Portugalete y el Puente Colgante
Digan lo que digan las flechas amarillas, la mejor opción para esta corta etapa, según los mismos bilbaínos, es seguir la ría del Nervión por el lado derecha hasta el Puente Colgante, ya en Portugalete. Además, este camino es una clase magistral sobre el declive que en las últimas décadas ha sufrido la industria pesada, instalada al otro lado de la ría. Si decidimos realizar la etapa según esta propuesta, de 12,4 km, debemos tener presente tres consideraciones. La primera es que quince minutos después de pasar por delante del inconfundible museo Guggenheim (que está al otro lado de la ría), y justo pasada la Universidad de Deusto, lo más aconsejable es girar a la derecha y, a la altura de una rotonda, seguir la larguísima avenida Lehendakari Aguirre hasta el final, donde por la izquierda volvemos al lado de la ría. La segunda consideración es que hay un tramo de 800 metros, que se supera en diez minutos, en el cual la carretera al lado de la ría casi no tiene arcén y, por lo tanto, debemos caminar con precaución, aunque al ser la carretera recta la visibilidad es buena. Y la tercera y última, es que una vez hemos llegado al extraordinario Puente Colgante tenemos que cruzar la ría por la barquilla que cuelga de éste (30 céntimos/persona), la cual ya nos dejará en el mismo centro de la bonita localidad de Portugalete. Aquéllos que prefieran seguir lo que, hoy en día, es el trazado oficial (son 6 km más y un desnivel acumulado, sumando subidas y bajadas, de 500 metros), deben salir de Bilbao por la calle Autonomía, y seguir la carretera BI-636 para cruzar por un puente la autopista A-8; pasarán por Cruces, Barakaldo y Sestao antes de llegar a Portugalete.