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El camino de Loarre a Santa Cilia
Mallos Riglos

Mallos de Riglos

Desde la plaza Mayor de Loarre bajamos a la carretera por la calle Antonio Coarasa, que pasa por detrás la iglesia. Seguimos por la derecha la carretera medio kilómetro hasta tomar un camino, también a mano derecha. El pueblo que vemos al fondo es Santa Engracia. Avanzamos siempre de frente, primero por un camino cubierto de hierba y después por un sendero. Salimos a la carretera de acceso a Santa Engracia y la seguimos por la derecha 200 metros hasta un crucero, donde tomamos una pista de frente dejando la carretera a mano derecha. Más adelante seguimos un camino pedregoso por el lecho de un barranco (debemos estar atentos a las flechas) hasta tomar un sendero (por la derecha) que, más adelante, se convierte en una pista de guijarros. Finalmente, llegamos a Sarsamarcuello en subida por una pista muy deteriorada.

Tal como entramos a Sarsamarcuello salimos, todo recto, por otra pista también muy pedregosa y también en subida. Pasada la última casa, el camino tuerce a la izquierda (se intuye más que se ve). Más arriba cruzamos una pista principal y seguimos por un camino en mal estado. Por fin volvemos a salir a la misma pista principal que antes habíamos cruzado y la seguimos a la izquierda, llaneando. Delante vemos en un collado la ermita de San Miquel (en ruinas), la Torre de Marcuello (también en ruinas) y, al lado de la torre, la ermita de la Virgen de Marcuello. Las vistas sobre el valle del Gállego, a la izquierda, son magníficas. Llegamos a la ermita de San Miguel y a 200 metros dejamos, a la izquierda, el camino que va al Mirador de los Buitres (poco más de 1 km) y que obsequia a aquéllos que se acercan con unas impresionantes vistas sobre los Mallos de Riglos. Continuamos nuestro camino, que también nos permitirá ver los Mallos de Riglos a la izquierda, y en veinte minutos llegamos al collado de San Roman. Aquí hay un cruce de caminos. Aquellos que quieran pernoctar en el refugio de montaña de Riglos deben seguir el GR 1 (camino a la izquierda en bajada). Nosotros, sin embargo, seguimos por la derecha la pista que va, de bajada, por la otra vertiente. Vamos perdiendo altitud por buenas pistas de tierra. Delante vemos los Pirineos y la cordillera de San Juan de la Peña.

A unos 40 minutos del collado de San Román dejamos a la derecha el desvío a la Foz de la Garoneta. Después de otros 40 minutos, dejamos a la izquierda la Casa de Escalete y otro desvío a Riglos. Poco después, cruzamos la espectacular Foz de Escalete por el Paso de Escalete y, dando un gran rodeo para cruzar la línea del tren, ya bajamos a la aldea de Estación de Santa María y la Peña (vemos el río Gállego y a la izquierda el embalse de la Peña). Salimos de dicha localidad por la carretera A-1205 en dirección a Triste. A unos 20 minutos tomamos un sendero a la derecha que sube por un terreno escarpado. Avanzamos por senderos, en un entorno bonito y solitario, por la vertiente este del barranco de Triste. Pasada la cancela de una alambrada, seguimos una pista forestal, cruzamos (como podamos) el río Triste y seguimos hasta una caseta. Aquí hay una bifurcación; seguimos a la derecha y más adelante cruzamos dos veces más un arroyo (el Ena). Nos acercamos a Ena con buenas vistas de la cordillera de San Juan de la Peña. A la entrada del pueblo hay una bifurcación que seguimos a la izquierda.

Salimos de Ena por la pista de tierra (no la asfaltada) que deja el cementerio a cien metros a mano izquierda. Media hora después pasamos por la casa donde viven, en un bonito entorno y aislados del mundo, Cristina y Xavier, una pareja que pretende vivir de la forma más autónoma posible. Por la misma pista, y media hora más tarde, llegamos a un collado. Tenemos una perspectiva completa de la vertiente meridional de la cordillera de San Juan de la Peña. A la derecha, a los pies del extremo este de la cordillera, vemos el pequeño pueblo de Botaya. Allí nos dirigimos por pista de tierra sin más complicaciones. Salimos del pueblo por la carretera que sube a San Juan de la Peña. Para orientarnos tenemos como referencia la línea eléctrica, que va directa al monasterio. A 1 km dejamos la carretera y tomamos una pista a mano izquierda. En seguida la pista se convierte en sendero y va ganando altitud con algún zigzag. Es fácil encontrarnos algún árbol caído sobre el camino. El tramo final de subida es por un sendero pedregoso. Una vez arriba, el camino llanea en paralelo a la línea eléctrica. Llegamos al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Lo bordeamos, dejándolo a la derecha, y continuamos por el camino de peatones, bien señalizado, que une los dos monasterios haciendo atajo de la carretera.

Salimos del Monasterio Viejo (o Real Monasterio) de San Juan de la Peña por la pista de tierra que empieza junto a la oficina de información. Vamos ganando un poco de altitud y, en unos veinte minutos, llegamos al Collado Cuatro Caminos, donde los cuatro caminos están bien señalizados con un indicador vertical. Seguimos a mano izquierda, ahora ya en decidida bajada, en dirección a Santa Cruz de la Serós. Debemos andar con precaución porque el camino es muy pedregoso y el firme está en mal estado. Quince minutos después tomamos un sendero a la izquierda que baja directamente, y sin contemplaciones, al pueblo. De la bonita localidad de Santa Cruz de la Serós salimos por la carretera delante de la iglesia de San Caprasio y, a 200 metros de ésta, tomamos un camino a la izquierda, conocido como Camino de Santa Cruz. Lo seguimos, primero en subida y después en bajada, hasta Binacua. De Binacua bajamos por la carretera, en dirección a la nacional y, en menos de un kilómetro, ya enlazamos con el Camino de Santiago conocido por los peregrinos como Camino Aragonés. Estamos a tiro de piedra de Santa Cilia.



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