Castro-Urdiales
Después del exceso metropolitano de la etapa anterior, hoy el caminante se reencuentra con el deseado sosiego de los espacios rurales. Salimos de Portugalete por la parte alta, siguiendo la avenida de Carlos VII y la carretera de Ortuella. A poco más de un kilómetro tomamos a la derecha un bidegorri (literalmente "camino rojo"), muy frecuentado por ciclistas y caminantes, y que seguiremos a lo largo de diez kilómetros. Es una infraestructura muy bien diseñada que cuenta incluso con áreas de descanso. El único inconveniente es algún tramo en obras, pero que cuenta con señalización alternativa. Cruzamos por debajo la autovía A-8, bordeamos las poblaciones de Nocedo y Gallarta, volvemos a cruzar por debajo la A-8 y llegamos a Zierbana, con la bonita playa de La Arena, donde acaba el bidegorri. En el otro extremo de la playa está el pequeño pueblo de Pobeña, en el cual no entramos (excepto si vamos a su albergue).
Dejamos Pobeña a mano izquierda y subimos, por la derecha, unas escaleras que nos llevan a un camino (plataforma de un antiguo ferrocarril minero hoy reconvertida en vía verde) que bordea el litoral. Es el tramo más bonito de la etapa de hoy, un balcón al mar que nos ofrece dilatadas vistas sobre la costa; es el tipo de paisaje y de camino que todo el mundo sueña cuando habla del Camino de Norte. Más adelante, después de pasar un parking con una zona de picnic, llegamos a una carretera local que seguimos a mano derecha. Un kilómetro después entramos en la Comunidad Autónoma de Cantabria, pasamos un pequeño túnel, cruzamos por debajo la autopista A-8 y 250 metros más adelante, por la derecha, bajamos a Ontón. A la salida de Ontón, justo donde el camino toma contacto con la carretera N-634, hoy en día sin mucho tráfico, se nos presentan dos posibilidades bien distintas para llegar a Castro Urdiales, que son: seguir el camino oficial (son 16 km y pasa por Baltezana, Otañes y Santullán), que da un rodeo considerable, pero evita el asfalto; o bien seguir el sentido común e ir a Castro por la N-634 (son 8 km). Casi todo el mundo, claro está, toma la segunda opción, aunque caminar por el arcén de la nacional es bastante monótono, y la autovía A-8 es una constante e incómoda compañía. Siguiendo la nacional pasamos por el pueblo de Mioño y, en la bajada a Castro, disfrutamos de unas bonitas vistas sobre la costa. Si queremos ir al albergue de Castro Urdiales debemos tener en cuenta que se encuentra a la salida, o sea, que tenemos que cruzar toda la población a lo largo de tres kilómetros.