Fantasmas en el Camino Primitivo

monasterio san salvador cornellana

Los que tenemos una cierta experiencia en los Camino de Santiago sabemos que no son pocos, precisamente, los fantasmas que por allí merodean. Aquéllos que lo primero que te dicen es el número de caminos que han hecho, que si tantas el Francés, que si tantas la Plata, y que si la etapa más corta que caminan es de 40 km y al mediodía ya están en el albergue. Por no hablar de aquéllos que dicen haber hecho caminos que en realidad nunca han pisado. Pero el título de este post no se refiere a estos fantasmas. Resulta que también hay de los “otros”.

Debo reconocer que si mi relación con los fantasmas del más acá es complicada, con los fantasmas del más allá es... inexistente. Jamás en mi vida, y he dormido en todo tipo de conventos, monasterios y moradas variopintas, y muchas veces solo, lo que decía, jamás he visto un fantasma (de los del más allá). Ya no digo oído, que en mi caso sería normal porque soy un poco sordo. Digo visto. Seguramente es porque tiene razón aquel amigo mío que dice que yo no veo fantasmas porque no creo en ellos.

A lo que íbamos. En el albergue de peregrinos del monasterio de San Salvador, en Cornellana, en el Camino Primitivo, dos peregrinos aseguran haber fotografiado uno. Bajo este párrafo está el breve reportaje que informa de tal asunto. Así que si alguien de los que cae en este post va a hacer el Camino Primitivo, que haga noche en dicho albergue y esté al quite. Y luego que vuelva a entrar aquí y nos cuente qué tal. Si sigue vivo... ;-)

 

Comentarios

Jose (no verificado)
Yo he dormido en el albergue de Cornellana este verano, haciendo el Camino Primitivo. Los fantasmas no los vi, pero si que escuche a las 5 de la madrugada los jadeos ahogados, pero creo que era una pareja joven que habia en la habitacion del fondo. Es un buen albergue, y estaba casi vacio, tiene lavadora, secadora, cocina y la zona esta muy bien, el pueblo tambien. Nosotros eramos 3 chicos, una chica que iba sola, y dos parejas, cada una por su cuenta esa noche, y habia muchisimas plazas libres.