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Camino de Santiago  >  Camino de Le Puy
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Mapa Camino de Le Puy

Mapa Camino Le Puy Santiago


Para ver el mapa con más detalle ir a la página de Mapa de los Caminos de Santiago
Croquis

Distancias Camino de Le Puy
Distancias Camino Le Puy
Introducción

El Camino de Le Puy, también conocido como Vía Podense, Podiense o Podiensis, es el más importante y antiguo de los Caminos de Santiago en Francia. Fue en el año 950 o 951 cuando Godescalc, obispo de Le Puy, acompañado de un numeroso séquito, emprendió el camino hacia la tumba del apóstol encomendándose a la virgen de Notre Dame du Puy. El itinerario seguido por Godescalc es poco conocido, a diferencia del que siguieron las decenas de miles de peregrinos medievales que tomaban como punto de partida, o como importante punto de paso en su camino a Compostela, el gran templo mariano de la catedral de Le Puy. Eran devotos procedentes fundamentalmente del centro de Francia, de Suiza, Alemania, Austria, Polonia y Hungría. La gran cantidad de monumentos que jalonan la ruta y las numerosas leyendas que han sobrevivido al paso de los siglos dan testimonio del esplendor de la peregrinación en la edad media.

En la actualidad el número de peregrinos aumenta año tras año con una progresión espectacular: en el año 2005, más de treinta mil peregrinos partieron de la ciudad de Le Puy hacia Compostela. Así pues, el número de peregrinos que recorren cada año el Camino de Le Puy es muy superior al número de peregrinos que recorren el Camino del Norte o el Camino de la Plata. Y, por supuesto, muy inferior a los que recorren el Camino Francés. Como es normal hoy en día, también en este camino muchos de los peregrinos que inician la marcha en Le Puy dividen el recorrido en tramos de una o dos semanas, con la intención de ir completándolo poco a poco en función de las posibilidades personales. Tampoco falta quien, con dos meses por delante y una buena forma física, no duda en intentar llegar a Santiago de un tirón. Entre éstos últimos, y como es fácil de adivinar, la mayoría son jubilados.

Una buena parte de los peregrinos del Camino de Le Puy son franceses o alemanes y, en menor medida, suizos, austríacos, belgas, holandeses, italianos, canadienses y norteamericanos. Desgraciadamente casi no hay españoles. París es París, pero la Francia rural también es una maravilla que vale la pena conocer...

Antes de acabar la introducción es necesario aclarar tres cuestiones: la primera es que cuando hablamos de Le Puy nos referimos a la ciudad de Le Puy en Velay, que no debemos confundir con otras poblaciones francesas de nombre similar, como el pueblo de Le Puy Notre Dame; la segunda es que por una cuestión práctica los nombres de las poblaciones los escribiremos siempre en francés; la tercera es que en esta web consideramos que el Camino de Le Puy acaba en Saint Jean Pied de Port, donde empieza el Camino Francés. Sobre esto último, al no haber ninguna convención al respecto, igual de lícito sería considerar que donde acaba un camino y empieza el otro es en Roncesvalles.
Regiones y departamentos

El poder político está fuertemente centralizado en Francia y, a diferencia de las comunidades autónomas en España o los länders en Alemania, las regiones son unidades administrativas con escasa autonomía política. Cada una de las regiones, las 22 más las 4 de ultramar, se subdividen en departamentos, unidad administrativa similar a las provincias españolas. En general, los departamentos franceses, en total 96, son más pequeños que las provincias españolas, que son 49.

El Camino de Le Puy pasa por cuatro regiones y ocho departamentos: Auvernia/Auvergne(*) (Alto Loira/Haute-Loire), Languedoc Rosellón/Languedoc-Roussillon (Lozère), Pirineos Centrales/Midi-Pyrénées (Aveyron, Lot, Tarn y Garona/Tarn-et-Garonne, Gers) y Aquitania/Aquitaine (Landas/Landes, Pirineos Atlánticos/Pyrénées-Atlantiques).

(*) nombre español/nombre francés
Poblaciones

A lo largo de los 741 kilómetros el camino pasa por 74 poblaciones con servicios, con una media de una población con servicios cada 10,0 km. Es un buen dato que nos permite afirmar que el Camino de Le Puy está suficientemente provisto de servicios para los peregrinos. En este sentido, es un camino que no presenta excesivas dificultades, aunque, obviamente, no es comparable con el mismo dato (5,6 km) del masificado Camino Francés. Una peculiaridad importante del Camino de Le Puy es que no pasa por ninguna ciudad grande. La más poblada es Cahors, con unos veinticinco mil habitantes. Y la segunda es Le Puy, con poco más de veinte mil habitantes. Tan solo hay otras dos ciudades con más de diez mil habitantes: Figeac y Moissac. Así pues, no hay duda que este es un camino esencialmente rural. Hagamos un breve repaso de las distancias más largas sin posibilidad de avituallamiento, que son: de Vaylats a Cahors (27,6 km); de Lascabanes a Lauzerte (22,8 km), y de Lane Soubiran a Aire sur l'Adour (21,0 km).

Acto seguido adjuntamos un documento con el listado de las poblaciones; las distancias relativas, las distancias acumuladas, los servicios disponibles y las variantes más importantes.

Documento de las localidades del Camino de Le Puy (distancias y servicios)
Albergues

En Francia los albergues para peregrinos se llaman gîtes d'étape. Al igual que en España, cada gîte d'étape tiene sus propias peculiaridades, características y normativas. Algunas son propiedad del ayuntamiento (gîte communal o centros de accueil), otras son privadas, otras son de alguna asociación, etc. Las gîtes d'étape no son, ni mucho menos, exclusivas para los peregrinos; también acogen a los numerosos senderistas (randonneurs) y, en algunos casos, a turistas con el carnet de alberguista. Además de las gîtes d'étape, algunos monasterios o abadías disponen de hospedería acondicionada para acoger a los caminantes, con servicios religiosos y espirituales orientados, ahora sí, a los peregrinos a Compostela. Y por último están los albergues de juventud (Auberges de Jeunesse o Foyers des Jeunes Travailleurs), que también aceptan peregrinos.

En comparación con los albergues españoles del Camino Francés, los albergues franceses son, en general, más pequeños. Hay algunas excepciones, pero el número de plazas suele oscilar entre las 15 y las 35. Los albergues franceses suelen ser limpios y acogedores, y, por supuesto, también son más caros: para dormir el precio oscila entre los 8 y 14 euros, y si añadimos la cena y el desayuno (algunos albergues ofrecen este servicio) el precio sube hasta los 25 o 30 euros. Los albergues franceses, al contrario que la mayoría de los españoles, no aceptan, bajo ningún concepto ni circunstancia, sobrepasar el número de plazas máximo asignado. Es decir, está prohibido dormir en el suelo. Aunque alguien pueda pensarlo, no lo hacen en absoluto para fastidiar; al contrario, lo hacen, primero, para ofrecer un buen servicio, y segundo, porque las pólizas de los seguros de incendio y accidente no cubrirían una eventualidad en caso de que en el albergue hubiera más personas de las permitidas. Relacionado con esto último, y para acabar así con las comparaciones entre los albergues españoles y franceses, mencionaremos la diferencia que, de hecho, es más importante: los albergues en Francia funcionan con reserva previa. Al principio, para quién no esté acostumbrado, puede parecer un estorbo, pero con el paso de los días las virtudes de esta norma se hacen más evidentes que los inconvenientes. La principal ventaja es que, una vez tenemos hecha la reserva, podemos llegar al albergue a la hora que queramos (dentro de un límite, claro está). Además, teniendo presente la estricta limitación de plazas, el sistema de reserva previa se convierte casi en imprescindible. Algunos, afortunadamente la minoría, ya tienen todas las reservas hechas con semanas de antelación; otros, la mayoría, hacen la reserva el mismo día o la noche antes.

En la actualidad (año 2007) el Camino de Le Puy dispone de más de 90 gîtes d'étape (incluyendo hospederías de carácter religioso y albergues de juventud). Así resulta la cifra aproximada de un albergue cada 8 km por término medio. Por lo tanto, la red de albergues es muy completa. Y, aunque hay más albergues por kilómetro en el tramo de Le Puy a Conques, los encontramos bien distribuidos a lo largo de todo el itinerario. Consecuentemente, no hay dificultad en hacer todo el recorrido de gîte en gîte. También, para aquellos que deseen más comodidades y disfrutar de las delicatessen que ofrece la gastronomía local, y no les vaya de unos cuantos euros, hay un buen número de chambres d'hôtes (algo parecido a las casas rurales) con sus tables d'hôtes (la cena que ofrecen los anfitriones de las chambres d'hôtes). Y por último están los hoteles, algo desangelados para los peregrinos y con un precio elevado.
Señalización y trazado

Cuando en la primera mitad de la década de los años ochenta Elías Valiña, el cura do Cebreiro, autor de estudios históricos de gran calado intelectual sobre el Camino de Santiago, corría arriba y abajo con un pote de pintura amarilla recuperando el trazado histórico del camino, el Camino de Le Puy ya hacía unos cuantos años que estaba señalizado en todo su recorrido. La historia de los caminos de gran recorrido en Francia viene de lejos.

En el año 1947 nace la CNSGR (Comité National des Sentiers de Grande Randonnée) y en el año 1951 se completa la señalización del primer GR (Sendero de Gran Recorrido), el Tour del Mont Blanc. En el año 1972 ya existen 10.000 km de GR señalizados. En el año 1978 la CNSGR se convierte en la FFRP (Fédération Française de la Randonnée Pédestre), actualmente una asociación muy fuerte y profesionalizada, y que, con un alto presupuesto anual, se encarga de la señalización, acondicionamiento, mantenimiento y promoción de una red de senderos de 65.000 km de GR y de 115.000 km de PR (Sendero de Pequeño Recorrido). Uno de estos senderos es el GR 65, denominado Sentier de Saint-Jacques de Compostelle, que va de Ginebra a Roncesvalles. El tramo de Ginebra a Le Puy (llamado Via Gebennensis), perfectamente señalizado y recorrido por pocos peregrinos todavía, no forma parte del Camino de Le Puy.

Conocidos los antecedentes, ahora ya podemos explicar dos diferencias básicas entre los caminos de Santiago en España y en Francia:

La señalización. En España la señalización está en manos de las asociaciones de amigos del camino y cada una se responsabiliza de un tramo. En Francia, la señalización está a cargo en exclusiva de la FFRP. En España los caminos están señalizados con flechas amarillas y en un sólo sentido, mientras que en Francia están señalizados con las tradicionales marcas blancas y rojas de GR y en los dos sentidos. En Francia las marcas están colocadas sólo en los cruces o en aquellos lugares donde pueda haber dudas, evitando redundancias. Estas marcas son discretas pero bien visibles, y en los pueblos y ciudades pasan desapercibidas para aquellos que no las buscan.

El trazado. En el trazado hay una diferencia sutil pero de gran importancia: en España los Caminos de Santiago los señalizan peregrinos, mientras que en Francia los señalizan senderistas. Simplificando, y hablando en un sentido amplio, podemos decir que los peregrinos tienen en esencia un objetivo y una finalidad primordial, que es llegar a Santiago. En cambio, los senderistas, aunque, seguramente, también quieren llegar a Santiago (de hecho, no deja de ser un Camino de Santiago), se mueven en base a unas motivaciones de fondo más difusas, relacionadas con el ocio, la cultura, el deporte o la salud, por citar algunos ejemplos. Es decir, los caminos en España avanzan directos, o casi, a Santiago, sin demasiadas filigranas; en cambio, los caminos en Francia presentan una traza más 'distraída', añadiendo kilómetros sin excesivos miramientos, bien para evitar un tramo de carretera, bien para pasar por una ermita, un pueblo, etc.
Ir en transporte público ...

... a Le Puy. Alguien ha calificado de odisea al hecho de ir en transporte público a Le Puy. Quizás sea un poco exagerado, pero sí es cierto que deberemos dedicar al viaje todo un día. Primero hemos que averiguar cómo ir a Lyon. Podemos ir en avión, pero lo más habitual es ir en tren Talgo hasta Perpignan o Montpellier y tomar allí un tren de alta velocidad TGV hasta Lyon (se pueden comprar los dos billetes simultáneamente en cualquier oficina de RENFE, y no hay que olvidar que los billetes de TGV deben validarse en la estación antes de coger el tren). La empresa nacional de los ferrocarriles franceses se denomina SNCF (Société Nationale des Chemins de Fer). Una vez en Lyon, y sin cambiar de estación, hemos de tomar un tren TER (regional) hasta Saint Étienne (hay muchas frecuencias diarias y la duración es de 1 hora). En Saint Étienne tomamos otro tren TER hasta Le Puy (hay entre 9 y 12 frecuencias diarias y la duración es de 1 hora y 30 minutos). Y ya hemos llegado a Le Puy, tampoco era tan difícil ... Para horarios y más información ver renfe.es y sncf.fr.
Caminar en Francia

El Camino de Le Puy es la extensión natural del Camino Francés pero que, al discurrir por tierras galas, presenta unas connotaciones sensiblemente diferentes. En los apartados anteriores ya hemos comentado algunas características propias de los caminos de Santiago en Francia. Ahora vamos a completar la lista, aunque algunas de estas peculiaridades son conocidas para cualquier persona que haya hecho turismo en el país vecino. Pues bien, estas características son:

Reserva previa de plaza en el albergue. Lo más conveniente, al menos en este caso, es aplicar la máxima que dice 'allí donde fueres haz lo que vieres'. Merece la pena acostumbrarse a hacer reserva de plaza en los albergues, aunque se llame el mismo día por la mañana o al mediodía. Todos aquéllos que consideren que reservar plaza en los albergues no forma parte del espíritu de una peregrinación y estén dispuestos a llevar hasta el final sus principios, deben tener presente que muy posiblemente alguna noche no encontrarán lugar con techo donde cobijarse, y, por lo tanto, deben estar preparados para dormir, como se dice en Francia, a la belle étoile ('a la bonita estrella'. De hecho, hacer vivac es bastante habitual en Francia). También puede acontecer que un numeroso grupo de senderismo organizado tenga reservadas todas las plazas de uno o varios albergues de una misma localidad con semanas de antelación y, consecuentemente, que un pobre peregrino (cómo fue el caso del autor de este escrito), pese a intentar hacer la reserva, acabe encontrándose más colgado que un fuet de Vic...

El idioma. En el Camino de Le Puy el francés y el inglés son las dos lenguas que más se usan. También es habitual coincidir con personas, caminantes y autóctonos, que hablan español, con más frecuencia conforme el camino se acerca al Pirineo. Por un lado, la mayor parte de los encargados de los bares, tiendas y restaurantes de los pueblos pequeños de zonas rurales, por donde mayoritariamente transcurre el camino, sólo hablan francés. Por otro lado, entre los peregrinos se dan todos los casos, pero es habitual utilizar el inglés, dado que es una lengua que los alemanes, los centroeuropeos y los franceses (sobre todo los jóvenes) dominan muy bien. Aquéllos que no sepan ni francés ni inglés no tendrán problemas básicos, relacionados con dormir o comer, pero sí deberán asumir un cierto aislamiento por las dificultades de comunicación con los demás peregrinos. Y para aquéllos que no sepan francés un buen consejo es aprender de memoria frases hechas que puedan ser útiles, y conocer y saber pronunciar las palabras más habituales. Por último recordar que los franceses, como es normal, tienen una gran estima por su lengua, y suelen empatizar más con aquellos que hacen un esfuerzo por entenderla y hablarla.

El presupuesto. Caminar en Francia es algo más caro que en España. La principal diferencia está en el precio de los albergues, sensiblemente más caros en el Camino de Le Puy que en el Camino Francés, entre otros motivos porque una buena parte de éstos últimos están subvencionados. Como ocurre con todos los largos caminos a pie, los gastos se pueden inflar o disminuir casi tanto como se quiera. Algunos peregrinos duermen cada día en chambres d'hôtes y no se privan de ir a los mejores restaurantes; otros compran la comida en los supermercados y hacen vivac. Sin embargo, como la mayoría no estamos ni en un extremo ni en el otro, pueden ser útiles algunas sugerencias, como son: aprovechar la cocina disponible para los peregrinos que hay en muchos albergues; evitar las bebidas alcohólicas, como cerveza o vino, cuando comamos de menú, dado que habitualmente no están incluidas en el precio y lo suben bastante; evitar los hoteles y las chambres d'hôtes; probar algún día que haga buen tiempo, junto con otros peregrinos, la placentera experiencia de dormir al raso y, por último, realizar las llamadas de teléfono en las cabinas públicas.

Los horarios. En Francia se come entre las 12 y las 2 del mediodía (como muy tarde), y se cena entre las 7 y las 8,30 de la tarde. De hecho, en los albergues que ofrecen cena hay que estar presente a las 7 o a las 7,30. Las excepciones a estos horarios tan poco habituales en nuestros lares se dan en las ciudades más grandes y turísticas, como Le Puy o Cahors, donde los restaurantes disponen de horarios más amplios. Así mismo, conforme el camino se acerca al Pirineo, estos horarios se tornan algo más flexibles.

La cena y el desayuno en los albergues. Como hemos comentado en el apartado de los albergues, algunos de ellos ofrecen a los caminantes la posibilidad de cenar y/o desayunar. El humilde consejo de esta web es, en estos casos, aceptarlo. El primer motivo es porque en general la comida está bien, tanto en calidad como en cantidad. El segundo es porque sin lugar a dudas en un restaurante será más caro. El tercero es porque en la cena posiblemente probaremos alguna 'exquisitez' gastronómica regional. Y el último motivo, y el de más peso sin duda, es porque las cenas y los desayunos en los albergues son comunitarios, lo que siempre permite disfrutar de un rato agradable en buena compañía y hacer relaciones peregrinas (en el sentido ortodoxo de la palabra...).

Llamadas telefónicas. En Francia, para llamar y recibir llamadas con el móvil debemos tener activo el roaming, un servicio gratuito que debe solicitarse a nuestra operadora. Precaución, de todos modos, con utilizar demasiado el móvil porque, por un lado, la tarifa de las llamadas dependerá de las dos operadoras que intervienen y puede ser muy alta y, por otro lado, porque de las llamadas que se reciben hay que pagar el coste de la operadora francesa, mientras que quien realiza la llamada paga el coste de la operadora española. Por lo tanto, una sugerencia: utilizad el móvil sólo para lo imprescindible. Resulta más económico llamar desde las cabinas públicas que hay, casi sin excepción, en todas las poblaciones. Todas las cabinas funcionan con tarjeta de prepago, que se puede comprar en supermercados y bares, y también en cualquier oficina de la Poste (correos), donde son un poco más baratas. Por último, debemos recordar que el prefijo internacional de Francia es el '0033' o '+33', y el de España es el '0034' o '+34'.

Transporte de mochilas. Es bastante habitual en Francia que los caminos de gran recorrido más importantes dispongan de un servicio privado de transporte de mochilas y/o personas, en colaboración con las gîtes d'étape y algunas chambres d'hôtes. En el Camino de Le Puy algunos caminantes, sobre todo franceses, contratan este servicio y durante la etapa sólo cargan con una pequeña mochila de picnic. Por ejemplo, la empresa Bourricot Express cubre el tramo de Moissac a Burgos, y la empresa La Coquille cubre el tramo de Lectoure a Roncesvalles. La opinión de esta web sobre el hecho de caminar sin mochila se encuentra explicitada en la página de algunos consejos, en el párrafo 'coche de apoyo'.

El ambiente peregrino. A las ocho u ocho y media de la tarde los pueblos quedan desiertos, como si hubiera caído una bomba de neutrones. Muchos pueblos ni siquiera tienen un triste bar donde el peregrino pueda alimentar el alma, y los bares suelen cerrar antes de las nueve, con la excepción de los lugares más turísticos. Además, los peregrinos se levantan muy temprano y la mayoría empieza a andar justo el sol despunta en el horizonte. Consecuentemente, no hay duda que éste es un camino más sobrio que el camino en España, más dado a las calideces de bar y a las largas sobremesas. El contrapunto, no obstante, está en las cenas comunitarias en los albergues, donde se disfruta, cómo no, de aquellos momentos de alegría y comunión que convierten a todos los peregrinos, vengan de donde vengan y hagan lo que hagan, en iguales.

La credencial. Debemos llevar la credencial del peregrino para identificarnos como tales, lo que nos permitirá el acceso a los albergues específicos para peregrinos. Cualquiera de las credenciales que entregan las asociaciones españolas es válida, de la misma manera que también lo son las credenciales en francés de las asociaciones francesas. También entregan la credencial en la catedral de Le Puy al finalizar la misa de bendición del peregrino, que se oficia diariamente a las siete de la mañana.
Recorrido

De Le Puy a Aumont Aubrac. El tramo de Le Puy a Conques, que transcurre a través del macizo central francés, es una auténtica maravilla paisajística y pasa por unos pueblos encantadores. Salimos de la ciudad de Le Puy por la rue de Compostelle, en suave subida disfrutando de una bonita panorámica de la ciudad. Bordeamos la pequeña aldea de La Roche y, poco después, llegamos a Saint Christophe sur Dolaison. Continuamos por pistas, algunas de asfalto, encontramos perfectamente señalizada la variante de Bains y, con algunas pequeñas subidas y bajadas, pasamos por Ramourouscle y Moltbonnet. Cruzamos bonitos bosques por pistas de tierra, subimos a le Chier, bajamos al bello pueblo de Saint Privat d'Allier, volvemos a subir hasta la preciosa aldea de Rochegude (con la iglesia de Saint Jacques sobre una roca medio colgada al vacío), y hacemos una vertiginosa bajada por sendero (la más dura de todo el camino) hasta Pratclaux. A partir de Pratclaux seguimos sin dificultad hasta Monistrol d'Allier, donde iniciamos una subida durísima y larga, pero magnífica, hasta la aldea de le Vernet. Planeamos un buen rato por territorio ganadero, en un entorno excepcional, hasta bajar suavemente al visible pueblo de Saugues. A partir de Saugues continuamos por largas pistas y, a tramos, por carreteras secundarias, ahora sin muchos desniveles (pero ganando altitud). Pasamos por las pequeñas aldeas de le Pinet, la Clauze, le Falzet (con una curiosa y contundente torre elevada sobre un bloque de granito), le Villeret d'Apchier y Chanaleilles, ésta última fuera del camino a algo más de medio kilómetro, y con servicios y albergue para peregrinos. Continuamos por un bosque de hayas y pronto salimos a una carretera secundaria que vamos siguiendo. Encontramos el desvío a Domaine le Sauvage (dos kilómetros fuera del camino y con alojamiento para peregrinos), pasamos por la capilla de Saint Roche, superamos algunos sube y baja hasta le Rouget y llegamos finalmente en suave bajada a la población de Saint Alban sur Limagnole. Las montañas y los pastos recuerdan Navarra. Salimos de Saint Alban por carretera, seguimos un camino a la derecha que pasa por Grazières Mages y volvemos a salir a la misma carretera (nos podemos ahorrar el desvío a Grazières no dejando la carretera). Tomamos seguidamente un camino en fuerte subida al principio pero que va suavizándose progresivamente, pasamos por Chabanes Planes y bajamos a les Estrets. Después, un valle de impresionante belleza nos conduce al pueblo de Aumont Aubrac, a las puertas de la meseta del Aubrac, donde ya podremos empezar a degustar el 'exquisito' aligot (un puré de patata y queso típico del Aubrac). Y pobre de aquél que no le guste el aligot...

De Aumont Aubrac a Conques. Espacio inmenso y solitario. Cruzar a pie la región volcánica del Aubrac será inolvidable. A la salida de Aumont Aubrac pasamos, discretamente, por debajo de la autopista A-75 (Montpellier - Clermont Ferrand). Continuamos por caminos y pistas sin ninguna dificultad, pasando por la Chaze de Peyre, les Quatre Chemins y Finieyrols. De Finieyrols a Nasbinals el camino es una auténtica delicia: enormes extensiones de pastos, ganado, caminos de trashumancia prehistóricos encajonados entre muros de piedra, y muchas, muchas flores en primavera y mucha, mucha nieve en invierno. A partir de Finieyrols el camino siempre avanza por encima de los 1.100 metros de altitud. Pasamos por Rieutort d'Aubrac (aquí empieza la variante del lago de Saint Andéol, que finaliza en el pueblo de Aubrac), Montgros y Nasbinals, bonito y turístico pueblo con todos los servicios. Los nueve kilómetros que separan los pueblos de Nasbinals y Aubrac son los más espectaculares de todo el Camino de Le Puy. '¿Porque ir a Irlanda si aquí tenemos el Aubrac?', dice la publicidad. Sí, hay una cierta semejanza, pero es como comparar nueces con castañas. A la salida de Nasbinals el camino gana altitud hasta superar la cota de los 1.400 metros, y después planea. El paisaje es grandioso y fascinante. Y el clima severo: estamos en el territorio habitado más frío de Francia, Alpes incluidos. La niebla y el fuerte viento son habituales, incluso en verano. Al pequeño pueblo de Aubrac (1.300 metros de altitud) llegamos en ligera bajada. Aquí empieza un largo descenso por caminos estrechos y boscosos hasta Saint Chély d'Aubrac (800 metros de altitud), pasando antes por Belvezet. Salimos de Saint Chély en fuerte subida y más adelante cruzamos un precioso bosque de hayas mientras vamos perdiendo altitud. Volvemos a hacer un corta pero dura subida hasta la Rozière y, poco después, por si no hubiera habido suficiente, otra fuerte bajada hasta el bello pueblo de Saint Côme d'Olt (350 metros de altitud), inconfundible por su campanario retorcido, emplazado en el vigoroso y fértil valle del río Lot. Este río, que nace precisamente en el Aubrac, lo iremos encontrando en ocasiones hasta Cahors. Por ahora lo vamos siguiendo, y lo hacemos en el mismo sentido que el curso de sus aguas. El camino, en este tramo, no presenta muchos desniveles (sobre todo si tomamos las variantes que avanzan más cerca del río), y pasa por las bonitas poblaciones de Espalion, Bessuéjols, Verrières, hasta la impresionante llegada a Estaing, un pueblo pegado a un castillo. Salimos de Estaing siguiendo una carretera secundaria junto al río y, a unos tres kilómetros, abandonamos el río Lot para iniciar una subida dura y larguísima. Afortunadamente, esta subida, en buena parte de asfalto, va suavizándose conforme ganamos altitud. Pasamos por algunas masías y cruzamos por senderos frondosos bosques antes de llegar al pequeño pueblo de Golinhac, un privilegiado balcón sobre el valle del Lot. Seguimos a partir de Golinhac por tranquilas y relajantes pistas, de tierra y asfalto, disfrutando de un agradable paisaje montañoso. Ahora hay pocos desniveles y con tendencia a perder altitud. Pasamos por las aldeas de las Albusquiès y Campagnac antes de llegar al pueblo de Espeyrac. De Espeyrac subimos a Sénergues, una pequeña aldea de la cual salimos en un duro y corto repecho. Más adelante, caminando en llano, pasamos por algunas masías y llegamos a la fuerte bajada por sendero que nos lleva a uno de los pueblos más bonitos del mundo (según los franceses): Conques. La contemplación de la abadía de Saint Foy al final de la bajada es otro de los momentos de éxtasis emocional que nos regala el Camino de Le Puy.

De Conques a Cahors. Salimos de Conques por un bonito sendero en dura subida, de casi dos kilómetros, hasta la capilla de Sainte Foy, magnífico balcón sobre el valle donde se asienta Conques. A partir de la capilla de Sainte Foy la subida se suaviza y, pronto, debemos optar entre seguir el camino por Prayssac o bien tomar la variante de Noailhac (la distancia, de unos ocho kilómetros, es similar. Por Prayssac el camino es más atractivo, y por Noailhac hay menos desniveles). Pasada la confluencia de las dos variantes seguimos una carretera secundaria que baja a la ciudad industrial, y un tanto degradada, de Decazeville, síntesis de los problemas sociales y raciales de la Francia actual. Salimos de Decazeville por una calle en fuerte repecho hasta la iglesia de Saint Roch. Seguimos un tramo de carretera y, poco después, la abandonamos para bajar a reencontrarnos con el viejo conocido río Lot. Lo cruzamos y entramos en Livinhac le Haut. A la salida de Livinhac le Haut avanzamos por un camino sin dificultades y que va ganando altitud hasta llegar a Montredon, pequeño pueblo emplazado sobre una colina. Después, el camino continúa sin dificultades, con suaves desniveles, por pistas y carreteras secundarias a través de la plácida y tranquila campiña francesa, mientras vamos cruzando una retahíla de pequeñas aldeas, como Saint Félix y Saint Jean Mirabel. La bajada por carretera a la importante ciudad de Figeac, situada en el valle del río Célé (afluente del Lot), se hace algo pesada y, además, el albergue de peregrinos, muy acogedor, se encuentra en el otro extremo de la población. Salimos de Figeac en suave subida hasta llegar a un buen mirador del entramado urbano. A partir de aquí seguimos por pistas de asfalto con muy pocos desniveles pasando por la Cassagnolle, Faycelles y, siguiendo largas pistas de tierra que cruzan bonitos bosques, continuamos hasta Gréalou. Un par de kilómetros más adelante de Gréalou, en un cruce de caminos, podemos ver a nuestra derecha un dolmen. Bajamos una vez más al valle del Lot por terreno calcáreo, abrupto y con precipicios, y llegamos al cautivador pueblo de Cajarc. Cuatro kilómetros pasado Cajarc cruzamos el río Lot, bordeamos la aldea de Gaillac y tomamos un camino que va ganando altitud. Los desniveles son ahora suaves y el camino, bastante agradable, avanza por parajes bonitos y solitarios cruzando extensos bosques de robles. Así pues, avanzamos rápido y sin dificultades, pasando por algunos caseríos, hasta el pueblo de Limogne en Quercy. Superado Limogne continuamos por el mismo tipo de caminos, pasando cerca de Varaire (desvío de un kilómetro), hasta Bach, población sin servicios. Cuatro kilómetros más adelante tenemos la posibilidad de desviarnos dos kilómetros del camino para ir a Vaylats, donde las monjas que regentan el enorme convento de la aldea disponen de una hospedería para peregrinos. Debemos tener presente que de Vaylats a Cahors hay un tirón de veintiocho kilómetros sin encontrar ni un triste bar o tienda, aunque se pasa por bastantes caseríos. Por lo tanto, debemos cargar abundante agua, sobre todo en verano. Este tramo no presenta ninguna dificultad (excepto que no hay servicios) y continuamos con la misma tipología de caminos, agradables de andar. Finalmente, bajamos en picado por pista asfaltada a Cahors, ciudad que al peregrino que camina desde Le Puy le parece enorme. Entramos cruzando un río, ¿adivináis cuál? Habéis acertado: el Lot.

De Cahors a Moissac. Salimos de Cahors cruzando el río Lot por el original y magnífico puente Valentré y disfrutaremos de otro de aquellos instantes que nos hará recordar porqué nos gusta tanto caminar. Ahora sí, dejamos atrás definitivamente el río Lot: él irá a entregar las aguas del Aubrac al río Garona, que las llevará al Atlántico, y nosotros seguiremos el camino hacia Compostela y, quizás, Finisterre. Nada más cruzar el puente Valentré el camino sube bruscamente, casi en trepada, hasta la Croix de Magne. Después seguimos andando cómodamente por largas pistas, con algunos suaves desniveles, pasando por la Rozière y Labastide Marnhac. Un poco más adelante de Labastide tenemos la posibilidad de desviarnos tres kilómetros para visitar el pueblo de L'Hospitalet. Nosotros seguimos en una larga tirada hasta llegar, en bajada, a Lascabanes. Salimos de Lascabanes superando una corta subida y, después, por un largo y llano camino llegamos a Montcuq (en este tramo hay una variante señalizada que no pasa por Montcuq y acorta tres kilómetros el recorrido). Seguimos caminando, ahora por un terreno menos llano, en dirección al pequeñísimo pueblo de Montlauzun, emplazado sobre una colina. Nos recreamos en el paisaje sereno y bucólico de la campiña francesa: montañas de perfil suave, bosques, prados, pueblecitos, caseríos... El camino bordea Montlauzun y continúa hacia el pueblo medieval de Lauzerte, que domina sobre una colina los valles circundantes. Llegamos al casco antiguo de Lauzerte en rigurosa subida. Pero vale la pena, sin duda, visitar este pueblo, considerado uno de los más bonitos de Francia. Salimos de Lauzerte bajando la colina y pronto el camino nos exige superar una pequeña sierra, en la bajada de la cual encontramos la solitaria ermita de Saint Sernin. Seguimos sin dificultades por buenas pistas, pasamos al lado del hotel Aube Nouvelle y un poco más adelante por el pueblo de Durfort Lacapelette. Continuamos con algunas subidas y bajadas, cruzamos pequeñas aldeas sin servicios y, por fin, llegamos a través de una larga y suave bajada a Moissac, ciudad emplazada en el valle del Tarn y, curiosamente, hermanada con Astorga.

De Moissac a Lectoure. Salimos de Moissac por el paseo que avanza en paralelo al canal lateral del río Garona, al principio cerca del río Tarn y más adelante del Garona (aquí confluyen los dos ríos), y lo seguimos, obviando la variante que va por la sierra. No hay pérdida posible. Vamos siguiendo el paseo a lo largo de dieciséis kilómetros, dejando a la derecha los pueblos de Boudou y Malause. A la altura de Pommevic cruzamos el canal y seguimos por carretera secundaria hasta Espalais, cruzamos el río Garona y subimos en un fuerte repecho al casco antiguo de la acogedora aldea de Auvillar. El contacto con el Garona, el río más importante del sur de Francia y que nace en la Vall d'Aran (Cataluña), ha sido breve. Salimos de Auvillar por un sendero boscoso, más adelante continuamos por pistas, a tramos de asfalto, y pasamos por Bardigues, por el encantador pueblecito de Saint Antoine, por Flamarens, y finalmente por Miradoux, localidad a la que llegamos en larga pero suave subida. El paisaje, los caminos, los bosques, los pueblos, los valles, los ríos, las tierras de labranza... una maravilla. En este camino no hay etapas de trámite: todas, sin excepción, tienen alicientes. Salimos de Miradoux por carretera secundaria, tomamos un camino en suave bajada, pasamos cerca de un castillo en ruinas y llegamos al pequeño pueblo de Castet Arrouy. Seguimos por largos caminos sin ninguna dificultad y, bastante antes de llegar, ya vemos a lo lejos la imponente torre de la catedral de Lectoure.

De Lectoure a Aire sur l'Adour. A la salida de Lectoure bajamos al valle del Gers, cruzamos el río y seguimos en dirección a Marsolan. Es aconsejable llegar al pueblo de Marsolans sin dejar la carretera de entrada, pues el camino da un rodeo sin sentido. Salimos de Marsolans superando un arroyo con una bajada y subida, y seguimos hasta la bifurcación de la variante de La Romieu. Pasar por La Romieu se justifica plenamente con la visita de su magnífica colegiata, pero alarga el recorrido en casi seis kilómetros. El camino por La Romieu enlaza con el camino principal poco después de Castelnau sur l'Auvignon. Aquellos peregrinos que no se desvíen a La Romieu deben seguir de frente, por un tranquilo camino que recorre el bonito valle del Auvignon. Poco después de la confluencia de los dos ramales pasamos por la capilla de Saint Germain, bordeamos un estanque (dónde se practican deportes acuáticos) y siguiendo un camino boscoso de lo más agradable, con algún suave desnivel, llegamos sin casi darnos cuenta a la ciudad de Condom. Unos siete kilómetros pasado Condom tenemos la opción de desviarnos para visitar el pequeñísimo pueblo medieval de Larressingle (a unos 800 metros del camino). El pequeño esfuerzo vale la pena: es una joya. De Larressingle a Montréal du Gers hay un largo tramo de más de dieciséis kilómetros, pero andamos por buenas pistas, casi sin desniveles, y avanzamos rápido. Llegamos al centro del bonito pueblo de Montréal siguiendo una larga calle de entrada. A la salida de Montréal podemos subir a la aldea de Seviac, antiguo emplazamiento romano, un desvío que añade unos tres kilómetros al recorrido. Otra larga tirada, de diecisiete kilómetros, por caminos buenos y fáciles, nos conduce a Éauze, primero por tierras de cultivos y, después, por una larga y rectilínea pista forestal que cruza un bosque precioso hasta justo llegar a Éauze. A partir de Éauze el camino pierde un poco de su indudable atractivo. Seguimos básicamente por caminos que cruzan tierras de cultivo, con muy pocos desniveles, pasamos por el pequeño pueblo de Manciet, que ofrece algún servicio, y marchamos directamente (a tramos siguiendo la carretera departamental) a Nogaro. El buen albergue de Nogaro está en la entrada del pueblo, en un área de acampada y equipamientos deportivos. Salimos de Nogaro por la parte norte del pueblo (o bien siguiendo la carretera que cruza el pueblo), y continuamos un tramo de carretera hasta tomar un camino que, con algunos suaves sube y baja, nos lleva a la población, algo dispersa, de Lanne Soubiran. Continuamos por caminos entre cultivos, ahora por un terreno completamente llano, en un largo tramo un poco aburrido. Llegamos a Aire sur l'Adour, en el valle del río Adour, dando una vuelta (por un camino más bonito pero más largo) para ahorrarnos un buen tramo de carretera (esta carretera cruza toda la población de Barcelonne du Gers antes de entrar en Aire sur l'Adour).

De Aire sur l'Adour a Navarrenx. Ya nos encontramos en un territorio con una clara influencia vasco-navarra. Los casi veinte kilómetros entre Aire sur l'Adour y el pequeño pueblo de Miramont Sensacq son casi llanos, y transcurren por pistas que cruzan campos de cultivo, sobre todo maíz, y bosques de pino. Si el día es transparente ya podemos distinguir, en el horizonte, el Pirineo. A partir de Miramont Sensacq el camino gana en atractivo y en desniveles. Pasamos por la solitaria y bella ermita románica de Sensacq, y seguimos hasta el pequeño pueblo de Pimbo. Salimos de Pimbo en fuerte bajada y continuamos hasta Arzacq Arraziguet, pueblo con todos los servicios, por carretera secundaria con suave y constante subida. A partir de Arzacq Arraziguet el camino continúa con desniveles bastante suaves, superando plácidos montes, en un bonito entorno rural con un cierto aire navarro, y con caseríos y caserones dedicados a la ganadería. Vamos pasando por pequeñas aldeas sin servicios como Louvigny, Lou Castet, Fichous, Larreule, Uzan (hay un albergue), Géus d'Arzacq y Poms. Afortunadamente, en esta última localidad hay un bar y una tienda de comestibles. Seguimos nuestro agradable camino, pasamos por Castillon y llegamos en ligera subida al pueblo de Arthez de Béarn, emplazado sobre una colina y que ofrece a los peregrinos buenos servicios y un albergue cinco estrellas. Salimos de Arthez de Béarn por carretera y vamos bajando, casi sin darnos cuenta, al valle del torrente de Pau. Cruzamos el torrente siguiendo la carretera y llegamos al pueblo de Maslacq. Recorremos siguiendo el valle unos cuatro kilómetros para acto seguido superar dos sierras, con contundentes subidas y bajadas, y así llegar al pequeño pueblo de Sauvelade. El camino entre Sauvelade i Navarrenx es una auténtica preciosidad: un agradable paseo rural por buenas pistas aunque, por supuesto, con algunos desniveles. Finalmente, bajamos al valle del río Oloron, pasamos por el pequeño pueblo de Méritein y entramos a la histórica población fortaleza de Navarrenx.

De Navarrenx a Saint Jean Pied de Port. Salimos de Navarrenx por la puerta de Saint Antoine y cruzamos el río Oloron. En ligera subida llegamos a Castetnau Camblong y seguimos en una larga tirada por un camino boscoso y apacible, con ligeros desniveles, hasta llegar primero a la pequeña aldea de Lichos y poco después al pueblo de Aroue, donde disponemos de un sencillo albergue. Aquéllos que deseen visitar Saint Palais deben, desde Aroue, seguir la carretera hacia arriba, pasando antes de llegar por Etcharry, Domezain y Béhasque. Nosotros seguimos el camino principal y, por lo tanto, salimos de Aroue retrocediendo un pequeño tramo de carretera y pasando junto al aristócrata castillo de Joanthe. El camino vuelve a ser una auténtica delicia, ahora con desniveles más pronunciados, y avanzamos cruzando bosques y prados, con mucha ganadería, y disfrutando de un paisaje característico del País Vasco y Navarra. En Larribar Sorhapuru cruzamos la carretera de Saint Palais (localidad a 6 km siguiendo la carretera a la derecha), pasamos por la pequeña aldea de Hiriburia y seguimos una larga subida hasta la capilla de Soyarza, donde nos deleitamos con las espectaculares vistas de los valles pirenaicos. En la bajada, en un cruce de caminos, encontramos la estela de Gibraltar, un pequeño monumento de piedra discoidal que señala el punto de unión de tres importantes Caminos de Santiago: el nuestro, procedente de Le Puy, el procedente de Vézelay y el procedente de Tours. Llegamos a Ostabat pasando por el interior de un fantástico túnel vegetal que casi nos deja a oscuras. De Ostabat a Saint Jean Pied de Port el camino no tiene ninguna dificultad, dado que caminamos siempre cerca, y a ratos al lado, de la carretera departamental D 933. Salimos de Ostabat por la parte alta del pueblo y bajamos por un bonito camino hasta encontrar esta carretera. La seguimos bien cerca y pasamos por los pueblos de Larceveau, Bastida Xoko y Utziarte. Más arriba de Utziarte pasamos al lado de un bonito crucero, dejamos la carretera a la derecha y seguimos el mismo valle por pistas de tierra, pasando por Gamarthe y Bussunarits, antes de llegar a la población de Saint Jean le Vieux, que dispone de todos los servicios. Cuatro kilómetros después llegamos a Saint Jean Pied de Port, preciosa y turística población en el valle del Nive, a los pies del Pirineo. La entrada al pueblo cruzando la puerta de Saint Jacques es el magnífico broche de oro de un camino extraordinario: el Camino de Le Puy. Para leer la descripción del recorrido hasta Santiago ved la página del Camino Francés.
Desniveles

Con respecto a los desniveles dividiremos el recorrido en tres tramos, cada uno con unas características determinadas. Los tramos son:

De Le Puy a Figeac. En este tramo es donde el camino presenta los desniveles más importantes, dado que cruza más de la mitad del enorme macizo central francés, con altitudes que oscilan entre los 600 y los 1.500 metros en la parte central, bajando a los 300 pasada la meseta del Aubrac. De todas formas, para los caminantes algo entrenados y acostumbrados a los caminos de montaña no debe suponer ninguna dificultad excesiva. Las subidas y bajadas, que encontramos en todas las etapas, tienen unos desniveles a superar de entre 300 y 600 metros. Así pues, no estamos hablando de desniveles 'pirenaicos', sino de desniveles típicos de la media montaña. La cota máxima de todo el recorrido, superior a los 1.400 metros, la encontramos entre los pueblos de Nasbinals y Aubrac, en un territorio duro pero de una belleza fascinante.

De Figeac a Moissac. Los bonitos paisajes ondulados de la campiña francesa siguen presentando algunos desniveles a los caminantes, pero ya no son comparables con los desniveles del tramo anterior. El perfil del recorrido es más suave en este tramo (la cota siempre se sitúa por debajo de los 350 metros) y los desniveles habituales que deben vencerse son menores de 150 metros.

De Moissac a Saint Jean Pied de Port. A partir de Moissac la cota aún baja más y en contadas ocasiones se sitúa por encima de los 200 metros. Sin ser un camino completamente llano, los desniveles son casi testimoniales y no presentan ninguna dificultad al caminante que días atrás cruzaba valientemente las montañas de la región de Auvernia.

Y, para terminar, una última e importante consideración. Como ya se ha comentado antes, el trazado del recorrido está más pensado como GR que como Camino de Santiago y, a menudo, el camino se 'distrae' subiendo y bajando algunas colinas y sierras fácilmente evitables siguiendo alguna pista no señalizada (hay muchas de asfalto). Aunque, como principio general, lo más recomendable es seguir el camino señalizado (para no perdernos, para no encontrarlo nunca cortado, etc.), es bueno conocer todas las posibilidades que tenemos delante, dado que no siempre tendremos el cuerpo 'para bailar sevillanas', ni siempre hará buen tiempo... Por todo eso y más, y muy especialmente en este camino, será bueno disponer de mapas topográficos como los que tienen las tres pequeñas guías (muy fáciles de adquirir en Francia) de la FFRP y que cubren en conjunto todo el recorrido (ved la página de las guías de los caminos). Un ejemplo de lo que acabamos de comentar, quizás el más significativo, es el tramo entre Moissac y Malause: si seguimos el camino principal iremos por una sierra sin parar de subir y bajar; en cambio, si seguimos el camino que avanza en paralelo al canal del Garona, nos evitaremos los desniveles y acortaremos el recorrido aproximadamente un par de kilómetros. Las diferentes opciones para ir de un pueblo a otro son igual de válidas, pero será bueno conocerlas para poder elegir a conciencia.
Cultura

El Camino de Le Puy, como ya hemos mencionado, fue el primero y más importante de todos los caminos históricos de Santiago por tierras galas, transitado desde el siglo X por decenas de miles de peregrinos. Como consecuencia, ha acumulado en sus principales lugares de paso un extraordinario patrimonio cultural sólo comparable con el patrimonio de nuestro querido Camino Francés.

Algunos de los pueblos de este camino tienen el privilegio de estar considerados entre los más bonitos de Francia (un des plus beaux villages de France), un calificativo que otorga una entidad privada y que ha adquirido con el tiempo un cierto prestigio. Sólo 149 pueblos tienen este reconocimiento, de los cuales 7 se encuentran en este camino. Podríamos decir que es algo parecido a las 'estrellas Michelin' de los restaurantes pero con referencia a los pueblos...

Al igual que decimos en la página dedicada al Camino Francés, escribir con justicia sobre los aspectos culturales del Camino de Le Puy también requeriría no menos palabras que las contenidas en cinco tomos de la enciclopedia británica. Sin embargo, el objetivo de esta web es ofrecer una visión global del camino; así pues, y siendo plenamente conscientes de dejarnos cosas importantes por decir, presentamos a continuación una lista de los veinticinco monumentos o lugares más relevantes en el ámbito cultural que encontramos a lo largo de este camino. No hemos incluido el pueblo de Saint Jean Pied de Port, dado que ya se trata en la página del Camino Francés. Como siempre, presentamos esta lista siguiendo el orden de la marcha:

La ciudad de Le Puy en Velay. La bonita, singular y sorprendente ciudad de Le Puy transpira jacobeismo por los cuatro costados, como ponen de manifiesto las numerosas referencias medievales al Camino de Santiago que encontramos. La catedral de Notre Dame (siglos XI-XII), de factura románica y con evidentes influencias árabes, se levanta a los pies de la roca Cornielle, una colina de origen volcánico en la cumbre de la cual, aparte de ser un excelente mirador de la ciudad, se alza la monumental estatua de Notre Dame de France (año 1860). A la catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad, se accede a través de una larga escalera de piedra desde la calle des Tables, y en el interior se venera la virgen 'negra' (siglo XVIII). Cada día, a las siete de la mañana, se oficia la misa de bendición del peregrino. El claustro (siglos XI-XII), también básicamente románico pero con influencias diversas, está considerado uno de los más bonitos de Europa. Por otra parte, y emplazada fuera del casco antiguo, con una ubicación que resulta fascinante e imposible, en la cima de una aguja de roca volcánica de casi de cien metros de altura, se alza la iglesia románica de Saint Michel d'Aiguilhe (siglo XI), a la que se puede acceder por unas escaleras empinadas.

La Torre de los Ingleses (Saugues). La Torre de los Ingleses, construida en el siglo XII, es el único vestigio que queda de un antiguo castillo. Mirador excelente, la torre acoge hoy día una exposición permanente que explica los trabajos de antaño vinculados a los bosques.

La iglesia de Nasbinals. En medio del pueblo, la iglesia de Nasbinals (siglos XI-XII), de estilo románico, se presenta como una edificación sobria y poderosa. Su campanario sobresale por encima del pueblo, como un faro que guía a los caminantes en el inmenso océano del Aubrac...

El Puente Viejo y la Cruz del Peregrino de Saint Chély d'Aubrac. A la salida de la población de Saint Chély cruzamos el río Boralde por el Puente Viejo (siglo XIV), gótico, presidido por la Cruz del Peregrino y declarado Patrimonio de la Humanidad.

El pueblo de Saint Côme d'Olt. Es el primero de los siete pueblos del camino que tiene el honor, sin duda merecido, de formar parte de las villas más bonitas de Francia. Emplazado al pie de los contrafuertes del macizo del Aubrac, esta pintoresca aldea fortificada, de callejuelas laberínticas, conserva en buen estado las antiguas edificaciones medievales. La iglesia gótica de Saint Côme y Saint Damien (siglo XVI) es famosa por el curioso techo retorcido del campanario, una fina silueta en forma de espiral, una bonita imagen que se ha convertido en el icono de la población. También merece una visita la Capilla de los Penitentes, construida en los siglos XI-XII para los peregrinos.

El Puente Viejo de Espalion. En el elegante pueblo de Espalion destaca el hermoso Puente Viejo (siglo XI) sobre el río Lot, declarado Patrimonio de la Humanidad.

El pueblo de Estaing. Bellísima aldea medieval a la orilla del Lot, que también forma parte de las más bonitas villas de Francia. La imponente estructura del castillo de Estaing (siglo XV-XVI) sobresale con espectacularidad sobre la aldea, ofreciendo la imagen que la caracteriza. Otro de los monumentos importantes es el puente gótico sobre el río Lot, construido a inicios del siglo XVI, y presidido por una estatua de piedra de François d'Estaing, obispo de Rodez. Finalmente, hay que destacar la iglesia de Saint Fleuret (siglo XV), de ricas vidrieras y que acoge valiosas reliquias, y la capilla de Ouradou (siglo XV).

El pueblo de Conques. Si el Camino de Le Puy está repleto de joyas arquitectónicas, la pequeña población de Conques (emplazada en una concavidad, de ahí el nombre), de sólo trescientos habitantes y profundamente vinculada al Camino de Santiago desde sus orígenes, es la más brillante de todas. Ninguna construcción rompe la armonía del conjunto medieval. Forma parte, con toda justicia, de las más bonitas villas de Francia, y es una referencia internacional con respecto a la arquitectura románica y a la orfebrería medieval. La abadía de Saint Foy (siglos XI-XII), máximo exponente del románico europeo, de una belleza y sobriedad admirables, fue levantada para acoger a los numerosos peregrinos medievales, y todavía hoy su comunidad de monjes sigue ofreciendo hospitalidad a los peregrinos y caminantes. De todo el conjunto debemos destacar el famoso tímpano del Juicio Final, las ricas vidrieras, los vestigios del claustro y, muy especialmente, El Tesoro, la más completa colección de orfebrería religiosa francesa entre los siglos IX y XVI, y donde se encuentra la imagen cubierta de oro y piedras preciosas de Saint Foy. La abadía y el Puente de los Peregrinos (siglo XV) están declarados Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad de Figeac. La ciudad histórica, con callejuelas tortuosas y estrechas, y con un conjunto excepcional de palacios y casas muy bien conservadas, nos habla de lo que había sido, tiempo atrás, una ciudad medieval rica, dinámica y próspera. Hoy día, Figeac ofrece a sus visitantes un rico patrimonio monumental como por ejemplo: el hotel medieval, hoy Museo de la Moneda (siglo XIII); el gran palacio de Balène, hoy hotel (siglo XIV); las iglesias, ambas de base románica, de Notre Dame du Puy y de Saint Sauveur, y la bonita Place des Éscritures, con una obra contemporánea de granito negro que reproduce a gran escala la Piedra de Rosetta. Mención aparte merece el museo Champollion, dedicado al más ilustre hijo de la ciudad, al egiptólogo Jean-François Champollion (1790-1832), que descifró el jeroglífico egipcio al saber interpretar los textos escritos en la Piedra de Rosetta (descubierta en Egipto y que está expuesta en el Museo Británico desde 1802), dando luz al conocimiento de la civilización del antiguo Egipto.

El pueblo de Cajarc. Aunque cerca de Cajarc se han encontrado numerosos vestigios prehistóricos, el origen de la población es una fortificación romana denominada Hébrardie. La agradable población de Cajarc, emplazada a la orilla del caudaloso Lot y en el centro de un circo de acantilados, presenta a los visitantes un casco antiguo de casas medievales bien conservadas, los vestigios del castillo de Hébrardie (ventanas góticas), la capilla des Marinier (siglo XII), y la iglesia, del siglo XIII y con importantes reformas posteriores.

El convento de las Hijas de Jesús (Vaylats). En la pequeña población de Vaylats se alza el enorme convento de las Hijas de Jesús, construido a inicios del siglo XIX, donde las monjas de esta comunidad acogen con afecto a los peregrinos. La iglesia, de estilo románico, presenta un estilizado y curioso campanario en aguja.

La catedral de Saint Étienne (Cahors). La catedral de Saint Étienne, de base románica, fue fundada los siglos XI y XII, y se amplió posteriormente con diferentes fases constructivas hasta el siglo XVII. La edificación presenta un aspecto austero, con una única nave muy ancha de donde sobresalen dos enormes cúpulas de estilo bizantino. También debe destacarse el bonito claustro gótico (siglo XVI).

El puente Valentré (Cahors). Otra de las joyas del camino. Los peregrinos salen de la ciudad de Cahors a través del bellísimo y original puente Valentré (siglo XIV), uno de los principales y mejor conservados puentes medievales de toda Europa. El puente, que salva el río Lot, consta de seis arcos góticos y tres imponentes torres cuadradas, que se elevan cuarenta metros sobre el nivel del agua. La bonita imagen del puente se ha convertido en un icono tanto de la ciudad de Cahors como del Camino de Le Puy.

El pueblo de Lauzerte. El pueblo medieval de Lauzerte, fortificado sobre una colina, también está catalogado como una de las más bonitas villas de Francia. El casco antiguo conserva casas, de piedra blanca, de los siglos XV-XVIII, algunas paredes de las cuales forman parte de la muralla. La iglesia de Saint Barthélemy sólo conserva del edificio primitivo el portalón (siglo XIII) que da a la acogedora plaza porticada de Cornières, centro histórico de la población. Cerca, junto a la antigua muralla, el Jardín del Peregrino escenifica en forma de juego, similar al juego de la oca, la historia y el recorrido iniciático del peregrinaje a Compostela.

La abadía de Saint Pierre (Moissac). Estamos delante de uno de los conjuntos arquitectónicos más extraordinarios y valiosos de Francia. La abadía, uno de los más importantes cenobios de Francia en la edad media, fue fundada en el siglo VII y adscrita a la poderosa orden de Cluny en el siglo XI. El claustro está considerado, por los franceses, el mejor del mundo. Y quizás, esta vez, tienen razón, pues realmente es de una belleza admirable: las arcadas de las galerías descansan sobre columnas de mármol, magníficamente esculpidas, simples y dobles alternativamente excepto en los ángulos y en el centro de cada galería. Tanto el claustro como el tímpano del portalón sur (con una representación del Apocalipsis de San Juan), ambos románicos de inicio del siglo XII, están declarados Patrimonio de la Humanidad.

El pueblo de Auvillar. Emplazado sobre una espuela rocosa junto al río Garona, Auvillar forma parte del selecto grupo de pueblos con la etiqueta de ser una de las villas más bonitas de Francia. El núcleo histórico se encuentra excelentemente conservado, con construcciones que datan de los siglos XVII y XVIII. La plaza principal es triangular, y en el centro hay un mercado circular sobre columnas (inicio del siglo XIX). Otros monumentos notables son la iglesia de Saint Pierre, original del siglo XII pero con importantes reformas posteriores, y la elegante torre del reloj (siglo XVII), por cuya puerta se entra a la ciudad vieja.

La catedral de Saint Gervais (Lectoure). En el centro de la histórica población de Lectoure sobresale la torre del campanario, imponente y sobria, de la catedral de Saint Gervais. La catedral fue construida en el siglo XIII, destruida en tiempos de Luis XI y vuelta a levantar en el siglo XV. En el interior destacan las ricas vidrieras, unos interesantes retablos de los siglos XVIII-XIX y una imagen en mármol blanco de la Virgen María (siglo XVIII).

La colegiata de Saint Pierre (La Romieu). En el pequeño pueblo de La Romieu, vinculado en sus orígenes al Camino de Santiago, se halla la monumental colegiata de Saint Pierre (siglo XIV), de estilo gótico, declarada Patrimonio de la Humanidad. La iglesia está constituida de una sola nave y, de todo el conjunto, destaca el bellísimo claustro.

La catedral de Saint Pierre (Condom). Condom, cuna y capital del armañac (según dicen, el más antiguo aguardiente de Francia), presenta su catedral de Saint Pierre (siglos XV-XVI) como el monumento más significativo. Debemos destacar, por un lado, la única y enorme nave, de estilo gótico, con las bóvedas, el órgano (siglo XVII) y las estatuas de piedra de ángeles y santos, y, por otra lado, el claustro, también de estilo gótico.

El pueblo de Larressingle. Otro de los pueblos que forman parte de las más bonitas villas de Francia. Situado a ochocientos metros de la ruta, el pequeñísimo pueblo medieval de Larressingle es conocido con el nombre de 'la pequeña Carcassona', vista su configuración circular y fortificada. La muralla, del siglo XIII, rodea completamente el pueblo y tan solo tiene una puerta de entrada, con un puente fijo que salva la zanja (en la edad media el puente era levadizo). En el interior se conserva la iglesia románica de Saint Sigismond (siglo XIII).

El pueblo de Montréal du Gers. También está considerado una de las más bonitas villas de Francia. Es una antigua ciudad fortificada, construida en el siglo XIII, y emplazada sobre un antiguo asentamiento romano (quedan importantes vestigios en la cercana colina de Séviac). La gran plaza del centro, con magníficas arcadas de piedra, las pintorescas callejuelas que conservan su aspecto medieval, la imponente iglesia gótica fortificada (siglo XIII) y el edificio del ayuntamiento (siglo XVIII) son los elementos más relevantes de la población.

La catedral de Saint Luperc (Éauze). En el centro del bonito pueblo de Éauze se alza la catedral gótica de Saint Luperc (siglos XV-XVIII), formada de una sola nave longitudinal sostenida con sólidos contrafuertes. Bastante peculiar es la torre octogonal del campanario.

La iglesia de Sainte Quitterie (Aire sur l'Adour). Emplazada a media colina, a la salida de la ciudad de Aire sur l'Adour encontramos la iglesia de Sainte Quitterie (siglos XI-XIV), de base gótica, aunque el coro y la cabecera son de estilo románico, que está declarada Patrimonio de la Humanidad. La cripta acoge un sarcófago de mármol blanco (siglo IV) con la sepultura de la joven y mártir princesa Sainte Quitterie, decapitada al no renegar de su fe católica.

La ermita de Sensacq. Solitaria en el campo raso, poco antes de la población de Pimbo, nos sorprende la sobria ermita románica de Sensacq (siglo XI), dedicada al apóstol Santiago.

Las fortificaciones de Navarenx. Su condición fronteriza y el puente sobre el río Oloron del siglo XIII (el actual data del siglo XVI), que facilita el acceso al Pirineo, convirtió el pueblo de Navarrenx, a lo largo de su historia, en una bastión estratégico que debía defenderse. De los más notables monumentos de la arquitectura militar que han sobrevivido al paso de los siglos debe destacarse la puerta de Saint Antoine y las murallas (siglo XVI), el arsenal (siglo XVII), el polvorín (siglo XVI) y la fuente militar (siglo XVI), que aseguraba el suministro de agua en caso de asedio.
Relatos de peregrinos



La iglesia de Saint Michel d'Aiguilhe, Le Puy
Saint Michel Puy
De camino a Roziers, a la salida de Monistrol d'Allier
Roziers Monistrol Allier
La belleza de la meseta del Aubrac, Nasbinals
Aubrac Nasbinals
Inmenso, grandioso, fascinante... el Aubrac
Aubrac
El paso del río Lot por el pueblo de Espalion
Lot Espalion
La abadía de Saint Foy, Conques
Saint Foy Conques
Bonitos paisajes de camino a Saint Jean Pied de Port
Saint Jean Pied Port





Guías recomendadas

:: Le Puy - Figeac: Sentier de Saint-Jacques de Compostelle, de la FFRP.
:: Figeac - Moissac, Rocamadour: Sentier de Saint-Jacques de Compostelle, de la FFRP.
:: Moissac - Roncevaux: Sentier de Saint-Jacques de Compostelle, de la FFRP.

Estas tres guías de la federación francesa de senderismo cubren todo el recorrido, son bastante prácticas, pesan poco, describen bien las variantes y lo que es más importante, tienen buenos mapas topográficos.


:: Le Chemin du Puy, de Jean-Pierre Siréjol y Louis Laborde-Balen, editada por Rando.

Es una guía muy bien editada, cubre todo el recorrido, presenta buenas fotos, una correcta descripción del camino y de los aspectos culturales, pero los mapas son excesivamente esquemáticos. No describe las variantes con tanto detalle como las guías de la FFRP.

Para más información ved la página de Guías de los caminos
Webs recomendadas

:: http://www.godesalco.com/camino/podense

Es la mejor y más completa web sobre este camino que hay en lengua castellana. Abundante y buena información de primera mano y un útil planificador para preparar mejor la ruta.


:: http://perso.orange.fr/vtt.compostelle

Web en francés. Muy interesante para aquellos que quieran realizar el camino en BTT.



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