La Cartuja Baja
De Bujaraloz a Pina de Ebro, a lo largo de 39 km, los Monegros se nos muestran tal como son; solitarios, austeros, íntimos... Atravesarlos a pie exige una cierta fortaleza, de piernas y de espíritu. A la salida de Bujaraloz sigue la misma pauta; pistas forestales algunas veces cerca y otras veces algo alejadas de la nacional, algunas veces en buen estado y otras veces, las menos, algo deterioradas. Afortunadamente, los servicios de la nacional también los podemos aprovechar los caminantes; el hostal el Ciervo y Venta de Santa Lucía, ambas sin habitaciones. Abandonamos los Monegros bajando por carretera secundaria a Pina de Ebro, donde tomamos contacto con el fértil y rico valle del Ebro, el cual nos será guía fiel hasta Logroño. En Pina cruzamos el río Ebro y, curiosamente, ésta será la primera y única vez a lo largo del camino que lo cruzaremos, aunque caminaremos siempre cerca a lo largo de los próximos doscientos kilómetros y pico.
A partir de ahora, el Ebro siempre quedará a nuestra derecha. De Pina salimos caminando por una carretera y, media hora después, nos desviamos a la derecha por un camino de tierra que avanza en paralelo a la vía del tren. Justo en el lugar donde dejamos la carretera para tomar el camino de tierra nuestro Camino Catalán por Zaragoza y el Camino del Ebro se unen. Andando siempre junto a la vía llegamos a Fuentes de Ebro, ciudad con todos los servicios. A partir de Fuentes seguimos por pistas de tierra sin desniveles, pasamos primero por una zona industrial, después por la urbanización Virgen de la Columna y la ermita homónima, hasta llegar a El Burgo de Ebro.
De El Burgo de Ebro a La Cartuja Baja continuamos por pistas de tierra, pero ahora, en algunos tramos, el camino resulta menos agradable por la presencia constante y próxima de la autovía A-68. De La Cartuja Baja (barrio de Zaragoza) a la plaza del Pilar, en el centro de la capital aragonesa, todavía nos quedan ocho interminables y urbanizados kilómetros, primero siguiendo caminos deteriorados al lado de la autovía y después superando la larga travesía urbana que nos situará a los pies de la majestuosa basílica del Pilar.