El paso del río Lot por el pueblo de Espalion
Espacio inmenso y solitario. Cruzar a pie la región volcánica del Aubrac será inolvidable. A la salida de Aumont Aubrac pasamos, discretamente, por debajo de la autopista A-75 (Montpellier - Clermont Ferrand). Continuamos por caminos y pistas sin ninguna dificultad, pasando por la Chaze de Peyre, les Quatre Chemins y Finieyrols. De Finieyrols a Nasbinals el camino es una auténtica delicia: enormes extensiones de pastos, ganado, caminos de trashumancia prehistóricos encajonados entre muros de piedra, y muchas, muchas flores en primavera y mucha, mucha nieve en invierno. A partir de Finieyrols el camino siempre avanza por encima de los 1.100 metros de altitud. Pasamos por Rieutort d'Aubrac (aquí empieza la variante del lago de Saint Andéol, que finaliza en el pueblo de Aubrac), Montgros y Nasbinals, bonito y turístico pueblo con todos los servicios. Los nueve kilómetros que separan los pueblos de Nasbinals y Aubrac son los más espectaculares de todo el Camino de Le Puy. '¿Porque ir a Irlanda si aquí tenemos el Aubrac?', dice la publicidad. Sí, hay una cierta semejanza, pero es como comparar nueces con castañas.
A la salida de Nasbinals el camino gana altitud hasta superar la cota de los 1.400 metros, y después planea. El paisaje es grandioso y fascinante. Y el clima severo: estamos en el territorio habitado más frío de Francia, Alpes incluidos. La niebla y el fuerte viento son habituales, incluso en verano. Al pequeño pueblo de Aubrac (1.300 metros de altitud) llegamos en ligera bajada. Aquí empieza un largo descenso por caminos estrechos y boscosos hasta Saint Chély d'Aubrac (800 metros de altitud), pasando antes por Belvezet. Salimos de Saint Chély en fuerte subida y más adelante cruzamos un precioso bosque de hayas mientras vamos perdiendo altitud. Volvemos a hacer un corta pero dura subida hasta la Rozière y, poco después, por si no hubiera habido suficiente, otra fuerte bajada hasta el bello pueblo de Saint Côme d'Olt (350 metros de altitud), inconfundible por su campanario retorcido, emplazado en el vigoroso y fértil valle del río Lot. Este río, que nace precisamente en el Aubrac, lo iremos encontrando en ocasiones hasta Cahors. Por ahora lo vamos siguiendo, y lo hacemos en el mismo sentido que el curso de sus aguas. El camino, en este tramo, no presenta muchos desniveles (sobre todo si tomamos las variantes que avanzan más cerca del río), y pasa por las bonitas poblaciones de Espalion, Bessuéjols, Verrières, hasta la impresionante llegada a Estaing, un pueblo pegado a un castillo.
Salimos de Estaing siguiendo una carretera secundaria junto al río y, a unos tres kilómetros, abandonamos el río Lot para iniciar una subida dura y larguísima. Afortunadamente, esta subida, en buena parte de asfalto, va suavizándose conforme ganamos altitud. Pasamos por algunas masías y cruzamos por senderos frondosos bosques antes de llegar al pequeño pueblo de Golinhac, un privilegiado balcón sobre el valle del Lot. Seguimos a partir de Golinhac por tranquilas y relajantes pistas, de tierra y asfalto, disfrutando de un agradable paisaje montañoso. Ahora hay pocos desniveles y con tendencia a perder altitud. Pasamos por las aldeas de las Albusquiès y Campagnac antes de llegar al pueblo de Espeyrac. De Espeyrac subimos a Sénergues, una pequeña aldea de la cual salimos en un duro y corto repecho. Más adelante, caminando en llano, pasamos por algunas masías y llegamos a la fuerte bajada por sendero que nos lleva a uno de los pueblos más bonitos del mundo (según los franceses): Conques. La contemplación de la abadía de Saint Foy al final de la bajada es otro de los momentos de éxtasis emocional que nos regala el Camino de Le Puy.