El Camino Aragonés es la prolongación por territorio hispano del Camino de Arles, también conocido como Vía Tolosana, procedente de Italia y del sur de Francia.
Los peregrinos que inicien el camino en Somport pueden planificar la primera etapa de varias maneras. La primera es hacer noche en el albergue de Jaca, tomar al día siguiente el primer autobús a Somport (hay varios al día), hacer la etapa y dormir otra vez en Jaca. La segunda es pernoctar arriba, en el albergue Aysa de Somport, disfrutando de la bella puesta de sol desde el collado pirenaico. Y la tercera, quizá la más recomendable, es subir en autobús a Somport al mediodía o por la tarde y hacer una mini-etapa hasta Canfranc Estación, donde hay el buen albergue Pepito Grillo; así ya hemos avanzado algo de la etapa de mañana, que es larguilla. Recuerden reservar con antelación si quieren dormir en el albergue Aysa o en el Pepito Grillo.
En Somport podemos encontrar nieve y hielo hasta bien entrada la primavera.
La etapa es Pirineo puro, con todos los atractivos paisajísticos y naturales de la alta montaña; iniciamos el camino en el collado fronterizo de Somport, a 1.632 metros de altitud, avanzando siempre en descenso por el valle del río Aragón hasta Jaca, a 815 metros de altitud.
Hoy atravesamos un territorio cuya base económica se sustenta en el turismo de montaña y de esquí; los servicios (albergues, hoteles, restaurantes...) están más orientados a los turistas que a los peregrinos. También encontramos numerosas urbanizaciones de segundas residencias. Es una etapa atípica del Camino Aragonés.
El primer tramo, de Somport a Canfranc Estación, presenta algunas bajadas contundentes; con precaución no son peligrosas.
A la entrada de Villanúa hay una variante; mejor optar por el camino principal, que gira a la derecha para cruzar por un puente el río Aragón, dejando Villanúa a mano izquierda. Por supuesto, podemos acercarnos al centro de Villanúa, donde están los servicios. La variante, que es confusa, cruza Villanúa.
Hoy encontramos servicios de restauración en todas las localidades.
En el ámbito cultural destaca la ciudad de Jaca, primera capital del Reino de Aragón, pues presenta dos monumentos de extraordinario valor: la catedral de San Pedro, una de las primeras construcciones románica de España, y la Ciudadela de Jaca, impresionante fortificación militar pentagonal. También cabe destacar la portentosa estación internacional de Canfranc, en Canfranc Estación, de estilo modernista.
De Semana Santa al Puente del Pilar funciona un servicio de mini-autobús, con salida en Jaca a las 9:30 y llegada a las 19:00, para visitar los Monasterios de San Juan de la Peña. Un servicio pensado, en parte, para los peregrinos. Más info en la oficina de turismo.
Vista desde Somport
Somport. El Puerto de Somport, límite fronterizo entre España y Francia, es el paso natural más accesible de los Pirineos centrales. Con un espectacular paisaje de alta montaña, es también la divisoria entre el valle del río Aragón, en la vertiente española, y el valle del río Aspe, en la vertiente francesa. La historia documentada del puerto se remonta a la época romana, que lo llamaban Summus Portus. A partir del siglo XI fue utilizado por los peregrinos del sur de Europa, que seguían el Camino de Arles (o Vía Tolosana), uno de los cuatro caminos de peregrinación medieval más importantes procedentes de Francia (los otros tres confluían en el paso pirenaico hacia Roncesvalles).
De Somport a Canfranc Estación. Delante del albergue Aysa, a pie de la carretera de Candanchú, hay un monolito de piedra que indica el inicio del camino en la comunidad autónoma de Aragón. Bajamos por unas escaleras a la izquierda de la carretera y seguimos un bonito sendero, que a tramos desciende con fuerza. Pasamos por las ruinas del antiguo hospital de Santa Cristina (siglo XIII), importante centro de acogida de peregrinos en la Edad Media, y seguimos hasta la urbanización de la estación invernal de Candanchú. Salvamos el río Aragón por el Puente de Santa Cristina, en la antigua carretera, y seguimos un sendero en ligera subida. Cruzamos, con precaución, la nacional N-330 y tomamos un sendero, en algunos tramos muy deteriorado, en firme bajada a través de bosques de abetos y pinos. Antes de llegar a Canfranc Estación vemos, a la izquierda, sobre una colina, la fortaleza de Col de Ladrones, que el rey Felipe II mandó construir en el siglo XVI, y que fue reconstruida en el siglo XIX. Finalmente, llegamos a Canfranc Estación, al lado de la boca sur del legendario túnel ferroviario de Somport.
Canfranc Estación. Esta población, hoy en día volcada en los servicios turísticos, creció en torno a la impresionante y gigantesca estación internacional de Canfranc, de estilo modernista y declarada Monumento Nacional. Fue inaugurada, una vez finalizado el túnel ferroviario de Somport, en 1928 por el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera. El paso fronterizo fue estratégico en las comunicaciones entre España y Francia, pero el accidente de un tren de mercancías en el lado francés el año 1970 fue la excusa que buscaba el gobierno galo para interrumpir definitivamente el paso de trenes. Actualmente, el edificio de la estación se encuentra en proceso de rehabilitación como museo y hotel de lujo, después de años de litigios entre la administración y algunas asociaciones de defensa del patrimonio.
De Canfranc Estación a Canfranc. Salimos del pueblo por la acera de uno de los laterales de acceso al túnel de la nacional, y cruzamos una pequeña galería. Poco después salvamos por un puente el río Aragón (al otro lado de la nacional vemos la Torreta de Fusileros, del siglo XIX), y continuamos por un delicioso sendero a través de un espeso hayedo. Antes de entrar al pueblo de Canfranc volvemos a cruzar el río Aragón.
Canfranc. Documentado ya en el siglo XI, Canfranc (el nombre deriva de "Campus Francus", por el cobro de peajes) nace como pueblo fronterizo vinculado al tráfico de personas y mercancías desde o hacia Francia. También dispuso de un hospital de peregrinos en la Edad Media. En el año 1944 un incendio destruyó gran parte del pueblo, y la mayoría de sus habitantes lo abandonaron. Hoy en día, en el núcleo antiguo se conserva una parte de la fachada de la Torre de Aznar Palacín (siglo XIV), y la iglesia parroquial de la Asunción (siglos XVI-XVII). A la salida, por el camino, pasamos al lado de las ruinas de la iglesia de la Trinidad (siglo XVI). Algo más adelante cruzamos el río Aragón por el bonito puente medieval Puente de Canfranc (siglo XVI), el mismo que antaño utilizaron decenas de miles de peregrinos.
De Canfranc a Villanúa. A la salida dejamos a la izquierda la iglesia de la Trinidad, en estado ruinoso, y pasado el cementerio cruzamos otra vez el río Aragón por el Puente de Canfranc. Poco después, el valle se cierra y por una pista pedregosa pasamos dos veces por debajo de la nacional, siempre cerca del río. A la entrada en Villanúa encontramos el desvío a la derecha para continuar el camino, dejando a mano izquierda, a 450 metros, el centro del pueblo, donde están los servicios.
Villanúa. A la entrada, junto al camino, está la cueva de las Güixas (brujas), un curioso fenómeno cárstico de galerías subterráneas calcáreas en las que, según se cuenta, se celebraban aquelarres. Se organizan visitas guiadas. En el núcleo antiguo de la población se encuentra la iglesia de San Esteban (siglo XVIII).
De Villanúa a Castiello de Jaca. Un variante, mal señalizada y algo confundida, cruza Villanúa y, por la vertiente izquierda del valle, primero por senderos y luego por pistas de tierra, llega a Castiello de Jaca a la altura de la nacional (parte baja del pueblo). Nosotros seguimos el camino principal y, por tanto, en la entrada a Villanúa giramos a la derecha, cruzamos por un puente el río Aragón y tomamos una cómoda pista de tierra que avanza al lado izquierdo de la nacional.
3,0 Cruzamos la nacional. Seguimos una pista en ligera subida.
1,6 Carretera de Aratorés. La seguimos a la izquierda (el pueblo está a la derecha, a 800 metros) en bajada y, junto a la nacional, sin cruzarla, tomamos una pista a la derecha. La vamos siguiendo hasta llegar a la parte alta de Castiello de Jaca.
2,2 Castiello de Jaca.
Castiello de Jaca. Es un bonito pueblo emplazado sobre una colina. Destaca, en la parte más alta, la iglesia de San Miguel (siglo XII), de origen románico, pero ampliada y reformada en siglos posteriores.
De Castiello de Jaca a Jaca. Atravesamos todo el pueblo en fuerte bajada hasta salir a la nacional. La cruzamos, seguimos recto y, cien metros más adelante, cruzamos el río Aragón por un puente, siguiendo por una pista a mano derecha. Más adelante vadeamos el río Ijuez por un paso empedrado concebido a tal efecto. A la izquierda vemos la vía del tren, y a la derecha el río Aragón y la nacional N-330. Más adelante cruzamos la nacional, por un túnel, y la vamos seguimos en paralelo.
5,4Hotel Charlé. Seguimos recto, manteniendo a la izquierda la nacional y a la derecha el río. Pasamos por la ermita de San Cristóbal y un poco más adelante ya desembocamos en la avenida de Francia, que seguimos hasta el centro de Jaca, donde hay la catedral y la ciudadela.
3,2 Jaca. Catedral.
Jaca. Jaca es una ciudad destacada dentro de la historia de Aragón, y también de la historia del Camino de Santiago. Fue la primera capital del Reino de Aragón, en el año 1035, por orden del rey Ramiro I de Aragón. El legado histórico y artístico de la ciudad es extenso, y destacan dos monumentos extraordinarios: la catedral y la ciudadela. La catedral de Jaca (siglos XI-XII), dedicada a San Pedro, es una de las primeras construcciones románicas de España, y durante los siglos XII y XIII se convirtió en un referente arquitectónico para otras edificaciones. El elemento más destacado, y posteriormente muy utilizado en el románico aragonés, es el crismón en el centro del tímpano de la portada, entre dos leones. Cerca de la catedral está la ciudadela de Jaca, magnífica fortificación militar pentagonal que se empezó a construir a finales del siglo XVI, por orden de Felipe II, el cual temía una invasión francesa que no tuvo lugar. Se encuentra casi intacto y está abierto a las visitas. Otros monumentos de interés son: la iglesia de Santiago, levantada en el siglo XI y renovada en el siglo XVIII; la iglesia de San Salvador y San Ginés (siglo XII), que conserva el valioso sarcófago románico de la infanta Sancha, hija del rey Ramiro I de Aragón; la iglesia del Carmen (siglo XVII), con portada de estilo manierista; el edificio del Ayuntamiento (siglo XVI); y, finalmente, el puente medieval de San Miguel (por el paseo de la Constitución, a 1 km del centro), del siglo XV, que salva el río Aragón mediante un gran arco. Hoy en día, Jaca es una ciudad muy dinámica y una de las capitales turísticas del Pirineo, con los deportes de invierno como principal atracción.