Macizo del Aubrac
El Camino de Le Puy es la extensión natural del Camino Francés pero que, al discurrir por tierras galas, presenta unas connotaciones sensiblemente diferentes. En los apartados anteriores ya hemos comentado algunas características propias de los caminos de Santiago en Francia. Ahora vamos a completar la lista, aunque algunas de estas peculiaridades son conocidas para cualquier persona que haya hecho turismo en el país vecino. Pues bien, estas características son:
Reserva previa de plaza en el albergue. Lo más conveniente, al menos en este caso, es aplicar la máxima que dice 'allí donde fueres haz lo que vieres'. Merece la pena acostumbrarse a hacer reserva de plaza en los albergues, aunque se llame el mismo día por la mañana o al mediodía. Todos aquéllos que consideren que reservar plaza en los albergues no forma parte del espíritu de una peregrinación y estén dispuestos a llevar hasta el final sus principios, deben tener presente que muy posiblemente alguna noche no encontrarán lugar con techo donde cobijarse, y, por lo tanto, deben estar preparados para dormir, como se dice en Francia, a la belle étoile ('a la bonita estrella'. De hecho, hacer vivac es bastante habitual en Francia). También puede acontecer que un numeroso grupo de senderismo organizado tenga reservadas todas las plazas de uno o varios albergues de una misma localidad con semanas de antelación y, consecuentemente, que un pobre peregrino (cómo fue el caso del autor de este escrito), pese a intentar hacer la reserva, acabe encontrándose más colgado que un fuet de Vic...
El idioma. En el Camino de Le Puy el francés y el inglés son las dos lenguas que más se usan. También es habitual coincidir con personas, caminantes y autóctonos, que hablan español, con más frecuencia conforme el camino se acerca al Pirineo. Por un lado, la mayor parte de los encargados de los bares, tiendas y restaurantes de los pueblos pequeños de zonas rurales, por donde mayoritariamente transcurre el camino, sólo hablan francés. Por otro lado, entre los peregrinos se dan todos los casos, pero es habitual utilizar el inglés, dado que es una lengua que los alemanes, los centroeuropeos y los franceses (sobre todo los jóvenes) dominan muy bien. Aquéllos que no sepan ni francés ni inglés no tendrán problemas básicos, relacionados con dormir o comer, pero sí deberán asumir un cierto aislamiento por las dificultades de comunicación con los demás peregrinos. Y para aquéllos que no sepan francés un buen consejo es aprender de memoria frases hechas que puedan ser útiles, y conocer y saber pronunciar las palabras más habituales. Por último recordar que los franceses, como es normal, tienen una gran estima por su lengua, y suelen empatizar más con aquellos que hacen un esfuerzo por entenderla y hablarla.
El presupuesto. Caminar en Francia es algo más caro que en España. La principal diferencia está en el precio de los albergues, sensiblemente más caros en el Camino de Le Puy que en el Camino Francés, entre otros motivos porque una buena parte de éstos últimos están subvencionados. Como ocurre con todos los largos caminos a pie, los gastos se pueden inflar o disminuir casi tanto como se quiera. Algunos peregrinos duermen cada día en chambres d'hôtes y no se privan de ir a los mejores restaurantes; otros compran la comida en los supermercados y hacen vivac. Sin embargo, como la mayoría no estamos ni en un extremo ni en el otro, pueden ser útiles algunas sugerencias, como son: aprovechar la cocina disponible para los peregrinos que hay en muchos albergues; evitar las bebidas alcohólicas, como cerveza o vino, cuando comamos de menú, dado que habitualmente no están incluidas en el precio y lo suben bastante; evitar los hoteles y las chambres d'hôtes; probar algún día que haga buen tiempo, junto con otros peregrinos, la placentera experiencia de dormir al raso y, por último, realizar las llamadas de teléfono en las cabinas públicas.
Los horarios. En Francia se come entre las 12 y las 2 del mediodía (como muy tarde), y se cena entre las 7 y las 8,30 de la tarde. De hecho, en los albergues que ofrecen cena hay que estar presente a las 7 o a las 7,30. Las excepciones a estos horarios tan poco habituales en nuestros lares se dan en las ciudades más grandes y turísticas, como Le Puy o Cahors, donde los restaurantes disponen de horarios más amplios. Así mismo, conforme el camino se acerca al Pirineo, estos horarios se tornan algo más flexibles.
La cena y el desayuno en los albergues. Como hemos comentado en el apartado de los albergues, algunos de ellos ofrecen a los caminantes la posibilidad de cenar y/o desayunar. El humilde consejo de esta web es, en estos casos, aceptarlo. El primer motivo es porque en general la comida está bien, tanto en calidad como en cantidad. El segundo es porque sin lugar a dudas en un restaurante será más caro. El tercero es porque en la cena posiblemente probaremos alguna 'exquisitez' gastronómica regional. Y el último motivo, y el de más peso sin duda, es porque las cenas y los desayunos en los albergues son comunitarios, lo que siempre permite disfrutar de un rato agradable en buena compañía y hacer relaciones peregrinas (en el sentido ortodoxo de la palabra...).
Llamadas telefónicas. En Francia, para llamar y recibir llamadas con el móvil debemos tener activo el roaming, un servicio gratuito que debe solicitarse a nuestra operadora. Precaución, de todos modos, con utilizar demasiado el móvil porque, por un lado, la tarifa de las llamadas dependerá de las dos operadoras que intervienen y puede ser muy alta y, por otro lado, porque de las llamadas que se reciben hay que pagar el coste de la operadora francesa, mientras que quien realiza la llamada paga el coste de la operadora española. Por lo tanto, una sugerencia: utilizad el móvil sólo para lo imprescindible. Resulta más económico llamar desde las cabinas públicas que hay, casi sin excepción, en todas las poblaciones. Todas las cabinas funcionan con tarjeta de prepago, que se puede comprar en supermercados y bares, y también en cualquier oficina de la Poste (correos), donde son un poco más baratas. Por último, debemos recordar que el prefijo internacional de Francia es el '0033' o '+33', y el de España es el '0034' o '+34'.
Transporte de mochilas. Es bastante habitual en Francia que los caminos de gran recorrido más importantes dispongan de un servicio privado de transporte de mochilas y/o personas, en colaboración con las gîtes d'étape y algunas chambres d'hôtes. En el Camino de Le Puy algunos caminantes, sobre todo franceses, contratan este servicio y durante la etapa sólo cargan con una pequeña mochila de picnic. Por ejemplo, la empresa Bourricot Express cubre el tramo de Moissac a Burgos, y la empresa La Coquille cubre el tramo de Lectoure a Roncesvalles. La opinión de esta web sobre el hecho de caminar sin mochila se encuentra explicitada en la página de algunos consejos, en el párrafo 'coche de apoyo'.
El ambiente peregrino. A las ocho u ocho y media de la tarde los pueblos quedan desiertos, como si hubiera caído una bomba de neutrones. Muchos pueblos ni siquiera tienen un triste bar donde el peregrino pueda alimentar el alma, y los bares suelen cerrar antes de las nueve, con la excepción de los lugares más turísticos. Además, los peregrinos se levantan muy temprano y la mayoría empieza a andar justo el sol despunta en el horizonte. Consecuentemente, no hay duda que éste es un camino más sobrio que el camino en España, más dado a las calideces de bar y a las largas sobremesas. El contrapunto, no obstante, está en las cenas comunitarias en los albergues, donde se disfruta, cómo no, de aquellos momentos de alegría y comunión que convierten a todos los peregrinos, vengan de donde vengan y hagan lo que hagan, en iguales.
La credencial. Debemos llevar la credencial del peregrino para identificarnos como tales, lo que nos permitirá el acceso a los albergues específicos para peregrinos. Cualquiera de las credenciales que entregan las asociaciones españolas es válida, de la misma manera que también lo son las credenciales en francés de las asociaciones francesas. También entregan la credencial en la catedral de Le Puy al finalizar la misa de bendición del peregrino, que se oficia diariamente a las siete de la mañana.