Montserrat
Iniciamos este largo y apasionante viaje a pie en el monasterio de Santa Maria de Montserrat, emplazado a media ladera de la escarpada montaña de Montserrat, en un entorno a singular belleza. El comienzo es inmejorable siguiendo, a lo largo de casi un kilómetro, el bonito Camí dels Degotalls (Camino de los Goteos). Lo abandonamos tomando un sendero que baja a la carretera, la cual vamos siguiendo. Pasamos al lado de la iglesia románica de Santa Cecília y, sin dejar la carretera, llegamos a Can Maçana donde tomamos un sendero, que supera una pequeña colina, y llegamos a Sant Pau de la Guàrdia. Poco después cruzamos la urbanización Montserrat Parc y bajamos a buscar la autovía A-2, que seguimos en paralelo hasta Castellolí. Siguiendo en la misma dirección, pasamos por las casas de Ca n'Alzina y seguimos por carretera secundaria cruzando, primero por arriba y después por debajo, la autovía.
Llegamos a Igualada, capital de la comarca de la Anoia, atravesamos la ciudad pasando por el centro y en la salida nos desviamos a la derecha para subir hacia una urbanización. Poco después pasamos por la ermita de Sant Jaume de Sesoliveres, cruzamos la urbanización y, por pistas de asfalto y sin dificultades, llegamos primero a Sant Genís y más adelante a Jorba. A la salida de Jorba debemos cruzar una gran rotonda sobre la autovía A-2 para tomar la antigua N-II, casi sin tráfico y que avanza en paralelo a dicha autovía, la cual nos queda a la derecha. Sin dejar la nacional pasamos por el Hostal Jorba, Santa Maria del Camí y Porquerisses, donde empieza una larga pero suave subida hasta el collado de La Panadella, en un tramo bastante aburrido. A partir de La Panadella la cosa es bien distinta y, hasta Cervera, caminamos por uno de los tramos más agradables de todo el camino en tierras catalanas. Bajamos al valle del Ondara por caminos tranquilos y bonitos, pasando por las pequeñas aldeas de Pallerols, Sant Antolí i Vilanova, Hostalets, Sant Pere dels Arquells y Vergós, hasta Cervera, la capital de la comarca de la Segarra. En Cervera, las monjas de la Sagrada Familia disponen de una hospedería que acoge peregrinos. De Cervera a Lleida el camino será casi llano, sin desniveles. Salimos de Cervera pasando al lado de la ermita de Santa Magdalena y, en un agradable paseo por el valle del río Ondara, lejos de coches y ruidos, llegamos a Tàrrega, pasando antes por el bonito pueblo del Talladell.
Salimos de Tàrrega por una larga travesía urbana, un poco más adelante llegamos a Vilagrassa y, por carretera secundaria, a Anglesola. A partir de Anglesola, siguiendo largas pistas entre cultivos, pasamos por Castellnou de Seana, aldea agrícola en la comarca del Pla d'Urgell, y más adelante llegamos al Palau d'Anglesola. Desde esta última localidad hasta Bell-lloc d'Urgell seguimos por el mismo tipo de caminos, ahora más cerca de la autovía. Éste es un tramo un poco perdedor por la cantidad de cruces y pequeños canales que hay. Poco antes de entrar en Bell-lloc cruzamos la autovía, la cual teníamos siempre a la izquierda. En la salida de Bell-lloc la volvemos a cruzar y nos alejamos de ésta. Más adelante pasamos por la urbanización Les Roquetes, volvemos a superar la autovía por un puente y seguimos por un camino de tierra viendo, al fondo, la Seu Vella de Lleida. Atravesamos en una larga media hora el polígono industrial de Lleida y, por fin, entramos en la capital de la comarca del Segrià cruzando el río Segre por el puente de Pardinyes.