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Cultura
Noria Monasterio Rueda

Noria del Monasterio de Rueda

Nota: Tramo hasta Fuentes de Ebro. A partir de esta localidad, ver el Camino Catalán por Zaragoza.

Seguidamente presentamos una lista, no exhaustiva, de los monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos en el Camino del Ebro. Hemos escogido 13. Como siempre, la lista la presentamos siguiendo el orden de la marcha:

El Delta del Ebro. El Delta del Ebro es la zona húmeda más extensa de Cataluña y un importante hábitat que acoge diversas especies acuáticas. Está legalmente protegido como Parque Natural, tiene una extensión de más de 7 mil hectáreas, la mayor parte de las cuales están cubiertas por extensos campos de arroz, y las actividades económicas que se desarrollan son básicamente la agricultura, la pesca y, en los últimos años, el turismo. El frágil ecosistema del delta se enfrentará en las próximas décadas a graves amenazas: la primera y más importante es el cambio climático, que según los científicos aumentará el nivel del mar, disminuirá el régimen de lluvias y hará más frecuente los episodios de temperaturas extremas; la segunda, la disminución de los sedimentos que se depositan debido a las numerosas presas que hay río arriba, hecho que ya está provocando la retrocesión del delta y la salinización de las aguas; la tercera, la disminución del caudal a causa de los trasvases y canales de regadío; y, la cuarta y última, la introducción de especies foráneas.

La ciudad de Sant Carles de la Ràpita. Su importante puerto se considera el punto de inicio histórico del Camino del Ebro, pues allí llegaban por mar los peregrinos procedentes de Italia, de Francia y de otros países. Hoy en día Sant Carles de la Ràpita, con 15 mil habitantes, continúa viviendo de cara al mar gracias a su gran puerto pesquero y deportivo, motor económico, junto con el turismo de sol y playa, y a las actividades relacionadas con el Delta del Ebro. El centro vital de la población se encuentra en la bonita plaza rectangular de Carles III, donde está la iglesia parroquial (1941) y diversos edificios neoclásicos en los "Porxes". Sin embargo, el edificio más emblemático de la población es la inacabada Iglesia Nueva (siglo XVIII), en la avenida de Cataluña, de estilo neoclásico.

El puente colgante de Amposta. Es el icono de la ciudad, un puente espectacular formado por una gran estructura de hormigón armado de casi 150 metros de largo sostenida por cables, y dos bonitas pilastras de piedra (una a cada lado) en forma de arcos de triunfo. Fue inaugurado en el año 1921, y supuso una mejora importante en la conexión por carretera entre Cataluña y Valencia. Su construcción se inspiró en el gigantesco puente de Brooklyn de Nova York, quince veces mayor.

La ciudad de Tortosa. Con 35 mil habitantes, es la capital de la comarca del Baix Ebre y la ciudad más grande del valle del Ebro desde Zaragoza. Fue una ciudad íbera, probablemente la mítica ciudad fortificada conocida como Hibera que los romanos y los cartagineses se disputaron durante las Guerras Púnicas. De la larga historia de la ciudad son testimonio numerosos vestigios y monumentos: la catedral gótica de Santa María (siglos XIII-XVIII), el monumento más importante, donde debemos destacar el retablo del altar mayor y la capilla de la Virgen de la Cinta; el impresionante castillo de la Suda, de origen musulmán y emplazado sobre una colina; los restos de las murallas medievales (siglo XIV) y otras fortificaciones de la misma época; los Reales Colegios y la iglesia de Sant Domènec, un conjunto de tres edificaciones renacentistas, y, por último, el convento de Santa Clara (siglo XIII). La ciudad también cuenta con numerosos palacios y edificios de interés que abarcan desde la Edad Media hasta la Edad Contemporánea. Hoy en día el casco antiguo se encuentra bastante degradado, a pesar de que en los últimos años las administraciones han puesto en marcha diversos proyectos de recuperación.

El azud de Xerta. A 2 km de Xerta, desde la Vía Verde, en un punto situado a una cierta altura respecto al Ebro, podemos admirar esta obra de ingeniería hidráulica original del siglo XV (algunos creen que ya existía en la época del dominio musulmán). El azud actual data de la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de una presa construida en diagonal, de casi 400 m, que tiene como función principal el suministro continuo y uniforme de agua del Ebro a los importantes canales de la derecha y la izquierda del río. Incluye una reclusa para la navegación, que hoy día no se utiliza, y una pequeña central hidroeléctrica de construcción reciente, muy polémica por su impacto visual.

La Vía Verde de la Val de Zafán. Es la plataforma, hoy reconvertida en ruta cicloturista, de la antigua vía del ferrocarril que unía La Puebla de Híjar, en la provincia de Teruel, con Tortosa. La idea original del proyecto constructivo era que el tren llegara al importante puerto de Sant Carles de la Ràpita, pero el trazado no se terminó. La línea, proyectada con finalidades comerciales y militares, se construyó entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, y estuvo operativa hasta 1971. Hoy día, la Vía Verde, totalmente acondicionada en la parte catalana y parcialmente en la parte aragonesa, es muy frecuentada los días festivos por ciclistas y caminantes. Es muy cómoda, debido al escaso desnivel, y pasa por lugares de una gran belleza.

El santuario de La Fontcalda. En el valle del río Canaleta, al lado de la Vía Verde, entre los estribos de la sierra de Pàndols y los Puertos de Tortosa, en un lugar bucólico y solitario, está emplazado el santuario de La Fontcalda. La iglesia actual data del siglo XVIII y es de estilo neoclásico. Está documentada la existencia de un santuario anterior del siglo XIV. Al lado del santuario hay un bar-restaurante y una gran zona de picnic, muy concurrida por los lugareños los días festivos. El topónimo de La Fontcalda hace referencia a una fuente de agua caliente cercana, conocida como "Font dels Xorros" y utilizada desde hace siglos por sus propiedades medicinales.

El pueblo de Gandesa. La localidad, de poco más de 3 mil habitantes, es la capital de la comarca de la Terra Alta, una de las comarcas de producción vitivinícola más importantes de Cataluña y que cuenta con denominación de origen propia. Con respecto a los lugares de interés de la población, destacamos: la iglesia de la Asunción, ampliamente reformada en el siglo XVII pero con elementos románicos del edificio original; la Cooperativa Agrícola (1919), bonita construcción modernista; el Palau del Castellà, del siglo XIII y de origen templario, y, finalmente, el Centro de Estudios de la Batalla del Ebro, que retrata la parte más humana y dramática de la gran confrontación de la Guerra Civil.

El pueblo de Batea. Batea es una bonita villa, de poco más de 2 mil habitantes, que conserva en sus calles estrechas y plazas del casco antiguo, embellecidas por portales (de la antigua muralla), arcos, porches y fachadas floreadas, toda la esencia de su pasado medieval. Los mejores ejemplos son la calle Major y la plaza Major. En el ámbito monumental debemos destacar la iglesia de Sant Miquel (siglo XVIII), de estilo barroco y neoclásico, de profusa fachada y con torre ochavada. También merecen un apunte las torres renacentistas de Martí (en las afueras) y de Castellà, y la capilla barroca del Portal (siglo XVII).

El mausoleo romano de Fabara. Se halla en la salida de Fabara, salvado el río Matarraña y sólo a 300 m del camino. Merece la pena visitarlo, aunque no podamos entrar en el recinto cerrado que lo protege (quien desee una visita más detallada, debe recoger las llaves en el Ayuntamiento dentro del horario pertinente y regresar a devolverlas). Se trata de un mausoleo romano del siglo II, uno de los mejores conservados del Estado, que mandaron construir los padres del niño Lucius Aemilius Lupus en su memoria. Un historiador descubrió el mausoleo en el año 1874, que hasta entonces era considerado por los vecinos una construcción sin ningún valor y se utilizaba para las cosas más banales. En el año 1931 fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional.

La ciudad de Caspe. Importante e histórica localidad de 9 mil habitantes. En el año 1412 nueve representantes del Reino de Aragón, Reino de Valencia y Principado de Cataluña, reunidos en Caspe, eligieron a Fernando I de Aragón para suceder a Martín I el Humano, muerto dos años antes sin descendencia, como rey de la Corona de Aragón, evitando así una sangrante confrontación. Es el Compromiso de Caspe, el hecho histórico más trascendente de la ciudad. Con respecto al ámbito monumental, Caspe presenta un importante patrimonio histórico y artístico, donde sobresale al conjunto colegial de Santa María la Mayor (siglos XII-XVIII), sede del Compromiso (en el castillo) y el monumento más importante de la ciudad. También merecen una mención la ermita románica de Santa María de Horta (siglo XII), que vemos en la entrada por el camino, la moderna Torre de Salamanca (siglo XIX), también en la entrada, el mausoleo romano de Miralpeix (siglo II), al lado de la colegiata, y, en la plaza Mayor, el palacio Piazuelo Barberán (siglo XVII), de estilo barroco, y el edificio del Ayuntamiento (siglo XIX), de estilo neoclásico.

El pueblo de Escatrón. Lo primero que sorprende de Escatrón, bonita localidad de poco más de mil habitantes, es la enorme central térmica instalada en un meandro del Ebro, a 1 km del pueblo. Como es natural, la economía del pueblo ha estado muy vinculada a la central desde su construcción en los años 50, pero, afortunadamente, los graves problemas ambientales de sus inicios se han solventado al convertirse en una central de ciclo combinado que utiliza gas natural. Por lo que se refiere al ámbito cultural dentro de la localidad, destacamos: la iglesia barroca de la Asunción (siglo XVII), con un extraordinario retablo de alabastro del siglo XVII; la ermita de Santa Aguedica (siglo XVII), emplazada en la cima de una pequeña colina, con una elegante torre, y, por último, el convento y la iglesia de San Javier (siglo XVIII), en un estado general muy deteriorado, pero que conserva las dos interesantes torres gemelas.

El Monasterio de Rueda. Es una de las joyas culturales del Camino del Ebro. Fundado a inicios del siglo XIII por monjes cistercienses, fue unos de los monasterios más importantes del Reino de Aragón. A mediados del siglo XIX, con la desamortización, cayó en una etapa de decadencia y destrucción que casi no deja nada en pie. A finales del siglo pasado el gobierno de Aragón puso en marcha, con una inversión millonaria, un ambicioso plan de restauración, en buena parte ya ejecutado. Hoy día se realizan visitas guiadas y, además, tiene un hostal de lujo. Del conjunto monumental, la parte más interesante es, por su originalidad, la réplica del sistema hidráulico junto al Ebro construido en el siglo XIII, que suministraba abundante agua corriente al monasterio a través de una gran noria, de 16 m de diámetro, y un acueducto gótico. Se trata de una obra de ingeniería admirable y de gran belleza plástica, y que además da nombre al conjunto monástico.



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