El magnífico claustro de la abadía Saint Pierre, Moissac
El Camino de Le Puy, como ya hemos mencionado, fue el primero y más importante de todos los caminos históricos de Santiago por tierras galas, transitado desde el siglo X por decenas de miles de peregrinos. Como consecuencia, ha acumulado en sus principales lugares de paso un extraordinario patrimonio cultural sólo comparable con el patrimonio de nuestro querido Camino Francés.
Algunos de los pueblos de este camino tienen el privilegio de estar considerados entre los más bonitos de Francia (un des plus beaux villages de France), un calificativo que otorga una entidad privada y que ha adquirido con el tiempo un cierto prestigio. Sólo 149 pueblos tienen este reconocimiento, de los cuales 7 se encuentran en este camino. Podríamos decir que es algo parecido a las 'estrellas Michelin' de los restaurantes pero con referencia a los pueblos...
Al igual que decimos en la página dedicada al Camino Francés, escribir con justicia sobre los aspectos culturales del Camino de Le Puy también requeriría no menos palabras que las contenidas en cinco tomos de la enciclopedia británica. Sin embargo, el objetivo de esta web es ofrecer una visión global del camino; así pues, y siendo plenamente conscientes de dejarnos cosas importantes por decir, presentamos a continuación una lista de los veinticinco monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos a lo largo de este camino. No hemos incluido el pueblo de Saint Jean Pied de Port, dado que ya se trata en la página del Camino Francés. Como siempre, presentamos esta lista siguiendo el orden de la marcha:
La ciudad de Le Puy en Velay. La bonita, singular y sorprendente ciudad de Le Puy transpira jacobeismo por los cuatro costados, como ponen de manifiesto las numerosas referencias medievales al Camino de Santiago que encontramos. La catedral de Notre Dame (siglos XI-XII), de factura románica y con evidentes influencias árabes, se levanta a los pies de la roca Cornielle, una colina de origen volcánico en la cumbre de la cual, aparte de ser un excelente mirador de la ciudad, se alza la monumental estatua de Notre Dame de France (año 1860). A la catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad, se accede a través de una larga escalera de piedra desde la calle des Tables, y en el interior se venera la virgen 'negra' (siglo XVIII). Cada día, a las siete de la mañana, se oficia la misa de bendición del peregrino. El claustro (siglos XI-XII), también básicamente románico pero con influencias diversas, está considerado uno de los más bonitos de Europa. Por otra parte, y emplazada fuera del casco antiguo, con una ubicación que resulta fascinante e imposible, en la cima de una aguja de roca volcánica de casi de cien metros de altura, se alza la iglesia románica de Saint Michel d'Aiguilhe (siglo XI), a la que se puede acceder por unas escaleras empinadas.
La Torre de los Ingleses (Saugues). La Torre de los Ingleses, construida en el siglo XII, es el único vestigio que queda de un antiguo castillo. Mirador excelente, la torre acoge hoy día una exposición permanente que explica los trabajos de antaño vinculados a los bosques.
La iglesia de Nasbinals. En medio del pueblo, la iglesia de Nasbinals (siglos XI-XII), de estilo románico, se presenta como una edificación sobria y poderosa. Su campanario sobresale por encima del pueblo, como un faro que guía a los caminantes en el inmenso océano del Aubrac...
El Puente Viejo y la Cruz del Peregrino de Saint Chély d'Aubrac. A la salida de la población de Saint Chély cruzamos el río Boralde por el Puente Viejo (siglo XIV), gótico, presidido por la Cruz del Peregrino y declarado Patrimonio de la Humanidad.
El pueblo de Saint Côme d'Olt. Es el primero de los siete pueblos del camino que tiene el honor, sin duda merecido, de formar parte de las villas más bonitas de Francia. Emplazado al pie de los contrafuertes del macizo del Aubrac, esta pintoresca aldea fortificada, de callejuelas laberínticas, conserva en buen estado las antiguas edificaciones medievales. La iglesia gótica de Saint Côme y Saint Damien (siglo XVI) es famosa por el curioso techo retorcido del campanario, una fina silueta en forma de espiral, una bonita imagen que se ha convertido en el icono de la población. También merece una visita la Capilla de los Penitentes, construida en los siglos XI-XII para los peregrinos.
El Puente Viejo de Espalion. En el elegante pueblo de Espalion destaca el hermoso Puente Viejo (siglo XI) sobre el río Lot, declarado Patrimonio de la Humanidad.
El pueblo de Estaing. Bellísima aldea medieval a la orilla del Lot, que también forma parte de las más bonitas villas de Francia. La imponente estructura del castillo de Estaing (siglo XV-XVI) sobresale con espectacularidad sobre la aldea, ofreciendo la imagen que la caracteriza. Otro de los monumentos importantes es el puente gótico sobre el río Lot, construido a inicios del siglo XVI, y presidido por una estatua de piedra de François d'Estaing, obispo de Rodez. Finalmente, hay que destacar la iglesia de Saint Fleuret (siglo XV), de ricas vidrieras y que acoge valiosas reliquias, y la capilla de Ouradou (siglo XV).
El pueblo de Conques. Si el Camino de Le Puy está repleto de joyas arquitectónicas, la pequeña población de Conques (emplazada en una concavidad, de ahí el nombre), de sólo trescientos habitantes y profundamente vinculada al Camino de Santiago desde sus orígenes, es la más brillante de todas. Ninguna construcción rompe la armonía del conjunto medieval. Forma parte, con toda justicia, de las más bonitas villas de Francia, y es una referencia internacional con respecto a la arquitectura románica y a la orfebrería medieval. La abadía de Saint Foy (siglos XI-XII), máximo exponente del románico europeo, de una belleza y sobriedad admirables, fue levantada para acoger a los numerosos peregrinos medievales, y todavía hoy su comunidad de monjes sigue ofreciendo hospitalidad a los peregrinos y caminantes. De todo el conjunto debemos destacar el famoso tímpano del Juicio Final, las ricas vidrieras, los vestigios del claustro y, muy especialmente, El Tesoro, la más completa colección de orfebrería religiosa francesa entre los siglos IX y XVI, y donde se encuentra la imagen cubierta de oro y piedras preciosas de Saint Foy. La abadía y el Puente de los Peregrinos (siglo XV) están declarados Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad de Figeac. La ciudad histórica, con callejuelas tortuosas y estrechas, y con un conjunto excepcional de palacios y casas muy bien conservadas, nos habla de lo que había sido, tiempo atrás, una ciudad medieval rica, dinámica y próspera. Hoy día, Figeac ofrece a sus visitantes un rico patrimonio monumental como por ejemplo: el hotel medieval, hoy Museo de la Moneda (siglo XIII); el gran palacio de Balène, hoy hotel (siglo XIV); las iglesias, ambas de base románica, de Notre Dame du Puy y de Saint Sauveur, y la bonita Place des Éscritures, con una obra contemporánea de granito negro que reproduce a gran escala la Piedra de Rosetta. Mención aparte merece el museo Champollion, dedicado al más ilustre hijo de la ciudad, al egiptólogo Jean-François Champollion (1790-1832), que descifró el jeroglífico egipcio al saber interpretar los textos escritos en la Piedra de Rosetta (descubierta en Egipto y que está expuesta en el Museo Británico desde 1802), dando luz al conocimiento de la civilización del antiguo Egipto.
El pueblo de Cajarc. Aunque cerca de Cajarc se han encontrado numerosos vestigios prehistóricos, el origen de la población es una fortificación romana denominada Hébrardie. La agradable población de Cajarc, emplazada a la orilla del caudaloso Lot y en el centro de un circo de acantilados, presenta a los visitantes un casco antiguo de casas medievales bien conservadas, los vestigios del castillo de Hébrardie (ventanas góticas), la capilla des Marinier (siglo XII), y la iglesia, del siglo XIII y con importantes reformas posteriores.
El convento de las Hijas de Jesús (Vaylats). En la pequeña población de Vaylats se alza el enorme convento de las Hijas de Jesús, construido a inicios del siglo XIX, donde las monjas de esta comunidad acogen con afecto a los peregrinos. La iglesia, de estilo románico, presenta un estilizado y curioso campanario en aguja.
La catedral de Saint Étienne (Cahors). La catedral de Saint Étienne, de base románica, fue fundada los siglos XI y XII, y se amplió posteriormente con diferentes fases constructivas hasta el siglo XVII. La edificación presenta un aspecto austero, con una única nave muy ancha de donde sobresalen dos enormes cúpulas de estilo bizantino. También debe destacarse el bonito claustro gótico (siglo XVI).
El puente Valentré (Cahors). Otra de las joyas del camino. Los peregrinos salen de la ciudad de Cahors a través del bellísimo y original puente Valentré (siglo XIV), uno de los principales y mejor conservados puentes medievales de toda Europa. El puente, que salva el río Lot, consta de seis arcos góticos y tres imponentes torres cuadradas, que se elevan cuarenta metros sobre el nivel del agua. La bonita imagen del puente se ha convertido en un icono tanto de la ciudad de Cahors como del Camino de Le Puy.
El pueblo de Lauzerte. El pueblo medieval de Lauzerte, fortificado sobre una colina, también está catalogado como una de las más bonitas villas de Francia. El casco antiguo conserva casas, de piedra blanca, de los siglos XV-XVIII, algunas paredes de las cuales forman parte de la muralla. La iglesia de Saint Barthélemy sólo conserva del edificio primitivo el portalón (siglo XIII) que da a la acogedora plaza porticada de Cornières, centro histórico de la población. Cerca, junto a la antigua muralla, el Jardín del Peregrino escenifica en forma de juego, similar al juego de la oca, la historia y el recorrido iniciático del peregrinaje a Compostela.
La abadía de Saint Pierre (Moissac). Estamos delante de uno de los conjuntos arquitectónicos más extraordinarios y valiosos de Francia. La abadía, uno de los más importantes cenobios de Francia en la edad media, fue fundada en el siglo VII y adscrita a la poderosa orden de Cluny en el siglo XI. El claustro está considerado, por los franceses, el mejor del mundo. Y quizás, esta vez, tienen razón, pues realmente es de una belleza admirable: las arcadas de las galerías descansan sobre columnas de mármol, magníficamente esculpidas, simples y dobles alternativamente excepto en los ángulos y en el centro de cada galería. Tanto el claustro como el tímpano del portalón sur (con una representación del Apocalipsis de San Juan), ambos románicos de inicio del siglo XII, están declarados Patrimonio de la Humanidad.
El pueblo de Auvillar. Emplazado sobre una espuela rocosa junto al río Garona, Auvillar forma parte del selecto grupo de pueblos con la etiqueta de ser una de las villas más bonitas de Francia. El núcleo histórico se encuentra excelentemente conservado, con construcciones que datan de los siglos XVII y XVIII. La plaza principal es triangular, y en el centro hay un mercado circular sobre columnas (inicio del siglo XIX). Otros monumentos notables son la iglesia de Saint Pierre, original del siglo XII pero con importantes reformas posteriores, y la elegante torre del reloj (siglo XVII), por cuya puerta se entra a la ciudad vieja.
La catedral de Saint Gervais (Lectoure). En el centro de la histórica población de Lectoure sobresale la torre del campanario, imponente y sobria, de la catedral de Saint Gervais. La catedral fue construida en el siglo XIII, destruida en tiempos de Luis XI y vuelta a levantar en el siglo XV. En el interior destacan las ricas vidrieras, unos interesantes retablos de los siglos XVIII-XIX y una imagen en mármol blanco de la Virgen María (siglo XVIII).
La colegiata de Saint Pierre (La Romieu). En el pequeño pueblo de La Romieu, vinculado en sus orígenes al Camino de Santiago, se halla la monumental colegiata de Saint Pierre (siglo XIV), de estilo gótico, declarada Patrimonio de la Humanidad. La iglesia está constituida de una sola nave y, de todo el conjunto, destaca el bellísimo claustro.
La catedral de Saint Pierre (Condom). Condom, cuna y capital del armañac (según dicen, el más antiguo aguardiente de Francia), presenta su catedral de Saint Pierre (siglos XV-XVI) como el monumento más significativo. Debemos destacar, por un lado, la única y enorme nave, de estilo gótico, con las bóvedas, el órgano (siglo XVII) y las estatuas de piedra de ángeles y santos, y, por otra lado, el claustro, también de estilo gótico.
El pueblo de Larressingle. Otro de los pueblos que forman parte de las más bonitas villas de Francia. Situado a ochocientos metros de la ruta, el pequeñísimo pueblo medieval de Larressingle es conocido con el nombre de 'la pequeña Carcassona', vista su configuración circular y fortificada. La muralla, del siglo XIII, rodea completamente el pueblo y tan solo tiene una puerta de entrada, con un puente fijo que salva la zanja (en la edad media el puente era levadizo). En el interior se conserva la iglesia románica de Saint Sigismond (siglo XIII).
El pueblo de Montréal du Gers. También está considerado una de las más bonitas villas de Francia. Es una antigua ciudad fortificada, construida en el siglo XIII, y emplazada sobre un antiguo asentamiento romano (quedan importantes vestigios en la cercana colina de Séviac). La gran plaza del centro, con magníficas arcadas de piedra, las pintorescas callejuelas que conservan su aspecto medieval, la imponente iglesia gótica fortificada (siglo XIII) y el edificio del ayuntamiento (siglo XVIII) son los elementos más relevantes de la población.
La catedral de Saint Luperc (Éauze). En el centro del bonito pueblo de Éauze se alza la catedral gótica de Saint Luperc (siglos XV-XVIII), formada de una sola nave longitudinal sostenida con sólidos contrafuertes. Bastante peculiar es la torre octogonal del campanario.
La iglesia de Sainte Quitterie (Aire sur l'Adour). Emplazada a media colina, a la salida de la ciudad de Aire sur l'Adour encontramos la iglesia de Sainte Quitterie (siglos XI-XIV), de base gótica, aunque el coro y la cabecera son de estilo románico, que está declarada Patrimonio de la Humanidad. La cripta acoge un sarcófago de mármol blanco (siglo IV) con la sepultura de la joven y mártir princesa Sainte Quitterie, decapitada al no renegar de su fe católica.
La ermita de Sensacq. Solitaria en el campo raso, poco antes de la población de Pimbo, nos sorprende la sobria ermita románica de Sensacq (siglo XI), dedicada al apóstol Santiago.
Las fortificaciones de Navarenx. Su condición fronteriza y el puente sobre el río Oloron del siglo XIII (el actual data del siglo XVI), que facilita el acceso al Pirineo, convirtió el pueblo de Navarrenx, a lo largo de su historia, en una bastión estratégico que debía defenderse. De los más notables monumentos de la arquitectura militar que han sobrevivido al paso de los siglos debe destacarse la puerta de Saint Antoine y las murallas (siglo XVI), el arsenal (siglo XVII), el polvorín (siglo XVI) y la fuente militar (siglo XVI), que aseguraba el suministro de agua en caso de asedio.