 200 metros y tomamos a la derecha la carretera VV-10 dirección Grases. A menos de un kilómetro llegamos a la aldea de Casquita (sin servicios), donde encontramos, bien señalizada, la bifurcación más importante del Camino del Norte. Para Oviedo, a la izquierda, y para Gijón, recto.
Iglesia de San Juan de Amandi. Se encuentra a 100 metros del camino; en una calle a mano izquierda a la salida de Villaviciosa, visible y bien señalizado. Se trata de uno de los templos de estilo románico tardío, del siglo XIII, mejor conservados de Asturias. El pórtico data del siglo XVII.
De Casquita a Peón. Nosotros seguimos la misma carretera, en dirección a Gijón. A 400 metros la dejamos para tomar una pista de tierra a mano izquierda, que avanza un largo tramo cerca del río Valdediós. Finalmente salimos a la altura de la autovía A-64, que poco después cruzamos por la derecha bajo un viaducto. Seguimos la pista de asfalto hasta alcanzar la autovía A-8, que también cruzamos, esta vez por un paso superior, y, 700 metros después, tomamos a la izquierda la carretera VV-9 en dirección a Peón, iniciando el ascenso al Alto de la Cruz. A 400 metros nos desviamos a la izquierda por una pista y, enseguida, tomamos a la derecha un camino en fuerte ascenso. Más adelante desembocamos en la carretera VV-8, que seguimos a la izquierda hasta alcanzar el Alto de la Cruz, a 436 metros de altitud. Continuamos por la misma carretera, ahora en bajada, a lo largo de algo más de un kilómetro, hasta dejarla por una pista de tierra a la izquierda. Aquí debemos prestar mucha atención a la señalización, pues hay otro desvío a la izquierda que es fácil saltarlo. Luego ya cruzamos por arriba la autovía A-8 y salimos de nuevo a la carretera VV-8. La seguimos por la izquierda hasta el bar-restaurante Casa Pepito, ya en Peón.
De Peón a Gijón. Seguimos en la misma dirección, tomando la carretera AS-331 hacia el Alto del Infanzón. Poco después tomamos una pista de tierra a mano derecha, que seguimos en un largo tramo en ascenso. Finalmente salimos a una pequeña pista asfaltada, que por la izquierda nos lleva a la carretera AS-331. Por esta llegamos al collado de El Curbiellu. Proseguimos en descenso por la misma carretera y, poco después de un hotel (con bar-restaurante), tomamos a la derecha una pista de tierra en bajada. Cruzamos una carretera y a 200 metros tomamos una pista asfaltada a la izquierda. Salvamos por arriba la autovía A-8, poco después cruzamos la AS-331 y en descenso llegamos al camping Deva (albergue municipal). A partir de aquí la entrada más directa a Gijón es seguir la N-632 y, a la altura de una rotonda (sobre el río Piles) continuar recto por la carretera de Villaviciosa en dirección al centro. Si seguimos el camino oficial cruzaremos un sinfín de barrios residenciales (Cabueñes, Candanal, Somió...) a través de una tupida red de pista y calles, en las que debemos estar atentos a la no siempre clara señalización.
Gijón. Con 275 mil habitantes es la ciudad más poblada de Asturias, pero no su capital. La industria del carbón, la siderurgia y el puerto, fueron los motores del rápido crecimiento económico y demográfico que experimentó la ciudad en los primeros tres cuartos del siglo XX. Después, la crisis industrial obligó a diversificar la economía incluyendo otros sectores, como el turismo y la enseñanza universitaria. Hoy en día, sus habitantes disfrutan de buenas y grandes playas urbanas, llenas a rebosar durante la temporada de verano, y de un gran puerto deportivo. En el ámbito cultural, los principales monumentos y lugares de interés están concentrados en el pequeño casco antiguo, en el barrio de Cimadevilla, y son: la plaza Mayor; la preciosa iglesia de San Pedro, del siglo XV, pero reconstruida después de la Guerra Civil; el Palacio de Revillagigedo, del siglo XVIII; la basílica de San Juan Bautista, del siglo XVIII; y, por último, la casa-museo de Jovellanos, del siglo XVI. En la cima de la pequeña colina donde se asienta el barrio de Cimadevilla encontramos la obra "Elogio del Horizonte" (1990), del escultor vasco Eduardo Chillida.