San Sebastián
A continuación presentamos una lista, no exhaustiva, de los 25 monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en el Camino del Norte. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:
La ciudad de Irún. En esta histórica ciudad fronteriza empieza el Camino de Norte, que como la mayoría de los Caminos de Santiago, proviene de Francia. Y lo hace, simbólicamente, en el antiguo Puente de Santiago, que une a Hendaya e Irún sobre el río Bidasoa. Los dos elementos arquitectónicos destacados de la población, y que se encuentran en el mismo trayecto urbano del camino, son: la voluminosa iglesia del Juncal (siglo XVI), de estilo de base gótico y portada barroca, en la calle de Santiago; y el bonito edificio del Ayuntamiento (siglo XVIII), de estilo barroco, en la plaza de San Juan.
El barrio de Pasajes de San Juan. Es el barrio más bonito del pueblo de Pasajes, separado del resto de la localidad por la ría de Pasajes. Pasajes de San Juan es una pequeña villa marinera de preciosa estampa costumbrista, cerca de la ría, configurada por estrechas calles empedradas con grandes casas, y palacetes con balcones de madera coloridos y floreados. Destaca la casa donde vivió, en el año 1841, el ilustre escritor francés Victor Hugo, y que actualmente es la sede de la oficina de turismo.
La ciudad de San Sebastián. Es el destino turístico más importante de toda la cornisa cantábrica. Es una ciudad cosmopolita, con importantes festivales culturales (como los de cine y jazz), con varios restaurantes de prestigio mundial, y con una alta calidad de vida. Viven 185 mil almas y es la capital de la provincia de Guipúzcoa. En la parte moderna presenta una arquitectura elitista de aire afrancesado, que le da caché y la convierte en una de las ciudades más caras del Estado. Es una delicia pasear por la gran playa de la Concha, el espacio de ocio más importante, así como por el Ensanche y por el casco antiguo. Con respecto a los monumentos más relevantes cabe destacar: la barroca basílica de Santa María (siglo XVIII), en el casco antiguo; el edificio del Ayuntamiento (finales del siglo XIX), en la bahía de la Concha; el moderno palacio de congresos Kursaal, del arquitecto Rafael Moneo, a pie de camino en la entrada (avenida Zurriola); y, finalmente, el conjunto escultórico Peine del Viento, de Eduardo Chillida, al final de la bahía de la Concha y a los pies del Monte Igueldo.
La ciudad de Zarautz. Ciudad turística y residencial, con una aburguesada arquitectura tanto por lo que respecta a los palacetes tradicionales como a las edificaciones más modernas. A destacar, sin duda, la extensa playa y el espléndido paseo marítimo. En el casco antiguo sobresale el conjunto monumental de Santa María la Real, constituido por la iglesia (siglos XV-XVI), de estilo gótico, la Torre de Zarautz (siglo XV), la edificación más antigua que se conserva de la villa y actual Museo de Arte e Historia, y unos yacimientos arqueológicos que van del siglo V aC al siglo XVI dC. Zarautz también es conocida por otras cuestiones más mundanas, como son el deporte del surf y el restaurante de lujo que hay a pie de playa (y delante del albergue) del televisivo cocinero Karlos Arguiñano.
El pueblo de Getaria. Getaria es una pequeña y pintoresca villa marinera. En el ámbito monumental destaca la iglesia de San Salvador (siglos XV-XVII), de estilo gótico, uno de los santuarios más antiguos de Guipúzcoa. Esta iglesia acoge el sepulcro del ilustre marinero Juan Sebastián Elcano, hijo de la villa nacido el año 1476, y el primero humano en dar la vuelta al mundo en barco. En el ámbito geográfico cabe destacar, delante de la población, el Monte de San Antón, una pequeña isla unida artificialmente a la villa y conocida como el Ratón de Getaria por la semblanza que de lejos tiene con el simpático animal.
El monasterio de Zenarruza. Se levanta a la vertiente septentrional del monte Oiz (1.025 m), a poco más de un kilómetro de la pequeña aldea de Bolibar. Fundado en el siglo XI, del conjunto se conserva en buen estado la iglesia (siglo XV), de estilo gótico, y el bonito claustro (siglo XVI), de estilo plateresco y único de estas características en Vizcaya. Desde 1988 reside una orden monástica cisterciense que conserva la tradición de ofrecer techo a los peregrinos, en caso de necesidad, en una pequeña sala con cuatro literas, que no es un albergue propiamente dicho.
La ciudad de Gernika. La historia de la ciudad está marcada dramáticamente por el bombardeo de la aviación alemana que en el año 1937, en plena Guerra Civil, la destruyó en gran parte. Este hecho siempre permanecerá en la memoria colectiva gracias al célebre cuadro Gernika de Picasso. Un edificio que no resultó afectado por el bombardeo fue la Casa de Juntas, de gran fuerza simbólica en el País Vasco, y en la cual se conserva el roble monumental (el actual se plantó en el año 2004) bajo el cual se celebraban las juntas del Señorío de Vizcaya. Bajo este árbol es donde jura el cargo, hoy en día, el Lehendakari. Otra de las edificaciones que no resultó afectada por las bombas es la iglesia de Santa María (siglos XV-XVIII), también en la parte alta de la ciudad y cerca de la Casa de Juntas.
La ciudad de Bilbao. Con 350 mil habitantes y casi un millón su área metropolitana, Bilbao, capital de la provincia de Vizcaya, es la ciudad más grande del País Vasco y también de nuestro Camino del Norte. La industria pesada, sobre todo la siderúrgica, fue desde finales del siglo XIX hasta los años 70 del siglo pasado el principal motor del crecimiento económico y demográfico de la ciudad. La dolorosa reconversión industrial de los años 80 y 90 ha impulsado a Bilbao a transformarse en una ciudad turística y de servicios, con el Museo Guggenheim y el moderno Metro de Bilbao como los dos pilares fundamentales en este proceso. Con respecto a los monumentos históricos destaca, en el casco antiguo, la catedral de Santiago (siglos XIX-XVI), de estilo gótico y la única catedral del Estado (además, claro está, de la catedral de Santiago de Compostela) dedicada al apóstol. También es interesante la basílica de Nuestra Señora de Begoña, de los siglos XVI-XVII y con importantes reformas posteriores, en la parte alta y a pie de camino en la entrada de la ciudad. El casco antiguo, configurado en el siglo XVII, es conocido como "Las Siete Calles".
El Puente de Vizcaya. Denominado popularmente "Puente Colgante", o bien "Puente Colgante de Portugalete", es un puente sobre la ría del Nervión que une, con una barquilla pendular transbordadora, Getxo y Portugalete. Inaugurado en el año 1893, fue el primer puente transbordador del mundo con estructura de hierro, y actualmente es el único de estas características que sigue en funcionamiento. Es de una gran belleza plástica, con cuatro torres de hierro de 61 metros de altura (dos en cada orilla) unidas por un travesaño de 160 metros de longitud a 40 metros sobre el nivel del agua. Unos ascensores permiten acceder a la pasarela, desde la cual se disfruta de unas impresionantes vistas del entorno. El puente está considerado un símbolo de la revolución industrial en el País Vasco, y fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
La ciudad de Castro Urdiales. Bonita villa marinera, con una rica historia que se remonta a una fortificación romana. Posteriormente, en la edad media, su puerto fue uno de los más relevantes con respecto al tráfico comercial, como testifica el hecho de que fuera una de las Cuatro Villas del Mar (agrupación, en el medievo, de los cuatro puertos más importantes de Cantabria). De esta época es el conjunto monumental de Castro Urdiales, en el cual destaca la magnífica iglesia de Santa María (siglos XIII-XV), de estilo gótico, y a su lado el castillo-faro de Santa Ana (siglos XIII-XIV), la ermita de Santa Ana y el puente medieval. El turismo, en detrimento de las actividades de pesca y comerciales vinculadas al puerto, se ha convertido en los últimos años en el motor económico de la localidad.
La ciudad de Laredo. Otra histórica villa marinera que también pertenecía a las Cuatro Villas del Mar, hecho que avala la importancia de su puerto en la edad media. En las últimas décadas se ha convertido en un noble centro turístico y residencial, con bonitas casas solariegas blasonadas. En el conjunto monumental de la Puebla Vieja, en la parte antigua de Laredo, se agrupan en torno a la iglesia gótica de Santa María de la Asunción (siglos XIII-XVII) edificaciones y vestigios medievales de gran valor. Además de la iglesia principal, destacan la iglesia de San Francisco (siglo XVI), el edificio del Ayuntamiento (siglo XVII), la casa-palacio de Zarautz, la casa de Hernando Alvarado, la casa de la Hoz y la casa-torre de los Gutiérrez de Rada, todas ellas construidas entre los siglos XV y XVIII. El crecimiento urbanístico en los últimos años, impulsado por la construcción de segundas residencias, ha sido feroz.
La ciudad de Santander. Capital de la comunidad autónoma de Cantabria, con un cuarto de millón de habitantes, Santander es una de las ciudades más interesantes de la costa cantábrica y merece una visita detallada. También pertenecía a las Cuatro Villas del Mar. En el centro, cerca de donde se encuentra el albergue, podemos visitar la catedral de Nuestra Señora de la Asunción (siglos XIII-XVII), de base gótica pero sometida a una profunda reforma en los años 80, y en la cual destaca la románica iglesia inferior. A media hora a pie del centro (bien comunicado en autobús), podemos acercarnos a las famosas playas del Sardinero, una zona de ocio y turística donde destaca el Gran Casino (1916). Cerca del Sardinero, en la cima de un pequeño promontorio al lado del mar, está posiblemente el monumento más interesante de la ciudad, el exuberante Palacio de la Magdalena (inicios del siglo XX), una gran palacio con influencias arquitectónicas británicas, regalo de la ciudad de Salamanca (pagado por suscripción popular) a la familia real. Hoy en día, en dicho palacio se celebran congresos y acontecimientos similares.
El pueblo de Santillana del Mar. Pequeña villa con un gran atractivo turístico por su belleza y monumentalidad. A pesar de su nombre, el mar está a más de tres kilómetros de la localidad. Pasear por sus viejas calles empedradas, con bonitas y antiguas casonas, es retroceder unos cuantos siglos en la rueda de la historia. Pero la joya de la corona es la colegiata románica de Santa Juliana (siglo XII), construida sobre un primitivo templo del siglo IX o X que fue el origen de la población, y en la cual destaca el extraordinario claustro con columnas adornadas de soberbios capiteles. Un lugar sugerente. Por otro lado, a poco más de un kilómetro del pueblo se encuentra la Cueva de Altamira (alejada del camino), que conserva las pinturas de arte rupestre del paleolítico, dentro del paleolítico superior (33.000 aC - 9.000 aC), más importantes del mundo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1985. Hoy en día las visitas a la cueva están extraordinariamente restringidas, pero se puede visitar el Museo de Altimira, que reproduce e interpreta las mencionadas pinturas.
La iglesia de San Martín de Tours, Cigüenza. Sólida y sobria construcción barroca del siglo XVIII, y uno de los mejores ejemplos de la abundante arquitectura indiana que encontramos en esta zona. Los indianos eran aquéllos que emigraron e hicieron fortuna en Suramérica, y que en muchos casos realizaban generosas donaciones a sus pueblos natales. La iglesia de San Martín de Tours fue construida por orden de Juan Antonio de Tagle Bracho, nacido en Cigüenza y emigrado al Perú.
El pueblo de Comillas. Localidad de residencia y veraneo de numerosos miembros de la realeza, aristocracia y alta sociedad desde los tiempos del rey Alfons XII, a finales del siglo XIX. El rico patrimonio de la localidad está vinculado al retorno de los indianos, sobre todo de Antonio López y López, que el rey Alfons XII otorgó el título de Marqués de Comillas. Antonio López amasó una inmensa fortuna en Cuba, y a su retorno mandó construir las tres edificaciones más destacadas de la villa: la opulenta Universidad Pontificia de Comillas (1890), hoy en desuso; el soberbio palacio de Sobrellano (1878), que fue su residencia; y Villa Quijano (1885), también conocida como el Capricho de Gaudí, porque fue proyectada por el genial arquitecto catalán como extravagante residencia de verano del cuñado del Marqués.
El pueblo de San Vicente de la Barquera. Cuarta y última de las Cuatro Villas del Mar. Localidad vinculada históricamente a las actividades pesqueras y comerciales del puerto, y hoy convertida en una amable villa turística con un valioso patrimonio arquitectónico y natural. Se encuentra emplazada a ambos lados de la ría de San Vicente, y la mayor parte de su término municipal se incluye dentro del Parque Natural de Oyambre. Por lo que respecta al ámbito monumental cabe destacar, bien visible en la cima de un promontorio rocoso, la gran iglesia gótica de Santa María de los Ángeles (siglo XV), y también el Castillo del Rey (siglo XIII), el Hospital de la Concepción (siglos XIV-XVI), antiguo hospital de peregrinos del que sólo se conserva la fachada, y todo el conjunto de la antigua Puebla Vieja.
La ciudad de Llanes. Localidad asturiana con una larga y rica historia, habitada desde el paleolítico (vestigios de pinturas rupestres). En la edad media fue un importante centro administrativo y militar, y en la edad moderna su puerto desarrollaba una intensa actividad pesquera y comercial. También en los siglos XIX y XX Llanes se benefició de las nobles construcciones de los indianos que regresaban de América. Del interesante conjunto monumental de la población destaca la iglesia gótica de Santa María del Concejo (siglos XIII-XV), los vestigios de la muralla medieval (siglo XIII), el Torreón (siglo XIII), actual sede de la oficina de turismo, y el palacio de los Gastañaga (siglos XVII-XIX). Mención aparte merece el original trabajo del artista vasco Agustín Ibarrola, que pintó los cubos de hormigón del rompeolas del puerto. La obra se conoce con el nombre de "Los cubos de la memoria" (2001-2006).
La ciudad de Ribadesella. Las pinturas rupestres de la cueva de Tito Bustillo, cerca de esta bonita villa marinera, certifican un asentamiento paleolítico. En la edad media su actividad económica giraba entorno a los astilleros, la captura del salmón y la caza de ballenas. Hoy en día, el gran estuario de la desembocadura del río Sella separa en dos mitades el pueblo; la parte vieja, con las edificaciones medievales, es la oriental, mientras que la parte moderna, con suntuosas casas modernistas de veraneo de la alta sociedad, es la occidental. De los diversos monumentos de interés que encontramos en la parte vieja cabe destacar, en el ámbito religioso, la iglesia románica de Santa María de Junco (siglo XIII) y la ermita de la Virgen de la Guía (siglo XVI), y en el ámbito civil, el Palacio de Pietro-Cutre (siglo XVI), actual sede del Ayuntamiento.
La ciudad de Gijón. Con 275 mil habitantes es la ciudad más poblada de Asturias, pero no su capital. La industria del carbón, la siderurgia y el puerto, fueron los motores del rápido crecimiento económico y demográfico que experimentó la ciudad en los primeros tres cuartos del siglo XX. Después, la crisis industrial obligó a diversificar la economía incluyendo otros sectores, como el turismo y la enseñanza universitaria. Hoy en día, Gijón disfruta de buenas y grandes playas urbanas, llenas a rebosar durante la temporada de verano, y de un gran puerto deportivo. En el ámbito cultural, los principales monumentos y lugares de interés están concentrados en el pequeño casco antiguo, en el barrio de Cimadevilla, y son la plaza Mayor, la preciosa iglesia de San Pedro (siglo XV, pero reconstruida después de la Guerra Civil), el Palacio de Revillagigedo (siglo XVIII), la basílica de San Juan Bautista (siglo XVIII), y la casa-museo de Jovellanos (siglo XVI). En la cima de la pequeña colina donde se asienta el barrio de Cimadevilla, encontramos una obra del escultor vasco Eduardo Chillida, llamada "Elogio del Horizonte" (1990).
La ciudad de Avilés. Villa de gran importancia en la edad media por el comercio de la sal y la actividad portuaria. La ciudad tiene 85 mil habitantes y, al igual que Gijón, fomentó su crecimiento a finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX en la industria siderúrgica y en la industria del carbón. A inicios de los años 80 era una de las ciudades más contaminadas de Eupora, pero hoy en día, la rehabilitación de las zonas históricas, la regeneración de la ría y los numerosos espacios verdes la han transformado en una de las ciudades más atractivas y agradables de Asturias. De gran interés es el conjunto del casco antiguo, donde destaca la plaza de España, centro neurálgico de la población, el Ayuntamiento (siglo XVIII), el extraordinario palacio de Camposagrado (siglo XVII), el palacio de Valdecarzana (siglo XV), y el palacio de Llano Ponte (siglo XVIII). Por lo que respecta a los edificios religiosos cabe destacar las dos iglesias de Santo Tomás de Cantorbery, en el barrio de Sabugo, la antigua del siglo XIII, y la gran construcción moderna de inicios del siglo XX.
El Castillo de San Martín, Soto del Barco. Imponente edificación emplazada en un enclave estratégico, en la cima de un promontorio en la orilla este del río Nalón, donde éste dibuja un meandro poco antes de morir en el Cantábrico. Se atribuye su construcción, sobre una antigua fortificación romana, a Alfonso III con el objetivo de proteger la costa de las incursiones normandas. Hoy en día es de propiedad privada y no se puede visitar.
La localidad de Luarca. Capital del municipio asturiano de Valdés, Luarca es una histórica villa marinera ubicada en la desembocadura del río Negro. Su bahía natural rodeada de montañas es la imagen característica de la población, con una creciente urbanización adaptada a la difícil orografía. Había contado con un hospital de peregrinos en los siglos XV y XVI. Por lo que se refiere al ámbito monumental cabe destacar: el barrio marinero de Cambaral; la iglesia de Santa Eulalia, del siglo XII y reconstruida el siglo XIX, con valiosos retablos; la ermita de la Virgen Blanca, reconstruida el siglo pasado, emplazada sobre la Atalaya; y, por último, el cementerio, considerado uno de los más bonitos de España, con espléndidos panteones modernistas y con magníficas vistas.
El monasterio de San Salvador, Lourenzá. Fue fundado por el conde Osorio Gutiérrez (conocido como el conde Santo) en el siglo X, donde se recluyó como monje después de la muerte de su esposa. El conjunto monumental consta de la abadía, la iglesia, diversas capillas y dos claustros. Cabe destacar la magnífica fachada barroca de la iglesia (siglo XVIII), y el Museo de Arte Sacro en el que se conserva un sepulcro de mármol del siglo VI único en Europa.
El pueblo de Mondoñedo. En la edad media fue una de las siete capitales de provincia del Reino de Galicia, precedente histórico de la actual comunidad autónoma. Villa natal del escritor Álvaro Cunqueiro, Mondoñedo es toda ella un museo al aire libre y su casco antiguo, con la bonita plaza de España como eje principal, ha sido declarado conjunto histórico-artístico. El monumento más importante es la catedral de Santa María (siglos XII-XVI), de estilo básicamente gótico pero que conserva el primitivo portalón románico (siglo XIII), en la cual destacan: el rosetón de la fachada principal (siglo XIII), el claustro renacentista (siglo XVII) y el importante museo de arte sacro. De las numerosas edificaciones interesantes de la villa, además de la catedral, destacamos el antiguo Ayuntamiento (siglo XVI), el santuario de los Remedios (siglo XVIII) y el seminario de Santa Catalina (siglo XVII).
El monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes. Aunque su origen data del siglo X, el primer gran edificio se construyó en el siglo XII. De aquella época románica se conservan la capilla de la Magdalena y la sala capitular. La iglesia actual es de estilo barroco (siglo XVIII), y su claustro Grande, de tres pisos y más de cien metros de perímetro, data de los siglos XVI-XVIII. En la edad media fue uno de los monasterios más importantes de Galicia. Actualmente conviven monjes benedictinos que disponen de estancias para alojar a los peregrinos.